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armonía del universo hecha audible, y la armonía es amor, y el amor es Dios mismo. U n poema acerca de un pastor enamorado culmina en música: una vez más una lógica clara domina el poema.

N o todos los poemas de fray Luis son de este carácter metafí- sico. Uno de los mejores, “Profecía del Tajo” , es una reelabo­ ración vigorosa de la Oda I, xvi, de Horacio, aplicada a un episodio de las leyendas españolas — la Cava seducida por el rey don Rodrigo y la invasión de España por los árabes— . El poema es enérgico y asciende hábilmente hasta un clima singularmente emotivo.

El estilo de fray Luis es conciso y vigoroso. Aprendió de Garcilaso (y lo reflejó en ocasiones), pero se inclinó hacia el es­ tilo más seco y más epigramático de Horacio. Su estilo tiene una personalidad muy suya, que se encuentra en versos como éstos tomados de “En una esperanza que salió vana” :

No pinta el prado aquí la primavera, ni nuevo sol jamás las nubes dora, ní canta el ruiseñor lo que antes era.

La noche aquí se vela, aquí se llora el día miserable sin consuelo,

y vence el mal de ayer el mal de agora.*

San Juan de la Cruz (1542-1591) es recordado principalmen­ te por tres poemas: “Cántico espiritual”, “Noche oscura” y “Lla­ ma de amor viva”, los cuales, con sus extensos comentarios en prosa, fueron publicados después de su muerte (cf. anteriormen­ te, cap. 4).

La poesía de san Juan presenta dificultades peculiares al lec­ tor. La principal es intrínseca al tema: la experiencia mística que, sea la que sea su base real, es inevitablemente ajena a la mayoría de los hombres. Toda la poesía de san Juan trata de esta expe­ riencia, es decir, su imaginería simboliza la unión del alma del poeta con su Dios. Los comentarios en prosa constituyen una ayuda esencial si esperamos descubrir el significado del poeta,

aunque la complejidad de su exégesis crea otros problemas. En “Noche oscura” la muchacha que simboliza el alma es descrita como “segura” cuando se escapa para su cita con su enamorado. San Juan nos dice que es “segura” porque está liberada de la turbulencia de la carne y de los deseos terrenos, y también por­ que Dios es su guía. Pero además es “segura” pues sigue el ca­ mino del sufrimiento, “porque el camino de padecer es más se­ guro y aun más provechoso que el de gozar y hacer” . Estamos lejos de cualquier significado que el lector corriente pudiera adi­ vinar tan sólo por intuición, aunque la exégesis es todavía lo bastante elemental como para tenerla presente cuando volvemos a la poesía. Pero el comentario va más allá; la muchacha está también “disfrazada” , lo cual, según vemos, significa que viste la librea de Cristo,

Y así la librea que lleva es de tres colores principales, que son blanco, verde y colorado; por los cuales son denotadas las tres virtudes teologales, que son fe, esperanza y caridad, con las cuales no solamente ganará la gracia y voluntad de su amado, pero irá muy amparada y segura de sus tres enemigos. EFlector corriente tiene derecho, al llegar aquí, a declarar que esto es excesivo. Necesitamos la ayuda del poeta, pero debemos reclamar el derecho de presindir del comentario cuando el poeta de manera manifiesta empieza a tratar su poesía del mismo modo que un predicador trata su texto; como ocasión de elucubracio­ nes sutiles que, por edificantes que sean, no tienen el apoyo nece­ sario sobre el texto de donde surgen. Cada lector debe decidir por sí mismo cuando se llega a este punto del comentario de san Juan.

Casi sin disputa, el más bello de los poemas de san Juan es “Noche oscura”, que describe la unión del alma con Dios usando la imagen de una muchacha que se escapa por la noche de su casa ya en silencio para acudir a la cita con su enamorado: T e­ nemos que tener presente el tema aparentemente erótico cuando lo leemos sí hemos de captar algo de la emoción unida a la ex­ periencia del poeta. El sentido “humano” es fácil de percibir, y

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sólo un mínimo de información del comentario basta para permi­ tir asomarnos al significado “real” . La declaración de la primera lira nos pone en camino.

