PART IV: CROSSCUTTING RECOMMENDATIONS AND FUTURE STEPS
D. Networking And Collaboration: Young People Working Together To Implement The MDGs
Uno de los mayores topoi referentes a la historia militar de la época helenística es el dominio absoluto de los mercenarios por encima de cualquier otro tipo de contingentes que los diversos reinos o ciudades tuvieran a su alcance. El mercenariado era uno de los puntales básicos de los grandes ejércitos helenísticos, pero esta relevancia a menudo ha ocultado el papel de las milicias ciudadanas que anteriormente habían copado todo el protagonismo. Estas milicias cívicas, sin embargo, continuaron existiendo a lo largo del mundo griego y helenístico hasta el siglo I a. C. De hecho, era usual que estos contingentes formaran parte también de los grandes ejércitos reales, de la misma manera que posteriormente se integrarán en los ejércitos romanos, en una clara indicación de la continuidad histórica que representaba en el fondo este cambio de hegemonía. J.-Ch. Couvenhes detalla la supervivencia del mercenariado en Asia Menor
138 Ap. Mith. 10, 17; 30; Liv. Ep. 70; Plut. Caes. 4; Plut. Sul., 5.6-7; Str 12.540. Ver también VAN
a lo largo del s. II a. C., pese a la creciente presencia romana; pero esta continuidad del mercenariado no anula su coexistencia con las milicias cívicas139.
Los romanos, ante la necesidad de obtener rápidamente tropas sobre el terreno, a menudo utilizaban los métodos y prácticas locales preexistentes para facilitar y agilizar este reclutamiento, tarea que de otro modo habría supuesto una gran pérdida de tiempo. Para crear un ejército con los recursos humanos de un territorio, provincial o no, había que concentrar y organizar estos mismos recursos, lo que requería diversas instituciones, dependiendo de la escala de su ámbito geográfico de actuación:
-a nivel regional, la liga federal o koinon, institución típicamente helenística. -a nivel local, las poleis, tanto las integradas en koina como actuando por cuenta propia.
-dentro de la propia polis, el gymnasion, como institución de instrucción militar de los adolescentes.
Estas tres instituciones serán las que centrarán, de mayor a menor ámbito geográfico de actuación, el estudio del reclutamiento romano de contingentes locales en el mundo helenístico.
-2.1.1 El koinon
Las ligas federales o koina fueron un elemento político y militar muy importante en el periodo helenístico, especialmente durante los siglos IV a III a. C. Con todo, hasta hace pocos años se pensaba que con el expansionismo romano hacia Oriente a partir de la Segunda Guerra Macedónica, las ligas habían sido abolidas, sino en el nombre, sí en la práctica, después de la captura y saqueo de Corinto el 146 a. C.140. De todos modos,
nuevas evidencias indican que fueron los mismos romanos quienes tuvieron interés en mantener estas federaciones para su propio provecho, llegando a reconstituirlas ellos mismos. Las dos grandes ligas helenísticas que dominaron la política griega des del s. III hasta finales del s. II a. C. fueron la Liga Etolia y la Liga Aquea, pero existieron
139 Sobre la continuidad de tropas no mercenarias: AVI-YONAH 1978, 105; DE CALLATAŸ 1997, 419;
BAKER 2005, 382-383, 387; MA 2000, 343; PICARD 2003a, 62; CHANIOTIS 2005, 21 i 23; PRAG 2007, 91-92; BOULAY 2014, 25s. Con todo, no debe menospreciarse el importantísimo papel de los mercenarios en esta época, especialmente aquellos de gran especialización como caballería o infantería pesada: McGING 1986, 39-40, 61-62; MITCHELL 2005, 288; REGER 2005, 346. Sobre el uso de milicias cívicas en ejércitos reales helenísticos: JONES 1966, 108. Sobre autores que respaldan la hipótesis tradicional del dominio del mercenariado en época helenística: DELORME 1960, 469-471. Ver también COUVENHES 2004, 99-106.
140 El propio Pausanias indica que los romanos abolieron las ligas, pero que las reconstituyeron poco
después. Este dato es conocido hace tiempo, aunque sería necesario averiguar exactamente cómo se produjo en detalle, especialmente en relación a cuestiones militares: Paus., 7.16.9-10; LARSEN 1968, 500; PICARD 1979, 302; LAUNEY 1987, 136-140; GRAINGER 1999, 539-540; DESHOURS 2004, 135, HANSEN 2006, 38-39.
muchas otras ligas federales. A pesar de la importancia militar de estas organizaciones griegas, los romanos se impusieron a ellas por la fuerza de las armas, a lo largo la primera mitad del siglo II a. C 141.
