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Garden City Trolls: Voyeurism in the woods in Vihreä lesk

6. FRONTIERS OF THE SPACE AGE

6.2 The new frontier

El desarrollo de la Educación Especial, el paso hacia la integración y la evolución final hasta los planteamientos inclusivos, surgen y se desarrollan en el seno de la escuela, y gran parte de la literatura sobre este ámbito está exclusivamente focalizada en el contexto escolar (Educación Infantil, Primaria y Secundaria). Sin embargo, la progresiva presencia de estudiantes con discapacidad en las aulas universitarias, unidos a un aumento en la sensibilización hacia los colectivos tradicionalmente excluidos y una mayor concienciación del profesorado universitario hacia la introducción de cuestiones pedagógicas en su práctica docente, hace que los diferentes modelos educativos vinculados a la discapacidad hayan entrado en los planteamientos didácticos universitarios.

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El término “accesible” ya no sólo se vincula a cuestiones arquitectónicas o tecnológicas, sino que también se habla de currículum accesible, entendiendo aquel capaz de dar respuesta a las necesidades de todos los estudiantes, incluidos aquellos con discapacidad. El acercamiento hacia una enseñanza accesible puede hacerse a través de dos enfoques diferentes: la educación inclusiva y el diseño universal. Sin ser excluyentes - ambos comparten la misma filosofía y objetivos -, presentan bases conceptuales, orígenes y desarrollos diferentes. A continuación se analizan ambos enfoques, con el fin de ofrecer una perspectiva sobre las diferentes aproximaciones a una práctica docente accesible y analizar su repercusión e implicaciones en la Universidad.

2.2.1. La Educación Inclusiva

La Educación Inclusiva parte de la premisa de que la diversidad, además de ser un rasgo inherente del proceso educativo, supone un elemento positivo y enriquecedor del mismo, y concibe la diferencia como una oportunidad de aprendizaje. Este enfoque educativo aboga por la necesidad de que todos los estudiantes de una comunidad educativa aprendan juntos, con independencia de sus condiciones sociales, personales, culturales o vinculadas a una discapacidad. Todos en un mismo aula, todos bajo un mismo currículum flexible, capaz de dar respuesta a las necesidades educativas de todos los alumnos.

La educación inclusiva no debe entenderse como una nueva corriente de la Educación Especial, sino como un nuevo enfoque educativo general, desde la escuela ordinaria. Sus principios y fundamentos no están dirigidos únicamente a los colectivos tradicionalmente excluidos, sino que todos los estudiantes se benefician de una enseñanza adaptada a sus necesidades, y participan activamente en la construcción de su propio aprendizaje y el de sus compañeros.

El término inclusión surge como respuesta a la existencia en el sistema educativo de tres grupos de alumnos: los “normales”, los “de integración” y los “de educación especial” (Echeíta, 2006): “Seguimos, en buena medida, anclados en que hay un “nosotros”, los alumnos que están en el sistema ordinario, y un “otros”, los que están fuera y que, en algunos casos y sólo bajo determinadas circunstancias,

podemos plantearnos si se integran, o no, al sistema escolar que tenemos establecido” (p. 62).

Frente a la integración, que parte de la premisa de que existe alguien excluido, al que es necesario incluir a través de la normalización de sus condiciones educativas, la inclusión aboga por “construir un sistema que incluya y esté estructurado para satisfacer las necesidades de cada uno”, “por no dejar a nadie fuera de la vida escolar, tanto en el plano educativo como en el físico y social” (Stainback & Stainback, 1999). En definitiva, “la idea de inclusión implica aquellos procesos que llevan a incrementar la participación de estudiantes y reducir su exclusión del currículo común, la cultura y la comunidad” (Booth & Ainscow, 1998).

Si bien la integración escolar surge como una respuesta educativa al modelo actual de la discapacidad, caracterizado por una concepción de la misma como problema social y no individual del sujeto, los resultados de su aplicación en las aulas no fueron los esperados. La integración lleva implícito el principio de normalización, es decir, ajustar o adaptar al alumno al proceso educativo entendido como “normal”. Sin embargo, la realidad del aula mostraba que la viabilidad de la integración disminuye y se complica a medida que avanzamos en los niveles del sistema educativo (en Educación Infantil se presentan muy buenas experiencias, frente a las dificultades de la Educación Secundaria), y que está condicionada en gran medida al tipo de discapacidad que se trate de integrar (siendo la discapacidad intelectual la más perjudicada) (Echeíta, 2006; López Melero, 2003; Carrión, 2001; Montiel, 2002; Arnáiz, 2003; Jiménez, 2004).

