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Por clásico se entiende algo de primera calidad tanto en arte como en ciencia. Se llaman clásicas comúnmente a las altas culturas, particularmente la helénica en la era de Pericles.
En música, lo clásico puede tener diferentes significados que señalamos a continuación:
a) Antítesis de lo romántico. Período anterior al romántico y posterior al período barroco, que tuvo su centro en Viena.
b) Todo aquel que ha superado lo efímero para pasar a la inmortalidad: Machaut, Victoria, Bach, Beethoven, Chopin, Debussy, Stravinsky, etc. compositores que se reconocen como “clásicos de la música”.
El significado que nos concierne en este momento es el primero.
Al decir período clásico nos referimos específicamente al período clásico vienés que se ubica históricamente entre los años 1770 y 1830 aproximadamente, o sea en el último tercio del siglo XVIII y el primer tercio del siglo XIX. Los compositores de este período se denominan compositores clásicos y sus obras, también del período clásico, sin que esto signifique que estos compositores y sus obras sean más clásicos o más inmortales que los de cualquier otro período de la historia.
Síntesis histórica
El siglo XVIII corresponde a lo que en filosofía se denominó el Iluminismo Europeo151. También se le conoce como el Siglo de las Luces, la Ilustración o el Enciclopedismo152, que en el fondo no son más que diferentes denominaciones para aludir a un fenómeno único, cuyas consecuencias políticas propiciaron la creación de los Estados Modernos.
En efecto, las concepciones antiguas, ya sean políticas, económicas o sociales, así como los prejuicios de castas y todos los sistemas científicos, especialmente la Física y la Química, además de la Astronomía y las Ciencias Naturales en general, fueron objeto de una revisión a la luz de una crítica objetiva. Francia constituyó el centro indiscutible del Siglo de las Luces. Es el siglo de Catalina la Grande de Rusia, de Federico el Grande de Prusia, de María Teresa de Austria, de la Guerra de los siete años (1756-1763), la Carta de Derechos Humanos de Filadelfia, la Revolución francesa y de Napoleón Bonaparte.
El XVIII es también el siglo en que se inaugura el uso sistemático de la máquina, sentando las bases de la llamada revolución industrial, con la que a su vez se originarán nuevas complejidades en el campo económico. Se intensifican así mismo los descubrimientos geográficos y se completan las colonizaciones.
151 Paradójicamente los iluministas o enciclopedistas demostraron haber sido los menos “iluminados” para juzgar a los grandes maestros polifonistas de su época al considerar sus obras como “un gran galimatías exento de cualquier interés”. Basta recordar sus opiniones sobre la obra de Rameau: “música llena de disonancias y de inútiles artificios”. De sus óperas se dijo que eran “incoherentes, ruidosas, desprovistas de concordancia entre música y palabras”. Enrico Fubini, La Estética musical desde la
Antigüedad hasta el siglo XX. Edic. española, Alianza Editorial, Madrid, 1997. Capítulo IX.
Personajes como Voltaire, Diderot, Rousseau153, d´Alambert, Buffon, Montesquieu, Tugot, Quesnay, Marivaux, Euler, Hume, Winckelmann, el sociólogo Adam Smith, Franklin y muchos otros, representan el pensamiento más relevante del momento. Entre los artistas de la plástica más conspicuos del período están Goya, David, Reynolds, Gainsborough y Copley.
Características del Período Clásico Vienés
El clásico vienés es un período de gran estabilidad, claridad, balance y objetividad, en oposición a todo lo que implica inquietud, experimentación, ostentación y subjetivismo. Es el predominio de la razón sobre la fantasía. Es la expresión de lo perfecto en una absoluta unidad y homogeneidad de elementos técnicos. Es el total acatamiento de las reglas y sobriedad en el uso de la forma. Y es precisamente esta expresión en forma erudita lo que hace que las obras de esta época constituyan un patrimonio de minorías.
Oímos en la música del período clásico una gran organización temática, frescor y gracia en el mensaje general, así como un nuevo concepto tímbrico en cada instrumento en particular. Tanto la melodía como el tejido armónico se hace diáfano y más diatónico. En general el discurso es elegante, fluido, aunque impersonal y objetivo. Los elementos dinámicos son utilizados en toda su escala de matices por primera vez, lo que es original de la Escuela de Mannheim. La obra gira alrededor de un centro tonal bien establecido. Para ese entonces la ciencia de la armonía ha sentado cátedra completa.