Las ligas helenísticas tenían un claro potencial para la nueva hegemonía romana. Sus mecanismos de reclutamiento eran una fuente de contingentes en la propia Grecia, aunque la República procuró mantener firmemente el control, para evitar revueltas. Prueba de este esfuerzo por mantenerlas tuteladas es que ningún koinon griego se enfrentó a los romanos como lo habían hecho a lo largo de la primera mitad del s. II a. C142. Las ligas helenísticas contaban con mecanismos de reclutamiento, así como
magistrados con capacidad para liderar en campaña al ejército federal resultante. Dentro del koinon podía existir una boulé federal y una asamblea federal electoral (archairesake ekklesía), así como strategoi, navarcas e hiparcas; cada una de las poleis que formaban parte aportaba un contingente militar, bajo el mando de un apoteleios. Dentro del koinon beocio, cada ciudad inscribía a sus reclutas en el ejército federal, y es muy posible que estos listados fueran similares a los registros militares que permitían la movilización de las tropas ciudadanas. Esta cuidadosa coordinación de contingentes era necesaria, ya que, siguiendo en el caso beocio, los contingentes locales estaban limitados a un máximo de mil hoplitas, cien jinetes y mil soldados de infantería ligera. El mando del ejército federal correspondía al colegio de beotarcas, y en la práctica al beotarca de Tebas, mientras que el hiparca federal tenía bajo su mando a la caballería de toda la liga143.
El término koinon designaba una amplia variedad de organizaciones de carácter federal, con gran número de especificidades locales. Por ejemplo, en Creta, antes de la conquista romana no existía ningún cargo supremo, mientras que dos de las poleis que lo integraban -Gortina y Cnossos-, en la práctica ejercían un control absoluto. Un hecho indicativo sobre la implicación romana en el control las ligas sucedió tras la conquista de la isla de Creta, donde los romanos crearon ex nouo la figura del κρητἁρχας, como
presidente del koinon. Sin duda esta figura estaba al cargo de una centralización de las
141 Sobre las Ligas Etolia y Aquea: CARTLEDGE 1984, 89-90; ENGELS 1990, 15; KALLET-MARX
1995, 190; GRAINGER 1999, 208, 213. Ver también RHODES 2007, 286-297. Algunas de las otras ligas de época helenística eran las siguientes: tesalia, beocia, focia, locria, calcídica, acarnania, eubea, arcadia, licia, amfictiónica, argólida, epirota y magnesia. Ver LARSEN 1968, índice; ALCOCK 1993, 153.
142 El koinon licio se enfrentó, a la defensiva, a Bruto el 43 a. C., y este derrotó al ejército federal licio en
el marco de las brutales requisas que el mismo y Cassius realizaron en todo Oriente en preparación al enfrentamiento con Octaviano y M . Antonio: Ap. BC, 5.7; LARSEN 1968, 259; SHEPPARD 2008, 46. Por otra parte, las reiteradas derrotas a manos romanas seguramente eliminaron toda voluntad de resistencia por parte griega: GRAINGER 1999, 540.
143 LARSEN 1968, 248, 252; GRAINGER 1999, 542-543. Sobre el koinon etolio, Grainger opina que la
desaparición de estas magistraturas hace pensar en su inexistencia en el s. I a. C., o en todo caso en una escasa relevancia; como se verá, otras ligas sí muestran signos de continuar plenamente en activo. Aunque mayoritariamente los koina estaban formadas por poleis, también hay excepciones, como en el caso del Epiro, donde la confederación mantuvo un carácter tribal: LARSEN 1968, 11. Sobre ejércitos federales ver también: JAMESON 1980, 835-836; ROESCH 1982, 318. Sobre el caso beocio: P. Oxy. 5- 842, col. 11, 1.23-25; SALMON 1976, 178-179; MA 2000, 346. En Atenas, estos registros de movilización se denominaban lexiarchiton grammateion.
