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2.3 Data analysis

2.3.5 Multiplet analysis

Existe una progresiva tendencia, agudizada en los últimos diez años, que tiende a situar el debate educativo en la gestión de las escuelas. Tras la constatación de que el aumento de recursos materiales y económicos pareciera no

impactar de la forma esperada los resultados escolares —específicamente SIMCE

y PSU—, el MINEDUC se plantea la urgente necesidad de establecer sistemas de evaluación de gestión. De hecho, desde hace un par de años, sostenidamente, ha empezado a implementar diversas iniciativas, programas y medidas en la dirección del mejoramiento de la gestión, como una nueva política que tendería a asegurar la “calidad” de la educación.

A partir de del año 2.000 las políticas educativas comienzan a focalizarse intensamente en el aula, lugar estratégico al cual habría que llegar con la reforma educativa de los gobiernos concertacionistas, así como en la rendición de cuentas, no sólo de los resultados de aprendizaje de los alumnos, sino también del quehacer y de la gestión de los distintos actores. En esta perspectiva, los esfuerzos ideológicos han vuelto reales las nociones de accountability, y

particularmente las de control de gestión y de fijación de estándares —como

herramienta justamente concebida para realizar este control.

En este contexto se originó el Marco de la Buena Enseñanza, el cual fue creado en el 2003, en conjunto el colegio de profesores y la Asociación Chilena de Municipalidades.

El MBE es un documento que busca detallar las “responsabilidades” que el docente debe tener en la sala de clases, con la comunidad escolar y también con la administración del establecimiento. Considerando dentro de sus cuatro dominios, la separación y organización de dichas responsabilidades de acuerdo a la función central que cumplen: Preparación de la enseñanza, creación de un

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Tabla N° 2 “Instrumentos del MINEDUC”

Tabla N° 2 Elaboración propia

Nivel Institucional

•SACGE - Año 2003

Niveles Administradores y

Supervisores

•Marco de Actuación de Supervisores MINEDUC - Año 2004 •Marco para la Buena Supervisión - Año 2006

•Marco de Actuación de Sostenedores - Año 2010

Nivel de los Actores

•Marco para la Buena Enseñanza - Año 2002 •Marco para la Buena Dirección - Año 2005 - 2006

ambiente propicio para el aprendizaje, enseñanza para el aprendizaje de todos los estudiantes, responsabilidades profesionales.

Es desde esta perspectiva que, desde el Ministerio de Educación, se construyen, por una parte, el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Gestión Escolar (SACGE), a nivel institucional y, por otra, diferentes marcos a nivel de actores específicos del sistema escolar. Surgen así, el de la Buena Dirección para los directivos de los establecimientos escolares, y el de actuación de los supervisores para el mismo Ministerio de Educación. A lo anterior se suma, al presente año, lo que será el Marco de Actuación para los Sostenedores.

Todos estos procesos que se encaminan, desde la perspectiva del MINEDUC, a solucionar los problemas de calidad de la educación, han sido diseñados por especialistas y funcionarios del MINEDUC, sin mayor participación de los actores en la reflexión y construcción de propuestas. Algunos de ellos, más allá de su carácter voluntario, en la práctica, salvo excepciones, se han impuesto como exigencias obligatorias.

Como síntesis, se presenta la tabla N° 2, que muestra, en términos generales, los distintos instrumentos que el MINEDUC espera estén operando en los diferentes niveles, en la perspectiva de mejorar la gestión del sistema educativo.

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El Marco de la Buena Enseñanza es un instrumento que ha sido elaborado por el Ministerio de Educación, a partir de la reflexión tripartita de los equipos técnicos de éste, de la Asociación Chilena de Municipalidades y del Colegio de Profesores, y teniendo a la vista la experiencia nacional e internacional sobre criterios acerca del desempeño profesional de docentes de los sistemas escolares.

