CHAPTER 1 INTRODUCTION TO DNA SEQUENCING TECHNIQUES
1.2 Sequencing Techniques
1.2.4 Nanopore Based DNA Sequencing Methods
La publicación del Manifiesto del Partido Comunista en 1848 coin- cidió con la revolución democrático-burguesa de febrero en Fran- cia, que tuvo repercusiones en otros países de Europa. Asustado por el incremento del movimiento revolucionario, el gobierno belga de- tuvo a Marx y lo expulsó del país. Marx se trasladó a París para par- ticipar allí en la lucha revolucionaria. A su llegada a París, facultado por los comités de Londres y Bruselas, Marx procedió a reorganizar el Comité Central de la Liga de los Comunistas, siendo elegido pre- sidente.
A principios de abril de 1848, Marx y Engels abandonaron París y se trasladaron a Alemania, donde había estallado la revolución. Se quedaron en Colonia, una de las regiones avanzadas de Alemania, donde había bastantes obreros y cuya legislación vigente ofrecía mayores posibilidades para la edición de un periódico revoluciona- rio.
El 1 de junio de 1848 empezó a publicarse la Nueva Gaceta del
Rin, con el subtítulo de “Órgano de la democracia”. Componían la
redacción Carlos Marx (redactor jefe), Federico Engels, H. Bürgers, E. Dronke, G. Weerth, F. Wolff y W. Wolf. Mediante el periódico, Marx dirigía las actividades de los militantes de la Liga de los Comu- nistas, diseminados por toda Alemania.
Después de la derrota del proletariado francés, cuando la con- trarrevolución levantó cabeza también en otros países de Europa, Marx y Engels trabajaron de forma enérgica para movilizar a las ma- sas.
A finales de agosto, Marx hizo un viaje a Berlín y a Viena para establecer contacto con los obreros avanzados y demócratas de iz- quierda, a fin de impulsarlos a luchar de forma más tenaz contra las monarquías prusiana y austriaca. A su regreso a Colonia, Marx, así como los demás miembros de la redacción, pusieron todo su empe- ño en organizar a las masas populares para que pudieran rechazar las embestidas de la contrarrevolución.
El gobierno, preocupado por el impetuoso ascenso del pueblo en Renania y por la enorme influencia que adquiría la Nueva Gace-
ta del Rin, concentró sus tropas en espera de una sangrienta matan-
za. El 25 de septiembre fueron detenidos los dirigentes obreros de Colonia. Marx y Engels pudieron contener a las masas de una pre- matura insurrección. Fracasada la provocación, el gobierno de Pru- sia declaró el 26 de septiembre el estado de guerra en Colonia; asi- mismo, desarmó y disolvió las milicias populares y suspendió la
Nueva Gaceta del Rin. Algunos miembros de la redacción, entre
ellos Engels, tuvieron que abandonar la ciudad para burlar a la poli- cía, que tenía órdenes de detenerlos. Una amplia campaña de pro- testa obligó al gobierno a levantar el 3 de octubre el estado de gue- rra. El 12 de octubre, la Nueva Gaceta del Rin volvió a venderse en las calles de Colonia. Marx tuvo que hacer grandes sacrificios mate- riales para reanudar la publicación del periódico, invirtiendo la he- rencia paterna que acababa de recibir.
A fin de poner en movimiento a las masas populares, Marx lan- zó el 11 de noviembre la consigna de negarse a pagar los impuestos. Marx y Engels tuvieron que comparecer el 7 de febrero de 1849 an- te un tribunal acusados de injurias a la autoridad. Al día siguiente Marx volvió a comparecer ante el tribunal, esta vez se le acusaba de incitar a la rebelión. No apareció ante el tribunal como acusado, si- no como acusador. El tribunal se vio obligado a emitir fallos absolu- torios en los dos procesos.
Pretextando que Marx había renunciado a la ciudadanía prusia- na, el gobierno prusiano ordenó que fuese deportado del país por haber infringido el derecho de hospitalidad como extranjero. Contra los demás miembros de la redacción fueron iniciados inicuos proce- sos. Eso fue el fin de la Nueva Gaceta del Rin. El último número del periódico apareció impreso en letras rojas el 19 de mayo de 1849.
