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la sociedad europea del siglo xVIII muestra un gran interés por el estudio de la identidad del

yo. existía antes la literatura (pseudo)autobiográfica, como la novela picaresca, las hagiografías

y los relatos de soldados, pero solo desde el siglo xVIII se puede hablar de la autobiografía en sentido (pre)moderno de la palabra. Diego de Torres Villarroel (1694-1770), escritor, médico, teólogo, catedrático, sacerdote y periodista español, víctima de la incomprensión de los círculos académicos salmantinos, dirige su Vida, ascendencia, nacimiento, crianzas y aventuras del Doctor

Don Diego de Torres villarroel (1743-1758) a los lectores para informarlos, rectificar sus errores,

terminar con los mitos que había armado sobre su vida. A diferencia de la novela picaresca española, como el universo absoluto de la autenticidad (pseudo)autobiográfica del pícaro, la

vida de Torres Villarroel invita al curioso lector a verificar la autenticidad de la experiencia

personal. el autor de este artículo intenta demostrar que, a pesar de tratarse de una obra con la estructura y los elementos aparentemente picarescos, la vida es una autobiografía contada solo con el corte picaresco, pero ajustado a las necesidades de Torres Villarroel para ofrecer una imagen suya diferente de la entonces conocida, para distanciarse del modelo de la autobiografía picaresca y para favorecer la lectura y la venta de la obra. Precisamente esto y los elementos antipicarescos, que dominan la obra torresiana, la han hecho una de las primeras autobiografías modernas en la literatura española, cuya relevancia e ingeniosidad forman parte constitucional de un campo literario cargado de la ideología burguesa.

Palabras clave: Diego de Torres Villarroel, vida, autobiografía, género picaresco, ideología burguesa.

Introducción

el siglo xVIII, tanto en españa como en otros países europeos, ha implementado varios cambios políticos y sociales, cuya consecuencia será la constitución ideológica y política de un nuevo hombre español perteneciente a la clase social no-privilegiada. Aunque la burguesía surgió en la edad Media (los comerciantes de joyas, ropa y especias), su papel más importante lo tendrá varios siglos después, cuando en el siglo xVIII va expresando sus postulados y valores, como el individuo, el trabajo, el progreso, la innovación, la libertad personal, la igualdad, etc. Además de la condición política y social, los burgueses con el tiempo participaron en el mundo artístico y cultural, satisfaciendo sus necesidades por el prestigio social y la aceptación por el resto de las clases sociales. la literatura fue uno de los campos artísticos que poco a poco le resultaron interesantes.

la segunda mitad del siglo xVIII y los comienzos del siglo xIx fue una etapa importante para el desarrollo del género autobiográfico. en este periodo se crearon obras literarias que mostraron la palpitante preocupación y la reflexión de algunos

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el marco (anti)picaresco y la ideología burguesa...

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individuos sobre sus propias identidades.2 El yo literario formaba ya parte de la

tradición literaria, especialmente en la novela picaresca española, en las vidas de santos o de soldados, pero en el periodo citado surge una nueva sensibilidad típicamente burguesa, que se interesa en la sociedad burguesa dieciochesca por el estudio de la identidad personal y particular. es bien sabido, además, que la autobiografía suele emerger como consecuencia de dos preocupaciones fundamentales: la construcción de la subjetividad dentro del discurso y la naturaleza de la referencia como operación constructiva de los textos, rasgos fundamentales en los textos autobiográficos de la españa del siglo xVIII (apud Puertas Moya 2003: 100).

Diego de Torres Villarroel (1694-1770), escritor, médico, teólogo, catedrático, sacerdote y periodista español, víctima de la incomprensión por parte de los círculos académicos salmantinos, dirige su Vida, ascendencia, nacimiento, crianzas y aventuras del doctor don Diego de Torres villarroel (1743-1758)3 a los lectores para informarles,

rectificar sus errores perceptivos, terminar con los mitos que había armado sobre su vida (Rodríguez cacho 2009: 28). la obra de Torres Villarroel permite palpar con mayor exactitud la mentalidad burguesa y la nueva ideología de la burguesía ascendente. Su prosa, especialmente sus ensayos y la novela autobiográfica, ofrecen un cuadro ilustrativo de sus inquietudes sociales, filosóficas, metafísicas, etc. (Blanco Aguinaga et al. 2000: 446).

la Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras representa la culminación de un proyecto literario que anunciaba Torres desde sus primeros escritos, puesto que consideraba que era interesante para el público conocer la vida de un hombre común como él. No se trataba de un aristócrata, pícaro o santo, personajes característicos hasta ese momento para protagonizar las páginas de autobiografías ficticias o verdaderas (Angulo egea 2005: 30).

