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o militancia armada.

La escalada de tensión y violencia entre el régimen y los movimientos islámicos corrió paralela a una división interna dentro de los HH MM entre quienes defendían una resistencia política y quienes optaban por un enfrentamiento armado. Al-‗Attar, aunque destacaba por su habilidad oratoria, y había llegado a la dirección en un periodo dorado de la cofradía, no se mostró capaz a medio plazo de aglutinar a las distintas corrientes ideológicas que latían bajo la estructura polifónica de los Hermanos. El nuevo líder de la organización siria se apoyó en su cercano círculo de colaboradores en Damasco, y, en cierto

226 Olivier Carré y Gérard Michaud. Les Fréres musulmans…, op. cit., pág. 134.

227 Para Michael C. Hudson, ―la rápida modernización, con su gran emigración urbana y las dislocaciones

sociales (agravadas por las guerras de 1967 y 1973, así como la intervención en Líbano desde 1976 e indirectamente el boom del petróleo regional) parece que han facilitado el crecimiento de la oposición islámica en Siria‖. Michael C. Hudson. ―The Islamic Factor in Syrian and Iraqi Politics‖, op. cit., pág. 83.

modo, desatendió las secciones locales de la organización. Esta falta de vínculos sólidos, consecuencia de la falta de liderazgo de al-‗Attar, favoreció, tras la llegada del Ba„az al poder en 1963, la ruptura de la organización.

La represión lanzada por el Ba„az desencadenó, como había ocurrido con los Hermanos egipcios durante la persecución de Naser, la aparición de dos corrientes internas. Una línea oficial contraria a la violencia y otra corriente alternativa que defendió y practicó el enfrentamiento armado, y que en el caso sirio, no sólo no abandonó el seno de la organización, sino que se impuso en la lucha interna por el poder. A partir de 1972 y hasta 1980, el nuevo coordinador general y sus seguidores sólo mantuvieron la influencia sobre las sedes de Homs, Deir al-Zor y Damasco, mientras que en el resto de los núcleos urbanos, especialmente Alepo y Hama destacaron ‗Abd al-Fatah Abu Guda, que pertenecía a la rama alepina de los Hermanos, ‗Adnan Sa‗ad al-Din (dirigente a partir de 1975), Marwan Hadid, Sa‗id Hawa, ‗Ali Sadr al-Din Bayanuni o Muhammad Abu Nasr al-Bayanuni, proclives al enfrentamiento, aunque con diferentes matices.

Esta división ya había quedado patente en 1964, durante los levantamientos de Hama comandados por Marwan Hadid, pero no se hizo evidente hasta el exilio de ‗Isam al- ‗Attar en Alemania. La ruptura se materializó en 1975228

cuando ‗Adnan Sa‗ad al-Din se convirtió en coordinador general de la sección alepina de los Hermanos y ‗Ali Sadr al-Din Bayanuni en su segundo de abordo. No obstante, en 1979, coincidiendo con un viaje de Sa‗ad al-Din a Arabia Saudí, la dirección pasaría a manos de Sa‗id Hawa, que la dirigiría hasta 1982229.

En 1980 se produciría una reunificación temporal entre alepinos y damascenos con la creación del Frente Islámico en 1980, encabezado por Sa‗id Hawa, Sadr al-Din Bayanuni y ‗Adnan Sa‗ad al-Din. Sin embargo, esta alianza volvería a resquebrajarse tras la catarsis provocada por la derrota de Hama dos años después, una situación que continuaría hasta la elección de Sadr al-Din Bayanuni como muraqib al-„am en 1996230.

228 Según los autores esta cifra varía entre 1975 y 1976.

229 Ikhwanonline, 20/4/2003. http://www.ikhwanonline.com/Article.asp?ArtID=439&SecID=0 [consultada

20/3/2008]

III.1.4.2.- La radicalización y sectarización del discurso: Sa„id Hawa.

