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Mikel Dufrenne, fue esteta y filósofo francés. Nació en Clermont-de-l'Oise el 9
de febrero de 1910. Murió en París el 10 de junio de 1995. Desde su juventud, se interesó mucho en la filosofía. Antiguo alumno de la escuela «Ecole Normale Supérieur» fue
30 « Lui qui avait fini par être un vivant bien peu vivant fait heureusement un mort bien peu mort. Il est difficile de penser qu’on ne le verra plus assis à son bureau, devant la lumineuse fenêtre de la rue Rosa- Bonheur, qu’on entendra plus sa voix quand on composera le 47 34 11 07. Il est difficile de se faire à l’idée qu’on n’obtiendra plus de lui ces avis, ces conseils, ces encouragements, cette écoute qu’il prodiguait à ses amis. Mais ces avis, ces conseils, ces encouragements ne nous manqueront pas si nous savons les chercher où ils sont désormais : dans son oeuvre et dans notre mémoire ». Dominique NOGUEZ, « Éloge de Mikel Dufrenne », en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº30 (1996), p. 11.
marcado por la filosofía de su tiempo: existencialismo y fenomenología. Sin embargo, de las muchas corrientes que había en su época, supo hacer su propio camino filosófico: aplicar el método de la fenomenología en el mundo de la experiencia estética o revindicar la importancia y la urgencia de hacer una filosofía para el hombre. En todo, el arte fue para él una base y un acompañante fiel en su desarrollo filosófico tal como nos lo reveló Paul Ricoeur, amigo y compañero de vida y de trabajo: «Y todo comenzó bajo el signo de la poesía: Valéry y Claudel»31.
No hay lugar a dudas de que su vocación como esteta y profesor le viniera de sus padres. Su madre era pianista y su padre inspector de la enseñanza primaria32. Esta vocación se ha ido madurando gracias a los diferentes encuentros que tuvo a lo largo de su vida. Recordemos, por ejemplo, sus encuentros con sus maestros (como Alain33) que le transmitieron el gusto por la filosofía. Incluso, su amistad con Paul Ricoeur que, a pesar de la vida de la cárcel, fue algo importante en su vida filosófica: ambos pudieron producir lo que se podría llamar su primera obra filosófica34.
De todas maneras, de esos encuentros, hay que aclarar una cosa. Las personas que contribuyeron a la maduración de su espíritu como investigador de la fenomenología en el mundo de la experiencia estética, no eran solamente esas personas a las que conoció personalmente, sino también esas personas a las que conoció a través de sus obras. Con lo cual Mikel Dufrenne se revela como una persona de relación, una persona de lectura, una persona abierta. ¿No sería este espíritu de apertura lo que le ayudó a producir unos cuantos libros y artículos? Las palabras de Paul Ricoeur son un testimonio de gran valor sobre lo que ha sido Mikel Dufrenne delante de las producciones filosóficas de otros
31 « Et tout commença sous le signe de la poésie : Valéry et Claudel ». Paul RICOEUR, « In memoriam Mikel Dufrenne », en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 13. 32 Cf. Marcelle BRISSON-DUFRENNE, « Biographie et bibliographie de Mikel Dufrenne », en Revue
d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 139.
33 Cf. Annick CHARLES-SAGET, « Mikel Dufrenne et le refus de la fascination », en Maryvonne SAISON (dir.), (1998), Mikel Dufrenne et les arts, Université Paris X Nanterre, Paris, p. 10.
34 Cf. Paul RICOEUR, « In memoriam Mikel Dufrenne », en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 13-14.
autores y su manera de gestionar su tiempo. A cualquier circunstancia le servía para pensar y profundizar los temas de la filosofía. A próposito, escribió Paul Ricoeur:
«Todo comenzó entre nosotros en los barcos del campo de prisioneros de guerra en Poméranie (…). Así comenzó un largo cambio de ideas que, sobre todo, nos condujo juntamente a la lectura de la obra entonces publicada de Karl Jaspers. De nuestra lectura común debía salir nuestro primer libro firmado juntos, sobre Karl Jaspers y la filosofía de la existencia (1947)»35.
Mikel Dufrenne no se relacionó solamente con filósofos, sino también con artistas. Es el caso de su encuentro con los pensamientos de Paul Klee36. En su artículo sobre «el hacer visible. La abstracción, de Klee a Dufrenne» [«Rendre visible. L’abtraction, de Klee à Dufrenne»], Claude Frontisi demuestra la influencia del pensamiento de Paul Klee en los planteamientos filosóficos de Mikel Dufrenne. Lo expresa de esta manera: «Dufrenne se apoya sobre la reflexión de Klee (…). Para su demostración, Dufrenne se aprovisiona en la reflexión kleeiana por el recuerdo que tiene de nociones teóricas, o por citas que, con el tiempo, han ido tomando valor como aforismos»37.
