4.4 TileCal Muon Level-2 Trigger Studies
4.4.1 Muon Trigger Overview
Todo lo que se haga por el bienestar de las regiones y órganos del cuerpo regidos por el signo que en ese momento atraviesa la luna es doblemente oportuno y
duplica su efecto benéfico... con excepción de las intervenciones quirúrgicas en esa zona del cuerpo.
A simple vista se comprende que las intervenciones quirúrgi- cas sean una excepción a la regla. Si bien se practican con la inten- ción de servir al bienestar del órgano respectivo o de todo el cuer- po, en el mismo instante de la operación y en los instantes que la siguen producen un efecto agravante para la respectiva zona del cuerpo. ¡Esto vale igualmente para la extirpación total de órganos! Una intervención en el momento equivocado le hará más difícil al cuerpo el trabajo de resarcirse de la pérdida. La regla para las intervenciones quirúrgicas de cualquier índole reza:
Si puede elegir, haga que le operen en cuarto menguante. El período de cuarto creciente es desfavorable, tanto más cuanto más cerca esté de la luna llena. El día exacto de luna llena arroja los resultados más negativos.
Las intervenciones quirúrgicas en la región del cuerpo que rige el signo del zodíaco que recorre la luna en ese momento, producen efectos agravantes y debilitantes, de manera que son más perjudiciales que en otros días.
Si usted puede elegir la fecha de una operación, preste aten- ción al recorrido del sol y evite el signo del mes. Así, por ejemplo, no se opere del corazón en agosto, cuando el sol está en Leo. Las correspondientes épocas del año para todas las regiones del cuer- po están indicadas en el capítulo Viaje a través del cuerpo.
Como ya se ha dicho anteriormente, la transición de las in- fluencias entre dos signos se produce de manera suave. No se puede determinar con precisión el momento del relevo de fuerzas. Cuan- do en el calendario, por ejemplo, están indicados dos días de Piscis, tal vez en el carácter del primero, por la mañana, se mezcle toda- vía la influencia de Acuario, mientras que en el segundo, por la noche, a veces ya se anuncia Aries con su influencia sobre la zona de la cabeza. Si la influencia de Piscis dura tres días según dice el calendario, el primero, hasta más o menos el mediodía, todavía estará muy influido por Acuario, mientras que en el tercero es probable que ya se haga sentir con fuerza el impulso de Aries.
Por esa razón, ya le hemos advertido que si puede elegir la fecha de una operación evite el signo vecino del que rige una deter- minada zona del cuerpo. Por citar un ejemplo: si se trata de una operación de mandíbula, sería conveniente evitar los días de Tau- ro y los de Aries.
fluencia negativa de los días de Libra cuando caen en el período más favorable de cuarto menguante (que sería de octubre a abril) si yo permito que me operen de la cadera?». En un caso semejante pre- valecerá el principio: la influencia favorable de la luna menguan- te es más fuerte que la influencia negativa de los días de Libra.
Y siguiendo con el mismo ejemplo, a continuación damos una relación de influencias favorables y desfavorables para una opera- ción de caderas:
Bueno cuarto menguante, no en Libra
Bueno a regular cuarto menguante en Libra
Malo cuarto creciente en otros signos
Muy malo cuarto creciente en Libra
Lo más desfavorable luna llena en Libra
Este orden de sucesión se puede trasladar sin ningún problema a todas las demás intervenciones quirúrgicas y regiones del cuerpo.
Pero, de hecho, ¿por qué es tan importante el «momento idóneo» de una operación? Como ya se ha dicho, cada cirujano lo descubrirá por sí mismo a lo largo de su carrera o cuando haya acumulado la correspondiente experiencia. Por regla general, las complicaciones e infecciones después de una operación son mucho más frecuentes en cuarto creciente, y los períodos de curación y convalecencia mucho más largos. En luna llena se producen más a menudo fuertes hemo- rragias, difíciles de detener. La cicatrización tampoco es fácil y hay muchas más posibilidades de que queden marcas poco estéticas y per- manentes.