El trabajo más representativo del periodo de Marx en la redac- ción de la Nueva Gaceta del Rin es sin duda Trabajo asalariado y
capital. Este texto se publicó a partir del 4 de abril de 1849 en la Nueva Gaceta del Rin. Le sirvieron de base para la redacción de este
documento las conferencias pronunciadas en 1847 en la Asociación Obrera Alemana de Bruselas. La publicación de esta serie de artícu- los quedó incompleta debido a la suspensión del periódico el 19 de mayo de 1849. Entre los papeles dejados por Marx a su muerte, no apareció el manuscrito de la continuación.
Federico Engels reeditó el documento en 1891 con motivo de una gran tirada de 100 mil ejemplares para propaganda comunista.
Engels actualizó los términos empleados por Marx en 1849 de acuerdo con lo construido de forma posterior, lo cual hace que la nueva edición pierda interés historiográfico, en especial para los propósitos de la presente investigación, que tiene como hilo con- ductor rastrear el lugar que ocupa la teoría de la enajenación en la génesis y evolución de la problemática marxista. Sin embargo, se abordará lo concerniente a la teoría de la enajenación.
Trabajo asalariado y capital es un documento pequeño, redacta-
do en un lenguaje claro y sencillo, destinado a los obreros. Marx aborda de forma central el estudio del capital, su definición y su re- lación con los intereses de los obreros. Se define qué es el salario no- minal, el salario real y el salario relativo. Marx desarrolla las circuns- tancias históricas que propiciaron el empobrecimiento absoluto y relativo del proletariado en el capitalismo.
Marx demuestra los intereses encontrados entre proletarios y ca- pitalistas: “La situación más favorable para la clase obrera, el incre- mento más rápido posible del capital, por mucho que mejore la vida material del obrero, no suprime el antagonismo entre sus intereses y los intereses del burgués, los intereses del capitalista. Ganancia y sa- lario seguirán hallándose exactamente lo mismo que antes, en razón
inversa”.211
Se muestra cómo los intereses de obreros y capitalistas están en- frentados y unidos de forma dialéctica. El capitalista solo puede se- guir siendo capitalista a condición de mantener y extender la exis- tencia del proletariado. Y viceversa, el proletariado, a la vez que produce capital se reproduce como clase explotada. El capitalista obtiene su ganancia a costa del trabajo del obrero, y el obrero solo puede incrementar su salario a costa de la ganancia del capitalista. Los intereses de obreros y capitalistas se condicionan y repelen de forma mutua.
Marx muestra cómo la competencia entre los capitalistas propi- cia el desarrollo de las fuerzas productivas y estas, a su vez, generan un ejército de desempleados, lo cual es una manifestación de las contradicciones del capitalismo. Sostiene: “Cuanto más crece el ca- pital productivo, más se extiende la división del trabajo y la aplica- ción de la maquinaria. Y cuanto más se extiende la división del tra- 211Carlos Marx: “Trabajo asalariado y capital”, en: Obras escogidas, 1985, t. I, p.
171.