Los ideales clasicistas se gestan paralelamente en la obra de muchos compositores nacidos en diferentes regiones de Europa, grupos de maestros menos conocidos, iconoclastas que arremetieron contra el solemne y recio concepto barroco que había conocido su cumbre de expresión, particularmente en la obra de Vivaldi, Bach y Händel, entre otros, para iniciar un nuevo concepto sonoro de carácter homofónico.
Ha de ser Viena, capital de Austria, la elegante ciudad de los Hapsburgos convertida para ese entonces en uno de los núcleos musicales más importantes de Europa donde tendrá lugar el asiento del clasicismo musical, expresado generosamente en la obra de Gluck, Haydn, Mozart y parte de la de Beethoven quien en realidad ocupa una posición muy propia y original en la historia de la música sirviendo de puente entre el clasicismo y el movimiento romántico del siglo decimonono. Son Gluck, Haydn, Mozart y Beethoven, los mayores maestros del período.
Los llamados compositores clásicos prefieren trabajar con una sola línea melódica en vez de tratar con el intrincado tejido polifónico de varias melodías como en el período barroco, inmediatamente anterior, sin que por ello hayan dejado de escribir grandes y extraordinarias obras polifónicas, solo que la melodía con acompañamiento adquiere prioridad sobre el contrapunto y la fuga.
153
Rousseau, que bien puede considerarse el primer motor de la Revolución francesa, en su obra Lettre
Que duda cabe, por otro lado, de que en las últimas obras tanto de Bach como de Händel o D. Scarlatti, se puede entrever ya elementos que serán característicos del Clasicismo.
Estructuras del clasicismo
El Clasicismo musical trae consigo la forma o estructura instrumental más rica y equilibrada de la historia de la música: la Sonata Allegro y sus congéneres: la Sinfonía, el Concierto, el Trío, el Cuarteto, o cualquier otra combinación instrumental, así como la Serenata también conocida como
Divertimento154, la Casación, la Bagatela, el Tema con Variaciones, el Minueto,
el Vals, la Marcha, el Rondó, la Fantasía, la Fuga, etc. (Ver Estructuras Musicales).
Operistas italianos de mediados del siglo XVIII
Aunque continúan vigentes las grandes estructuras mixtas ya conocidas anteriormente como, la Misa, el oratorio y el Réquiem, los compositores italianos se distinguirán particularmente por sus obras líricas. Entre ellos: Niccolo Jommelli (1714-1774), el más célebre compositor napolitano, junto con Pergolesi, desde Alejandro Scarlatti hasta Cimarosa, autor de exitosas óperas, muy aplaudidas tanto en Italia como en Viena y Stuttgart; el veneciano Baldassare Galuppi (1706-1785) compositor de casi un centenar de óperas de preferencia en el género bufo y el que llevó la ópera italiana por primera vez a Rusia, invitado en 1766 por Catalina II; Tommaso Traetta (1727-1779), de la escuela napolitana, discípulo de Porpora y Durante, autor, entre otras, de dos
Ifigenias anteriores a las de Gluck. Domenico Cimarosa (1749-1801), discípulo
de Sacchini y Piccini, autor de unas ochenta óperas entre las cuales El
matrimonio secreto, la ópera cómica más aplaudida entes de las de Rossini, (en
Nápoles alcanzó ciento diez representaciones consecutivas). Fue compositor de la corte de Catalina de Rusia durante tres años, sucediendo a Salieri, después, en Viena como Maestro de Capilla de la Corte Imperial. Giovanni Paisiello (1740- 1816), probablemente el más celebre compositor italiano de su época, fue maestro de Capilla de Catalina II en San Petersburgo donde estrenó sus dos obras maestras, El Barbero de Sevilla155 y La Serva Padrona (La criada como Ama).
