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l ADN en nuestras almas nos lleva directamente hacia una vida que nos ayudará a transformar nuestro Deseo de Recibir en un

o dicho de otro modo, nos ayudará a ser más como la Luz que nos creó. Para ayudarnos a lograr esto, Abraham el Patriarca y otros grandes Kabbalistas revelaron información acerca de la influencia que las estrellas y los planetas ejercen cada mes. Con esta información básica, podemos identificar las diversas energías que nos influyen en cada momento de nuestras vidas, y podemos hacer uso de las energías que nos benefician, al mismo tiempo que

nos protegemos de las dañinas. No existen signos malos ni malos momentos, sólo oportunidades diferentes. La comprensión de esas oportunidades hace que resulte más fácil hacer nuestras correcciones y realizar el trabajo necesario para elevar nuestras almas. La Kabbalah tiene una manera especial de ver el mundo, que nos convierte en el vínculo entre el Mundo Superior y el Mundo Inferior. Recuerda: la humanidad fue creada como la Vasija para recibir la Luz.

Pero la Luz es poderosa. Si la recibiéramos toda de una sola vez, probablemente terminaríamos convertidos en humo. Sería como si nos cayera un rayo; demasiado voltaje, demasiado rápido.

La Kabbalah nos dice que las estrellas y los planetas son como filtros que nos permiten recibir la Luz de manera segura. Cada configuración astrológica, cada mes y su signo correspondiente, bloquean la mayor parte de la Luz y

manejable nos llegue en el mundo físico. Las características de esas porciones de Luz que recibimos, son diferentes para cada signo/mes. Es por eso que cada mes/signo tiene sus propias y únicas fortalezas y debilidades.

Como probablemente ya habrás adivinado, el mes/signo en que nacemos tiene la mayor influencia en nuestro recorrido a través de la vida. Esto es porque en el momento de nacer, es cuando el alma entra en el cuerpo físico.

Cuando respiramos por primera vez, recibimos la semilla de toda nuestra vida.

Pero, ¿no significa eso que toda

nuestra existencia está

predeterminada? Si recibimos la semilla de toda nuestra vida al respirar por primera vez, ¿por qué no simplemente quedarnos ahí como un pez y dejar que nos pase “lo que sea”?

La Kabbalah contestaría: “Porque una semilla es sólo una semilla. Es

sólo la posibilidad de un árbol. Nos toca a nosotros elegir entre todos los caminos posibles que nos ofrece ese primer aliento”.

Si damos a esa semilla todo el cuidado, la comida y la Luz adecuadas, puede llegar a convertirse en el mejor árbol que puede llegar a ser. Pero si no hacemos el trabajo necesario en nosotros mismos, si no buscamos conscientemente transformar nuestro Deseo de Recibir en un

y si no usamos nuestro tikún para mantenernos en el camino, seguiremos a merced de los planetas. Y es que la posición de los planetas en el momento de nuestro nacimiento no determina toda nuestra vida, sólo influye en ella. Son semillas, no el árbol completo.

Esto no es todo. Más allá de la influencia de nuestro signo de nacimiento, Kabbalah nos dice que también las energías de los planetas influyen en nosotros en todo

momento. No es suficiente conocer las fortalezas y debilidades de nuestro signo de nacimiento. También es importante entender las fortalezas y debilidades de cada mes/signo. El entender las características y energías de cada mes/signo nos permite planear nuestras acciones con confianza y certeza, sin importar cuándo hemos nacido.

La Kabbalah nos dice que vivimos dentro de un predecible ciclo de influencias que se repiten cada año.

Una vez familiarizados con este ciclo, podremos usar las influencias positivas en nuestro beneficio y protegernos de las influencias negativas. Esta simple verdad es una de las mayores contribuciones de Kabbalah a la sabiduría práctica de la humanidad: la habilidad de programar nuestras acciones en los momentos de mayor ventaja.

Hace algunos años, la NASA envió una sonda para explorar los planetas externos de nuestro

Sistema Solar. Con la intención de que llegara a su destino, los

científicos planearon el

lanzamiento del cohete de manera que la fuerza de gravedad de Júpiter lo impulsara como una honda hacia Neptuno. En otras palabras, al entender la naturaleza física de la influencia de Júpiter en la sonda, los científicos pudieron usar a Júpiter para sus propios propósitos.

