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4.3 Experiment 3 – Modify or Replace Network Packet Capture Module

4.3.3 Use PF_RING Network Socket

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Esta sesión que revelaba ser la última, parecía dar un tinte de tristeza a toda la Asamblea. Grégor se sentía muy desgraciado. Se estaba tan bien viviendo entre todos estos Maestros tan comprensivos, tan pacientes, tan buenos, tan instruidos y tan dulces.

¿Qué iba a ser de él después? ¿Los volvería a ver algún día? ¿No debería él purgar su mal humor terrestre en algunas zonas bajas perturbadas?

En el fondo, su presencia entre los sabios no había tenido lugar más que para asegurarle la Verdad Divina y la Uniformidad de la doctrina publicada por todos los autores.

De eso, estaba en el presente más que convencido. Todo era homogéneo, lógico y claro. No llegaba a comprender cómo había estado tan ciego ante los textos tan límpidos.

Estaba en estas reflexiones cuando el gong resonó y el príncipe Y-Huien invocó al Señor.

Joaquín sintió vibrar su alma más que nunca y lo invadió el éxtasis. SINTIÓ CÓMO UN SOPLO CALIENTE LO PENETRABA.

La voz paternal de Y-Huien so sacó de su entorpecimiento.

- Hijo mío, henos aquí en el umbral de la última sesión. No nos queda ver juntos más que el final del Magisterio.

- Divino Príncipe, mi corazón sangra con el pensamiento de que esta es la última sesión. Si yo pudiera, yo retardaría el regreso.

- No está en nuestra mano el poder retrasarlo, por desgracia, pues Dios nos dicta sus consignas y nosotros debemos ejecutarlas”.

Muy sumiso, Grégor continuó:

“Yo os escucho, Maestro. A Dios todo honor y toda gloria”.

Se hizo un gran silencio, aprobado plenamente esta sabia determinación. De repente, tras un signo del Presidente, Juan XXII se levantó y dijo:

“Mi querido Joaquín, sé que has tenido la ocasión de ver y de leer el PERGAMINO REVESTIDO CON MI SELLO titulado Philosophi lapidis secreti; ¿recuerdas el dibujo cuya leyenda dice “Asperges Solis essentia”?

- Sí, Santo Padre, representa la Piedra blanca en un vaso, rociada por una pluma de oca o de paloma embebida de quintaesencia.

- Exactamente, ¿y aquel cuya leyenda dice “Veneris administratione solaris”? - Claro que me acuerdo, es el mismo dibujo que engloba las dos leyendas. - Muy bien, hijo mío, no pierdas de vista mi dibujo al escuchar a mis hermanos. El autor de la Turba se levantó y citó:

“Nuestra Piedra es llamada EPHODDEBUS, es decir VESTIDURA PÚRPURA.

“Graba bien esta expresión en tu espíritu igualmente y advierte que de forma parecida a la albificación he empleado la palabra VESTIDURA y no la palabra CUERPO. Después he añadido: “y vendrán colores diversos, primer día azafrán, el segundo rojizo (oxidado), el tercero como la amapola (adormidera) del desierto, el cuarto como sangre quemada”.

- Yo, en mi Deseo deseado (Decir désiré), dijo Flamel, he escrito también: “Porque la Obra se obtiene de un color mezclado y esparcido en cosa blanca y convierte una gran parte del blanco en color cetrino, lo que puede probarse echando sangre entre leche y agua”.

- Un pasaje de la Doctrina R+C, continuó Paracelso, resume todas las operaciones en algunas líneas. Como ellas te serán preciosas, permite que te las cite: “el agua se deseca poco a poco y aparece como una isla en un lago. Se funde suavemente, el agua se deseca un poco. La putrefacción llega, es el verdadero mercurio filosófico el que aparece y la primera materia de la Piedra. Continúa el fuego, después de cuarenta días verás los colores, después de otros cuarenta vendrá el blanco que será inmaculado al cabo de un mes. Continúa calentando, al cabo de cuarenta días aparece el color amarillo y cuarenta días después el color rojo, deja calentar un mes o dos y deja enfriar suavemente en el vaso. Ábrelo, toma un poco de tintura y ponla sobre una cuchara de plata calentada al rojo; si la tintura se funde sin humo como la cera, es buena, si no hazla recocer”.

