1940/1944:
Fuente: SRC: “Informe sobre el comercio exterior de diversos productos que afectan a la industria cinematográfica”, 14/IV/1945254.
El afán fiscalizador de los organismos dedicados a la economía de guerra en Washington hizo demorarse el acuerdo con Soriano. La película virgen había sido añadida a la lista de productos estratégicos cuyo comercio exterior quedó bajo supervisión del Departamento del Tesoro. Sus organismos dependientes, es decir el BEW y su filial comercial la United States Commercial Company (USCC),
253 En 1943, el “positivo” supuso un 71% del total de película virgen importada legalmente por España, concretamente 8.986.612 metros de un total de 12.599.515. Las cantidades restantes se dividieron de la siguiente manera: “lavender”, 138.156 metros; “duplicado”, 340.074 metros; “negativo”, 1.612.027 metros; y “banda sonora”, 1.522.646 metros. Des. nº 2671, Ackerman al Secretario de Estado, Madrid, 29/VI/1944. NA, RG 59, DF 852.4061 MP/6-2944.
254 AMAE, R, legajo 2816/2.
KODAK
(USA) DUPONT (USA) KODAK (GB) ILFORD (GB) (ALEMANIA) AGFA FERRANIA (ITALIA) (BÉLGICA) GEVAERT
1940 - - 2.104.809 - 3.804.782 1.352.860 -
1941 - - 5.834.468 - 4.313.692 180.560 -
1942 - - 304.800 38.000 3.074.728 29.280 199.191
1943 1.084.697 365.760 1.854.897 - 5.329.343 - -
ésta última con sede en Madrid desde mediados de 1942, tenían la última palabra. La actitud garantista de estos organismos chocaba frontalmente con las prisas de la Embajada y la oficina central del OWI, que planteaban la cuestión en términos de rentabilización propagandística, para lo cual pedían una relajación de los controles si ello favorecía la presencia de las películas norteamericanas. En un término intermedio quedaba la industria de Hollywood. La MPPDA y las productoras querían exportar y comercializar sus películas en España, aunque no a cualquier precio.
Durante los primeros meses de 1943 Hayes y Ackerman mantuvieron contactos con sus homólogos británicos, el Departamento de Estado, el BEW, la USCC, Kodak y Dupont acerca del suministro de película virgen al mercado español. Hacia mediados de enero existía consenso en torno a las cifras
manejadas por Hayes y Soriano con antelación255. Los aliados habían
comprometido el suministro de algo más de 7 millones de metros (23,7 millones de
pies256) de película virgen hasta final de año, algo menos de lo solicitado por
Soriano (9 millones de metros). Los británicos debían suministrar su parte (2.195.121 metros) antes del 1 de julio; los norteamericanos debían enviar la suya en dos cargos, uno de 2.591.463 metros antes del 30 de septiembre, y otro de 2.439.024 antes de fin de año. Restaba concretar el porcentaje de reparto de ese material entre la industria española y las películas angloamericanas, así como si NO-DO recibiría material de manera específica y a cambio de qué (tiempo de pantalla para las noticias aliadas).
Solucionada la cuestión de las cantidades, restaban por concretar los puntos más sensibles concernientes al control y beneficiarios del reparto. Esta cuestión dilató las negociaciones. Washington no tenía intención de ordenar un solo envío hasta que Soriano no aceptase las condiciones aliadas en el
reparto257. Esas condiciones incluían la instauración de un organismo consultivo
encargado de gestionar el reparto de acuerdo con Soriano y con derecho a veto. La propuesta inicial incluía personal de las embajadas británica y estadounidense, el OWI y representantes de las filiales españolas de las empresas
255 Secretario de Estado a Hayes, Washington D.C., 14/I/1943. NA, RG 59, DF 852.4061 MP/94. 256 1 metro equivale a 3,18 pies.
norteamericanas (condición de la MPPDA). Éste último punto fue rechazado por el embajador, que desconfiaba, con razón, de las filiales, ya que habían participado activamente del mercado negro. Los británicos, aunque tardaron en contestar, se encontraban a merced de los norteamericanos, ya que apenas producían película virgen. Pronto se avinieron a las condiciones de sus aliados. Sólo faltaba el visto bueno de la SRC.
El derecho a veto que reclamaban los aliados chocaba con la lógica autárquica española, que consideraba como nacional todo aquel producto que traspasase las aduanas. Desde ese punto de vista, España no tenía por qué permitir a los aliados capacidad alguna de opinión y, menos aun, de veto. En la práctica, alemanes e italianos ya gozaban de ese privilegio, algo estipulado en los acuerdos cinematográficos alcanzados con ambos países. Negar un trato similar a los aliados era claramente discriminatorio. Soriano estaba dispuesto a ceder, pero debía medir muy bien sus pasos ante la oposición interna a su gestión. Lo que Soriano realmente temía era que las ansias fiscalizadoras aliadas alcanzasen a todas las compañías con lazos evidentes con las cinematografías germana o italiana, y no sólo a aquellas que contaban con capital italo- germano: UFAlianza, HIAF e Hispano-Tobis.