Para profundizar en el incendiario cauce discursivo por el que se deslizaron los HH MM, nos detendremos en uno de los dirigentes de la organización, Sa‗id Hawa, nacido en Hama en 1935. Hawa, que jugó un papel importante durante las revueltas de Hama de 1964, no rechazaba un enfrentamiento directo contra el régimen, aunque sí creía que este necesitaba de una preparación previa.

―Los Hermanos Musulmanes saben que el primer grado de la fuerza es la fuerza de la fe y la creencia y a este le sigue el de la fuerza de la unidad y de la unión y después la fuerza de las manos y de las armas231‖.

Así, Hawa que vivió varios periodos de exilio y encarcelamiento, fue uno de los arquitectos del que se conocería como Frente Islámico y se mostró a favor del levantamiento fallido contra el régimen. Para el líder islámico existían tres tipos de regímenes, ante los cuales las agrupaciones políticas debían actuar de tres maneras diferentes: Unos regímenes en los que hay que comportarse dentro de los límites del consejo; otros, que animan a actuar dentro de los límites legales y unos terceros, que ―nos obligan a combatirlos232‖. Una vez planteada esta división, hay que señalar que el dirigente de los HH MM comparaba al régimen sirio con los tátaros, a quienes, como en su día había postulado el teólogo y jurisconsulto Ibn Taimiya, no se les podía considerar musulmanes a pesar de haber abrazado el islam. De todo ello concluirá:

―Ante el estado apóstata o infiel nuestra postura hacia él es el combate o nuestra preparación para el combate, hasta que derroquemos ese estado apóstata o infiel y surja el islam. Cuando toman el poder los infieles, los apóstatas o los opresores que no valoran el rezo o que no gobiernan con lo que Dios ha revelado, que quieren un camino diferente al de Dios o que en su constitución o sus leyes hay normas que difieren totalmente de la ley de Dios, con las que hacen lícito lo que esta totalmente prohibido y prohíben lo que es totalmente lícito, los musulmanes no

231 ‗Abdallah Sami Ibrahim al-Dalal, al-Islamiyun wa al-dimuqratiya fi Suriya, op. cit., pág. 241. Cita el libro

de Sa‗id Hawa Fi Afaq al Ta„alim. (En los horizontes de la enseñanza) pág. 59.

232

Ídem, pág. 241. Cita el libro de Sa‗id Hawa Yanada Allahu Tajtitan. (Dios alista planificadamente) pág. 118.

tienen otro camino que el de cambiar el régimen y remplazarlo y restituir la autoridad total a manos musulmanas233.‖

Para insistir en su idea ataca también el principio de obediencia a los regímenes políticos defendido por muchos ulemas y alfaquíes.

―Muchos jeques ignorantes consideran la oposición a cualquier régimen político un tipo de injusticia o de sectarismo jariyí, un error religioso. Sin embargo, no hay duda de que esta afirmación demuestra una ignorancia supina, porque de ser ciertas sus palabras, entonces Moisés y Abraham estaban equivocados cuando entraron en conflicto con el faraón y Nemrod. Por lo tanto, no toda la oposición es una injusticia o una herejía jariyí234‖.

Asimismo, los HH MM, al igual que otros grupos islámicos, emplearon el argumento de la ―usurpación del poder‖ por la minoría alawí, como se ha comentado anteriormente, para arremeter contra las elites del poder y justificar no sólo la lucha sino el deber de involucrarse en ella. El sentimiento anti alawí, siempre presente en las críticas de los HH MM, se convirtió en los momentos de máxima tensión en uno de los principales arietes ideológicos del conflicto. A pesar de que este sentimiento se extendió entre grandes sectores de la población, serían los grupos y movimientos islámicos, incluidos los Hermanos, quienes lanzaron los más virulentos ataques, remontándose como ya se ha comentado, a Ibn Taimiya y a su ―fetua sobre los nusairíes‖ en la que los acusa de haber causado más daño al islam que los infieles.