Cuenta el alma en esta primera canción el modo y manera que tuvo en salir, según la afición, de sí y de todas las cosas, mu­ riendo por verdadera mortificación a todas ellas y a sí misma, para venir a vivir vida de amor, dulce y sabrosa, con Dios; y dice que este salir de sí y de todas las cosas fue una noche oscura, que aquí entiende por la contemplación purgativa la cual pasivamente causa en el alma la dicha negación de sí misma y de todas las cosas.

La sosegada casa es el cuerpo con sus pasiones acalladas: una imagen conmovedora y evocadora. El alma avanza con seguri­ dad, guiada en la oscuridad por “la dicha luz o sabiduría os­ cura” , la luz de la imaginación divina. La “secreta escala” por la que sale es la “sabiduría secreta” de la visión mística, y una escalera lleva hacia arriba así como hacia abajo: la contempla­ ción puede llevarnos hacía arriba a Dios y hacia abajo a la hum i­ llación de sí mismo.

Esto es suficiente: el simbolismo del resto del poema no es difícil de penetrar. Lo que es importante es dejarse llevar por la urgencia del poema cuando fluye rápidamente hacia su apogeo. La repetición y el eco de ciertas palabras y frases aumenta el sen­ tido de urgencia; “Noche oscura... oh dichosa v e n tu ra ... a es­ curas ... secreta ... en secreto ... luz y guía ... guiaba ... luz” : una cadena de palabras que nos lleva adelante con rapidez hacia el clima en:

jOh noche que guiaste!

;oh noche amable más que el alborada! ¡oh noche que juntaste

amado con amada,

amada en el amado transformada!

La unión sexual es alegórica, pero si no retenemos su sentido erótico litera!, el poema queda privado de su efecto completo.

Las repeticiones de la palabra “noche” comunican una turbadora exaltación que en los versos 4 y 5 da lugar a una embriaguez ex­ tática: “amado ... amada ... amada ... amado ... transformada” ; es como si las palabras casi fallaran bajo el peso de la emoción, como si la muchacha balbuceara en su éxtasis que raya en la in ­ coherencia verbal. La emoción se apura, y la tensión cae en las siguientes liras. El poema termina en la tranquilidad de la con­ sumación.

“Noche oscura” tiene una unidad y totalidad que se capta fácilmente. Igual le ocurre a “Llama de amor viva” que tiene también la apariencia de un poema de amor y, una vez más (qui­ zá con la excepción de la tercera lira), el lector puede abrirse camino sin el recurso constante al comentario. La emoción extática se mantiene por todo el poema. San Juan incluso escribió pocos versos de más delicadeza expresiva o de más entusiasmada inten­ sidad que los extáticos oxymora de la segunda lira:

¡ Oh cauterio sauve!, ¡ oh regalada llaga!,

¡oh mano blanda, ¡oh toque delicado,

C . . J !

“ Cántico espiritual” plantea mayores dificultades que los an­ teriores ya que, aunque su asunto es el mismo, el desarrollo es más complejo y el simbolismo' (tomado casi en su totalidad del Cantar de los cantares) más esotérico por lo tanto.

El poema describe como e l' alma, la “amada”, busca al divino amante por el mundo, hasta que, por fin, ve sus ojos reflejados en una fuente en la que ella mira. Los dos llegan a la unión amorosa en una atmósfera de ascendiente éxtasis. El poema describe tres etapas del camino místico a las que san Juan llama: la vía p u r­ gativa (liras 1-12), la iluminativa (liras 13-21) y la unitiva (li­ ras 22-final). Con más ^frecuencia que en el caso de los otros dos poemas, el simbolismo resulta impenetrable sin el comentario; pero igualmente el comentario puede a menudo enriquecer poéti­ camente una palabra o una frase por medio de una explicación

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