Estuvo al servicio también del Emperador José II en Viena y, años más tarde, por invitación del emperador Bonaparte vivió como un gran señor en París rodeado de honores y espléndidamente retribuido, cayendo luego en desgracia. Paisiello representa la transición de la ópera del siglo XVIII al siglo XIX. Antonio Salieri (1750-1825) amigo de Gluck, contemporáneo y rival de Mozart así como maestro de Beethoven (quien le dedicó sus tres primeras Sonatas para violín y
154 Tanto la serenata como la cassación o el divertimento, eran términos aparentemente intercambiables. Constituyen la contraparte de las suites en el período barroco, con cuatro y hasta diez movimientos, la mayoría de los cuales consistían en danzas tales como minuetos o gavotas, etc., para pequeñas orquestas de diversas combinaciones instrumentales para ser ejecutadas en reuniones sociales, cumpleaños, en jardines, conciertos domésticos, etc. Haydn escribió unas 65 obras de este género y Mozart unas 30. 155 Esta obra tan popular en su momento fue olvidada con la llegada de la ópera homónima de Rossini.
piano,Op.2), autor de una cuarentena de óperas, fue director de la Capilla
Imperial así como director de la Opera Italiana, en Viena. Otros operistas italianos muy apreciados en aquel entonces fueron: P. Anfossi (1727-1809), T. Giordano (1744-1798) y N. Zingarelli (1752-1837) entre cuyos discípulos se encuentra Mercadante.
La ópera en Francia
En Francia la ópera ligera se conocía como ópera cómica que surge como un género más bien de entretenimiento popular típico de las ferias pueblerinas (vaudeville) en el que se pone de moda el diálogo hablado en lugar del recitativo, género que floreció aceleradamente durante la Revolución francesa y en la era napoleónica alcanzando mayor significado y popularidad en pleno siglo XIX. Entre los primeros maestros del nuevo género sobresalieron, Philidor (1726- 1795), Monsigny (1729-1817) y Grétry (1741-1813). El primero, prolífero compositor fue autor, entre otras cosas, de un Réquiem en homenaje a Rameau, y un invencible maestro de ajedrez156 muy aplaudido en Londres ciudad donde murió en 1795. El segundo, uno de los primeros maestros de la ópera cómica, fue administrador de los bienes del Duque de Orleáns y sucesor de Grétry en la Academia. Su obra maestra fue El desertor que data de 1769. El tercero, belga de nacimiento, fue uno de los más significativos compositores de óperas de finales del siglo XVIII, llegando a producir un poco más de 50 de ellas, introduciendo nuevas ideas adoptadas y enriquecidas, casi un siglo después, por el propio Wagner. Entre sus obras más aplaudidas figuran, Los dos avaros (1770), Zamira
y Azor (1771), El amante celoso(1778), Ricardo Corazón de León y La Caravana del Cairo, ambas de 1784.
No obstante el género lírico alcanza su mayor esplendor en manos de Gluck y Mozart. Ambos atingen niveles excepcionales (ver sendas biografías más adelante), seguidos en importancia de la dorada trilogía italiana del bel
canto, Rossini, Donizetti y Bellini.
El piano
Es a partir de este período cuando el piano, que original-mente se conoció como forte piano157, inventado en 1710 en Italia por Bartolomeo Cristofori, inicia su exitosa carrera como instrumento solista, conquistando omnímodamente, en la segunda mitad del siglo XIX, los escenarios de Europa así como el interés de los compositores y el gusto del público en general, a tal extremo que durante el siglo XIX prácticamente todos los compositores son a la vez excelentes pianistas. Los
156 Francois Danican Philidor maestro francés , considerado el mejor jugador de ajedrez del siglo XVIII y campeón oficioso del mundo de 1745 a 1795. Escribió diversas obras sobre “el juego rey” entre las cuales se destaca Análisis del juego de ajedrez. Divulgó, así mismo, la defensa que lleva su nombre. 157 Originalmente el “nuevo instrumento de teclas con martillos” se conoció como forte piano, por la capacidad que tenía de sonar fuerte o suave, lo que no podía hacerse con el Clavecín. Más adelante, con el desarrollo del mecanismo y la caja sonora el piano se denominó piano forte, en el siglo XIX, para hoy conocerse simplemente como piano.
compositores barrocos no tocaron el piano. Es sabido, sin embargo, que Bach llegó a experimentar (1747) en la corte de Federico de Prusia los primeros
Hammerklavier (claves con martillos o martinetes) construidos por Silberman y
que a pesar del mecanismo todavía muy primitivo, fueron elogiados por el gran maestro particularmente por la posibilidad del “toque ligado y el sonido mantenido” que no tenía el clavecín158
y con el que no estaba satisfecho; J.C. Bach, Haydn y Mozart, lo usaron y lo recomendaron, y Beethoven lo adoptó definitivamente como su instrumento preferido.
