CHAPTER II MANUSCRIPT#1: ELASTOMERIC AND MECHANICALLY
II. 2.1 2 Statistics
II.4 Summary
III.3.3 Nanosilicates increased mechanical stiffness without compromising
Los actos de la previsible clausura de la Monumental de Barcelona constan de dos festejos de alto copete: una corrida de postín, para el sábado 24 de septiembre, y el acontecimiento del día siguiente, que supone la reaparición de José Tomás, después del gravísimo percance de Aguascalientes, en la que ha sido durante toda su carrera su plaza madrina; plaza que, de no mediar el concurso de la ILP y el milagro que supondría la rauda tramitación de la misma en el Parlamento, pondrá fin esa misma tarde a su prolífica e impagable historia.
La conjunción de la presencia del diestro de Galapagar y el adiós postrero del emblemático coso ha disparado la expectación de tal modo que sobrepasa incluso el que habitualmente genera La Estatua cada vez que se anuncia en los carteles. La Empresa, sabedora de dicha circunstancia, ha decidido potenciar de tal forma la venta del abono para las dos corridas, que, según fuentes cercanas a la misma, "ni se contempla la posibilidad de la venta de entradas sueltas para la corrida del día 25", salvo el margen que impone la ley.
No es la primera vez ni será la última que, para asegurar el boleto que nos permita ver a José Tomás, tengamos que comprar la entrada para otras corridas: gasto añadido, aunque sea, como en este caso, para presenciar un cartel realmente atractivo.
Asumido el costo, y con la alegría de tener garantizada la reserva del abono, acometo la tarea de buscar el vuelo adecuado para que me transporte desde donde vivo a la otra punta de España. Encuentro uno a un precio razonable, aunque antes de reservarlo tomo la precaución de echarle una ojeada a los hoteles. Y aquí es donde caigo presa del mayor asombro.
Desde el más desarrapado fonducho hasta el más prestigiado hotel de cinco estrellas, han decidido incrementar ese fin de semana el precio de sus habitaciones de forma escandalosa e inadmisible. Y cuando digo esto, no me estoy refiriendo a una subida del 10, 20 o el 30% sobre el precio normal, sino del 100% y más, lo que supone un auténtico atraco a cama armada.
Veamos algunas muestras: un hotel de dos estrellas, como el Acta BCN, pasa de cobrar 101€ por noche en una habitación doble, a 276€ para ese fin de semana, lo que supone un incremento del 173% sobre el precio normal; la Hesperia Sant Joan, donde el lunes 19 de septiembre puede usted dormir por 59€, el 24 le cuesta 129€ (un 118% más); un albergue, como el Albareda Youthostel, que, en habitación de cuatro camas mixto, cuesta normalmente 3€, el día de José Tomás vale 35€, nada menos que el 1000% de aumento.
Hay otros como Casa Fuster G.L. Monumento, de cinco estrellas, que no suben tanto; es decir, que la habitación doble que le costaría habitualmente 327€, el día de JT vale 534€, o sea, a 89.000 pesetas el sueño (Quien quiera abundar en más ejemplos sólo tiene que navegar por Internet).
Desechada la posibilidad de locura colectiva, podía pensarse en un acto de codicia catalana rayano en la piratería, cosa que la ley de la oferta y la demanda, libre de freno, rienda o sujeción, permite sin ambages. No obstante, hay algo que me induce a desconfiar, y es la unanimidad. Poner de acuerdo a todo el ramo de la hostelería para subir de forma tan brutal los precios se me antoja harto difícil por cuanto el perfil de la clientela no es el mismo para todos y la incidencia de la subida tendría para unos hoteleros índices positivos, pero no para otros, que verían disminuir la reserva de habitaciones. ¿Cómo, entonces, se ha producido tal fenómeno?
La respuesta me vino de una fuente cercana al Parlament que no he de revelar, según la cual -y esto tampoco puedo demostrarlo, pero creo importante hacerlo saber por lo que hubiera en ello de verdad-, la Delegación de Turismo de Barcelona habría cursado una orden a todo el ramo de hosteleros para que obligatoriamente subieran drásticamente los precios de los alojamientos el fin de semana de José Tomás. ¿Con qué finalidad?... Me parece evidente: Por un lado, buscar la disuasión por vía económica para que el cierre de la Monumental no se convierta en una multitudinaria manifestación pro-taurina, y, por otro, porque, si a pesar de los precios, los aficionados más pudientes -como va a ocurrir- decidieran acudir, tendrán que dejarse las tiras de pellejo y la cartera en la cada vez más provinciana Barcelona.
Si tal orden ha existido, hemos de considerarla un nuevo ataque a la Fiesta en Cataluña, que pone en evidencia la desvergüenza de sus políticos; algo que nuestra memoria de aficionados no debería dejar caer en el olvido.
El caso es que, para los que vivimos fuera de Barcelona, la cosa se nos pone difícil: entre la necesidad de comprar el abono, el desplazamiento y, encima, el atraco del alojamiento, que en la mayoría de los casos habrá que multiplicar por dos al ser preciso pernoctar dos noches, hacen de la corrida de José Tomás un artículo de lujo prohibitivo para muchos bolsillos.
Por mi parte, y dadas las circunstancias, he decidido no sumarme a esta locura. No asistiré al entierro de la Monumental ni al que espero éxito apoteósico del de Galapagar. Me niego a pagar en torno a las 20.000 pesetas por noche para dormir en Mataró o a ponerme en manos de la piratería hotelera barcelonesa para que me desplume como a un incauto.
Pero, que nadie se engañe, que no vaya a Barcelona no se debe al esfuerzo económico, que también, sino por propia coherencia con mi forma de pensar: como trabajador que soy me parece una inmoralidad participar de esa orgía económica con lo que está cayendo en el país.
Una cosa más. Yo no soy sospechoso de antitomasismo; antes al contrario, llevo a orgullo padecer de tomatosis: la enfermedad de los buenos catadores, que, no en vano, un crítico que porta la moral en su apellido se atrevió a llamarme "tomatóxico" desde la "libertad" de su página web; pero he de reconocer que, últimamente, asistir a una corrida de José Tomás se está convirtiendo en algo fastidioso y antipático.
El trato recibido por el público en Linares -soportando colas inmensas para entrar en la plaza por falta de puertas de acceso, ya que cerraron la del patio de caballos, que en ocasiones anteriores servía de desahogo, así como, una vez dentro, el chorreo de espectadores rezagados que no me dejaron ver el primer toro de Padilla-, otra historia similar en Huelva, y ahora este abuso de Barcelona, es para enfriarle la ilusión a cualquiera.
De hecho, si es cierto que el torero se da todo en la plaza cada vez que torea, ni imaginarse puede lo que -cada día más- tenemos que sufrir sus seguidores para poder gozar de su toreo. El día 25 trataré de disfrutarlo pegadito a la radio, como si también en el toreo el tiempo corriera al revés.
Sumario:
- La conjunción de la presencia del diestro de Galapagar y el adiós postrero del emblemático coso ha disparado la expectación
- Han decidido incrementar ese fin de semana el precio de sus habitaciones de forma escandalosa e inadmisible
- Me niego a pagar en torno a las 20.000 pesetas por noche para dormir en Mataró o a ponerme en manos de la piratería hotelera barcelonesa