Las principales productoras españolas podían verse afectadas en ese caso. Pese a sus simpatías políticas, esas compañías no habían dudado en explotar el lucrativo negocio de la distribución del cine norteamericano. Ese fue el caso de CIFESA, que contaba en mayo de 1943 con licencias de importación
para un total de 17 películas norteamericanas258. La posibilidad de que los
aliados quisiesen ampliar el veto a estas compañías implicaba un riesgo adicional a la descontada beligerancia germana, ya que estos empresarios,
particularmente Vicente Casanova, tenían acceso al gobierno259. La perspectiva
de mantener un pulso simultáneo con los alemanes y Casanova no era del agrado de Soriano, pero era lo más factible en caso de que los aliados se mantuviesen firmes. Soriano tuvo que estar muy seguro de cuáles eran sus cartas y apoyos antes de asumir semejante riesgo. En principio, podía contar con los
258 Tel. nº A-283, Hayes al Secretario de Estado, Madrid, 20/V/1943. NA, RG 59, DF 852.4061 MP/118-1. 259 Para la relación entre el Almirante Carrero Blanco y Vicente Casanova, vid. FANÉS, Félix: Cifesa, la antorcha de los éxitos, Barcelona, Diputación Provincial de Barcelona, 1981, caps. III-V.
aliados, las filiales, muchos de los importadores de películas norteamericanas y con su superior inmediato en el ministerio, el Subsecretario de Comercio, Política Arancelaria y Moneda, José María de Lapuerta. La posición de Carceller, falangista, era más dudosa.
En esa tesitura, Soriano hizo todo lo posible por precipitar un acuerdo que no incluyese la capacidad de veto de los aliados. Impaciente por las múltiples presiones de su entorno y el deseo de conseguir sacar adelante su proyecto en el NO-DO, Soriano comenzó a recordar insistentemente a Hayes el creciente número de licencias de importación de películas norteamericanas a la espera de comercializarse por falta de material. Llegado un punto, incluso congeló temporalmente la concesión de nuevos permisos para cintas norteamericanas, agilizando por el contrario la ejecución de los de películas británicas. Soriano era consciente de que los norteamericanos tenían la llave. Pero su estrategia no surtió efecto. Hayes se mostró comprensivo, pero el BEW mantuvo sus exigencias. Mientras tanto, las productoras norteamericanas dieron su visto bueno a las negociaciones tras obtener un vago compromiso del Departamento de Estado para que la Embajada aumentase la presión sobre las autoridades españolas en lo relativo al sistema de importación, el estudio de un sistema de financiación de las exportaciones y la conversión a dólares de las pesetas bloqueadas (sobre este particular volveremos más adelante).
A principios de la primavera de 1943 los temores de Soriano se habían materializado. Los aliados exigían la aceptación de una lista negra de empresas elaborada por los servicios consulares norteamericano y británico. Mientras, el grueso de los envíos acordados esperaba en los puertos aliados. Hayes se había resistido a imponer semejante condición, pero la insistencia de Washington le obligó a incluirla. La citada lista incluía a las grandes productoras y otras compañías españolas menos importantes hasta sumar una decena de firmas. Soriano se vio entonces en la tesitura que había tratado de evitar a toda costa. Dos opciones le restaban: huir hacia delante o tirar la toalla. Su negativa habría acarreado el fracaso en las negociaciones, lo que acabaría con su crédito político; mientras que una cesión provocaría la más que probable reacción de los afectados contra su persona. Soriano optó por arriesgar y “claudicar” ante las exigencias norteamericanas. Los envíos se reanudaron de inmediato. El 24 de
julio, las embajadas aliadas transmitieron oficialmente la lista de empresas vetadas para el reparto de película virgen y, también, para la concesión de licencias de importación de películas aliadas. Entre ellas se encontraban todos los pesos pesados de la producción española:
Con el espíritu de colaboración que ha presidido todas nuestras discusiones sobre las cuestiones de películas de interés mutuo a nuestros gobiernos, tenemos el gusto de someter a su consideración los siguientes nombres de las empresas que nos desagradaría que recibiesen films o película virgen de origen norteamericano o británico. Estas empresas son: CIFESA, UFISA, CEA, MARTA FILMS (Soliño y Linhoff), CEPICSA, SAFE, UFILMS, HISPANO-TOBIS, HIAF y UFALIANZA. Esta lista puede ser modificada de vez en cuando previa consulta con usted260.