funciones del mismo, en favor de la hegemonía romana144. La misma laxitud del uso del
término koinon puede llevar a ciertas confusiones, ya que, aparte de las ligas federales, existen unos koina de mucha menor entidad, que podemos encontrar en cualquier parte del Egeo. Se trata de pequeñas comunidades locales que recibían este nombre, y que curiosamente también podían llegar a tener atribuciones militares, quizás por analogía o evolución paralela145. Según O. Picard, las ligas helenísticas surgieron en un momento de luchas por la hegemonía del mundo griego, se mantuvieron en nombre de una libertad limitada a la autonomía, y fueron integradas por Roma como otras organizaciones regionales146. Esta limitada autonomía regional, de todos modos, no
significó que no pudieran tener un importante papel reclutador en beneficio del poder romano.
Como ya hemos visto, Roma rápidamente vio la utilidad militar de los koina, aunque después de varios conflictos con ellas, la acción inmediata fuera eliminarlos, en algún caso en más de una ocasión147. También hay ejemplos de koina sin tradición,
creados como consecuencia de acciones militares romanas, y como el koinon lacedemonio formado con veinticuatro comunidades anteriormente espartanas, o bien el
koinon eubeo. En efecto, en la isla de Eubea, ya Flamininus dotó las ciudades de una
organización confederal148. Por lo tanto, entre estos koina de finales de época
republicana podemos encontrar tanto casos reinstaurados por los romanos, como otros creados directamente por estos mismos, extendiéndose la institución a territorios donde no existía previamente de forma autóctona, como en Macedonia149. En Lesbos, la liga insular –creada entre el 200 y el 167 a. C.- recibió el apoyo romano con la función, entre otras, de alcanzar la seguridad mutua entre sus diversos miembros. En todos los casos, el cambio que representaba estar bajo control romano implicaba mayoritariamente modificaciones en la estructura, como hemos visto en el caso cretense, a fin de servir mejor a los intereses de la nueva potencia hegemónica. A partir del momento en que una liga quedaba bajo control romano, ésta pasaba a ser una fuente de reclutamiento de contingentes locales, que estaban reunidos, organizados y liderados por la propia
144 Pol., 4.53.4; VAN DER MINJSBRUGGE 1931, 58, 71. Un elemento esencial y característico de este
koinon era su arbitraje obligatorio de las disputas entre poleis, muy necesario en una isla con conflictos
internos endémicos.
145 En Macedonia existían unos koina en las montañas, favorecidos por los romanos como organismos
intermediarios entre la autoridad provincial y los entes locales: PAPAZOGLOU 1979, 362-363. Sobre estos koina menores, ver también: CABANES 1991, 202-203, 209-210. En el caso del koinon Asiae, este que parece integrado por vencedores de juegos sagrados: SHERK 1969, 290-292. Por otra parte, también en la provincia de Asia existieran unos conuentus que para algunos autores como S. Mitchell, podían reclutar tropas en época republicana; resulta difícil indicar cómo estarían relacionados con el koinon
Asiae. Ver MITCHELL 1999, 25-28. Ver también el caso del koinon de los laocidios: REGER 1998, 11,
13.
146 PICARD 1979, 302.
147 ROESCH 1982, x. El koinon beocio fue abolido el 172, reconstituido el 168, y disuelto otra vez el 146
a. C. Sobre el autor esta última fue la definitiva, pero es posible que se mantuviera en cierta medida, como en los casos de otros koina de su entorno geográfico.
148 Sobre Lacedemonia: CARTLEDGE 1989, 90. Sobre Eubea: PICARD 1979, 288, 302.
149 PAPAZOGLOU 1979, 305. Hacia el 146 a. C., mientras la división de Macedonia en cuatro merides
aún subsistía, el synedrion federal se transformó en el koinon macedonio. Parece que la provincia contaba con una guarnición diferenciada de las legiones, así como recursos económicos para formar una defensa ante los tracios: Cic. Prov. 3.5 ; PAPAZOGLOU 1979, 339; LARSEN 1968, 298.
organización federal y sus magistrados150. Sobre el papel militar de estas ligas en favor
de Roma existen una serie de ejemplos, que pasaremos a continuación a detallar.