De igual manera, La Kabbalah nos permite hacer uso de nuestra

comprensión de la influencia espiritual de los planetas y estrellas para nuestro propio propósito espiritual. Al realizar las correcciones pertinentes en nuestro recorrido por la vida, podemos darnos la mejor oportunidad de alcanzar el éxito espiritual.

El entendimiento que ofrece la Kabbalah de estas influencias espirituales es muy preciso. Cada mes lunar está dividido en tres períodos, cada uno con su energía particular, y de acuerdo con las

enseñanzas kabbalísticas, generalmente los 10 primeros días de un mes lunar son positivos y, por lo tanto, un buen momento para tomar acción. De igual manera, el primer día de un mes lunar es particularmente positivo y ofrece la oportunidad de conectarnos con el potencial completo de energía que espera ser manifestado a lo largo de todo el mes.

Los 10 días centrales se dividen en cinco días positivos y cinco días negativos. Los primeros cinco son

positivos hasta la Luna llena, que en el calendario lunar siempre cae el día 15. Después de la Luna llena, la energía positiva del mes se vuelve muy difícil de revelar; por eso los cinco días negativos, cuya energía continúa hasta los últimos 10 días del mes. En circunstancias iguales, por ejemplo, la Kabbalah nos dice que para una persona que planea iniciar un negocio le resulta más conveniente firmar los papeles del contrato durante la primera parte del mes lunar, que a final de

mes.

De esta manera, y de muchas otras, la Kabbalah provee una manera de

conocer las diferentes

posibilidades y oportunidades que nos ofrece cada día y cada instante en el tiempo. La manera en que usemos esas posibilidades y obtengamos ventaja de ellas, depende de nosotros.

S

EL CALENDARIO

abes qué día es hoy . . . ¿Verdad? Si lo has olvidado por un momento, probablemente te darás cuenta al revisar el calendario que tienes en la cocina o en el escritorio de tu oficina, o

quizá el que está en tu computador o tu celular. De hecho, el calendario forma parte de nuestra vida de tal manera que ya ni lo notamos. Los días de la semana están allí, como el aire que respiramos.

Pero a diferencia del aire, los calendarios están hechos por las personas para dividir el tiempo en fragmentos útiles. Sin calendarios, los días, meses y años serían una mezcla monótona e indiferenciada; buscaríamos el periódico del

domingo el martes. De hecho, esta influencia en nuestra vida es tan profunda, que los diferentes sistemas de calendarios distinguen a las culturas que los usan tanto como distinguen a los días, meses y años.

El calendario gregoriano occidental se basa en la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Está compuesto aproximadamente de 365 días en un año regular y 366 días en un año bisiesto, cada 4 años. Con el calendario solar, la posición del

Sol en armonía con las estaciones no varía: el 21 de marzo siempre es el inicio de la primavera en el hemisferio norte. Si vives en Estados Unidos, es probable que éste sea el calendario pegado a la puerta de tu nevera.

Otro sistema, el calendario musulmán, que se basa en la órbita de la Luna alrededor de la Tierra, está compuesto de 12 meses de 29 ó 30 días cada uno. El año lunar musulmán, o el paso de doce lunas

aproximadamente, lo que hace al año musulmán 11 días más corto que el año solar gregoriano. Debido a esta diferencia entre el calendario lunar y el solar, cualquier mes del calendario musulmán puede caer en cualquier estación solar. Como resultado, las festividades musulmanas no necesariamente caen en la misma estación.

El calendario kabbalístico se basa en el año lunar de doce meses, con 29 ó 30 días cada uno, y cada mes

corresponde a uno de los signos del zodíaco. Pero como todas las festividades y festivales cósmicos, c o m o Rosh Hashaná y Pésaj, ocurren en días asignados por la Biblia, según el mes lunar dentro de una estación particular del año solar, el año lunar debe reajustarse al año solar para evitar que las festividades caigan en distintas estaciones, como sucede en el calendario musulmán. Para lograr esto, siete veces cada 19 años el calendario kabbalístico tiene un

año bisiesto con un mes adicional, el decimotercero mes, Adar II, un segundo mes de Piscis. Esto mantiene una correspondencia aproximada entre los calendarios kabbalístico/lunar y gregoriano/ solar.

Una persona puede tener al mismo tiempo un signo de nacimiento diferente en el calendario kabbalístico y en el calendario gregoriano.

nacimiento en el calendario lunar y descubrir si tu signo astrológico lunar difiere de tu signo convencional, por favor, llama a tu instructor o a los teléfonos que aparecen en la parte final de este libro.

D

LOS SIGNOS ARAMEOS EN EL

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