A continuación el foco del análisis serán los elementos picarescos y la ideología burguesa, cuyos puntos colindantes y la reivindicación del concepto picaresco o su presencia formal, de un lado, tanto como la afirmación del concepto burgués de la vida y la proclamación de su ideología, por otro, suponemos que podrían otorgar a la obra la calificación de una de las primeras autobiografías modernas en las letras españolas.

El eco tardío de la picaresca tradicional española

Para empezar queremos destacar que la crítica y la historia literarias españolas por mucho tiempo solían ignorar las obras del siglo xVIII, considerándolas elementos menos importantes en el corpus literario español. Sin embargo, desde los años sesenta y setenta del siglo xx varios especialistas españoles se han dedicado a estudiar las obras del Neoclasicismo español. Precisamente, la mayoría de ellos ha valorado la vida de Torres Villarroel como una obra de corte picaresco y como un eco tardío de la picaresca española tradicional. los modernos estudios, realizados en el último tiempo, revaloran y relativizan esta afirmación, destacando unos aspectos modernos de la obra que la alejan del modelo picaresco. A continuación vamos a tratar este problema

2 Nos referimos a las obras pertenecientes a otras literaturas europeas de la época, como las Confesiones de Jean Jacques Rousseau (1764), la Autobiografía de Gianbattista Vico (1728), las Memorias de Benjamin Franklin (1791), las de edward Gibbon (1795), etc.

3 la obra está estructurada en seis partes (trozos) que abarcan el periodo de una década en la vida del autor. las cuatro primeras partes fueron publicadas en 1743, la quinta en 1750-52; fueron dedicadas a la duquesa de Alba y precedidas por un prólogo al lector. la sexta, publicada en 1758, fue dedicada al Rey carlos III.

Vladimir Karanović

intentando demostrar que en esta obra se emplea un marco formalmente picaresco que no afecta la modernidad de la autobiografía.

la novela picaresca es un subgénero que surge en españa a mediados del siglo xVI con el Lazarillo de Tormes (1554) y se desarrolla en la primera mitad del siglo xVII. Gonzalo Sobejano (apud estébanez calderón 2006: 835) ha definido la picaresca como la ingeniosa relación, normalmente en primera persona, de la vida y desventuras de un sujeto humilde, articulada según una estructura episódica (servicio de varios amos, encuentro con diversas gentes) y destinada a explicar un estado de deshonor (aceptado al final o bien superado) del cual aparecen como determinantes la condición del mismo sujeto y las circunstancias sociales que, a través de aquella estructura episódica, y en un lenguaje de incontenible locuacidad crítica, son normalmente satirizadas.

la historia y la crítica literarias solían definir los rasgos principales de la picaresca, acentuando siguientes características habituales:

• es un relato autobiográfico y las novelas están escritas en primera persona (pseudoautobiografía);

• es un relato articulado de las experiencias personales vividas por el protagonista en los diversos episodios de servicio a varios y distintos amos;

• es un relato convergente en el que los diferentes sucesos y episodios están concebidos y subordinados a un proyecto final: explicar el estado de deshonor en el que vive el personaje al terminar la narración. este estado suele ser fruto de una genealogía no deseada pero condicionante, que ha determinado la personalidad del protagonista desde su nacimiento, y de unas circunstancias sociales que él suele satirizar mediante el lenguaje y el cinismo específico; • es un relato retrospectivo en el que se ofrece noticia de la vida del personaje

desde la infancia hasta el momento en que se efectúa la narración; el narrador suele escribir y narrar desde un presente de pícaro adulto o maduro sobre su vida pasada (estébanez calderón 2006: 834-835).

estas características forman parte de la mayoría de las novelas picarescas españolas, aunque se diferencian por el grado de su presencia en obras particulares. Aunque la mayoría de la picaresca española apareció en la primera mitad del siglo xVII, hubo obras en la historia de la literatura española durante los siglos posteriores (siglos xVIII-xx) que, tanto por algunos elementos parecidos a la picaresca como por la temática o motivos genéricos, solían encuadrarse parcial o completamente al género picaresco. Uno de los ejemplos relevantes de este grupo de obras literarias es, lógicamente, la famosa autobiografía torresiana. De ahí que la vida de vez en cuando está estructurada como un relato picaresco, como en la introducción donde alude a su preestablecido carácter picaresco, justificando la idea de escribir sobre su vida y autoevaluándose con una fuerte ironía, tan presente en toda la obra.

Paso entre los que me conocen y me ignoran, me abominan y me saludan, por un Guzmán de Alfarache, un Gregorio Guadaña y un lázaro de Tormes; y ni soy éste, ni aquél, ni el otro; y por vida mía, que se ha de saber quién soy. (Torres Villarroel 2011: 99).