El Marco para la Buena Enseñanza supone que los profesionales que se desempeñan en las aulas, antes que nada, son educadores comprometidos con la formación de sus estudiantes. Supone que para lograr la buena enseñanza, los docentes se involucran como personas en la tarea, con todas sus capacidades y sus valores. De otra manera, no lograrían la interrelación empática con sus alumnos, que hace insustituible la tarea docente.

Este Marco reconoce la complejidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje y los variados contextos culturales en que éstos ocurren, tomando en cuenta las necesidades de desarrollo de conocimientos y competencias por parte de los docentes, tanto en materias a ser aprendidas como en estrategias para enseñarlas; la generación de ambientes propicios para el aprendizaje de todos sus alumnos; como la responsabilidad de los docentes sobre el mejoramiento de los logros estudiantiles.

El Marco busca representar todas las responsabilidades de un profesor en el desarrollo de su trabajo diario, tanto las que asume en el aula como en la escuela y su comunidad, que contribuyen significativamente al éxito de un profesor con sus alumnos.

Este instrumento no pretende ser un marco rígido de análisis que limite o restrinja los desempeños de los docentes; por el contrario, se busca contribuir al mejoramiento de la enseñanza a través de un «itinerario» capaz de guiar a los profesores jóvenes en sus primeras experiencias en la sala de clases, una estructura para ayudar a los profesores más experimentados a ser más efectivos, y en general, un marco socialmente compartido que permita a cada docente y a la profesión en su conjunto enfocar sus esfuerzos de mejoramiento, asumir la

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riqueza de la profesión docente, mirarse a sí mismos, evaluar su desempeño y potenciar su desarrollo profesional, para mejorar la calidad de la educación. El diseño de los criterios muestra los elementos específicos en los que deben centrarse los profesores. El hilo conductor o unificador que recorre todo el Marco consiste en involucrar a todos los alumnos en el aprendizaje de contenidos importantes.

Todos los criterios del Marco están orientados a servir a este propósito básico. Tres son las preguntas básicas que recorren el conjunto del Marco: ¿Qué es necesario saber? ¿Qué es necesario saber hacer? y ¿Cuán bien se debe hacer? o ¿cuán bien se está haciendo? Estas interrogantes buscan respuestas a aspectos esenciales del ejercicio docente en cada uno de sus niveles, ya sea que enfoquemos nuestra mirada al nivel de dominios o, más desagregadamente, al nivel de criterios o de los descriptores que componen cada criterio.

El Marco para Buena Enseñanza presenta Cuatro Dominios y estos conciernen a diferentes momentos, temporalmente hablando, del proceso educativo: Planificación y preparación de la enseñanza, creación de ambientes propicios para el aprendizaje, enseñanza propiamente tal, evaluación y reflexión sobre la acción docente (retroalimentación docente).

A nivel social y cultural el MBE es trascendental, puesto que focaliza una mejoría en la educación señalando que los docentes estén capacitados tanto en la parte teórica (contenidos de sus materias) como en la práctica (forma de enseñar). Los criterios que rigen la labor pedagógica (tanto dentro como fuera del aula) y hacen explícitos (y realistas, por cierto) sus tareas (de manera flexible, sin embargo), caracterizan una buena enseñanza. En el centro escolar los objetivos generales se ordenan a optimizar a los docentes, generar reconocimiento social de su práctica, y mejorar, desde un amplio punto de vista, todas las derivaciones que se pueden obtener de ello.

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A nivel del profesionalismo docente el MBE une bajo el mismo estandarte de la obtención de profesionalismo, a todos los docentes, lo que se consigue por una tradición educacional en desarrollo. Esta consideración (de profesionalismo) conlleva una valorización por parte de los demás actores sociales que se obtiene en su continuo perfeccionamiento y su acervo experimental y teórico. La autonomía profesional es condición, principio y demanda de la retroalimentación docente. Así concientizará a los docentes (el Marco) de responsabilizarse por tu trabajo.

