SECTION 3: HYPOTHESES
4.4 Multiple Regression Analysis
La unidad de análisis es una de las dimensiones más importantes de la teoría ecológica, que además marca una distancia significativa respecto a los demás enfoques. A diferencia del resto de las perspectivas, que utilizaban como unidad a las organizaciones tomadas de forma individual, Hannan y Freeman (1989) analizan las
variaciones en las tasas vitales –nacimiento, fusión y mortalidad- de poblaciones organizativas a lo largo del tiempo.
Las poblaciones organizativas son conjuntos de organizaciones que comparten una dependencia común de un entorno social y material y que pueden ser identificadas a priori, conociendo la variable de agrupación. A pesar de que la mayoría de los trabajos empíricos que han aplicado este marco teórico utilizan divisiones poblacionales que siguen la clasificación convencional por sectores de actividad, el concepto de población no tiene una implicación de contenido inamovible, sino que puede ser trazada en función de los criterios del observador externo. Por otro lado, los rasgos que sitúan a una organización concreta dentro de una población de organizaciones no suelen cambiar de forma rápida, de modo que los procesos de inclusión en esa población no se ven amenazados por situaciones coyunturales. De hecho, una de las asunciones sobre las que se construye la Ecología de Poblaciones es que los rasgos que hacen que una organización pertenezca a una población concreta son estables a lo largo del tiempo.
Los estudios ecológicos desarrollados dentro del campo de la biología en los que se inspira este enfoque utilizan el código genético para identificar a las poblaciones de seres vivos que estudian. Sin embargo, las organizaciones no tienen una característica física inmutable sobre la que establecer la división entre poblaciones equiparable al código genético de la biología. A cambio, se definen por tener un rasgo en común que las una, y ese rasgo se escoge en función del objetivo del trabajo investigador. El modelo conceptual y analítico de Hannan y Freeman (1977) define a las poblaciones en función de dos criterios complementarios: en primer lugar, por compartir los límites que las separan del entorno y, en segundo lugar, por compartir un mismo patrón de dependencia de los recursos externos.
Las poblaciones organizativas según sus fronteras
La primera aproximación a la definición de población defiende que las formas organizativas se identifican a través de los límites que las separan de su entorno (Hannan y Freeman 1986). Estos autores argumentan que en el mundo de las organizaciones existen discontinuidades que permiten la división poblacional, que estas discontinuidades varían a lo largo del tiempo, y que la manera de llegar a identificar a las poblaciones organizativas pasa por identificar previamente los límites que generan
esas discontinuidades. Para describir las fronteras que separan a unas poblaciones de otras los autores establecen la segregación de diferencias y la recombinación de límites como los dos procesos que intervienen en su creación. Tras realizar una revisión de la literatura sobre definición de poblaciones organizativas, recogieron cinco procesos de
segregación y cuatro procesos de recombinación de las fronteras poblacionales.
Respecto a los procesos de creación de fronteras poblacionales, los autores recogen cómo la existencia de distintos usos y capacitaciones tecnológicas en las organizaciones genera una distancia entre ellas lo suficientemente acentuada como para crear límites. Asimismo, las diferencias en los costes de transacción en los que incurren, el modo en que se enfrentan a los costes derivados de sus labores de control, de planificación, de supervisión y de ejecución de contratos, y los mecanismos que emplean para tratar de reducir al máximo estos costes generan fronteras poblacionales. La existencia de redes sociales cerradas y conductas endogámicas, en las que un lenguaje común y una misma cultura también acentúan las diferencias entre los de dentro y los de fuera. Por último, las acciones legales o institucionales específicas en beneficio de una población también segregan fronteras entre poblaciones. Como ejemplo de este último proceso, los autores apuntan el proceso de delimitación poblacional que se da cuando un actor social con una determinada forma organizativa es institucionalizado y cubre las demandas de un sector concreto.
Por otro lado, los procesos de recombinación de fronteras que erosionan y alteran los límites de las formas organizativas abarcan aquellos que se dan cuando quienes impulsan la creación de una nueva organización realizan un diseño que se aparta expresamente de la forma organizativa ortodoxa. Esto suele suceder cuando los decisores sacan enseñanzas de los errores y las carencias ajenos y ponen en práctica modelos organizativos diferenciados que no adolezcan de los mismos fallos que sus predecesoras. También cuando se produce aquello que los autores denominan
movimiento aleatorio (random drift), definido como el resultado de los cambios no
intencionados que se dan en las rutinas de organizaciones ya existentes cuando se trata de copiar modelos organizativos de un contexto cultural e implantarlos en otro distinto. El tercer proceso consiste en la remodelación de estructuras y rutinas existentes, y en su reestructuración bajo nuevos patrones. Estos procesos son propios de situaciones en las que las organizaciones tratan de adaptarse a entornos cambiantes copiando estructuras de otros centros. A pesar de la inercia y del riesgo que supone intentar poner en marcha
formas novedosas, las organizaciones suelen cambiar sus estructuras mediante procesos de imitación y de fusión. El cuarto y último proceso de recombinación de límites es el de desinstitucionalización, que ocurre cuando las normas sobre las que se mantienen los límites entre poblaciones se quiebran o simplemente se relajan.
La Ecología de Poblaciones considera que hay situaciones en las que dominan los procesos de segregación y otras en las que predominan los procesos de recombinación de límites poblacionales. Según Hannan y Freeman (1986), cuando dominan los procesos de segregación y hay competición por los recursos, el entorno se fracciona provocando una acentuación de las discontinuidades que forman los límites entre poblaciones. En estos casos, la existencia de límites fuertes implica que las luchas competitivas están fundamentalmente localizadas dentro del espacio que delimitan las fronteras y que se producen de forma mucho más residual a través de ellos. Cuando las restricciones se relajan, se desatan luchas competitivas entre poblaciones que antes no competían o al menos no competían con esa fuerza. Por ello, en estos casos la eliminación de límites implicará un descenso de la diversidad organizativa por efecto de la competitividad. Por otro lado, cuando dominan los procesos de recombinación de fronteras las formas organizativas pueden ser copiadas con mayor facilidad y la ausencia de barreras institucionales puede permitir que una sola forma domine muchos sectores. Sin embargo, si existen límites fuertes, la imitación estará localizada y ocurrirá solamente dentro de esos límites. En estos casos la relajación o eliminación de límites puede generar una disminución de la diversidad.
Las poblaciones organizativas según su patrón de Dependencia de Recursos
La segunda gran aproximación conceptual de la teoría ecológica a la definición de
población organizativa establece que todas las organizaciones miembros de una misma
población comparten su dependencia de un entorno social y material común (Hannan y Freeman 1986). Siendo así, todos los miembros de una misma población se verán afectados de manera similar por los cambios que se produzcan en los recursos que contenga su entorno y de los cuales dependan directamente.
El concepto de población definido según la dependencia de los recursos del entorno está estrechamente ligado a la idea de nicho, definido como la combinación de abundancias y restricciones de recursos en la que los miembros de una población
pueden surgir y permanecer (Freeman y Hannan 1983). Existe una dependencia mutua entre estas dos definiciones. Por un lado, para poder identificar un nicho de recursos ha de existir una población organizativa cuya supervivencia dependa de esos recursos, y por otro lado, para que una población se mantenga ha de contar con las condiciones del
entorno dentro de las cuales pueda reproducirse (Hutchinson 1957, citado en Freeman
y Hannan 1983) a la cual se ha denominado nicho.
3.2.B. Conceptos básicos de la Ecología de Poblaciones: Inercia, isomorfismo y