Maestría en Estudios Artísticos Facultad de Artes ASAB. Cordial saludo.
Mediante la presente me permito comunicar a ustedes mi determinación de no continuar con el trabajo de dirección del proyecto de grado de la estudiante LUISA FERNANDA VELA.
Dicha determinación se sostiene sobre las siguientes consideraciones:
1.- He dirigido el proceso de investigación de la estudiante LUISA FERNANDA VELA durante los periodos académicos 2014-1 y 2014-3. No obstante que durante los primeros momentos del trabajo se observó un avance notorio en la clarificación conceptual de la investigación y su determinación metodológica, el compromiso de la estudiante, fundamentalmente en lo que tiene que ver con la construcción textual, fue totalmente insuficiente.
2.- Dicha nulidad en la elaboración del documento investigativo se profundizó, durante la primera fase del periodo académico 2015-3, con un alto incumplimiento en los encuentros de asesoría y con su abandono total a partir de la segunda mitad del semestre.
3.- Finalmente, aunque la estudiante aduce haber adelantado diversas experiencias performáticas que alimentarían su proceso de investigación, tales iniciativas me fueron desconocidas por completo y no tengo criterios para juzgar sobre su pertinencia respecto a su proceso investigativo.
En síntesis, considero que la estudiante no correspondió a los compromisos académicos a los que libremente se suscribió y que las vías de comunicación y trabajo colaborativo están irreversiblemente afectadas.
Sin más, Atentamente,
De las cosas más decepcionantes fue el cinismo con el que negó su conocimiento sobre mis” acciones performativas”, El registro sobre mis acciones solo le merecieron la sugerencia de ampliar y exponer las mejores fotografías para el día de la sustentación. Como si la investigación estuviese separada de la creación, o peor aún, la creación se concibe como el tumor benigno del texto.
Las clases de metodología de investigación impartidas en la Maestría profundizaron en los métodos de las ciencias sociales, los métodos de IBA (Investigación Basada en las Artes) donde la narración y el performance son válidos como metodologías de investigación, eran nombrados tímidamente, como susurros de investigación sin claridad, ni seriedad académica, muy sui generis aún. Como lo indica Fernando Hernández en su artículo sobre la investigación basada en las artes, refiriéndose al texto de Bruner, “La autobiografía del yo”:
el conocimiento y la creación humana se divide en dos modalidades. La ´paradigmática´ que busca la experiencia basándose en la prueba lógica, el análisis razonado y la observación empírica. Y la narrativa que está más centrada en el ser humano, en sus intenciones, experiencias, deseos y necesidades. […] el equilibrio entre estas dos modalidades, entre pragmatismo e imaginación, es esencial para una narrativa del yo saludable. […]
El impacto de estas ideas, no sólo han supuesto a abrir la investigación a otras formas narrativas que representen geografías de la experiencia humana que habían quedado ocultas bajo la capa del objetivismo, sino también cuestionar lo que es o puede ser investigación.
(Hernández, 2008, p.89)
La narrativa se construye en la relación entre la historia de resistencia del Hospital y el cuerpo como un medio para descifrarla mediante la acción. Cuando se replican las acciones de resistencia laboral, existe una narrativa corporal, un performance documental, cuando se realizan las acciones rememorando la historia de resistencia en el espacio real, llenando el vacío histórico al escribir con mi cuerpo esa historia muda en la intimidad de la ruina.
A veces pienso en la figura de la academia como el monstruo chupasangre, que además de dejarlo a uno lo suficientemente debilitado para que en adelante sigas sus órdenes, también le quita la posibilidad de cicatrizar, de curarse, es una úlcera. Mi compañero Armando Ortiz hace referencia a la acanemia, un término que conjuga con lo que aquí digo. (Reina, 2017 p.20)
Para la academia me convertí en una especie de “vaga histriónica”, aquella estudiante que tenía un proyecto interesante pero que no era disciplinada con la elaboración de su documento investigativo. Aun siento algo de escozor por lo sola que estuve en todo este recorrido, necesitaba un tutor interesado en mis experiencias performativas, que me acompañara a la ruina del Hospital para reflexionar sobre mis acciones y construir el texto desde la relación directa con la realidad.
Esta segunda etapa abarcó la ejecución del performance como un medio de adquirir conocimiento sobre la historia de resistencia desde la provocación, la evocación de situaciones en tiempo y espacio presente, desde las reacciones y apreciaciones de los habitantes ante la presencia de la enfermera, y la relación que ella plantea con el tiempo, el espacio, el silencio, y la producción simbólica que comenzó a develarse.
La ruta para abordar y desarrollar la reconstrucción de la historia de resistencia del San Juan, en el proceso de investigación -creación arrojó como resultado una relación bilateral entre el performance que arrojaba datos para nutrir el proceso de investigación, y la investigación que alimentaba la creación y ejecución del performance.
Cuando el Maestro Francisco Ramos asumió la tutoría de mi proyecto las dos etapas performativas ya estaban realizadas. Solo había que encontrar una manera de terminar y consolidar el texto. El índice ya se había realizado, existían algunas narraciones sueltas que fueron el sustento de elaboración del tercer capítulo: La nave de los locos. El Limbo Jurídico, el capítulo que me llevó más de dos años de elaboración por la tediosa investigación jurídica, la comparación y selección de los relatos de los habitantes, estaba a más de la mitad. En un ejercicio solitario y sanador comprobé que la narración es un método válido de indagación para la Investigación Basada en las Artes, entonces mi manera de construir el texto no era errada en absoluto.
