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5.3 Artificial Neural Network

5.3.1 Network structure

lo mostraré”. Le pregunté cuál era el nombre del niño y de inmediato sugerí “niño pequeño”. Esto tenía el propósito de mantener el juego a una distancia suficiente para que Joey pudiera representar poco a poco lo sucedido sin que “Joey” fue- ra el punto principal de atención. Le gustó el nombre de “niño pequeño” y dijo: “Rápido, tenemos que preparar la ambulancia para llevarlo. El niño pequeño se tragó una moneda y se rompió la pierna”. Seguí luego su orientación y le llevé una ambulancia. Joey quería que fuese tan real como lo recordaba, por lo que dijo “necesitamos que los ambulanceros lo recojan en la casa de la abuela y lo lleven al hospital”. Los ambulanceros eran los paramédicos que fueron a casa de la abuela cuando ésta llamó al 911. La abuela no pudo ir en la ambulancia con el niño porque era inválida y estaba en una silla de ruedas. Era claro que esta no era la mejor de las circunstancias, pero parecía bien hasta que hubo una verdadera emergencia. Tuve que sacar dos muñecos de acción que parecían paramédicos y se los entregué a Joey, quien los tomó y puso al niño pequeño en la camilla. Amarró al niño pequeño, pero tuvo dificultades para colocar las manos del muñeco alre- dedor de la camilla para llevarla. Pidió ayuda y yo hice lo que me indicó.

Luego dijo: “Rápido, mételo en la ambulancia. Tenemos que sacar la mone- da”. Yo introduje al juego lo que suponía que era una pieza importante que faltaba y pregunté: “¿Están ahí su mamá o su papá?” El niño pareció muy sorprendido y dijo: “Mamá, papá, sí, sí, ahí están”. En ese momento Joey empezó a hacer el sonido de la sirena, aunque quienes iban en la ambulancia eran sólo las personas de rescate que lo llevaban. Luego me preguntó: “¿Sabes cómo llaman a esas personas (señalando a los ambulanceros)?” Yo dije que no y él continuó: “¡Los llaman hospitales!” Me mos- tré de acuerdo con toda la información que me dio. Averigüé que mientras estaba solo en la ambulancia, escuchó a los dos paramédicos hablar acerca de a qué hospital lo llevarían. Supe que ese había sido un evento que habría resultado difícil sobrellevar incluso si los padres estuvieran ahí, pero ambos habían sido llamados y ninguno reci- bió la llamada a tiempo.

En cuanto Joey metió al niño pequeño en la ambulancia, empezó a hacer de nuevo el sonido de la sirena y en esta ocasión la ambulancia viajó al hospital. En cuanto dijo que habíamos llegado, me pidió que trajera a una enfermera que llevara al niño pequeño adentro. De nuevo pregunté: “¿Van a ir con él su mamá o su papá?” Una vez más respondió con sorpresa: “¿Mami, papi, dónde? Oh, sí, ahí están”. Luego elegí lo que podría haber sido una enfermera, pero él se refería a los dos paramédicos que lo llevaron al hospital. Ellos llevaron luego al niño al hospital y lo pusieron en una silla de ruedas. Otra enfermera lo llevó en la silla de ruedas para revisar el “latido de su corazón”. Cuando la enfermera empujaba la silla del niño pequeño, Joey hizo de nuevo el sonido de la sirena. Era claro que esto formaba parte del trauma, si no es que el trauma completo, pero yo facilité el juego para permitirle recrear lo que tenía que mostrar y procesar. Después de escuchar el latido de su corazón (por medio de un electrocardiógrafo que formaba parte de las piezas del hospital de juguete y que no era en realidad algo por lo que hubiera pasado), dijo: “Llévenlo a la cama ahora”.

Luego apresuré mucho el juego diciendo: “Doctor, ¿va a sacar la moneda?” Él respondió: “Sí, sí”, pero luego se salió un poco del juego y dijo: “El hospital tenía un

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Principales enfoques teóricos

cuarto de juego y algunos juguetes”. Yo seguí con él y reflejé: “Tenían juguetes en el hospital”. El niño preguntó: “¿Qué es esto?” Sostenía una cama de hospital, pero tenía una rueda rota; luego eligió rápidamente otro objeto y preguntó: “, ¿qué es esto?” No necesitaba saber lo que eran, pero resultó evidente que en ese momento requería cierta distancia del juego. Me le uní en esta parte del juego, de modo que pudiera sentirse seguro y supiera que podía continuar haciendo lo que quisiera.

Al cabo de unos pocos minutos el niño dudó y yo dije: “Doctor, ¿va a sacar la moneda?” Joey regresó al juego y dijo con confianza: “Sí, claro, ¿sabe cómo hacer- lo?” Empecé a responder y él continuó: “Lo sé, lo sé. Lo escuché antes. Se pone oscuro y luego sacamos la moneda”. Pude ver que su reingreso al juego fue fuerte y que en realidad se había preparado para la operación. Me dijo que el niño podía permanecer en su cama y que tenía que abrir la boca y decir “Ahhhh”. Yo hice esa parte y él sacó la moneda y dijo: “Muy bien, la tenemos. Ahora está bien”.

Esperé a ver cuál sería su siguiente movimiento, y él habló por el médico y dijo: “El niño tiene que permanecer ahora en el hospital durante 10 días más y su mamá y su papá deben estar con él todo el tiempo”. Joey se rió de su idea y me dijo: “Así es como sucede”. Yo reí y dije que podía verlo. Luego dijo: “Eso fue realmente divertido. ¿Pode- mos hacerlo de nuevo?” Le respondí que podía hacer lo que quisiera y él representó las primeras escenas dos veces más. Ésas fueron cuando lo metieron solo a la ambulancia y cuando salió de la ambulancia y entró solo al hospital. Cada vez que lo representa- ba surgía un poco más del verdadero trauma, que había sido el viaje en la ambulancia sin ninguno de los padres. Terminó su juego cuando se requirió que los padres estu- vieran con él durante 10 días y encontró que este era el mejor final y se rió al respecto. Luego de la sesión, Joey regresó a casa con su madre y ambos padres informaron que el niño parecía mucho más feliz después de eso. Ya no discutía cada orden que le daban y cada uno dijo que en sus casas Joey era más obediente y más feliz. Hizo lo que tenía que hacer en el juego para liberarse de la experiencia traumática y luego estuvo listo para regresar a la forma en que era antes de que ocurriera el hecho. Aun- que ambos padres estaban seguros de que el niño había empezado a mostrarse ne- gativista en cuanto había concluido su divorcio, esto pareció coincidir con el hecho traumático de ir solo en la ambulancia sabiendo que se había tragado una moneda.

dificultades Para imPlementar el modelo

El juego de liberación es una terapia muy poderosa que debe ser realizada por un terapeuta de juego entrenado específicamente en esa forma de terapia para guiar y facilitar el juego. Existen muchos traumas que no son tan claros como lo fue la experiencia de Joey, y como sucedió en el ejemplo, un terapeuta puede entrar al juego con demasiada rapidez. Yo estaba consciente de ello y por lo tanto podía esta- bilizar a Joey para ver si podía continuar con el juego. La parte más importante de este trabajo es conocer bien el juego retraumatizante, una forma de juego que es en verdad dañina para un niño. Es importante saber que este tipo de juego implica la recreación repetitiva y compulsiva de episodios del trauma o la repetición de temas traumáticos. Este tipo de juego remueve los sentimientos de desamparo y terror, y si no se detiene, su cualidad pulsional puede continuar durante años (Terr, 1981). Por consiguiente, el ciclo debe romperse por medio de la intervención activa.

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