La «cuna» de la filosofía de Mikel Dufrenne tiene que ver con todos estos encuentros. El ejemplo de lo que eran sus padres, los consejos y vida de sus maestros y amigos de profesión, sus propias lecturas de obras variadas, han hecho que tengamos ahora un Mikel Dufrenne que se distingue por su interés al mundo de arte visto con gafas
35 « Tout commença entre nous parmi les barques d’un camp de prisionniers de guerre en Poméranie (…). Ainsi commença un long échange, qui, d’abord, nous conduisit à la lectura côte à côte de l’oeuvre alors publié de Karl Jaspers. De notre lecture commune devait salir notre premier livre signé ensemble, sur Karl
Jaspers et la philosophie de l’existence (1947) ». Paul RICOEUR, « In memoriam Mikel Dufrenne », en
Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre», Nº 30 (1996), p. 13.
36 Paul Klee no era filósofo. Fue un pintor y músico alemán nacido en suiza y cuyo estilo varía entre el surrealismo, el expresionismo y la abstracción. Desarrolló mucho la idea de artes abstractos. Cf. Claude FRONTISI, «Rendre visible. L’abtraction, de Klee à Dufrenne », en Maryvonne SAISON (dir.), (1998), Mikel
Dufrenne et les arts, op.cit., p.19.
37 « Dufrenne s’appuie sur la réflexion de Klee (…). Pour sa démonstration, Dufrenne puise dans la reflexión kleeienne par le rappel de notions théoriques ou par des citations qui, avec le temps, ont pris valeurs d’aphorismes ». Claude FRONTISI, « Rendre visible. L’abtraction, de Klee à Dufrenne », en
fenomenológicas. Por eso, usando sus palabras y queriendo seguir su buen ejemplo, diríamos también que «en sus escritos iré a buscar la filosofía»38. Ahí está la fuente de su filosofía. Pero hay que buscarla. Hay que dejarse preguntar por ella. Hay que moverse39 para llegar al sitio donde se podría gozar de su presencia.
Viajar enriquece porque es, en sí, apertura. Es lo que hizo Mikel Dufrenne. Viajó mucho. Desde el año 1964, fue invitado en varios países del mundo a dar charlas: Italia, Polonia, Rumanía, Grecia, Japón, Zaire40, Estados Unidos, Canadá. Es seguro que cada viaje suyo era una oportunidad, no sólo para dar lo que tenía, sino también para recibir lo que él no tenía. Cada lugar ha sido para él su escuela, es decir, lugar de encuentro entre la filosofía y su vida personal, posibilidad de abrir mundos todavía cerrados, y oportunidad para abrirse a mundos que se abrían a su presencia.
Desde el principio de su carrera filosófica, Mikel Dufrenne quiso ser fiel al espíritu de la filosofía tal como lo expresó en el año 1968 con estas palabras: «me dejo guiar por el sentido técnico del termino filosofía»41. Este sentido técnico del término filosofía que evocaba y al cual se recomendaba en sus análisis filosóficos, podría quedarse incomprensible si se pudiera ignorar el sentido etimológico que reviste este término «filosofía»: «amor a la sabiduría»42. Por tanto, su objetivo era claro: dejarse llevar por este espíritu filosófico; querer gozar de la realidad e intentar conocerla abriéndose a lo que le deja conocer. Y es verdad, el sujeto encuentra la verdad de las cosas que hay en el mundo abriéndose y reconociendo la presencia del otro que se impone en su vida. No se encierra en las teorías, sino que también ha de tener en cuenta las realidades prácticas. Es lo que hicieron todos estos padres de la filosofía que sabían distinguir «Sofía» y «Episteme». A propósito, con razón, escribía José Ferrater Mora: «los griegos –
38 « C’est dans leurs écrits que j’irai chercher la philosophie ». Mikel DUFRENNE, (1968), Pour l’homme, Éditions du Seuil, Paris, p. 10.
39 Cf. Marcelle BRISSON-DUFRENNE, « Biographie et bibliographie de Mikel Dufrenne », en Revue
d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 139.