Partiendo de los presupuestos del considerado como inspirador del reformismo islámico contemporáneo y enemigo declarado de las bida„ (innovaciones heréticas), entre las que incluía las prácticas shiíes, los pensadores suníes sirios exigieron la inmediata expulsión de los nusairíes del Ejército. Sobre las enseñanzas de Ibn Taimiya también se apoyaron para defender el yihad. El jurisconsulto sirio no sólo defendía el yihad y el

233 Ídem, pág. 243.

234 Emmanuel Sivan. El Islam Radical…, op. cit., pág. 131 y ‗Abdala Sami Ibrahim al-Dalal. Op cit, pág. 242.

Nazih Ayubi resumiría las posturas de Hawa de la siguiente manera: ―Las ideas de Said Hawa son bastantes afines a las de los neofundamentalistas. Como ellos, reclama la absoluta soberanía y gobierno (hakimiya) de Dios, cree que ninguno de los países musulmanes es realmente islámico en el verdadero sentido del término, y que están hondamente sumergidos en la ‗apostasía‘ (ridda), asimismo, reclama el establecimiento del Reino de Dios (dawlat Allah) en todos los países, ya que es la única vía de garantizar la imposición de los mandamientos de Dios en su totalidad y el cumplimiento del deber del yihad‖. Nazih Ayubi. El Islam político, op. cit., pp. 132-133.

ordenamiento del bien y la prohibición del mal como la ―mejor acción‖, sino que argumentaba que había que lanzar el yihad contra los apóstatas antes que contra los infieles, por lo que lo justificaba contra los alawíes.

Sin embargo, esta corriente armada que se impuso sobre las posturas más moderadas de la rama damascena de los HH MM y que compartía los mismos postulados que otros grupos radicales islámicos, no fue capaz en ultima instancia de arrastrar a toda la sociedad siria en su campaña de violencia contra las instituciones y la minoría alawí para hacer estallar una revolución con la que derrocar al ―régimen yahili‖.

III.1.4.3.- Marwan Hadid y la radicalización del movimiento islámico.

Estas diferencias ideológicas, que como ya se han comentado empezaron a surgir durante los disturbios de Hama de 1964, incluso dentro del ala más activista, provocaron la ruptura ente Hawa y Marwan Hadid, que decidió fundar un año más tarde el grupo combatiente al-Taliya al-Muqatila (La Vanguardia Combatiente), que jugaría un papel preponderante en la lucha armada contra el régimen. La Vanguardia Combatiente comenzó una campaña de atentados contra personalidades del régimen y cercanas a él, que provocó su distanciamiento definitivo de los Hermanos, tanto de los oficialistas de Damasco, como de los más favorables al enfrentamiento. Tras la muerte de Hadid en la cárcel en 1975, el grupo que había creado multiplicó sus ataques contra el régimen bajo el liderazgo de ‗Abd al-Satar al-Zaim, que fue ejecutado por las autoridades en 1979 y a quien le sustituyó Hosni Abu, que murió también en cautiverio en 1980. Algunas fuentes islámicas consideran que la entrada en acción de este grupo en 1975 marcaría el comienzo del enfrentamiento armado entre los islamistas y el régimen, aunque otras, como el órgano de prensa clandestino del movimiento islámico, al-Nadir, que vio la luz por primera vez en 1979, sostienen que la revolución islámica no daría comienzo hasta febrero de 1976235, a raíz precisamente, de una acción de los seguidores de Hadid.

Por su parte, los HH MM aseguran que su lucha particular contra el régimen no estallaría hasta 1979, en respuesta a la reacción del gobierno a un ataque protagonizado por las Vanguardias Combatientes contra la Academia Militar de Artillería de Alepo. Para la organización islámica, las autoridades sirias alentaron esta escalada de violencia con el fin de que ―estallara el enfrentamiento con el pueblo sirio y los islamistas con el objetivo de golpearlos y acabar con ellos, para borrar la presencia islámica en el país236‖. Desde esta lógica, los asesinatos de dirigentes y personalidades representativas ―que habían jugado un importante papel en la provocación del pueblo y en la violación de su dignidad‖ fueron descritos como una ―consecuencia de la política invertida del régimen237‖ y de su opresión.