El Marco favorece el profesionalismo docente en tres aspectos: a. Distinción profesional en relación con otras profesiones;

b. Genera vanguardia al interior de la docencia por cuanto sus saberes y métodos de enseñar se basan en innovación, investigación y experimentación,

c. Por último transforma en un cuerpo simbiótico a los docentes de nuestra nación, pues los une en principios preestablecidos que condicionan su labor (siempre de forma flexible) y, de esa manera, los asemeja unos a otros distinguiéndolos socialmente de otros profesionales.

De tal manera, la reforma educacional ha unido a los docentes bajo una misma pancarta y así los ubica en camino para buscar la consecución de su perenne objetivo lo que se verá reflejado en una importante optimización cualitativa de la educación.

El colegio de profesores concordó con el MINEDUC y la Asociación Chilena de Municipalidades un sistema formativo de evaluación del desempeño docente, por ello que se estableció el compromiso de que se elaboraría conjuntamente, también, un sistema de evaluación para los docentes directivos y técnico pedagógicos.

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La historia dice que ese compromiso no fue honrado. El Marco para la Buena Dirección, a diferencia del Marco para la Buena Enseñanza, fue elaborado desde el MINEDUC, sin participación del gremio docente. Más aún, si bien este Marco fue consultado, a través de encuestas, ellas fueron dirigidas sólo a los docentes directivos, lo que ya indica cierta concepción del MINEDUC en relación a que los problemas de gestión, y el accionar de los cuerpos directivos, es un problema sólo de ellos, y no del conjunto de la comunidad, ni tampoco de los docentes de aula. En su oportunidad, el colegio de profesores manifestó su rechazo por esta decisión y expresó su preocupación en un doble sentido: débil perspectiva pedagógica y falta de coherencia con el sistema de evaluación del desempeño docente formativo.

El enfoque del MINEDUC se centra en la tesis de que para que las escuelas tengan buenos resultados —entendidos éstos, una vez más, lamentablemente, en la lógica de los estándares, es decir buenos resultados en el SIMCE y la PSU—, lo que se requiere es contar con instituciones escolares autónomas, y para ello se necesita de un líder que conduzca a la organización y sea capaz de gestionar recursos materiales y humanos. Es esta concepción la que da origen al Marco para la Buena Dirección, bajo una lógica en que la labor de los directivos se transforma, y ya no basta con que éstos sean sólo buenos administradores.

Desde la perspectiva de las autoridades del Ministerio de Educación, el Marco para la Buena Dirección, buscaría, además, orientar las políticas de formación y actualización de docentes directivos y técnicos pedagógicos, cambiando su foco desde una concepción administrativa construida desde fuera de la escuela, a una de gestión propiamente escolar.

El área de gestión pedagógica o curricular es central en la gestión para la buena dirección, en el sentido que el objetivo último de todo centro educativo es el aprendizaje de sus alumnos y por ende de la implementación y evaluación del currículum. En ese sentido, las competencias contenidas en esta área dan cuenta de la manera por la cual el director debe asegurar el aprendizaje efectivo en las

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aulas del centro educativo que conduce, considerando su propia cultura y Proyecto Educativo.

Específicamente, los estándares de este dominio son los necesarios para que el director promueva el diseño, planificación, instalación y evaluación de los procesos institucionales apropiados para la implementación curricular en el aula, de aseguramiento y control de la calidad de las estrategias de enseñanza, y de monitoreo y evaluación de la implementación del currículum.

El director en su rol de conductor educacional y el equipo directivo deben conocer el Marco Curricular Nacional y el Marco para la Buena Enseñanza de manera de asegurar la buena implementación y continua evaluación de los procesos institucionales de enseñanza aprendizaje.

El desarrollo de buenos procesos de organización curricular, la preparación de la enseñanza, las adecuadas condiciones para su implementación en aula y su evaluación son los aspectos que influyen significativamente en el logro de los aprendizajes.

