Chapter 5. The Neutral Current Background
5.3 The Neutral Current Background Shape
Acercarnos a la ética de la investigación nos aproxima a una parte de la filosofía que tiene que ver con el estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir. Como argumenta Peter Senger (1985), la ética se pregunta por cómo debemos vivir. Si hemos de perseguir la felicidad, la virtud o la creación de belleza. Si escogemos la felicidad ¿nos referimos a la nuestra o a la de todos? También nos plantea cuestiones tales como si está bien ser deshonesto por una buena causa. Si podemos vivir en la opulencia mientras hay gente que se muere de hambre. Si obligados a luchar en una guerra que no apoyamos deberíamos desobedecer las leyes. O cuáles son nuestras obligaciones con las otras criaturas que pueblan el planeta y con las que vendrán detrás.
Es decir, la ética tiene que ver con las decisiones prácticas y su mayor preocupación incluye la naturaleza del valor último y los estándares mediante los que las acciones humanas pueden ser consideradas correctas o incorrectas, adecuadas o inadecuadas. En este sentido conecta con las decisiones en torno a lo que se considera recto y conforme a la moral. Y aquí nos encontramos con el tipo de bucle de la mayoría de las acciones humanas. ¿Por qué? Porque si la bondad o la maldad de una acción se juzga por su moralidad y la moral (la costumbre) refiere a las reglas o normas por las que se rige la conducta de un ser humano en conformidad con la sociedad y consigo mismo. Y estas reglas y normas, como no podría ser de otro modo, han sido socialmente construidas, nos encontramos con la dificultad de establecer un comportamiento ético universal que transcienda los espacios y los tiempos.
Con todo, cuando la mayoría de la gente piensa en términos de ética o moral tiende a distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, a través de reglas básicas como: no hagas a los otros lo que no quieras que hagan contigo; del principio profesional fijado por juramentos como el de Hipócrates: en primer lugar, no hacer
daño…; de un credo religioso como los Diez Mandamientos: no matarás…; o de
diversos aforismos elaborados por personas consideradas como sabias. En definitiva, una de las formas más comunes de definir la ética es refiriéndose a las normas de conducta que permiten distinguir los comportamientos aceptables y los inaceptables.
Para Aristóteles, las virtudes éticas son “aquellas que se desenvuelven en la práctica y que van encaminadas a la consecución de un fin, en tanto que las dianoéticas son las virtudes puramente intelectuales. A las primeras pertenecen las virtudes que sirven para la realización del orden de la vida del Estado —la justicia, la amistad, el valor, etc. — y tienen su origen directo en las costumbres y hábitos, por lo cual pueden llamarse virtudes de h|bito o tendencia. […] En la evolución posterior del sentido del vocablo, lo ético se ha identificado cada vez más con lo moral, y la ética ha llegado a significar propiamente la ciencia se ocupa de los objetos morales en sus formas, la filosofía moral." (Ferrater, 1981: 1057).
De ahí que la decisión sobre lo ético, lo que se considera ético, se tome en las comunidades de discurso y práctica que comparten determinados valores y visiones del mundo.
En el campo de la investigación la existencia de códigos éticos que regulen las prácticas profesionales más allá de los intereses de individuos, corporaciones o políticos, tiene un corto recorrido, remontándose, como máximo, a finales de la década de 1960, con la primera crisis de pérdida de fe en el progreso (Laufer, 1990: 50). La aparición tardía de este tipo de códigos explícitos, que pueden ir en contra del pensamiento desarrollista, depredador o mercantilista dominante, se puede deber entre otras causas a que:
La ciencia había tendido a desentenderse de las consecuencias de sus descubrimientos.
El conocimiento científico fuese concebido como algo neutral, más allá del bien y del mal.
La ciencia se entendiese como la búsqueda del conocimiento en sí mismo y a éste como algo incuestionablemente benigno (Mitcham, 1989).
La tecnología se caracterizase como ciencia aplicada, lo que liberaba a la actividad científica de toda responsabilidad relacionada con los posteriores productos tecnológicos (Luján, 1989).
En estos momentos existe una preocupación cada vez mayor por las dimensiones éticas de la investigación y proliferan los códigos éticos institucionales. La mayoría de los organismos que realizan o financian investigación cuentan con uno. A la hora de presentar una propuesta, tanto el Ministerio de Ciencia e Innovación en España, como la Comisión Europea, plantean de manera explícita el tema de la ética de la investigación.
En el primer caso, los aspectos considerados, como puede verse en la figura 1, hacen sobre todo referencia más a la seguridad bioética que a la social. Y ponen al comité ético de investigación del organismo solicitante como garante de la buena práctica profesional. En este caso, la mayoría de las dimensiones éticas implicadas en la investigación social en general y educativa en particular no se contemplan. No se invita a los investigadores a reflexionar sobre las consecuencias de sus estudios para los individuos implicados y para la configuración y evolución de los fenómenos sociales bajo estudio.
La Comisión Europea, en los proyectos presentados al 7º Programa Marco, incluye un apartado abierto: Section 4. Ethical Issues, en el que los investigadores tienen que poner en consideración a lo largo de dos páginas y un cuadro resumen (ver figura 2) las dimensiones éticas implicadas en su proyecto y argumentar cómo piensan abordarlas.
Figura 1: Implicaciones éticas de la investigación en los proyectos de I+D+I del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
En el cuadro resumen, tal como puede verse en la figura 2, ha de explicitar no sólo los aspectos bioéticos, sino todos los casos en los que se vean envueltas personas menores o impliquen recogida de datos u observación del comportamiento de los individuos. Este tipo de requerimiento, como mínimo, obliga a los investigadores a plantearse, si no lo han hecho ya, que su trabajo puede tener consecuencias directas o indirectas en el bienestar de los implicados en la investigación y/o en la evolución y configuración de los fenómenos estudiados.
Figura 2: Tabla resumen de las implicaciones éticas de la investigación en los proyectos de I+D+I del 7º Programa Marco de la Comisión Europea.
Este tipo de disposiciones, que para la historia de la investigación ya representan un paso, desde mi punto de vista son necesarias pero no suficientes. De aquí que en esta sección de las jornadas se plantase situar la discusión de los temas éticos en tres aspectos:
La dimensión ontológica.
La dimensión epistemológica y metodológica.
La dimensión relacionada con el impacto y las consecuencias imprevistas de la investigación.