También encontramos los elementos picarescos especialmente en los tres primeros capítulos o trozos, cuando describe sus travesuras infantiles y de la juventud, algunos típicamente picarescos y otros, inmanentes a los círculos colegiales y estudiantiles.

entretenía a los circunstantes con la variedad de muchas bufonadas y tonterías, que se dicen vulgarmente habilidades, y aventajaba en ellas a cuantos concurrían en aquellos tiempos al reclamo de tales holgorios y funciones. Disfrazábame treinta veces en una noche, ya de vieja, de borracho, de amolador francés, de sastre, de sacristán, de sopón, y

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me revolvía en los primeros trapos que encontraba que tuviesen alguna similitud a estas figuras. (Torres Villarroel 2011: 130-131).

la autobiografía torresiana se ha considerado un epígono de la picaresca, de la que toma el corte y a la que se aproxima por el tono general de las aventuras, aunque hay diferencias fundamentales: el protagonista no es un ser marginado, sino un burgués que participa de la ética e ideología burguesa, no hay intención moralizante, el libro se convierte en un texto autoapologético (Pedraza Jiménez & Rodríguez cáceres 2008: 311). Tampoco hay ascendencia vil (aunque alude a lo vil de sus antecedentes), ni servicio a varios amos (aunque es protegido por nobles, ministros y políticos), y por fin, el yo autobiográfico no es de un pícaro desventurado que escribe solo sus peripecias. Por otro lado, lo que coincide con la picaresca es la trayectoria vital desde la niñez hasta la edad actual, pero la diferencia acentúa el hecho de que escribe realmente sobre su propia vida, como mejor testigo, y no sobre un personaje inventado, característica de la pseudoautobiografía picaresca (Blanco Aguinaga et al. 2000: 449).

Podríamos afirmar que el grado del criticismo con el que el narrador-Torres habla del comportamiento del protagonista-Torres no implica una distancia ideológica entre ambas instancias, ni se trata de una crítica expresada por parte del autor implícito, puesto que encontramos una posición marcada por la autoironía. es interesante que, a diferencia de la novela picaresca española tradicional, en la vida casi no exista la posibilidad de seguir con las aventuras y el desarrollo de la trama, debido a la no- identidad entre autor implícito y narrador, tratándose de la categoría cerrada: el autor nos explica su última voluntad, su testamento, sin capacidad de ampliación narrativa. Según las palabras de Inke Gunia (2008: 405-406), «los rasgos de la novela picaresca solo operan en la vida como recursos secundarios para estructurar la trama. Así, el título ya contiene una referencia intertextual al patrón literario de la novela picaresca en lo que se refiere al rasgo de la vida del pícaro.» el autor neoclásico tampoco quería presentarse a sí mismo sinceramente como un auténtico pícaro. Por eso su relato autobiográfico no contiene aventuras características de la picaresca, así que el rasgo de la picaresca le sirve a Torres más como una contraimagen de la picaresca, sugerida desde fuera (por los círculos académicos), pero que había que corregir.

como hemos citado, una de las diferencias de la picaresca española tradicional es que Torres Villarroel orgullosamente describe su genealogía y acentúa su calidad de tronco y de sus raíces:

yo, finalmente, estoy muy contento con el mío, y he sido tan dichoso con mis pícaros parientes que, a la hora que esto escribo, a ninguno han ahorcado ni azotado, ni han advertido los rigores de la justicia, de modo alguno, la obediencia al rey, a la ley y a las buenas costumbres. Todos hemos sido hombres ruines, pero hombres de bien, y hemos ganado la vida con oficios decentes, limpios de hurtos, petardos y picardías. (Torres Villarroel 2011: 111).

Parece que en este fragmento del texto, como en otras ocasiones, el autor no es consistente en sus descripciones genealógicas, siendo contradictorio y dejando al lector a valorar la calidad genealógica de sus antecedentes, cosa casi imposible en la novela picaresca española. Por eso insiste en dos elementos antipicarescos, según Alborg (1993: 312), «la buena crianza y el decoro de su vida, datos que, al pícaro de la ficción, se le daban un ardite.» consecuentemente, la genealogía en la vida queda como un elemento más para confirmar el carácter antipicaresco de la obra. Torres Villarroel no desprecia a sus antepasados, sino que expresa un afecto positivo y sentimental hacia ellos, sintiéndose el dueño de su vida, por encima de las vinculaciones a sus potenciales modelos picarescos (chicharro 2011: 40).

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Además, una de las características importantes que aparta esta autobiografía del género picaresco es la perspectiva diferente desde la que se enfoca el plano moral. en la mayoría de las novelas picarescas, con unas excepciones conocidas, «el autor se extienda en consideraciones ético‒sociales, a modo de sermón para influir en su entorno» (chicharro 2011: 37). la actitud torresiana en este sentido resulta completamente antipicaresca. Además, en contraste con la picaresca, Torres Villarroel no se concibe como un modelo negativo de conducta; al contrario, insiste en el lema ideológico: «Donde el pícaro es un ejemplo negativo de conducta moral, resulta que Torres lo es positivo». en cuanto a la crítica social, elemento tan importante y constitucional en la picaresca española tradicional, cuando aparece en la vida, lo es solo en función de la autodefensa y alabanza del escritor, y no por lo moral propiamente dicho.