40 Actualmente se llama República Democrática del Congo.
41 « Je m’en remets au sens technique du mot philosophie ». Mikel DUFRENNE, (1968), Pour l’homme,
op.cit., p.10.
inventores del vocablo ‘filosofía’ – distinguían con frecuencia entre el saber (…),
Episteme, en tanto que conocimiento teórico, y la sabiduría, Sofía, en tanto que
conocimiento a la vez y práctico, propio del llamado sabio, es menester tener en cuenta en cada caso a qué tipo de conocimiento se refiere el filosofar»43.
El camino que Mikel Dufrenne tomó de la fenomenología de Husserl y de su adaptación en el mundo francófono44, le llevó a relacionarse con artes, artistas y espectadores de obras de arte. Se formó una fenomenología propia, esa fenomenología que Carlos Morais45 no duda en calificar como «fenomenología afectiva»46. Se trata de esa fenomenología que busca, por vía de la experiencia estética a encontrar una aproximación entre la estética y la filosofía, una afinidad y una interdependencia entre el arte (como campo privilegiado de una experiencia estética) y la metafísica que hay que encontrar en la inmanencia de un objeto estético en la presencia vivencial de la misma obra de arte47. Se trata de una fenomenología que no admite ningún salto al vacío, es decir, de lo conocido a lo todavía no-conocido. Se trata de una fenomenología que se
43 José FERRATER MORA, (1981), Diccionario de filosofía. T. 2, op.cit., p.1176.
44 Nos referimos a lo que el mismo autor Mikel Dufrenne expuso, en el principio de su tesis doctoral sobre la línea que debiera tener su pensamiento filosófico-fenomenológico. Cf. Mikel DUFRENNE, (1953-1982),
Fenomenología de la experiencia estética. Vol. I. El objeto estético, op.cit., p. 19-20 [Versión francesa,
véase p. 4-5].
45 Carlos Morais es un profesor portugués de la Universidade Católica Portuguesa. Es también experto conocedor de la obra de Mikel Dufrenne tal cual lo subraya Ricardo Pinilla Burgos. Cf. Cf. Ricardo PINILLA
BURGOS, «La relación estética: notas para un análisis de la experiencia estética a partir de su multiplicidad intencional», en Revista Portuguesa de Filosofia: «Estética Fenomenológica: Transformaçoes Contemporâneas. Phenomenological Aesthetics: Contemporary Transformations», T. 67, Fasc. 3 (2011), p. 406.
46 Cf. Carlos MORAIS, «Para uma Aproximaçao da Estética à Metafísica: Reflexao a partir da Fenomenologia ‘Afetiva’ de Mikel Dufrenne», en Revista Portuguesa de Filosofia: «Estética Fenomenológica: Transformaçoes Contemporâneas. Phenomenological Aesthetics: Contemporary Transformations», T. 67, Fasc. 3 (2011), p. 579 ss.
47 Cf. Carlos MORAIS, «Para uma Aproximaçao da Estética à Metafísica: Reflexao a partir da Fenomenologia ‘Afetiva’ de Mikel Dufrenne», en Revista Portuguesa de Filosofia: «Estética Fenomenológica: Transformaçoes Contemporâneas. Phenomenological Aesthetics: Contemporary Transformations», T. 67, Fasc. 3 (2011), p. 585.
interesa por la verdad de las cosas escondidas en ellas mismas. Esta verdad va revelándose cada vez que el sujeto se pone en relación con las cosas mismas. De ahí, unos filósofos consideraban a Mikel Dufrenne como el apasionado para comprender el mundo y lo que hay en el mundo, de las cosas y su verdad que dejan ver. Maryvonne Saison, por su parte, le consideraba como filósofo de la Naturaleza o de lo sensible48. Y para Paul Ricoeur, Mikel Dufrenne era «una voz de esta Naturaleza, una palabra venida del fondo»49. A esto, el mismo Paul Ricoeur añade:
«Mikel buscó llegar a este lugar de emergencia, fuente de dos caras de lo a priori, este nexo entre el hombre y el mundo, esta afinidad que Mikel celebró bajo el gran nombre de la Naturaleza. La Naturaleza (…) ese fondo, no ese fundamento, sino ese fondo que permite al poético, inscrito en los paisajes del mundo y en los de los hombres, acceder al lenguaje poético (…)»50.