En el ámbito de la gestión curricular, el director y equipo directivo deben asegurar una organización efectiva en el uso del tiempo y espacios institucionales para el desarrollo de los procesos señalados.

Para garantizar logros de aprendizaje, el director y equipo directivo deben motivar a los actores del proceso educativo y asegurar difusión, conocimiento colectivo y replica de las estrategias de enseñanza adecuadas. Asimismo, deben promover una evaluación sistemática de logros y limitaciones de lo realizado. En este proceso es fundamental que el director y demás docentes directivos transmitan a la comunidad educativa altas expectativas respecto a los aprendizajes de los alumnos.

El director y equipo directivo deben asegurar la existencia de mecanismos de monitoreo y evaluación de la implementación curricular y de los resultados de aprendizaje en coherencia con el Proyecto Educativo Institucional

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El director debe garantizar que la implementación del currículum se oriente a una enseñanza de calidad. Para ello debe procurar la existencia de mecanismos de monitoreo y evaluación de diferentes aspectos de la implementación curricular y de los resultados de aprendizaje.

Otro de los elementos que ha promovido el Ministerio de Educación es el “Modelo de Calidad de la Gestión Escolar” que permite, principalmente, identificar los procesos que debieran estar presente en cada institución escolar, cualquiera que sea su dependencia administrativa o realidad socioeconómica, en distintas áreas y dimensiones que son consideradas como claves en la calidad de los procesos y que impactan en los resultados educativos y de aprendizaje.

El SACGE tiene como principio orientador el mejoramiento continuo, promoviendo sistemáticamente el incremento de la calidad. No establece una única modalidad para abordar cada una de las dimensiones, sino que presenta los procesos significativos, los que pueden abordarse desde la heterogeneidad de las prácticas particulares de cada establecimiento.

Es, además, una herramienta que permite evaluar las prácticas de gestión del establecimiento, apuntando principalmente a la generación de información y a la sistematización de las prácticas que de manera cotidiana se desarrollan.

La tarea de estos instrumentos que ha elaborado el MINEDUC tiene como propósito construir un circuito virtuoso donde el Marco para la Buena Enseñanza, el Marco de Gestión Escolar y el Marco para Buena Dirección puedan ofrecer redes de apoyo y asistencia técnica constituidas por pares y otros expertos que retroalimenten y entreguen herramientas para sustentar el mejoramiento de las prácticas individuales de docente y directivos y los procesos educativos.

Por tanto, la gestión curricular debe estar centrada en lo pedagógico, por lo cual debe crear un PEI que ofrezca una educación integral que incluya niveles altos de aprendizaje para todos los niños y niñas. Este proyecto debe tener metas concretas y planes de acción que se ejecuten y se puedan evaluar. En el centro escolar las reglasdeben ser claras y explícitas para todos (disciplina,

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profesionalismo y ética del trabajo). A la vez debe haber una permanente capacitación en el centro escolar, asesoría y evaluación a los docentes y estos deben trabajar en equipo utilizando y apropiándose de los diferentes espacios y recursos proporcionados por la reforma educativa.

Por ello que la gestión curricular y pedagógica debe:

1. Focalizar y priorizar qué y cómo se enseña y evalúa; esto supone definir lo crítico en términos de asignaturas y aprendizajes claves en ellos.

2. Observar y apoyar la acción docente (didáctica, evaluación, uso de recursos, etc.

3. Leer y utilizar los resultados nacionales de evaluación: analizar los resultados por asignatura y comparativamente con establecimientos similares.

4. Observar la equidad: inclusión, repitencia y deserción.

Sin embargo la gestión requiere una dirección técnico pedagógico, la necesidad de acompañamiento de los docentes y de diálogo permanente, realizar cambios pedagógicos para el desarrollo de habilidades y capacidades de uso del conocimiento, cambios en las maneras de planificar la enseñanza (relación todo/parte, interacción pedagogía/evaluación, articulación entre niveles), la necesidad de relevar la evaluación, tanto respecto de los procedimientos, como de los resultados y su uso como insumo básico de ordenamiento del proceso pedagógico. Por último se requiere nuevas competencias docentes (liderazgo, didácticas, evaluación, etc.)