Los datos que damos a continuación son de especial interés para los cirujanos plásticos (cirugía estética):
Después de un accidente grave, con frecuencia se necesitan va- rias operaciones para dar de nuevo un aspecto satisfactorio a una parte del cuerpo. Muchas personas, sobre todo los jóvenes, se deses- peran cuando, después de haberse sometido a intervenciones dolo- rosas para corregir su defecto, todavía les sigue espantando la ima- gen que les devuelve el espejo, o cuando los que los miran reaccionan con desagrado ante su aspecto físico después del accidente. En un mundo en el que reina la trivialidad y la superficialidad, las cicatri- ces permanentes pueden terminar para siempre con la alegría de vivir. Por eso, observar el «momento idóneo» para realizar este tipo de intervenciones podría redundar en un enorme beneficio.
Por otro lado, las cicatrices no sólo producen perjuicios estéti- cos; también actúan en el cuerpo como zonas de perturbación y de bloqueo de energías y pueden llegar a dañar el organismo, sobre todo si interrumpen los arcos de las zonas reflejas en las manos o
en los pies. Son muchos los terapeutas, masajistas y médicos que dominan el arte de romper ese bloqueo, por ejemplo con acupuntu- ra. Pero sin duda sería una gran ventaja atacar el mal de raíz e impedir una cicatrización poco estética eligiendo simplemente el «momento idóneo» para realizar tales intervenciones.
Por consiguiente, la regla más importante es y seguirá siendo: practicar las intervenciones quirúrgicas, cuando sea posible, duran- te el cuarto menguante. Por cierto, esta información aún la desco- nocen muchos médicos, porque todavía no tiene cabida en uno de los muchos cajones científicos o en los canales de organización de los hospitales. Pero ahora, usted está en posesión de ella y puede de- cidir por sí mismo cómo quiere manejarla. La exigencia de que un obstetra debía lavarse las manos, también necesitó muchos dece- nios antes de que fuera aceptada como valedera.
Y ahí va un comentario sobre las operaciones de urgencia: en caso de accidentes o estados agudos que requieran una acción inmediata, naturalmente usted no podrá escoger con tranquilidad la fecha de la operación.
Cuando nos hallemos ante la amenaza de una perforación del intestino ciego, a nadie le importará la posición de la luna en ese momento. Y así debe ser. Son muchas las cosas en la vida del hom- bre sujetas a su libre decisión, más de cuanto nos sugieren nuestros temores. Y muchas también las que están condicionadas por el destino, que nos condena a ser espectadores; cosas que se nos es- capan de las manos..., más de lo que sospechamos a veces, ya que nos falta la confianza y por encima de todo la comprensión del sen- tido de muchos de los acontecimientos que se producen entre el cielo y la tierra.
Si su médico le aconseja una intervención rápida, escúchelo y no se ponga a mirar el calendario. De todos modos, si ha sufrido un accidente no tendrá tiempo para ello. Confíe y entréguese a las circunstancias y a la sabiduría de aquellos que le han enviado esta situación como oportunidad inmejorable para aprender y despertar. Y si antes o después comprueba que, según el ritmo de la luna, el hecho se produjo en el momento «equivocado», no tenga miedo. Inspire y espire hondo y repítase a sí mismo: «Aunque la luna esté aquí o allá, confío en mis propias fuerzas para curarme y en todos aquellos que me están ayudando; tarde o temprano comprenderé el sentido de todo esto». Si lo hace así, conseguirá más que los que se hacen operar en el momento idóneo y alimentan la ilusión de que de este modo no les puede «pasar nada». En la vida no existen garantías en nada, con una sola excepción: todos recibimos las lecciones que necesitamos. Si no hoy, a más tardar mañana por la mañana.
Si quiere saber cómo puede conseguir que el médico acepte la fecha que usted le propone, o que cambie incluso una fijada por él, desfavorable, lea el último capítulo. Como el tema es tan importante le hemos dedicado el epílogo de esta parte. Tal vez las ideas y las sugerencias contenidas en él resulten a la postre de gran ayuda para que el conocimiento de los ritmos lunares vuelva a tener la divulgación que se merece.