- Esta recapitulación general me ha complacido enormemente pues ella acaba de coordinar mis ideas sobre toda la Gran Obra. Este estado de sequedad final es, creo yo, lo que se llama la FIJACIÓN.

- Sí, hermano mío.

- Finalmente, continuó Hermes, alias Kamala Jnana, reconocerás que yo he explicado todo en el Diccionario de Filosofía Alquímica y que todo está precisado allí sin ningún error.

Grégor asintió y bajó la cabeza:

“¿Es verdaderamente cierto que la tintura primordial es capaz de servir de medicina y de transmutar el mercurio en frío, como lo aseguraba un conferenciante?

- Amigo, dijo Cyliani, yo creo poder resolver las dudas que tienes. El conferenciante del que hablas no ha hecho más que describir la experiencia que yo he relatado. Permite que te la recuerde: “Se separa este aceite flotante con la ayuda de una pluma blanca de paloma bien lavada y mojada y se tiene cuidado de no perderlo PUES ES LA VERDADERA QUINTAESENCIA del oro vulgar regenerado. El aceite así obtenido por la

- Yo he escrito, dijo Synesius: “Considerad que tenemos dos cuerpos de grandes virtudes llenos de plata viva. Extraed de ellos vuestra plata viva y haréis LA MEDICINA QUE LLAMAN QUINTAESENCIA que tiene un poder permanente y siempre victorioso”.

- En mis Doce Claves, continuó Basilio Valentino, he declarado también: “Como apéndice final me veo impulsado a revelarte que del negro Saturno y del bienhechor Júpiter, un ESPÍRITU puede también ser extraído que después es reducido a aceite verdaderamente suave (al tacto) como siendo lo más noble de sí mismo. Esta medicina podrá particularmente y muy rigurosamente DESPOJAR DE SU VITALIDAD AL MERCURIO CORRIENTE y común y purificarlo como se enseña en mi libro”.

- Esta vez además, creo haber entendido todo sobre el tema de la medicina. Por una parte las imbibiciones no deben hacerse más que con ponderación y moderación, como se deduce del dibujo de Juan XXII, por otra parte estas imbibiciones parsimoniosas no deben hacerse más que sobre una concha (cáscara) salina muy seca, de ahí el término VESTIDURA PÚRPURA. Por fin, esta tintura siendo igualmente una medicina admirable, no debe tomarse más que en dosis muy pequeñas pues es muy corrosiva bajo su apariencia suave y untuosa. Me queda por aprender ahora si esta medicina es capaz de transmutar en frío.

- Hijo mío, tu recapitulación es perfecta, dijo Cyliani. No tiene fallos. He aquí mi respuesta a tu última pregunta. Antes, el hermano Valentino te ha dicho: “Esta medicina PODRÁ DESPOJAR DE SU VITALIDAD al mercurio común”. Esto significa que una gota de quintaesencia es capaz de coagular al mercurio vulgar – cosa que no puede hacerse con ningún otro ácido – pues, QUITARLE SU VITALIDAD es DESPOJARLO DE SU MOVILIDAD y es la razón por la que la transmutación en frío es posible. Por una parte el aceite TIÑE y por otra parte ella coagula. Escucha además el relato de esta experiencia que se encuentra en mi libro: “Cojo un vaso de muestra y pongo dentro una pequeña cantidad de mercurio del comercio que había sido destilado. Hecho encima NO de mi azufre transmutatorio (P.P.) en el estado de polvo, SINO EN EL ESTADO DE ACEITE en la proporción de una parte por cien y muevo mi vaso de forma que doy al aceite un movimiento circular. Vimos con alegría cómo el mercurio ofreció un fenómeno bien curioso y coagularse con el color del más bello oro. Yo no tenía más que fundirlo en un crisol y colarlo. Yo hice también LA TRANSMUTACIÓN EN FRÍO con gran sorpresa de mi esposa”.

- En Figuier, página 235, de La Alquimia y los Alquimistas, dijo Hermes, puedes leer que Eouard Nelly cambia una libra de mercurio con una sola gota DE ACEITE ROJO.

- ¿Estás satisfecho, hijo mío? dijo Y-Huien.

- Tendría que ser difícil e insaciable. Ahora ya lo sé todo.