LA ENFERMERA
En el hallazgo de la circular expedida por el director de la Fundación San Juan de Dios, donde se les indicaba a los empleados de manera coercitiva, la necesidad de seguir asistiendo al Hospital aislado de la institucionalidad, con el objetivo de cumplir una jornada laboral para no perder los derechos como trabajadores. En las conversaciones con Alicia y Lucrecia sobre la manera como afrontaron el cierre del San Juan e iniciaron la construcción de su cotidianidad en la ruina, comencé a hilar la historia de las enfermeras que permanecían en el edificio principal limpiando e inventariando los objetos de cada uno de los nueve pisos, manteniendo todo preparado para su reapertura, y cumpliendo de una manera simbólica una jornada laboral.
Pude confirmar la veracidad de dicha historia en el documental “En estado de coma” del año 2003 con la presencia y testimonio de Gloría Elba Guerrero, una enfermera jefe fallecida en el año 2010, que aparece trapeando y recorriendo el inmenso pasillo del octavo piso vestida con su uniforme, bajo su voz en off pronunciando un canto religioso:
Los que confían confían en Jehová, / los que confían, confían en jehová, / nuevas fuerzas tendrán, / nuevas fuerzas tendrán, / sus alas levantaran/correrán y no se cansarán/caminaran y no se fatigaran/ como las águilas, como las águilas/ sus alas levantaran/
En el ejercicio simbólico de esas jornadas laborales por medio de las acciones domésticas, consumaban un rito que mitigaba el limbo que habitaban, esa metáfora ambivalente: sus acciones mantenían vivo al Hospital, y a la vez contenían una carga funeraria que honraba su memoria, convirtiéndolo en un lugar sagrado.
[…] la revelación del espacio sagrado, tiene un valor existencial para el hombre religioso: nada puede comenzar, hacerse, sin una orientación previa, y toda orientación implica la adquisición de un punto fijo. Por esta razón el hombre religioso se ha esforzado por establecerse en el << centro del mundo>>. Para vivir en el mundo hay que fundarlo,
[…]
Subsisten lugares privilegiados, cualitativamente diferentes de los otros: el paisaje natal, el paraje de los primeros amores, una calle o un rincón de la primera ciudad extranjera visitada en la juventud. Todos estos lugares conservan, incluso para el hombre más declaradamente no- religioso, una cualidad excepcional, <<única>>: son los <<lugares santos>> de su universo privado. (Eliade,1973 p. 26- 28)
Estas acciones de resistencia y poética de lo cotidiano fundaron un universo. Un inframundo donde poder resistir. Los empleados y habitantes mantenían vivo al San Juan a través de sus relatos que resguardaban su memoria histórica, y de la potencia del cuerpo en sus acciones de resistencia para defenderse como sujetos políticos y para defender al Hospital del abuso Estatal.
Otro elemento que dio origen al fantasma de la Enfermera fue la construcción de los objetos y las acciones realizadas por los empleados del Colectivo San Juan de Dios leídas como acciones simbólicas de resistencia. La Enfermera es el resultado de la observación y participación en esas acciones que fueron el medio para indagar a los habitantes por medio de la alteridad. Luego, a partir de la réplica de las acciones, ella socializa la historia de resistencia cuando aparece en la esfera de lo público. Los acontecimientos que ella plantea son su campo de indagación, originando así un “giro performativo” según la definición de Ericka Fischer:
La difuminación de las fronteras entre las artes, proclamada u observada reiteradamente desde los años sesenta por artistas, […] puede ser descrita también como giro performativo, Las artes visuales, la música, la literatura o el teatro tienden a partir de entonces a llevarse a cabo en y como realizaciones escénicas. En lugar de crear obras, los artistas producen cada vez mas acontecimientos en los que no están involucrados sólo ellos mismos, sino también los receptores. (Fischer, 2011, p.25)
Luisa: - ¿Alicia por qué te colocas ese uniforme de enfermera? Alicia: - Cuando me coloco mi uniforme blanco, ese uniforme no es el de mi rama, pero con mi corazón, mi San Juan tiene que volver a vivir, tal como fue. Entonces lo blanco es puro, puro, limpio. Así quiero ver la apertura de mi San Juan. Entonces es como la fuerza, la energía, lo siento así, lo denomino así, traer la fuerza para que mi San Juan vuelva. Entonces el uniforme blanco es todo para mí, porque cuando el hospital funcionaba, en el año noventa cuando ingresé yo, directamente con el hospital por todo lado era blanco, blanco, blanco, dónde estaba uno que no era blanco. Que el médico, que la enfermera, que el auxiliar, todo era blanco. Que las sábanas, que las sobre camas de las camas de los pacientes, todo era blanco y sueño viéndolo blanco y viéndolo puro de nuevo. Entonces mi sentido de pertenencia, mi fuerza, mi coraje, de que mi Hospital vuelva, me siento reflejada, con mi uniforme ya volviendo a trabajar, volviendo a lo mismo que éramos en el año noventa. (Fragmento de una entrevista audiovisual a Alicia, octubre 2014)
Alicia, performance social. Acción realizada al frente del Palacio de Justicia de Bogotá.
Fotografía Izquierda: Imagen encontrada en una sala de espera del Pabellón de Consulta Externa en el año 2013. Fotografía Derecha: Autorretrato, Mordaza Estatal. 2015