bajo y la aplicación de la maquinaria, más se acentúa la competen-
cia entre los obreros y más se reduce su salario”.212
Marx expone de forma coherente cómo el desarrollo del capita- lismo lleva aparejado una serie de contradicciones económicas que, tarde o temprano, provocarán su destrucción. “Este amo, a la par distinguido y bárbaro, arrastra consigo a la tumba los cadáveres de sus esclavos, hecatombes enteras de obreros que sucumben en las
crisis”.213
Con relación a la teoría de la enajenación, en el documento es- tudiado no aparece el término en ninguna ocasión. A pesar del dis- tanciamiento del término, Marx aborda de forma extensa las condi- ciones materiales de la enajenación. La dominación del trabajador por su producto se expone con las siguientes palabras:
Cuando el trabajo asalariado produce la riqueza extraña que le domina, la po- tencia enemiga suya, el capital, refluyen a él, emanados de éste, medios de tra- bajo, es decir, medios de vida, a condición de que se convierta de nuevo en parte integrante del capital, en palanca que le haga crecer de nuevo con ritmo acelerado.214
Cuanto más rápidamente la clase obrera aumenta y acrecienta el poder ene- migo, la riqueza ajena que lo domina, tanto mejores serán las condiciones en que podrá seguir laborando por el incremento de la riqueza burguesa, por el acrecentamiento del poder del capital, contenta con forjar ella misma las ca- denas de oro con las que le arrastra a remolque la burguesía.215
Marx expone cómo la clase obrera produce una riqueza que le es extraña, el capital, que pasa a sojuzgarlo. Y entre más riqueza pro- duce, entre más se acumula y se acrecienta el capital, más se ve ex- plotada la clase obrera. Este fenómeno, por supuesto, es descrito por Marx sin anteponer la palabra enajenación.
Marx se extiende aún más en la descripción de las condiciones alienantes del obrero en el capitalismo. Señala cómo la actividad vi- tal del obrero se convierte en un trabajo monótono y aburrido, que termina convirtiéndolo en un simple apéndice de la máquina. Expo- ne:
213Ídem.
214Ibídem, p. 166. 215Ibídem, p. 171.
La fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir. El obre- ro ni siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sa- crificio de su vida. Es una mercancía que ha adjudicado a un tercero. Por eso el producto de su actividad no es tampoco el fin de esta actividad. Lo que el obrero produce para sí no es la seda que teje ni el oro que extrae de la mina, ni el palacio que edifica. Lo que produce para sí mismo es el salario; y la seda, el oro y el palacio se reducen para él a una determinada cantidad de medios de vida, si acaso a una chaqueta de algodón, unas monedas de cobre y un cuarto en un sótano. Y para el obrero que teje, hila, taladra, tornea, construye, cava, machaca piedras, carga, etc., por espacio de doce horas diarias, ¿son estas do- ce horas de tejer, hilar, taladrar, tornear, construir, cavar y machacar piedras la manifestación de su vida, su vida misma? Al contrario. Para él, la vida comien- za allí donde terminan estas actividades, en la mesa de su casa, en el banco de la taberna, en la cama. Las doce horas de trabajo no tienen para él sentido al- guno en cuanto a tejer, hilar, taladrar, etc., sino solamente como medio para ganar el dinero que le permite sentarse a la mesa o en el banco de la taberna y meterse en la cama. Si el gusano de seda hilase para ganarse el sustento como oruga, sería un auténtico obrero asalariado.216
A medida que el trabajo va haciéndose más desagradable, más repelente, au- menta la competencia y disminuye el salario.217
Aquí se describe la enajenación del trabajador con su trabajo, cómo el trabajo se le convierte al trabajador en una actividad que pasa a mortificar su vida. El trabajo enajenado es un medio para satisfacer una necesidad y no la satisfacción de una necesidad por parte del trabajador. La vida del trabajador termina en donde empieza el tra- bajo, y comienza en el preciso momento en que concluye la jornada laboral. El trabajo es una actividad para enriquecer a otros, una ac- tividad en donde el trabajador pierde su existencia y se convierte en una fuerza productiva que genera riqueza ajena y miseria para sí mismo. El trabajador fabrica miles de zapatos para enriquecer al ca- pitalista y con el salario de miseria que recibe no puede adquirir un par de zapatos para su persona. La clase trabajadora produce pala-
216Ibídem, pp. 156 y 157. 217Ibídem, p. 175.
cios, sedas finas, la más alta tecnología, y al mismo tiempo vive en la completa miseria. Y aunque mejoren las condiciones de vida del tra- bajador, entre más riqueza produce para el capitalista, más se ve ex- plotado.
Es evidente que Marx está interesado en estudiar las condicio- nes materiales de la enajenación sin hacer mención a dicha palabra, en tanto que pueden ser confundidos sus planteamientos con las teorías esencialistas de la vieja escuela filosófica poshegeliana.