Los compositores del período vienés forman legión159, toda vez que los elementos musicales que caracterizan dicho período comienzan a aparecer en la obra de los hijos del gran Bach, entre ellos, particularmente Carlos Felipe Emanuel Bach (1714-1788) o el Bach de Berlín, Director de música en la corte de Federico II de Prusia, zapador de la estructura Sonata Allegro, y Juan Christian (1735-1782) o el Bach milanés (se le conoce también como el Bach londinense, por haber vivido en ambas ciudades) el primer músico de renombre que haya dado un recital público con un piano, formado en Italia por el célebre padre Martini160.
La Escuela de Mannheim
De gran importancia en la gesta de los ideales clasicistas son los compositores que conformaron la prestigiosa Escuela de Mannheim, muy apoyada, financieramente por el príncipe Carlos Teodoro, que gobernó de 1742 a 1748 y quien supo rodearse de una pequeña Versalles161. Dichos compositores fueron: Johan Stamitz (1717-1757), excelente violinista quien fuera el Director de la célebre Orquesta de Mannheim, considerada en su momento la mejor de Europa, y creador de la posición del Concertino en la orquesta; Karl Stamitz (1746-1801), el primer compositor en escribir un Concierto para Clarinete y
Orquesta; Franz Xavier Richter (1709-1789), Ernst Eichner (1740-1777) e
Ignaz Holzbauer (1761-1783), entre los más destacados.
Otros compositores precursores de la Sonata
Ligados directa o indirectamente con el grupo de Mannheim, son dig1nos de mención: François-Joseph Gossec (1734-1829) sinfonista belga muy conceptuado en París donde sucedió al propio Rameau como director de la orquesta de La Pouplinière y donde publicó sus primeras sinfonías, llegando a ser
158 Se sabe inclusive que Bach estuvo trabajando en el mejoramiento del instrumento, conjuntamente con su amigo el fabricante de Leipzig, Z. Hildebrand, y que llegó a construir un clavicémbalo-laúd. Otro tanto se podría decir de Händel muy amigo también del célebre fabricante de pianos londinense Burkhardt Tschudi
159 Ver más adelante, al final de la obra, Lista de compositores en orden histórico.
160 Giovanni Battista Martini (1706-1784) franciscano, gran maestro del contrapunto, original de Bolonia, discípulo de violín y violonchelo de su propio padre. Maestro de capilla de la iglesia de los franciscanos de Bolonia, historiador, compositor, erudito, teórico notable y eminente pedagogo, convirtió a Bolonia en un centro internacional de irradiación del estilo italiano donde acudían los compositores en busca de consejo y orientación.
161
Se calcula que el príncipe Teodoro invirtió unos 35.000.000 (Treinticinco millones!) de florines en actividades musicales.
uno de los compositores más populares del período revolucionario con sus óperas cómicas, marchas y cantatas; Luigi Bocherini (1734-1805) compositor y prestigioso violonchelista italiano uno de los zapadores del Cuarteto de Cuerdas quién vivió muchos años en España donde se le consideró “el más español de los compositores italianos”; Giovanni Battista Sammartini (1701-1755) también italiano, maestro de Gluck, representante eminente de la escuela sinfónica milanesa, y el bohemio Karl Ditter von Dittersdorf (1739-1799) importante por su decidida influencia en la creación de la Sinfonía Clásica, destacándose también con algunas de sus óperas. Otros compositores conocidos en el entorno cosmopolita de Mannheim fueron, el austriaco, I. Holzbauer cuyas obras fueron muy apreciadas por Mozart y el checo Antón Filtz alumno de Stamitz y su primer violonchelista en la orquesta de Mannheim, autor de más de 40 Sinfonías,
Conciertos para violonchelo y flauta, música de cámara, etc., muerto
prematuramente a los 30 años de edad.