Arnáiz (2003) sintetiza las principales diferencias entre integración e inclusión a través del siguiente cuadro:

INTEGRACIÓN INCLUSIÓN Competición Selección Individualidad Prejuicios Visión individualizada Modelo técnico-racional Cooperación / Solidaridad Respeto a las diferencias

Comunidad

Valoración de las diferencias Mejora para todos Investigación reflexiva Tabla 2. Principales diferencias entre integración e inclusión

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2.2.2. El Diseño Universal

El concepto de Diseño Universal surge dentro de los planteamientos arquitectónicos propuestos por Ron Mace, en el Centro para el Diseño Universal de la Universidad del Estado de Carolina del Norte. La idea de diseño universal se basa en la creación de estructuras que son concebidas, diseñadas y construidas para acomodarse a un amplio espectro de usuarios, incluidos aquellos con una discapacidad, sin la necesidad de realizar posteriores adaptaciones. El objetivo del diseño universal es simplificar la vida de todas las personas, haciendo que los productos, las comunicaciones y el entorno construido sean más utilizables por la mayor cantidad de personas posible. Uno de los pilares de esta filosofía es que su aplicación resulta beneficiosa para todos, no sólo para aquellas personas que tienen una discapacidad (Mace, Hardie & Place, 1996). Atendiendo las necesidades de colectivos especiales de la población, se incrementa el nivel de usabilidad de todos.

La aplicación de este concepto al proceso instructivo supone su aplicación al diseño curricular, las estrategias didácticas y el proceso de evaluación, ofreciendo una aproximación práctica a cómo hacer el proceso educativo “accesible” para todos los alumnos, incluidos aquellos con alguna discapacidad. Este planteamiento, implica concebir el diseño universal (Burgstahler, 2008):

 Como un objetivo.

 Como un proceso proactivo, es decir, que integra características que permiten acomodarse a un grupo diverso y amplio de usuarios, anticipándose a sus posibles necesidades.

 Como algo accesible, usable e inclusivo.

 Que no rebaja la calidad o los estándares educativos establecidos.

Es importante destacar que el diseño universal no constituye en sí mismo un modelo educativo, sino una forma de aproximación a las diferentes teorías curriculares: “El diseño universal no requiere que los educadores abandonen las filosofías, teorías y modelos de aprendizaje que han adoptado […] En cambio, el diseño universal requiere que los instructores reconsideren la mezcla de estrategias que utilizan y aseguren que todas ellas, así como la implementación de cada estrategia, sea inclusiva y accesible para todos” (Burgstahler, 2008, p.29). Es decir, que el diseño

universal, como elemento del proceso instructivo, es compatible con todas las teorías educativas. Desde el conductismo hasta el constructivismo, todas ellas son susceptibles de aplicar sus principios educativos. De igual modo, también es aplicable a diferentes escenarios o situaciones educativas: en el contexto de aula, en situaciones de aprendizaje cooperativas, en todo tipo de exámenes o pruebas de evaluación, así como en entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje.

Desde este amplio enfoque, Burgstahler (2008) identifica tres propuestas de adopción de los principios del diseño universal en el ámbito educativo: la aplicación de los principios de diseño universal a los productos y entornos instructivos, la modificación de los siete principios del diseño universal y la creación de un nuevo conjunto de principios adaptados a los escenarios educativos.

2.2.2.1. Aplicar los siete principios del Diseño Universal al diseño universal del proceso instructivo

El concepto de Diseño Universal propuesto por el Centro para el Diseño Universal se sostiene sobre siete principios fundamentales. Desde este enfoque, varios autores e instituciones educativas del ámbito de las necesidades educativas especiales, han reformulado dichos principios desde la práctica instructiva, para así poder aplicarlos a los diferentes escenarios y situaciones educativas.

El Council for Exceptional Children (2005), organización internacional dedicada a mejorar la educación de personas con discapacidad o superdotación, elaboró el siguiente cuadro de aplicación educativa de los principios de diseño universal:

Principios de diseño

universal Aplicación en el proceso instructivo