Aunque la liga licia fue una de las últimas en ser controlada por los romanos, este koinon seguramente ya colaboró con la república antes de su derrota a manos de Bruto, en la fase previa de la campaña de Philippi. Una inscripción de finales del siglo II o inicios del I a. C. detalla como cierto Aichmon, "comandante de la flota de todos los licios", ganó batallas terrestres y navales, seguramente durante las campañas de Servilius Isauricus el sur de Anatolia151. Mucho más clara es otra inscripción, en este
caso proveniente de Calydon y que nos habla del papel de las ligas bajo control romano durante la campaña de Sila contra los ejércitos de Mitrídates Eupator. En ella, un cierto Ladas sirvió con Sila, pero con la intermediación del koinon etolio; este personaje se encuadró en contingentes etolios, los cuales lucharon para Sila. En esta campaña militar, Ladas también obtuvo recompensas militares por su valor en combate. Después de la Primera Guerra Mitridática, la contribución etolia a los ejércitos romanos desaparece hasta la campaña de Farsalia, donde César reclutó infantería ligera entre los dólopes, acarnanios y etolios152. Precisamente fue la liga etolia, que dejó de operar militarmente
de manera autónoma el 189 a. C., la que envió a mediados o finales del s. II a. C. contingentes a servir con los romanos en el otro extremo del Mediterráneo, ya que en Numancia se encontró un proyectil (fig. VII) con la inscripción . Podría ser que Escipión Emiliano estuviera en contacto con la liga etolia, o bien únicamente con algunas de estas poleis etolias, pero es la misma expresión que aparece en las monedas de la liga etolia153.
En el Pireo otro epígrafe nos habla de un ateniense, de la familia de los Kerykides, que sirvió en campañas del koinon licio contra los piratas como navarca, junto con su tripulación. Por tanto, las ligas también podían contar con contingentes o individuos externos a su propio ámbito geográfico. Un segundo epígrafe (proveniente de Patara, Licia) vuelve a referirse a la liga licia; durante la Primera Guerra Mitridática, un licio llamado Krinolaos, actuando como strategos autokrator, lideró un destacamento remitido por el koinon licio a las islas de Rodas y Kos, para luchar contra las fuerzas pónticas. Esta actuación lógicamente fue en beneficio de los intereses romanos, pese a que no exista indicación alguna en esta inscripción, obviamente gravada en un contexto interno licio. La liga aquea también fue mencionada en una inscripción de Olimpia posterior a su inicial disolución en 146 a. C. Un grupo de soldados de 19 ciudades de la liga aquea sirvieron con Cn. Domitius en la Galia
150 LARSEN 1968, 501; WARREN 1999, 378. Sobre la liga lésbica (formada por Mytilene, Methymna,
Antissa y Eresus): IG 12 suppl. (1939, 123; SHERK 1969, 240-241.
151 OGIS 552, ILLRP 3.607B; DE SOUZA 1999, 137-138. Un elemento que quizás también indica esta
colaboración de la liga licia con Roma es que, aunque Licia tiene unas características geográficas muy similares a Cilicia, los licios no se lanzaron a la piratería como así lo hicieron los cilicios: Str. 14.664- 667; ORMEROD 1924, 216.
152 COUSIN 1886, 183-185. Sobre el autor, las menciones a las recompensas militares son una traducción
literal griega de un original latino perdido, que sería ob uirtutem o bien uirtutis causa. Sobre la campaña de Farsalia: Cic. Fam., 4.5.4; GRAINGER 1999, 542.
153 GONZÁLEZ 1996, 143, 156; GRAINGER 1999, 540-541; DÍAZ ARIÑO 2005, 224. Si bien Grainger
Transalpina el 122 a. C. Además, en el mismo epígrafe, este contingente honra su comandante, Damon de Patrae 154. La liga licia fue derrotada por Bruto el 43 a. C., el
cual hizo de ésta un órgano militar bajo su control, obligándola a contribuir tanto con tropas como con moneda; ordenó a la flota licia reunirse con sus fuerzas en Abydus155.
Una última noticia referente a la liga licia la encontramos en Estrabón (14.3.3), que nos indica que, en su época, Licia había perdido la capacidad de declarar la paz o bien la guerra, excepto con el permiso expreso de Roma: por tanto, mantenía una capacidad militar, si bien privado de la independencia política156.