- No nos queda ya, para cerrar el círculo del Magisterio, que hablarte del estado de la multiplicación si tu lo ves necesario.

- Yo creo, divino Príncipe, poder aseguraros que puedo describirla citando de memoria algunos escritos de mis hermanos”.

El sentimiento de calor lo llenó de nuevo y se reforzó. - Te escuchamos, dijo el Presidente amistosamente.

- Cyliani ha escrito, comenzó Joaquín: “Para hacer la multiplicación de las dos tinturas blanca y roja, hace falta repetir completamente la 3ª operación (es decir la Fabricación) partiendo esta vez de la Piedra al final de Coagula”.

- Muy bien, hijo mío, continúa.

- Synesius ha dicho: “Cuanto más disolváis y congeláis, más multiplicaréis la virtud de la medicina y la llevaréis al infinito”, lo que significa, en mi opinión, que hay que repetir Solve y Coagula tantas veces como se quiera dar más fuerza multiplicativa a la Piedra.

- Tu razonamiento es perfecto.

- Artéphius reiteró sus consejos diciendo: “Después de esto, si se quiere multiplicar este elixir (Piedra al rojo), será preciso disolverlo una segunda vez en la nueva agua disolvente y darle una segunda cocción para blanquearlo y enrojecerlo por los grados de fuego RECOMENZANDO y rehaciendo todo de nuevo como se acaba de hacer en el primer régimen (es decir hasta Coagula). Aquí una enseñanza suplementaria se nos ofrece cuando se nos enseña que si se debe recomenzar con la Piedra al fin de Coagula, SE DEBE COMENZAR SOLVE CON LAS DOS ÚLTIMAS RACIONES DE SAL PRIMITIVA que se reparte así:

2 partes para la separación de los 3 cuerpos. 4 partes para llegar al negro.

6 partes para llegar al blanco (5 + [2 x 1/2]) = 6. 2 partes para la multiplicación.

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14 partes en total o 14/100 de sal a emplear.

- Pero es espléndido, hijo mío, dijo con entusiasmo Y-Huien. Nos han cambiado a nuestro Grégor.

Joaquín sonrió y continuó:

“Confirmando estos puntos de vista, podemos leer en La Elucidación del Testamento de Raimundo Lulio: “Oíd y entended lo mismo que nuestra multiplicación no es otra cosa que la reiteración del compuesto de nuestra obra primordial…” y creo que más o menos, todos los filósofos que han hablado de ello han dicho la misma cosa. - Hijo mío, tú has hablado como un verdadero hijo de la Ciencia. ¿Querrías ahora tratar de responder a cuatro de nuestras preguntas?

Grégor se sintió invadido por una especie de celo y de calor interior. “No te apresures, hijo mío, reflexiona bien y sé lo más claro posible”. Tras estas palabras, Nicolás Flamel se levantó e interogó:

- Hermano Grégor, ¿puedes explicarnos por qué varios de nosotros han afirmado que nuestra Piedra ganaba en cualidad y en cantidad?

- Maestro, comenzó nuestro amigo, me será fácil, yo creo, responderos pues yo he tenido a menudo la ocasión de pensar en ello. Para la cualidad, ninguna dificultad porque las Multiplicaciones tienen como meta purificar el azufre filosófico y de fijarlo al estado puro. El punto que ninguno ha explicado por mi conocimiento, es la cuestión relativa a la cantidad. Aquí, creo que es bueno que divida el problema en varias fases.

“Es cierto que para todo espíritu lógico, 100 gramos de materias primas, tomados al comienzo, por ejemplo, no pueden convertirse en 110 ó 150 gramos en el curso de las multiplicaciones, sobre todo si se tiene en cuenta que habrá, por el contrario, un desperdicio de materia llamado “superfluo”. La razón choca ante una imposibilidad matemática, sin embargo nuestra Piedra aumenta no solamente en cualidad en el curso de las multiplicaciones, sino que ella aumenta innegablemente en cantidad en el curso de las manipulaciones Solve- Coagula y de las multiplicaciones. Para entender este fenómeno, no debemos ver nuestra Piedra –únicamente- bajo una apariencia de azufre filosófico, es decir bajo su aspecto sólido, sino bajo sus dos aspectos Sólido y Líquido. La parte sólida no aumenta prácticamente nada, más bien perdería algo a causa de las impurezas que arroja; por el contrario, de la parte líquida, registramos un fuerte aumento a causa de los 14/100 de sal filosófica que se le añaden en el transcurso de diversas operaciones y que no están comprendidas en los 100 gramos del principio.