Dentro de este período surgen también: el clavecinista y compositor austriaco Georg Cristoph Wagenseil (1715-1777) quien no sólo rompe la estructura de la ópera napolitana y prepara la reforma de Gluck sino que es uno de los forjadores de la sinfonía clásica junto con otros compositores; Jorge Benda (1722-1795), el más célebre de la numerosa familia Benda, violinista, clavecinista, compositor y director de orquesta, así como Federico Guillermo Rust (1739-1796), compositor, violinista y clavecinista, discípulo, entre otros, de Carlos Felipe Emanuel Bach.
Otros virtuosos del violín
Otros virtuosos del violín fueron: el francés Rodolfo Kreutzer (1767- 1821) a quien Beethoven dedicó su espléndida Sonata “Kreutzer”; Ludwig Louis Spohr (1784-1859)162 aplaudido desde los 14 años, en Alemania, Rusia, Austria, Francia e Inglaterra, director de los Festivales de la ópera de Viena, amigo de Mendelssohn, Beethoven, Rossini y Wagner, autor de unas 200 obras, entre las cuales 50 son para violín, así como su discípulo Ferdinand Davis (1810-1873) uno de los grandes ejecutantes del violín del siglo XIX, junto al austriaco Franz Clement (1780-1842) para quien Beethoven escribió su extraordinario Concierto para violín y orquesta.
No obstante el mas célebre violinista es el legendario Nicolo Paganini (1782-1840) uno de los genios del violín de todos los tiempos, original de Génova, cuya extraordinaria aportación técnica ha sido decisiva para el desarrollo virtuosístico del instrumento. Su obra constituye piedra angular de la literatura para violín y fuente de inspiración para otros compositores, entre ellos Schumann, Liszt, Brahms, Rachmaninoff y Lutoslavski, quienes escribieron
162 Luis Spohr fue compositor prolífico, autor de 15 Conciertos para violín y orquesta, 34 Cuartetos de
cuerdas, Quinteto de vientos con piano Op. 52, un Octeto, un Noneto, 9 Sinfonías, Oratorios, un Requiem, etc. e inclusive óperas entre ellas Fausto (la primera inspirada en el drama de Goethe) y Jesonda (1823) considerada su obra maestra. Sus conciertos para violín fueron un fuerte ascendiente para
los de Mendelssohn y Brahms. Spohr dejó una autobiografía en 2 volúmenes que constituye un interesantísimo testimonio sobre su época (existe un resumen de la misma publicado en 1962 por Henry Pleasans, Norman), así como un Método de violín.
importantes variaciones sobre el tema del último Capricho en la menor. El propio Liszt, henchido de admiración ante el virtuosismo alcanzado por Paganini, transcribió para piano seis de los caprichos dando origen a lo que se conoce como 6 Grandes Estudios de Paganini163. Su obra comprende aproximadamente: 24 Caprichos Op.1 (Capricci) para violín solo, 6 Sonatas Op. 3 para violín y
guitarra, 60 Variaciones Op. 14 sobre el tema Baracubá para violín y guitarra, 3
Cuartetos Op.5 para violín, viola, guitarra y violonchelo, música de cámara, 5 Conciertos para violín y orquesta, Variaciones para violín y orquesta sobre
diferentes temas, etc.
Digno de mención es también el prodigioso virtuoso catalán de la guitarra Fernando Sor (1778-1839) instruido en el monasterio de la Escolanía Montserrat y en la Academia militar de Barcelona, es autor de una importante literatura para guitarra, entre la que se distinguen las dos Grandes Sonatas Op. 22 y 25, la serie de Estudios Op. 29, 31, 35, 44, y 60, diversos Temas con
Variaciones y célebres Duetos para dos guitarras. Sor escribió, además, dos óperas, varios Ballets entre ellos Hércules y Onfalia escrito para la entronización
del Zar Nicolás I, obras vocales, dos Sinfonías, un Concierto para violín, etc., así como un conocido Método para guitarra traducido a varios idiomas.
Seguidores de Gluck
Entre los compositores seguidores de las reformas en la ópera de Gluck están: Antonio Sacchini (1730-1786) reconocido particularmente en París,