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En las ciudades antiguas, así como en aquellas zonas urbanas en las que el tráfico rodado ha ganado terreno, ha sido inevitable que el espacio público haya cambiado drásticamente. El tráfico rodado y el aparcamiento han usurpado gradualmente el espacio público en calles y plazas. No queda apenas espacio físico, y cuando se añaden otras problemáticas e inconvenientes, como la suciedad, el ruido o la contaminación visual, la ciudad se degrada fácilmente. Moverse a pie se convierte en una tarea desagradable y difícil, mientras que emplear el tiempo en los espacios públicos se hace imprescindible por falta de espacio y

por diversos problemas ambientales. El resultado en muchas ciudades es que sólo el tráfico peatonal más imprescindible se disputa su camino tanto entre los coches circulando como entre los que están aparcados, y sólo tiene lugar una gama muy restringida de actividades severamente disminuidas.

Los espacios públicos que ofrezcan más cualidades y menos desventajas inspirarán un amplio espectro de actividades urbanas. Las rutas de paseo atractivas y los lugares para detenerse a lo largo del camino animan al tráfico peatonal, que a su vez promueve las actividades sociales y recreativas, ya que la gente, al pasear, tiende a demorarse y a disfrutar de la escena urbana. En espacios públicos degradados, la mayor parte de las actividades sociales y recreativas desaparecen completamente, quedando sólo las imprescindibles. La gente va a tal lugar porque tiene que ir, no porque quiera ir. En la mayoría de las ciudades asediadas por los coches, la calidad del espacio público ha pasado a ser tan problemática que la gente evita por completo el centro de la ciudad.

Durante los últimos treinta o cuarenta años, el interés por los

espacios públicos y la vida en la calle ha aumentado de nuevo, a menudo como reacción directa ante unas condiciones cada vez más pobres, de modo que en muchas ciudades comenzaron a llevarse a cabo grandes esfuerzos por ofrecer mejores

oportunidades para la vida urbana y a los peatones. El espacio público es el resultado de un acto de creación y es el reflejo del momento cultural de la sociedad y en definitiva, esto es lo que lo hace reconocible en la historia urbanística de la ciudad. Es decir, desde el espacio público podemos percibir y averiguar claramente la calidad de vida el proceso de urbanización y la cultura de la ciudad.

La vida urbana florece en las calles y los espacios públicos de la ciudad de un modo difícil de pronosticar hace veinte o treinta años, y menos en la forma como lo está haciendo. Hoy en día los elementos urbanos son factores importantes que influyen en el entorno y la calidad del espacio público. Ellos tienen absolutamente la capacidad de aumentar la calidad y embellecer el entorno en el espacio público de la ciudad. Por lo tanto, cualquier equipamiento o elemento urbano debe adecuarse a su ubicación y su entorno, también el elemento urbano es un factor importante para la estética de un espacio público. El espacio público como elemento estructural del espacio urbano, y del urbanismo como un oficio de síntesis - artes, ciencias y técnicas -, al servicio del bien común. Los elementos urbanos nos traen y construyen un entorno adecuado para que actuemos en el espacio público, por el contrario, también nos traen los efectos negativos y muchos problemas.

En lo referente al espacio público, conociendo el problema de la carencia de espacios significativos para el uso de los usuarios, estamos obligados a intervenir en esa realidad tratando de rescatar y agregar distintos tipos y grados del elemento urbano, y de respetar las pautas culturales actuales de la nueva cultura urbana ambiental, sus objetivos de sostenibilidad, eficiencia, reciclaje, revitalización urbanos y la necesidad de caracterizar el espacio público con los valores locales de su paisaje natural y antropológico.

La calidad del espacio público influye en el conocimiento de los lugares e interviene en la construcción de los mapas mentales de los usuarios que se constituyen en sus espacios de acción. Cada usuario construye su propia idea del ambiente, que muchas veces no coincide con el ambiente real, le sirve a él mismo para organizar su experiencia en el espacio público y en el tiempo. Para cada uno la ciudad está formada por el conjunto de lugares conocidos a través de esta experiencia vital. El fenómeno del espacio público es entonces una problemática que tratar para averiguar la esencia de esa “distancia” de la que hablamos, y por otro lado también tendremos que averiguar cuál es el sentido y las formas esenciales del espacio público.

Los elementos urbanos que existentes en los espacios públicos, parques, jardines y zonas verdes, consistentes en

bancos, papeleras, fuentes, señalización, farolas y elementos decorativos, como adornos, estatuas y artes públicos, etc., deberán mantenerse en el más adecuado y estético estado de conservación. Los causantes de su deterioro o destrucción serán responsables no sólo del resarcimiento del daño producido, sino que serán sancionados administrativamente de conformidad con la falta cometida. Asimismo serán sancionados los que haciendo un uso indebido de tales elementos perjudiquen la buena disposición y utilización de los mismos por los usuarios de los espacios públicos.

