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Uno de los aspectos más significativos que introduce el BPGC viene dado por la exigencia de dos nuevos documentos que integran el cuerpo de los estados financieros: el estado de cambios en el patrimonio neto y el Estado de flujos de efectivo. Este último no será obligatorio para aquellas entidades que presenten cuentas abreviadas y viene a sustituir al cuadro de financiación. Los usuarios de la información financiera tendrán a partir de ahora cinco documentos contables a su disposición para ejercer los controles necesarios sobre la información financiera: el balance de situación, la cuenta de pérdidas y ganancias, la memoria, el estado de cambios en el patrimonio neto y el Estado de flujos de efectivo.
Los nuevos requerimientos de información financiera tienen como finalidad mejorar el análisis económico y financiero de la empresa, así como ayudar a los inversores a la toma de decisiones. Concretamente el Estado de flujos de efectivo es un documento que informa sobre el origen y la utilización los activos monetarios representativos de efectivo y otros activos líquidos equivalentes. Buena parte de la doctrina contable hace tiempo que defendía la elaboración de un estado de tesorería dentro de la información financiera principalmente por su facilidad de comprensión, su capacidad de predicción de la actuación y evolución futura de la entidad y su objetividad frente a otros documentos contables como la tradicional cuenta de resultados que no en pocas ocasiones se encuentra sujeta a ciertos retoques por parte de los administradores.
El EFE se constituye como una herramienta esencial para el análisis financiero de la entidad que atenúa algunos de los inconvenientes de los otros estados financieros. Por tanto, no ponemos en duda la conveniencia de su incorporación en la normativa española y más si se tiene en cuenta que los inversores y las tendencias en la interpretación de los mercados financieros se centran en buena medida en la evaluación de los flujos de caja (históricos y potenciales). En este sentido, se piensa que la elaboración del EFE ayudará a cumplir con la función de predicción de la actuación futura de la entidad y contribuirá a incrementar la cantidad y la calidad de la información financiera que las empresas españolas deberán divulgar próximamente. Teniendo en cuenta estos beneficios, así como el propio objetivo de la información financiera que está expresamente orientado al conocimiento de los flujos de caja ya obtenidos y futuros, quizá podríamos sugerir que sería oportuno que también las PYMES lo elaboren, no ya por imperativo legal, sino por las ventajas que se derivan de su análisis. Este complemento de información que se caracteriza principalmente por su facilidad de comprensión, objetividad y mejora del análisis financiero de la entidad (situación pasada y futura) contribuiría a conocer mejor el tejido empresarial español que precisamente está formado fundamentalmente por las PYME.
Una serie de reflexiones pueden realizarse con respecto al contenido y la estructura del EFE. En todas las normativas analizadas existe coincidencia en la clasificación de los flujos de efectivo que atiende a actividades de explotación, inversión y financiación. No obstante, el BPGC establece que los flujos de efectivo derivados de operaciones de explotación se calculen siguiendo el método indirecto sin exigir una conciliación adicional tal y como propone la mayoría de las normas analizadas (NIC 7; SFAS95; Documento 20 de AECA). La utilización del método indirecto supone realizar una serie de ajustes en el resultado del ejercicio para obtener los flujos de efectivo derivados de operaciones corrientes. Cabe señalar que entre este tipo de ajustes se incluyen los gastos e ingresos financieros, pero no porque no supongan cobros o pagos, sino porque deben figurar posteriormente de forma separada siguiendo las indicaciones de la NIC 7.
método directo puede suponer un esfuerzo adicional en la comprensión por parte de los usuarios de de la primera categoría de flujos presentados en este documento. En segundo lugar, la incorporación de ciertos ajustes al resultado como los intereses, supone que el usuario pierde una información útil para la toma de decisiones. Nos referimos a los RPO, que en nuestro país es una variable arraigada e incorporada frecuentemente en los análisis financieros para observar el uso que se le ha dado a tales recursos financieros, ya sea invirtiéndolos en la empresa, ya sea repartiéndolos como dividendos o dedicándolos al reembolso de deudas, y que, como hemos comentado, permite, al compararse con otras variables (BN y EPO) determinar situaciones financieras y de tesorería.
Habida cuenta de los argumentos anteriores, puede decirse que el BPGC ha seguido literalmente las indicaciones de la normativa del IASB en la elaboración del EFE distanciándose en algunos aspectos de lo establecido en el Documento 20 de AECA. Las diferencias fundamentales radican en el método recomendado para el cálculo de los flujos de efectivo generados por actividades de explotación, la presentación de los flujos obtenidos por actividades de inversión y de financiación y la clasificación de intereses cobrados y pagados. No obstante encontramos positiva la sustitución del cuadro de financiación por el EFE propiciada por la adaptación de la normativa contable española a la internacional, por los beneficios relacionados con su análisis ya mencionados, porque contribuye eficazmente al cumplimiento de los objetivos de la información financiera relacionados con las necesidades de los usuarios respecto a los flujos de caja que necesitan conocer. También, porque constituye un formato demostrativo de liquidez congruente con nuestra legislación (art. 216 TRLSA) y porque puede permitir un avance en la elaboración de información en términos provisionales.
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PALABRAS CLAVE
Contabilidad creativa, estado de flujos de efectivo. RESUMEN
Las prácticas de contabilidad creativa han sido objeto de creciente preocupación en el mundo desarrollado. La armonización internacional de las normas contables se considera una forma de mejorar la calidad de la información financiera. Dado que la información sobre flujos de efectivo se considera menos subjetiva que el resultado, la presentación de un estado de flujos de efectivo en el seno de las cuentas anuales de las empresas se considera un instrumento útil para prevenir la manipulación de beneficios. En el presente trabajo discutimos el contenido de la conciliación entre resultados y flujos de efectivo de explotación, divididos en ajustes de largo plazo y ajustes de corto plazo. La evidencia empírica sugiere que las conclusiones del análisis de estos dos items son sustancialmente diferentes cuando se trata de detectar prácticas de contabilidad creativa.
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