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Native Americans in Comics: Representations Stuck in the Past

Toma la última comida dejando un gran espacio de tiempo entre su ingestión y el momento de la exposición. Por ejemplo, si la exposición se llevará a cabo por la mañana, come algo muy ligero por lo menos tres horas antes solo si tienes mucha hambre. Si será al mediodía, tomar un alimento ligero temprano por la mañana y deja los alimentos del mediodía para después de la exposición. Y si será al caer la tarde o en la noche, seguir el mismo principio: Deja los alimentos para después. Como los artistas.

Cuerpo

Aunque suene escatológico, les aseguro que es un buen consejo: Vacía lo más posible los intestinos y la vejiga, para que no distraigan la atención de la mente y las emociones y si en algún momento antes de la exposición sientes que te piden ir a atenderlos, es mejor obedecer a tu organismo que al deseo de quedar bien con los demás. Si no obedeces a tu organismo, te podría jugar una mala pasada.

Descanso

Es mejor un poco de sueño que seguir ensayando hasta morir. La mente profunda, que se encarga de los sistemas automáticos y condicionados del organismo, se 'desfragmenta' durante el sueño y después trabaja mejor. Si les das tiempo para reorganizarse, será una buena inversión.

Puntualidad

Llega muy temprano al lugar de la exposición y familiarízate con los detalles del local. Saluda a la mayor cantidad de personas y, si te sientes muy nervioso, confiésales que te sientes nervioso, para provocar que digan cosas positivas como: "No te preocupes, todo va a salir bien". Eso ayuda.

Concentración

En vez de conversar previamente con los asistentes acerca de cosas ajenas a la ocasión o usar el canal de tu mente para pensar "estoy nervioso", usa el tiempo y la conversación para hablar del contenido del discurso y nada más que del contenido del discurso. No hables de otra cosa. Cuéntales cómo vas a empezar, cómo vas a

terminar, qué láminas vas a usar y en qué orden. ¡No hables de otra cosa! Aprovecha la conversación para ensayar y “medir” al auditorio.

¿Será mejor que otro lo haga por mí?

Sentirte incapaz de hacer algo que otro puede hacer (porque eres de otra raza, condición social o económica, o porque te avergüenzas de tu manera de hablar) podría demostrar que tienes una debilidad. ¿Qué debilidad? Tal vez digas: "Tú tienes mejores condiciones que yo para llevar a cabo esa misión (tarea, asignación, meta, comisión o idea)". Sin darte cuenta que, en tu imaginación la otra persona ha pisado con fuerza el plato de la balanza elevándote a la altura de una simple capa de polvo. Entonces te engañas creyendo que tiene más imagen, más personalidad, mejor raza, mejor familia, mejores ingresos, mejores referencias, mejores relaciones, más edad, más capacitación, más currículum, más experiencia, mejor carácter, más habilidad o más claridad de pensamiento que tú. ¡Te desprecias!

Kerry L. Johnson :Temores autosaboteadores: temor al rechazo, al fracaso, al ridículo o al éxito.

Estos cuatro pueden resumirse en una sola palabra: timidez, porque son manifestaciones que se dan en las personas tímidas.

Todo está en tu imaginación y lo das por sentado.

A veces el temor al fracaso está escondido. Por ejemplo, has intentado diez mil veces alcanzar cierta meta y ha sido como subir un cerro de arena. Comenzaste de cero tantas veces que dejaste de ver la cima. Literalmente te rendiste antes de tiempo y te 'convenciste' de que el éxito era para otras personas, que carecías de las cualidades esenciales para triunfar. Te acostumbraste a proyectar una imagen de conformista. ¡Sí! Otro podría hacerlo por ti y ¿qué demostrarías? ¿Es realmente un incentivo para ti meterte debajo de una piedra y observar cómo otros se comen tus éxitos recogiendo el trofeo que te corresponde? ¿Te parece edificante rebajarte a tus propios ojos hasta el punto de evadir la responsabilidad de ir y hacer lo que debes hacer? ¿Hasta cuándo pospondrás tu decisión de salir al frente de tus proyectos y reconocer que tú eres el artista que está detrás de la pintura? La humildad es excelente; la falsa modestia es orgullo disimulado. ¿Te gusta viajar con el equipaje?

Esto nada tiene que ver con presumir o volverte una persona famosa. Lo que quiero decir es que ciertamente otro lo puede hacer en tu lugar, sólo que te costará el desarrollo de tu personalidad. ¿Verdaderamente quieres eso?

Modulo N 3 –Oratoria- Estructura del discurso

Cuando preparamos o decimos un discurso hay tres momentos que no deben ser dejados de lado, ya que darán un orden a la presentación tanto a nosotros oradores, como al público que nos escucha; estos son: la introducción, el cuerpo y el final. Por otro lado, no es lo mismo contar una historia que proponer un punto de vista o idea, por ello, además de estos tres segmentos, el discurso debe organizarse en

secuencias, tomando como base diferentes estructuras discursivas. Estas estructuras son extraídas de los textos escritos y deben ser adaptadas a los discursos a través del uso de los componentes del discurso y el lenguaje corporal.

Cabe destacar, que una persona cuando tiene un esquema preparado se enfrenta con mucha más seguridad al público, evitando nervios o ansiedad.

En algunas intervenciones como en los debates es imprescindible el manejo de estas estructuras ya que además de su utilización se ponen en juego artificios estilísticos, rapidez mental, preparación, capacidad de argumentar y contraargumentar, manejo de la situación y del contrincante

Capacidad de asimilación del oyente

La capacidad que tiene el oyente para asimilar un discurso sigue siendo desde hace dos mil años la misma y su esquema puede encontrarse en cualquier texto escolar: introducción, núcleo, final. Además existe una distribución temporal en relación con la importancia de cada una de las partes del discurso Las tres partes tienen la misma importancia, pero a la parte central se le ha asignado mucho mayor tiempo ya que en ella se desarrolla el contenido específico del discurso.

Por otro lado, al tener menor extensión y mayor impacto la parte introductoria y final deben estar especialmente preparadas. “Los oradores profesionales, políticos por ejemplo, cuidan sus frases introductorias y finales hasta en el más mínimo detalle, aprendiéndoselas, conscientes de la importancia psicológica que poseen” La

introducción sirve para captar la atención de los oyentes, para atraerlos al tema que el orador plantea. Esto puede lograrse tanto a través de una broma como por medio de una referencia a un asunto de actualidad conocido por todos. El final tiene especial importancia, puede consistir en un resumen de los datos principales que

permitan sacar conclusiones o llamar a cambiar el estado de las cosas. Di Bartolo

Discurso mediocre + buen final = buen discurso Buen discurso + mal final = mal discurso