Lo que le interesaba era llegar a su esencia para poder explicar lo que hay, llegar a la verdad del objeto estético para explicar la experiencia estética. ¿Nos equivocaríamos si afirmáramos que, de su interés por aplicar la fenomenología, llegó a la práctica de una filosofía de la Naturaleza? ¿No podríamos decir, analógicamente, que esta «filosofía de la naturaleza» podría ser nieta de la fenomenología de Edmundo Husserl aplicada en el mundo de la experiencia estética? La verdad es que Mikel Dufrenne, en sus planteamientos filosóficos, presentó su deseo de no dejarse engañar por las apariencias. Buscar la verdad de las cosas en lo más allá, en el interior de las cosas, era su única preocupación.
48 Cf. Maryvonne SAISON, « Mikel Dufrenne, philosophe et esthéticien », en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 6.
49 « Une voix de cette Nature, une parole venue du fond ». Paul RICOEUR, «In memoriam Mikel Dufrenne», en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 14.
50 « Mikel cherchait à rejoindre ce lieu d’émergence, source de deux faces de l’a priori, ce nexus entre l’homme et le monde, cette affinité que Mikel célébrait sous le grand nom de la Nature. La Nature (…) ce fond non ce fondement, mais ce fond qui permet au poétique, inscrit dans les paysages du monde et des hommes, d’accéder au langage poétique (…) ». Paul RICOEUR, « In memoriam Mikel Dufrenne », en Revue
Nunca se consideró como el único filósofo en el mundo. Nos ofreció la figura del filósofo que quería encarnar en su vida laboral: «Lejos de revindicar un monopolio, ser filósofo es desear que las ciencias, sin negarse, sean ellas mismas filosofías, a la vez elaborando su objeto y dándose cuenta de sus límites»51. Lo comprenderemos mejor cuando, en el año 1968,afirma que no hay una filosofía sino filosofías, un filósofo sino filósofos52.
Su novedad se fundaba en su espíritu crítico que le caracterizaba. Sus preocupaciones eran demostrar los puntos comunes o divergentes entre filosofías, lo que han olvidado, ignorado o poco desarrollado. Decía: «Lo que me molesta en las ciencias humanas, no es lo que hacen, sino lo que no hacen - lo que todavía no hacen, o lo que no hacen bastante»53. Por eso, buscó una nueva orientación filosófica de su estilo: tener una filosofía que depende de otras filosofías sin ser esclava de nada ni de nadie, una filosofía que no sueña instalarse en lo absoluto que mata al hombre para hacer vivir su mundo54. Para él, el hombre es un tesoro que necesita de la filosofía para ser protegido. «El hombre está en el mundo, pero también el mundo está en el hombre; es en el hombre que el pensamiento se realiza y que lo real se actualiza: que la creación se sigue por el conocimiento y por la acción»55.
51 « Être philosophe, loin de réclamer un monopole, c’est d’abord souhaiter que les sciences, sans nullement se renier, soient elles-mêmes philosophiques, à la fois en élaborant leur objet et en éprouvant leurs limites ». Mikel DUFRENNE, « Suis-je philosophe ?», en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 61.
52 Cf. Mikel DUFRENNE, (1968), Pour l’homme, op.cit., p.10.
53 « Ce qui me gêne dans les sciences humaines, ce n’est pas ce qu’elles font, c’est ce qu’elles ne font pas - pas encore, ou pas assez ». Mikel DUFRENNE, « Suis-je philosophe ?», en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 61.
54 Cf. Mikel DUFRENNE, « Suis-je philosophe ?», en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 65.
55 « L’homme est au monde, mais aussi le monde est à l’homme; c’est en l’homme que la pensée s’accomplit et que le réel s’actualise: que la création se continue, par la connaissance et par l’action ». Mikel DUFRENNE, « Suis-je philosophe ?», en Revue d’esthétique « Mikel Dufrenne. La vie, l’amour, la terre », Nº 30 (1996), p. 65.
Resumiendo todo lo que acabamos de explicar más arriba, diríamos que Mikel Dufrenne supo ser una persona que sabía aprovechar todo lo que le ofrecía la vida. Buscar la sabiduría en lo que le ofrecía el mundo y en lo que hay en el mundo. Esto no le hizo depender de nadie, sino fortalecer su propia personalidad filosófica al lado de otros filósofos. Comulgó, con devoción, al espíritu de los antiguos sin ser antiguo, al de los contemporáneos con ojos abiertos y atentos a sus puntos fuertes y débiles que pudieran presentar. Se vio obligado a contar, no sólo con sus talentos, sino también con los talentos de los demás. En todo y todo momento guardó siempre su libertad como pensador crítico, aficionado para ofrecer lo mejor, o lo todavía no hecho, tal como lo veremos a continuación.