El acuerdo se había cerrado mediante un intercambio informal de notas entre las agregadurías de prensa de las dos embajadas y el presidente de la SRC. Soriano había obtenido de los aliados el compromiso a acelerar los envíos pactados a principios de año y, sobre todo, a destinar algo más de 600.000 metros de película virgen al NO-DO (2 millones de pies) a cambio de facilitar que la mitad de las noticias extranjeras incluidas en el noticiario fuesen de origen aliado. El reparto del resto se realizarían finalmente de la siguiente manera: un 55% iría destinado a las películas aliadas (suficiente para 80 largometrajes y un número indeterminado de cortos); y un 45% a la producción española. Las filiales españolas de Dupont y Kodak fueron encargadas de la distribución bajo
supervisión de las legaciones aliadas261. El acuerdo debía prorrogarse de manera
automática al comenzar el nuevo año si ninguna de las partes lo denunciaba. Hayes había conseguido cerrar un acuerdo que buscada desde tiempo atrás,
aunque las cifras pactadas no colmaban sus expectativas262. Por su parte,
Soriano había conseguido cerrar un acuerdo que garantizaba 3 millones de
260 William D. Patterson (Agregado de Prensa de la Embajada de Estados Unidos y Jefe del OWI en España) y John Stordy (Sub-Agregado de Prensa de la Embajada de su Majestad Británica) a Joaquín Soriano, Madrid, 24/VII/1943. NA, RG 84, FSP Madrid, 1943 GR SP-US (film) 631. La inclusión de CIFESA en 1943 coincide con las alegaciones que Casanova hizo a finales de la década para justificar la crisis de su empresa, lo que refuta parcialmente la posición que afirma que la empresa sólo estuvo vetada en el reparto de película virgen entre 1945 y 1946, FANÉS, Cifesa, la antorcha…, op.cit., p. 143.
261 Patterson a Ackerman, Madrid, 8/IX/1943. NA, RG 84, FSP Madrid, 1943 GR SP-US (film) 631. Ackerman a Patterson, Madrid, 15/VI/1943. NA, RG 84, FSP Madrid, 1943 GR 840.6. Tel. nº A-283, Hayes al Secretario de Estado, Madrid, 20/V/1943. NA, RG 59, DF 852.4061 MP/118-1.
262 La misión en Madrid no tardó en solicitar un incremento del cupo a fin de contrarrestar la ingente cantidad de material que seguían proporcionando los alemanes. Patterson a OB: “Second General Report of the Madrid Outpost”, Madrid, 19/VII/1943, pp. 14-16. NA, RG 208, entry 387, box 728.
metros de película virgen anuales para la industria española, lo que sin duda reforzaba su posición en la administración española y como interlocutor de los aliados. Sin embargo, también se había ganado, de una vez por todas, la enemistad alemana y la de los productores encabezados por Casanova.
A mediados de octubre de 1943, el presidente de la SRC y director del NO- DO fue acusado anónimamente de practicar la masonería, lo que provocó su ingreso en prisión. La lista de sus detractores a esas alturas era tan alargada – productores, falangistas y alemanes– que la denuncia pudo proceder de diversas fuentes y de todas ellas a la vez. Soriano permaneció una semana en paradero desconocido para los aliados, pero finalmente salió de la cárcel, sin duda, tras la intervención de instancias superiores. Carceller convocó entonces a una reunión a todos los estamentos de la industria. En ese encuentro, tras escuchar todo tipo de propuestas (eliminación del NO-DO; reducción de los impuestos de importación y doblaje; supresión del doblaje), el Ministro llamó al orden a la industria263. Soriano había vencido, no tardó en aprovecharlo.
El lento asalto al NO-DO.
When will the government newsreel monopoly, NO-DO, discover the United States? Surely the Spanish officials who edit NO-DO are aware that there is a geographic, cultural, economic, political and military reality called the United States. The only question seems to be whether they will admit its existence264.
Durante la primera mitad de 1943, NO-DO actuó prácticamente como un agente más de la propaganda germana en España, lo que despertó la lógica indignación de los aliados265. Lo cierto es que el currículum de Arias Salgado y el
acuerdo alcanzado con Deutcschen Wochenschau había anticipado esa parcialidad. Los redactores del monopolio, antiguos empleados de Actualidades
263 Emmet Hughes (OWI) a Williard Beaulac (Consejero de la Embajada), Madrid, 21/X/1943. NA, RG 84, FSP Madrid, 1943 CGR 840.6.
264 Traducción al inglés de una carta de protesta de Patterson a Campuzano (MAE), Madrid, 21/4/1943. NA, RG 208, entry 387, box 728. Cit. PIZARROSO, “El cine norteamericano en España: información…”, art.cit., p. 137.