“Así, como sabemos que se entienden igual las palabras MEDICINA, QUINTAESENCIA o PIEDRA para las dos representaciones sólida y líquida, podemos afirmar que nuestra Piedra aumenta en CANTIDAD en

“Por otra parte, ¿no hemos visto a Cyliani y a otros Sabios hacer transmutaciones con la única ayuda de la quintaesencia o del sello de Hermes? Así pues, si transmutación y medicina pueden operarse independientemente ya sea por la parte sólida, sea por la parte líquida, es que los dos aspectos representan bien a nuestra Piedra, de donde es exacto decir que nuestra Piedra aumenta en cualidad y en cantidad,

- Magnífico, no pudo evitar gritar Lulio, entusiasmado.

- Es exactamente eso, amigo mío, exclamó Flamel. Personalmente, te doy descargo por la brillante respuesta. ¿Qué piensan nuestro venerado Príncipe y nuestra venerable Asamblea?

Todos aprobaron a Nicolás Flamel y dieron descargo.

Y-Huien sonrió, pidió entonces a Juan XXII que continuase la sesión. Juan XXII se levantó y dijo:

“Amigo mío, ¿de qué color es el polvo de proyección? - Amarillo por la vía normal, pero rojo por la vía sacerdotal. - ¿Puedes apoyar tu respuesta en citas que lo prueben?

- Sí Maestro, la obra de Figuier nos relata varias transmutaciones: página 245, Bérigard de Pise cuenta la transmutación operada por un polvo color “amapola” salvaje (así pues rojo), y en la página 250, M. Gros, ministro del Santo Evangelio en Génova, cita una transmutación con la ayuda igualmente de un polvo rojo; por el contrario, en la página 259, Alexandre Séthon, llamado el Cosmopolita, realiza una transmutación con un polvo de color limón; el mismo Adepto, por otra parte, bajo el nombre de Hirschborgen, página 262, realiza otra proyección con un polvo rojo. Finalmente, el polvo del que se sirvió Lascaris (página 331) era rojo en masa compacta y amarillo tras la pulverización.

“Helvetius, para terminar (página 242) dijo que el polvo que le ha sido remitido es de un metálico color de azufre.

- Hermano mío, tu respuesta no puede ser más satisfactoria y completa. Es precisa, puesto que una foto de las dos Piedras es reproducida en el Diccionario de Kamala Jnana. ¿Qué piensan nuestro Príncipe y mis Colegas?

Cada uno aprobó y el descargo fue dado a Grégor para esta segunda cuestión. Juan XXII se sentó. Tras un signo de Y-Huien, Paracelso se levantó y preguntó:

- Hermano mío, ¿puedes decirnos cuántos azufres hay y qué atribuciones tienen en la obra? - Existen tres azufres bien distintos:

1) El azufre común;

2) El azufre de los Filósofos; 3) El azufre Filosófico.

“El primero no puede servir para la obra (a menos de ser regenerado por nuestra sal), como indica Cyliani, pues es un cuerpo muerto habiendo sido extraído de su mineral por el fuego vulgar.

“El segundo es el que el artista debe emplear. Es el que queda con las terrestreidades en el fondo del cuerno tras la Preparación; su separación, debida al fuego filosófico y no al fuego vulgar, lo hace una de las tres materias primas.

“Finalmente, se llama azufre filosófico a la granulación en todos sus estados, a saber igualmente que ciertos filósofos extienden esta denominación a la sal primordial como lo hace Juan XXII en su obra El Arte

- Respuesta correcta, hijo mío, que demuestra que nuestras sutilidades se te han hecho familiares. ¿Qué piensan nuestro querido Presidente y mis compañeros?”

Cada uno asintió, Paracelso se sentó.

Y-Huien hizo un signo después a Hermes para que se levantase y continuase el interrogatorio.

- Hermano mío, dijo Hermes, te felicito por la pertinencia, la claridad y la concisión de tus respuestas. Queda, ahora, la 4ª cuestión. No te equivoques, tómate tu tiempo, pues de ella dependen muchas cosas.