Un establecimiento educacional que cuenta con un modelo curricular y pedagógico, da cuenta que tiene claras orientaciones para el desarrollo de los procesos relativos a la enseñanza y el aprendizaje. El modelo muestra los elementos y componentes fundamentales que se dan en la sala de clases para lograr aprendizajes de calidad en los estudiantes, cada componente tiene significado y el respaldo teórico que lo sustenta, lo mismo sucede con la ubicación de los elementos en la gráfica y sus conexiones.

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En el ejemplo se destacan los elementos, condiciones y recursos que intervienen y se interrelacionan el desarrollo de las clases:

1. El Liderazgo del profesor como responsable del contexto sala de clases y de la atención a la diversidad.

2. La coherencia que existe entre la planificación de clases, mediación y la evaluación de aprendizajes.

3. Las dimensiones de contexto que favorecen el aprendizaje: factores relaciones, curriculares y de organización. Las carencias de estos elementos, dificulta el clima de aprendizaje.

4. Al centro, la meta: desarrollar alumnos competentes y 5. Producir los resultados esperados.

2.3. Síntesis del capítulo

Los “Marcos de Actuación” delimitan operativamente las responsabilidades que le competen a cada actor y nivel del sistema, pero a su vez sirven de “guía para la acción”, ya que orientan las decisiones y actuación de autoridades, profesionales e instituciones. Además permiten establecer sistemas de evaluación e incentivos asociados a cumplimiento de metas y, por último, que establecen reglas claras y compartidas para facilitar la coordinación y articulación de cada componente del sistema.

Asimismo el MBE enmarca en una nueva fase la reforma educacional y la profesionalización del trabajo docente, lo que genera, por primera vez en la historia de la educación nacional, un enfocarse prioritariamente en la calidad de la educación, se es fuerza por renovar positivamente las prácticas pedagógicas. Además contribuye al nuevo marco de inclusión o universalismo que se generó por la obligatoriedad de doce años de escolaridad. Así el marco enfatiza que: "buena enseñanza es aquella que logra que todos y cada uno de los alumnos de todos los docentes, puedan aprender, que se reconozcan sus diferencias para que ningún niño, niña o joven se quede atrás, fracase o sea excluido". Todos deben

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tener calidad en su educación o no hay calidad en la educación, de tal manera el Marco favorece los principios democráticos de equidad y los materializa

Los docentes se apropiarán y se sentirán identificados con el MBE, el cual tiene como objetivo la identificación de todas las responsabilidades de un docente en su trabajo en el aula, en la escuela y en la comunidad y que contribuyen significativamente en el logro efectivo de los docentes con sus alumnos. Asimismo, este documento busca contribuir a que todos los alumnos aprendan mediante una educación de calidad.

Es de vital importancia la buena gestión del director en conjunto con las buenas prácticas docentes para alcanzar logros significativos en los estudiantes. Hoy en día el compromiso que cada cual tenga con los aprendizajes, en todos los aspectos, de sus alumnos será un elemento decidor al momento de poner en marcha el tan complejo proceso de enseñanza- aprendizaje, puesto que se requiere de una profunda responsabilidad social para mantenerse firme con dicho compromiso. Tanto la buena gestión directiva como las buenas prácticas docentes se necesitan más que nunca para dar un vuelco a lo que se está generando hoy en la educación, especialmente en sectores que están social y culturalmente mal influidos.

Hoy, los centros educativos actualizan sus prácticas internas en vías de ofrecer un servicio de calidad, es decir, los establecimientos educacionales actualizan las formas de gestionar los recursos humanos y económicos, con el fin de convertirse