La ciudad como protagonista, como organismo vivo que recoge en sí las marcas de su desarrollo histórico concretadas en los espacios públicos, calles o zonas. El espacio urbano de la ciudad siempre hace el papel de presentar la característica, la cultura y la historia a los visitantes. Y a ellos les da la primera impresión de que visiten y viajen en los espacios públicos, calles o centro de la ciudad. Por lo tanto, si la municipalidad quiere presentar o escardar lo viejo y desarrollar lo nuevo de la imagen de la ciudad, debería considerar y empezar desde el espacio público urbano. El que incluye las calles, parques, jardines, plazas y zonas verdes, etc. Podemos definir el significado amplio del espacio público urbano sea todo excepto el espacio privado, es decir, descuenta los edificios de la que sean el espacio público urbano de la ciudad.

En todos los barrios debe planificarse la existencia de zonas verdes y de esparcimiento y crear espacios para juegos, patinaje, bicicletas, así como asientos, paseos y fuentes. Y todas las actuaciones en el medio urbano deben de tener en cuenta la armonía del paisaje. El diseño de las calles debe considerar aceras amplias y arbolado abundante y diverso que disminuya la contaminación acústica y atmosférica, y corrija trazados o impactos negativos. Este arbolado debe incluir especies de hoja caduca, que permita apreciar el paso de las estaciones. La construcción de aparcamientos subterráneos en plazas públicas o calles nunca debe ir en detrimento de la masa arbórea y del diseño más adecuado de la plaza o calle, ni provocar la desaparición de zonas de esparcimiento.

Cada espacio público y calle debe contar con la adecuada señalización e iluminación. Los elementos urbanos no podrán originar obstáculos que impidan la libertad de movimientos de las personas con limitaciones y movilidad reducida. Asimismo, el elemento urbano deberá utilizarse de forma que sea accesible y pueda ser utilizado por todos los ciudadanos y no constituya un obstáculo para el tránsito de las personas que tengan su movilidad reducida. Y los letreros y reclamos publicitarios deben guardar unas normas con el fin de no impactar negativamente en el paisaje urbano. Los impactos negativos deben de ser tratados

y corregidos con el fin de disminuir los efectos. En este empeño, debe de contribuir la ciudadanía.

Con los años, los profesionales de la planificación ambiental persiguen ideas y actitudes en común que esperan que el espacio urbano pueda reaccionar a los deseos y recuerdos individuales y colectivos de los habitantes. Por ello, los planificadores del espacio urbano deben tener un consenso, que es la promoción de la felicidad de los individuos en el espacio, por medidas y métodos diversos, haciendo que el espacio sea más cómodo, más conveniente y más hermoso. Esto igualmente es el objetivo de la planificación ambiental. El espacio de la ciudad debe basarse en el desarrollo sostenible del medio ambiente como punto de partida para las consideraciones de los usuarios, desde la ordenación del territorio hasta la configuración de mobiliario urbano.

Del arte público podría decirse que es la decoración del espacio urbano. El arte público entendido como un “punto” se desarrolla en la ciudad hasta alcanzar plenitud y desarrollarse como un todo, confiriendo un cambio estilístico y estético a la ciudad. Así, es muy importante la planificación anticipada al dar forma al arte público en el espacio, ya que debe de ser una planificación tranquila y delicada impedir el desperdicio de dinero y un impacto negativo en el desarrollo de la ciudad que

posteriormente no se pudiera revertir. El arte público esta fijado generalmente en el espacio abierto, con una apreciación forzada de las características visuales, por lo que es necesario tener en cuenta la mayoría del comportamiento de uso que hacen los usuarios. Se ha mencionado anteriormente, en respuesta a los bienes espaciales de diferentes usuarios, que las obras tienen que obtener la aprobación de los habitantes locales. La configuración del arte en el espacio público se nutre del conjunto del espíritu cultural, las características culturales, el paisaje geográfico y las relaciones étnicas, etc. a través de la creación artística y la participación ciudadana. Por lo tanto, el arte público representa no sólo la obra, o simplemente un lugar de interés, sino que refleja los profundos valores espirituales y su capacidad de colocación.

Teniendo en cuenta que el fin del elemento urbano es hacer más habitable y confortable los espacios públicos, no es de extrañar por tanto, y atendiendo al carácter perceptivo psicológico. El espacio público define la calidad de vida de la gente y la calidad de la ciudadanía de sus habitantes. El excelente libro de Allan B. Jacobs que analiza precisamente las ciudades a partir de la calidad- estética y cultural, funcional y social, simbólica y moderna- de sus calles.3 El espacio público es un lugar para que los ciudadanos y los usuarios actúen,

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comuniquen las informaciones e identifiquen los aspectos históricos, sociológicos, geográficos y ecológicos, etc. Si dijéramos que el aspecto ciudadano es como una cara humana, entonces cada espacio público será órgano y los elementos urbanos serán artículos de embellecimiento de la cara. La importancia de los elementos urbanos en el espacio público de la ciudad esto es un concepto fácil de entender. No creemos que esperes tener una cara fea, sucia y cochambrosa. Es necesario que tengamos que comprender la interacción y los efectos positivos y negativos entre los elementos urbanos y el espacio público, para que después, los revisemos y resolvamos gradualmente los problemas.

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