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Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico puede mejorar los síntomas de la EPOC, aumentar la capacidad de ejercicio, reducir el número y la gravedad de las exacerbaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes. No obstante, hoy en día no hay tratamientos capaces de curar completamente la enfermedad. Es importante que comprenda para qué sirven sus medicamentos y que hay que tomarlos con regu- laridad y de forma constante para que puedan mejorar su respiración y los demás síntomas.

A continuación le explicamos brevemente los tratamientos médicos que se utili- zan habitualmente para la EPOC

Broncodilatadores: sirven para prevenir y revertir el endurecimiento de los

músculos que rodean las vías respiratorias o broncoespasmo. Aumentan el diá- metro de los bronquios cuando éstos se han estrechado, con lo que disminuyen

la obstrucción y mejoran el paso de aire a las vías respiratorias. Reducen la sensación de dificultad al respirar. Existen de dos tipos: de acción corta con una duración de entre 4-6 horas y de acción prolongada con una duración de 12 horas.

Anticolinérgicos: Aunque actúan, como los broncodilatadores, sobre las vías

respiratorias, su mecanismo de acción farmacológico es diferente y tardan algo más en hacer efecto. Habitualmente se administran inhalados.

Antiinflamatorios: Sirven para reducir la inflamación de las vías respiratorias.

Hay que tomarlos de forma pautada por su médico, preferiblemente por la ma- ñana y disminuyendo la dosis tal y cómo se le indique. Este es el mecanismo de acción principal de los corticoides. Los corticoides se pueden combinar con un broncodilatador. Si el endurecimiento y la inflamación de las vías respiratorias son controlados, mejorarán problemas como la respiración sibilante y la falta de aire.

Además de que conozca cuales son los fár- macos que se utilizan en la enfermedad es importante que sepa cómo debe tomarlos, ya sean mediante inhaladores, sprays, polvo seco, cartuchos presurizados, nebulizadores o cámaras de inhalación. Debe conocer cómo se preparan y administran las medicinas con estos dispositivos. Lea bien las instrucciones para saber cómo funcionan, antes de utilizar- los, y consulte con su médico o profesional sa- nitario cualquier duda. Los inhaladores y otros mecanismos similares permiten que el medi- camento actúe directamente en los pulmones. Así pueden administrarse menores cantidades de medicamento con similar efecto y menos reacciones adversas.

Antibióticos: Sirven para tratar la infección y se utilizan para las exacerbacio-

nes agudas o para el empeoramiento de los ataques cuando hay infección. Es imprescindible que tome la medicación a la hora y dosis prescrita durante el tiempo que se le indique, para que tenga un efecto completo y evitar resisten- cias bacterianas.

Tratamiento no farmacológico

Rehabilitación respiratoria: Los programas de rehabilitación pulmonar ofre-

cen ejercicios supervisados y educación para las personas con problemas res- piratorios. Es una terapia que produce mejorías en aspectos como la disnea, la capacidad de ejercicio y la calidad de vida. Se realiza de forma individualizada para optimizar la capacidad física y la autonomía de la persona con EPOC. En ella intervienen varios profesionales como los fisioterapeutas o enfermería. Con los programas de rehabilitación respiratoria las personas con EPOC pueden reducir la necesidad de medicamentos, las hospitalizaciones y las visitas al médico.

Otros tratamientos

Oxígeno: La EPOC también puede provocar

que el nivel de oxígeno en la sangre sea bajo, y si esto ocurre, se prescribe oxígeno suplementario. Respirar aire con una mayor concentración de oxígeno puede ayudar a reducir algunos de los síntomas causados por la falta de oxígeno. El oxígeno mejora la capacidad de ejercicio, el sueño y la ca- pacidad cognitiva de las personas con EPOC. Si le han prescrito oxígeno en su casa debe

utilizarlo un mínimo de 16 horas al día (en ocasiones como después de las comidas, ante cualquier esfuerzo, cuando esté en casa y siempre durante la noche). Utilizarlo menos de 16 horas no produce ningún bene- ficio terapéutico. Cuando tenga más disnea úselo durante todo el día. El oxígeno se lo han indicado porque lo tiene “bajo en la sangre”, y no porque tenga “ahogo o fati- ga”. El oxígeno no quita la fatiga o ahogo, pero es una parte importante de su trata- miento.

El oxígeno puede suministrarse de diversas formas, con bombonas de oxígeno, con concentrador y con oxígeno líquido. Tanto el sistema que tenga que utili- zar, como la forma de administración y la cantidad de oxígeno dependerá de sus necesidades. La indicación estará realizada por el equipo que le atiende y en ningún caso se puede modificar, porque puede “hacerle daño a su organis- mo” si no recibe la cantidad de oxígeno adecuada.

Cirugía: En algunos casos de EPOC procedimientos quirúrgicos, como la cirugía

de reducción de volumen pulmonar o el trasplante de pulmón, pueden ser necesarios.

Vacuna: En la EPOC el virus de la gripe puede provocar un empeoramiento

de la enfermedad. Todos los años, salvo contraindicación, debe vacunarse de la gripe. La vacuna evita,

en la mayoría de los casos, que usted sufra la gripe o, al menos, hace que sea menos grave. Acuda a su centro de salud al comienzo del otoño para informarse sobre la fe- cha de comienzo de la cam- paña de vacunación. En cual- quier caso evite el contacto de personas con resfriados o con gripe. Procure lavarse las manos frecuentemente para evitar la propagación de estos gérmenes.

La vacuna neumocócica está

indicada en determinadas per- sonas con EPOC y reduce el riesgo de desarrollar neumo- nía. Pregunte a su médico que

le indicará sobre la necesidad o no de administrarse esta vacuna. La vacuna antineumocócica por lo general se administra la primera vez en mayores de 65 años y después cada cinco años. Su equipo sanitario le indicará cuándo debe administrársela.

¿Cuáles son las complicaciones