- Voy a esforzarme en hacerlo lo mejor posible, divino Maestro.

- Hermano mío, dinos cuáles son los olores que caracterizan a la Piedra al negro, al blanco y al rojo. Justifícalos con razones, si tú puedes.

Grégor vacilaba, una parte le era conocida, pero no conocía la justificación. Él se concentró y comenzó primero pidiendo la inspiración celeste – no para poder triunfar sino porque él no quería apenar a sus amigos decepcionándolos.

Los Sabios lo miraban, ansiosos.

Grégor sintió de repente como una presencia a su lado y comenzó a hablar inconscientemente.

“Maestro, dijo pausadamente, en mi opinión la Piedra al negro huele a pestilencia, porque su composición es a base de azufre. Desde el principio de Solve, sabemos que los cuerpos se subliman para mundificar la Materia en EL AIRE en medio de los vapores. Así, entre los 3 vapores que mundifican, se encuentra el del Azufre, que no es otro que un gas sulfuroso, de ahí el olor de putrefacción que lo caracteriza.

- Muy bien para el negro, continúa, incitó Hermes.

- Para la Piedra al blanco, todos los Filósofos dicen que tiene un olor suave. Esta particularidad proviene, a mi entender, de dos causas distintas: la primera, es que ya no hay gas sulfuroso, estando el azufre apagado (extinto) y aglutinado al mercurio en la granulación; después es vaso es destapado y la granulación está muy seca.

“En cuanto a la segunda razón, es que incluso si el azufre interno conservara su mal olor, este último no podría exhalarse, puesto que sabemos que la Piedra está recubierta de una cáscara salina muy espesa que la vuelve impermeable a todo.

“En mi opinión, es la mezcla flor de azufre apagado, caos, mercurio la que desprende un buen olor. - Perfecto también para el blanco, hermano mío –atención ahora con el rojo”.

Grégor, siempre apoyado por la presencia invisible, continuó:

“Para la Piedra al rojo, querría considerarla en dos fases: una no fija, la otra fija. - Hazlo a tu gusto, Hermano mío.

- De la primera imbibición con la tintura, que da el color amarillo, a la última que la vuelve de color sangre quemada, la Piedra huele todavía a sepulcro, porque las imbibiciones son hechas con la quintaesencia que huele mal. Esta pestilencia persiste, en tanto que la Piedra no está seca del todo, es decir todavía no está fijada. Por el contrario, no tiene ningún olor después que la fijación se ha realizado, es decir desde que la sequedad es

Un entusiasmo indescriptible agitó a todos los Maestros y Hermes fue a abrazar a Grégor, que vacilaba entre las ovaciones.

“Ya veo, dijo Hermes, que tú te has acordado de lo que había escrito Kamala-Jnana en su Diccionario, página 31, en la palabra OLOR (ODEUR), pero te felicito por haber determinado científicamente las razones”.

Hermes retomó su asiento.

Grégor se inclinó ante Y-Huien, después a la derecha y la izquierda y dijo muy emocionado:

“Maestros, soy feliz de haber aportado a vuestros corazones un poco de alegría. Dios hace que mis respuestas actuales os hagan olvidar la amargura de mis actos pasados. Dejadme pediros perdón de rodillas. (Él se arrodilló). Jamás olvidaré los instantes que he vivido con vosotros y los signos de vuestra amistad. Agradeced al Señor por…”

Joaquín fue interrumpido por tres sonidos de trompetas celestes, mientras que una hermosa nube roja se formaba por encima de la cabeza de Y-Huien. Una voz majestuosa y paternal resonó:

“Levántate, Joaquín Grégor, y responde a esta última pregunta: ¿A qué puede compararse la corona de oro del magisterio?”

Grégor se levantó lentamente, como en éxtasis, el rostro iluminado, sin poder distinguir sus ojos de la nube resplandeciente.

“Padre celeste, dijo por fin, la corona de oro del Magisterio es comparable a la aureola de vuestros santos y de vuestros elegidos. Como ella, es intangible e inmaterial, pues en la obra no se forma más que en menisco? alrededor de la cabeza de la materia durante la formación, del Sello de Hermes”.

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