Los ritmos lunares en odontología
¿En qué estado se encuentran sus dientes? No, no debe tener nin- gún cargo de conciencia si anda por ahí con algunos empastes, coronas o puentes en la dentadura. No está solo en esto, ya que a un 90% de las personas les va igual que a usted. La buena noticia es que las fuerzas de influencia de los ritmos lunares también son beneficiosas para la curación y el cuidado de los dientes. La menos buena es que sólo con paciencia y un cierto grado de disciplina para cambiar los hábitos cotidianos, podrá obtener a largo plazo una mejoría en el estado de salud de sus dientes. Seguro que esto ya lo ha oído muchas veces, pero es la verdad. No espere de nosotros una receta patentada que haga innecesario el cuidado diario de los dien- tes. En el mejor de los casos, las directrices que le exponemos a continuación le facilitarán este trabajo imprescindible.
No es ni mucho menos extraño que haya niños de cuatro años de edad que ya vayan por ahí con varios empastes. El estado de la dentadura es, en muchos aspectos, un signo del estado general de salud del individuo, una consecuencia de su régimen alimenticio y también del hecho de que hemos perdido la práctica de encontrar el «mordisco» apropiado en la vida, para tomar decisiones sin titu- beos ni segundas intenciones. La persona que permanentemente tiene miedo a las consecuencias de una decisión no se atreve a aprovechar el momento, y son muy pocos los que crecen en circuns- tancias que exigen abrirse paso a dentelladas en situaciones difí- ciles y por propia responsabilidad. Esto, evidentemente, repercu- te también en nuestra dentadura.
El deterioro de los dientes marcha al compás de todos los demás estragos de la civilización, como son: una alimentación antinatural, falta de cuidado, trastornos físicos que a través de las vías reflejas y de energía dañan también los dientes, y la actitud interior. Para prevenir todo esto se tendría ya mucho ganado si se prestase aten- ción a una alimentación natural, rica en vitaminas y sustancias mi- nerales. Esta alimentación debería empezar en la infancia, mejor aún desde el mismo embarazo. En este caso, aunque la limpieza dia-
ria de los dientes se realizara sin ningún producto de limpieza, no estarían tan dañados como lo están ahora. Por otra parte, los dul- ces, cuyo verdadero carácter nocivo se encuentra en el terreno anímico, hallarían menor terreno abonado para atacar los dientes (véase la página 246). En la segunda parte de este libro verá qué es lo que nosotros entendemos por alimentación natural.
Lo cierto es que se presta poca atención a los peligros que se cier- nen sobre todo el cuerpo por culpa de los focos purulentos en los dientes..., algunas veces incluso por pequeñas, casi microscópicas, inflamaciones en la raíz dentaria. Tales focos patógenos pueden volver loco al afectado, en el sentido literal de la palabra. Son nu- merosos los trastornos, enfermedades y estados dolorosos que se derivan de focos infecciosos no descubiertos en los dientes: dolores en la columna vertebral, inflamaciones de las fosas paranasales, reumatismo, estados de agotamiento general, etcétera.
En tales casos, uno va de un especialista a otro, sin que se llegue a identificar una causa orgánica concreta. Muchas veces, empastar uno o varios dientes o extraer el causante del problema puede procurar un alivio o la curación total. Pero por desgracia algunos focos infecciosos y zonas de trastorno no se ven ni siquiera en las radiografías. Ahora bien, un terapeuta experimentado puede descubrir si hay que buscar la causa del mal físico en alguna raíz dentaria. Acupuntura, acupresión, masajes en las zonas reflejas de manos y pies, son buenos emisores de señales para descubrir los trastornos circulatorios de energía entre los dientes y los sistemas orgánicos.
Entonces, ¿hasta qué punto puede ser una ventaja tanto para el paciente como para el dentista conocer las fuerzas de influencia de los ritmos lunares en la práctica odontológica? Repasemos una lista de medidas de saneamiento y mantenimiento, cuyo éxito y fracaso, a corto o largo plazo, dependen también de la posición de la luna.