265 El primer número del NO-DO, exhibido el 4 de enero de 1943, supuso toda una declaración de intenciones. La película se componía de pasajes sobre Franco en su despacho; el trabajo en España; la División Azul (Llegada de Muñoz Grandes a Madrid); un partido de fútbol en Madrid; los peinados de moda en París (ocupado por los nazis); la última cosecha en la Ucrania occidental (aliada de los nazis); escenas de la vida cotidiana en Italia y Argentina; imágenes sobre el reclutamiento de tropas en Hungría (aliada de los nazis) para el frente ruso; desfiles de tropas japonesas y alemanas (éstas en el Cáucaso); y escaramuzas en el frente ruso.
UFA, preparaban entusiastamente el material cedido por los alemanes, a la vez
que dejaban en el ostracismo la inmensa mayoría del cedido por los aliados. Los avances soviéticos en el frente oriental se convertían en repliegues estratégicos de los alemanes; las victorias aliadas en el Norte de África eran ignoradas. Pese a la presencia de Dias Amado y Soriano, Arias Salgado y Alfaro, quienes controlaban la censura política, se encargaban de descartar toda noticia relacionada con las victorias o progresos aliados en los frentes bélicos. Cada edición constaba de una media de entre 50 y 60 copias de cada serie “A” o “B” (la edición “B” se editó desde mayo de 1943). A pesar de los tempranos informes advirtiendo de su impopularidad y los incumplimientos de su exhibición obligatoria en numerosas salas, el noticiario constituía todavía un espacio propagandístico de gran valor para los alemanes, que para entonces habían perdido la batalla del cine comercial. Los cálculos más pesimistas de la misión norteamericana estimaron que el noticiario podía acumular hasta 2 millones de espectadores por semana. La misión de Estados Unidos no tardó en lanzar una ofensiva diplomática en toda regla, iniciada con la carta a la que pertenece la cita que encabeza este epígrafe.
Hayes elevó personalmente el asunto ante el Ministro de Asuntos Exteriores a principios de 1943. El General Jordana, aliadófilo, se mostró receptivo, aunque dejando claro que las decisiones al respecto eran competencia del germanófilo Arias Salgado. Las maniobras de Jordana chocaron efectivamente con la oposición del vicesecretario. Éste justificó la relegación de las noticias aliadas por la ausencia de noticias españolas en los noticiarios comerciales norteamericanos, algo que, según él, contrastaba con el acuerdo de reciprocidad alcanzado con los germanos en noviembre de 1942. Extraoficialmente, Soriano se excusaba ante los aliados exponiendo que éstos no habían suministrado un solo metro de película virgen al noticiario, algo que contrastaba con el cumplimiento germano en ese campo y armaba de argumentos a Arias Salgado.
El acuerdo cinematográfico de julio de 1943 significó el primer paso de los aliados en su carrera por penetrar en el NO-DO. Soriano se había comprometido a garantizar una presencia equivalente de las noticias aliadas y del Eje a cambio del suministro aliado. Pero los aliados no cumplieron su parte. A 31 de diciembre de ese año, NO-DO sólo había recibido 321.897 de los 600.000 metros
prometidos266. Soriano contaba así con una buena excusa que presentar a los
aliados ante el lento progreso de sus informaciones en el noticiario, ya que durante ese año, los alemanes suministraron más de 1 millón de metros, casi la mitad de las necesidades anuales del noticiario (estimadas en 2.668.000 metros267).
Empero, lo que no logró la película virgen lo consiguió la marcha de la guerra. La caída de Mussolini y el imparable avance soviético en el frente oriental forzaron a Franco a devolver al país a la neutralidad oficial en octubre de 1943. Ello tuvo un reflejo inmediato en las facilidades que se había concedido a ambos bandos en sus labores propagandísticas. A partir del verano y ya claramente durante el otoño de ese año, se hizo evidente una mayor presencia de metraje suministrado por los aliados y un tratamiento más neutral de las noticias
alemanas268. La inclusión de imágenes sobre el desembarco aliado en Sicilia en
varios números de agosto de 1943, supuso el esbozo de un cambio de decorado. Según la Embajada norteamericana, los españoles hicieron colas en ciudades como Barcelona a fin de comprobar con sus propios ojos el principio del fin de la Italia fascista269. A finales de noviembre el OWI, encargado de solicitar el material
norteamericano comprimido en el United Newsreel, habló por primera vez de progresos sensibles en el noticiario. El avance no fue todavía más rápido debido al escaso suministro de película virgen aliada.
266 Tel. nº 3753, Hayes al Secretario de Estado, Madrid, 15/XI/1944. NA, RG 59, DF 852.4061/MP 11- 1544.
267 HERNÁNDEZ, Estado…, op.cit., p. 133.
268 Para la evolución en el tratamiento de NO-DO a la II Guerra Mundial, SÁNCHEZ-BIOSCA y TRANCHE, El No-Do…, op.cit., pp. 379-420 y HERNÁNDEZ, Estado…, op.cit., pp. 265-300.