Entre las muchas federaciones empleadas por los romanos como medio de reclutamiento, son especialmente relevantes para el presente estudio, la liga licia y la liga aquea. Ambas ligas estuvieran activas en diversos conflictos del siglo I a. C., aunque con una cronología diferente, fruto tanto de sus particularidades como de los diversos teatros de operaciones romanos a lo largo de este periodo. Gran parte de esta relevancia viene dada por cuestiones numismáticas. La moneda era un elemento importante de todas estas ligas, estrechamente vinculado a sus capacidades militares y logísticas, estando ya presente desde sus inicios (siglo V a. C.)157. Precisamente es la
pervivencia, mucho más tardía de lo que anteriormente se pensaba, de estas monedas federales, lo que da fe de la continuidad de los koina bajo control romano. Estas emisiones federales aqueas, que también se extienden a ciudades externas al koinon como Esparta, son importantes evidencias del papel reclutador de la liga aquea durante la Primera Guerra Mitridática. Otros elementos que confirman esta función son las inscripciones, como el citado epígrafe de Calydon, que vincula un koinon y el reclutamiento en favor de Roma, aunque en este caso en referencia a la liga etolia y no a la aquea. Por lo tanto ambas ligas muestran signos de pervivencia después de su inicial liquidación o disolución por parte romana. Sila, al mismo tiempo incluyó en sus ejércitos contingentes peloponesios y etolios, lo que concuerda cronológicamente con la evidencia epigráfica y numismática158.
En resumen, las ligas federales helenísticas fueron un elemento importante para la movilización de contingentes locales, especialmente en todo el entorno del mar Egeo. A lo largo del s. II a. C., periodo en que Roma llevó a cabo una serie de campañas contra todo aquel poder griego que fuera potencialmente peligroso, las ligas fueron dominadas, vencidas y abolidas. Rápidamente, sin embargo, fueron rehabilitadas para
154 Sobre el epígrafe del Pireo: IG 2.3218; LARSEN 1968, 258-259. Sobre la inscripción de Patara: SEG
45.1825; MAREK 1997, 9-11; BURASELIS 2000, 151. Sobre el epígrafe de Olimpia: SEG 15-254; LARSEN 1968, 500; WARREN 1999, 378. De las diecinueve ciudades de esta renovada liga aquea, nueve son arcadias, mientras que el resto son, efectivamente, aqueas. Sobre una visión crítica de la datación de este epígrafe: GRANDJEAN 1999, 141. Ver también SHERWIN-WHITE 1984, 153; DESHOURS 2004, 135.
155 SHEPPARD 2008, 46. 156 JAMESON 1980, 836.
157 RHODES 2007, 227-239. Sobre las cuestiones numismáticas ver el apartado 3.1.1.4 del presente
capítulo.
158 Sobre los contingentes griegos de Sila, ver el apartado 1.1.1 del Capítulo I. Sobre las ligas etolia y
poder servir bajo control romano, aunque muy debilitadas políticamente para mantenerlas bajo control. Para la Grecia continental, por ejemplo, después del 146 a. C. los diversos estados que la componían mantenían la autonomía, pero el gobernador de Macedonia ejercía una supervisión general. Esta situación de cierto equilibrio entre la potencia hegemónica y los griegos terminó después de los Idus de Marzo, ya que los diversos comandantes romanos mostraron un total desprecio por las diversas entidades griegas, saqueando el territorio sin prácticamente resistencia (aparte, precisamente, de la liga licia). De nuevo las guerras civiles representaron un cambio en la situación política y militar en Oriente, si bien César y Pompeyo mostraron todavía un cierto respeto por los griegos y sus derechos159. Una vez eliminada de los koina griegos la independencia
política, estos quedaron como un mero instrumento de reclutamiento en manos de los magistrados romanos, los cuales gracias a las organizaciones griegas podían centralizar los recursos de muchas ciudades de una manera mucho más rápida y eficiente. Un síntoma de esta pérdida de peso político de las ligas es la desaparición de la epigrafía honoraria relativa a las instituciones federales a lo largo del siglo II a. C., lo que a menudo se ha interpretado como un indicador de la desaparición completa de estas entidades. Dado que tenemos suficiente evidencias de lo contrario, hay que pensar que la pertenencia al organigrama de un koinon a finales del s. II o inicios del siglo I a. C. no era motivo de honor de la forma que lo había sido hasta el dominio romano de estas. No fue sino posteriormente, con Augusto, que los koina son recreados como vehículos del culto imperial, perdiendo ya todo su papel militar160.
-2.1.2 La polis
La ciudad-estado griega, elemento central de la historia clásica helena, fue