Torres Villarroel en la mayor parte de su vida, según Dámaso chicharro (2011: 43), «cuenta el proceso de su armonización y ascenso en el cuerpo social, con cuyos logros y anhelos se siente acorde». Además, cualquier ruptura de su propio yo y su personalidad lo resuelve y repara el autor por la integración, por su deseo de ser apreciado por la sociedad a la que pertenece. este hecho también aleja la vida de la picaresca tradicional, puesto que en las novelas picarescas había una ideología utilitaria, una integración producida por el cinismo y pura necesidad. Por eso la rebeldía del autor es también antipicaresca, al provenir de su intención y deseo de integrarse, de afán de superar el posible recordatorio de ser hijo de un humilde librero, que llegó a ser catedrático de la Universidad.

los datos autobiográficos del escritor no suponen la existencia de un hombre «apicarado», puesto que los lazos y características picarescas en su vida no ven más allá de los normales en la juventud, en el ambiente colegial o de las autobiografías de otros hombres ilustres de la época. Pero hay que marcar una gran diferencia de las autobiografías existentes: la torresiana como elemento original guarda una actitud especial y única, porque intenta exagerar y potenciar los datos biográficos, casi al máximo, con una intención que, en principio no parece de todo clara (chicharro 2011: 26).

está claro que Torres Villarroel se aprovecha de lo picaresco en su autobiografía para llegar con facilidad a los lectores interesados, familiarizados y entusiasmados con esta clase de relatos (Angulo egea 2005: 32). No es el marco picaresco la única clasificación posible de este tipo de relatos. Una de las posibles clasificaciones genéricas de esta obra, aunque coquetea con la picaresca, sería una novela sobre la formación del personaje (Bildungsroman), o sea, la narración del proceso de construcción de una personalidad en relación con el mundo histórico en el que vive.4 este hecho mediante

la toma de conciencia de la identidad personal e individual conduce al descubrimiento y aceptación de la propia personalidad y el destino, según los postulados histórico- sociales. Aunque la novela picaresca en la mayoría de los casos abarca la trayectoria vital de un personaje protagonista, o el antihéroe que evoluciona y se constituye como resultado de su experiencia del mundo, por formar parte de una sociedad cerrada, la autobiografía burguesa es inseparable de la conciencia de la individualidad y testimonia el efecto que en el yo autobiográfico tiene en cuanto a conocimiento de sí mismo y autoafirmación en su conflicto con el mundo que le rodea (Pérez lópez 2006: 913). Precisamente este hecho conduce hasta el segundo aspecto ideológico del género autobiográfico interpretado y desarrollado por Torres Villarroel: la originalidad del yo autobiográfico y las perspectivas autobiográficas burguesas.

4 Se trata de una de las características de la picaresca española tardía, fuera de las fronteras de los siglos xVI-xVII, pero también del eco picaresco en otras literaturas nacionales europeas.

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La modernidad de la autobiografía burguesa torresiana

Philippe lejeune (apud lacadena calero 1985: 110) define la autobiografía como: «Relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia vida, cuando pone el acento en su vida individual, en particular en la historia de su propia personalidad». el mismo lejeune ha explicado cómo en esta definición entran en juego varios elementos constitutivos y ha destacado que las características expuestas se pueden limitar a las autobiografías de la literatura europea de últimos dos siglos. en cuanto a los temas dominantes y constituyentes de esta definición, «está presente el tratado —vida individual, historia de una personalidad—, la situación del autor — identidad del autor, que se corresponde con una personal real, y del narrador—, la posición del narrador —identidad del narrador y del personaje principal, perspectiva retrospectiva del relato— e incluso la forma del lenguaje —relato en prosa—.» (apud Sánchez zapatero 2010: 9). la correspondencia de las tres entidades autobiográficas queda garantizada por el llamado pacto autobiográfico, que se establece desde el principio del proceso de lectura, o sea, desde el momento en el que el autor afirma a los lectores que la vida que va a relatar es la suya (Sánchez zapatero 2010: 10). De ahí que si la consideración de un texto como autobiográfico depende de la interpretación, la sinceridad del autor se convierte en el elemento más importante del texto. Puesto que la sinceridad depende del autor y no del lector, quien necesita no más de tomar por cierto lo leído para que una autobiografía tenga sentido, el citado pacto también se convierte en un elemento crucial para la construcción de la autobiografía. la toma de la pluma para Diego de Torres Villarroel, más que para cualquier otro escritor, nos