Los primeros intentos por explicar la dinámica de población que vivían los países europeos a finales del siglo XIX y a principios del XX, caracterizada por un claro descenso en sus tasas de fecundidad, dieron lugar a los antecedentes de la Teoría de la Transición Demográfica.
Podemos decir que dicha teoría se encarga del estudio y análisis de la población desde el tiempo en que existían tanto altos niveles de mortalidad como elevadas tasas de fecundidad hasta el momento actual en el que dichos niveles han llegado a cifras muy bajas. La finalidad es establecer la relación entre la población y el desarrollo socioeconómico a lo largo de los últimos siglos asumiendo las transformaciones económicas y sociales del desarrollo crecimiento económico bajo la influencia de la modernización industrial.
La idea de esta teoría es que las poblaciones tienden a transitar por periodos de cambio demográfico determinados por las modificaciones en los niveles de mortalidad y natalidad, que son resultado de las transformaciones sociales y económicas propias del último siglo. Desde fines del siglo XIX quedó establecido que los niveles de fecundidad y mortalidad de la población, están condicionados por factores socioeconómicos, culturales, políticos y geográfico-sociales más que por leyes biológicas.50
El concepto de transición demográfica fue propuesto inicialmente por Frank Notestein quien lo explicaba afirmando que las sociedades agrícolas tradicionales necesitaban altas tasas de fecundidad para compensar las altas tasas de mortalidad;
50 Beatriz Erviti Díaz, Población y Desarrollo, Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), La Habana, Cuba, 1998. p.4
que la urbanización, la educación y los cambios económicos y sociales concomitantes causaron una disminución de las tasas de defunción, en particular las tasas de mortalidad de menores de un año; y que las tasas de fecundidad comenzaron a declinar a medida que los hijos pasaron a ser más costosos y menos valiosos en términos económicos.51
En la obra de Notestein se señala que dicha transición parte de una etapa inicial en la cual se registraron altas tasas de mortalidad y natalidad, por tanto, el crecimiento de la población era bajo, debido a frecuentes aumentos del nivel de la mortalidad vinculados con guerras, epidemias, malas cosechas, etc. Más adelante, la teoría de la transición demográfica es enriquecida por Notestein quien afirmó que era posible aplicar al resto de las poblaciones del mundo la experiencia vivida por los países de Europa Occidental, al ocurrir la transición en los mismos. Finalmente, denominó la sociedad industrial de las ciudades como el factor crítico de la referida teoría y atribuyó la raíz del asunto al desarrollo de la tecnología.
Sin embargo, dicha situación no se presenta de la misma forma en todos los países del mundo. La velocidad de la transición varía de un lugar a otro provocando entonces disparidades que se relacionan después con la distribución del ingreso. Por ejemplo, en los países europeos los avances en la medicina se han estado introduciendo paulatinamente durante los últimos doscientos cincuenta años. Podemos afirmar que en algunos países la transición demográfica comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII mientras que en otros apenas acaba de empezar.
Los cambios culturales y en la mentalidad evolucionaron de forma paralela, permitiendo un descenso acompasado de la tasa de natalidad. En consecuencia, aunque la tasa de crecimiento de la población ha sido alta en Europa durante mucho tiempo, nunca ha alcanzado las características de velocidad e intensidad de los actuales países subdesarrollados.
En el proceso de transición demográfica, el comportamiento demográfico tradicional se caracteriza por un crecimiento escaso debido a las altas tasas de mortalidad y natalidad en lo que inciden factores tan importantes como la mejora en
51 Cfr. Frank Notestein, “Economic Problems of Population Change”, en Proceedings of the Eighth International Conference of Agricultural Economists, Oxford University Press, London, 1953, p. 13-31
la higiene, el hábitat y la asistencia médica. Los cambios demográficos esenciales se manifiestan cuando el crecimiento es significativo o explosivo, a lo que se denomina "boom demográfico".
En las economías agrarias, un crecimiento demográfico importante genera, dada una situación de estancamiento económico, superpoblación, ruptura del equilibrio recursos-población, la aparición de dificultades alimentarias (hambrunas) y la expulsión del excedente poblacional (migraciones) a otros países o a las grandes ciudades. En las economías primario-exportadoras, una mejora económica permite el incremento poblacional lo que provoca un equilibrio inestable y una transferencia del empleo entre la agricultura tradicional, artesanado, sector primario-exportador y las nuevas actividades económicas.
En las economías que están en proceso de industrialización, un crecimiento económico importante, genera y se ve influido por un crecimiento demográfico significativo que determina una serie de fenómenos articulados de forma diferente según las situaciones. Estas situaciones están relacionadas con el crecimiento demográfico, con un proceso migratorio intensivo, con una urbanización acelerada, con un crecimiento significativo de las necesidades sociales y con un conjunto importante de las necesidades de empleo.
La transición demográfica es, sin embargo, un proceso complejo, y los países difieren en cuanto al momento de inicio y al ritmo de los cambios en la fecundidad y la mortalidad, así como respecto a los cambios en otras variables estrechamente relacionadas, tales como el lugar de residencia, el estado nutricional y de salud de la población, las conductas asociadas a la formación de las uniones y a la planificación familiar.
No obstante las diferencias, hay un consenso en que la transición demográfica se ha dado en el seno de las transformaciones sociales y económicas que han ocurrido en los diferentes países, aunque la relación entre esa transición y esos cambios sea compleja y difícil de precisar.52
52 Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Transformación ocupacional y crisis social en América Latina, CEPAL, CELADE Santiago de Chile, 1988, p. 54
La teoría de la transición demográfica desarrollada en América Latina distingue cuatro etapas fundamentales:
• La llamada Transición Incipiente: caracteriza a los países con una alta mortalidad y natalidad y crecimiento natural moderado de la población del 2.5 por ciento, lo que da lugar a poblaciones muy jóvenes y con una alta relación de dependencia.
• La Transición Moderada: que se define por una tasa alta de natalidad y una mortalidad moderada que permite un rápido crecimiento natural a la población. Este proceso se relaciona con un desarrollo económico incipiente acompañado de una mejora en los servicios de salud.
• La Plena Transición Demográfica: corresponde a los países que han alcanzado una natalidad moderada y una mortalidad baja y, en consecuencia, un crecimiento natural moderado cercano al 2 por ciento. En esta etapa del desarrollo el crecimiento de la población puede ser rápido, pero con una clara tendencia a la desaceleración.
• La Transición Avanzada: corresponde a todos aquellos países con natalidad baja, mortalidad moderada y un crecimiento natural bajo de incluso menos del 1 por ciento.
A continuación se presentan dos pirámides de población que indican de manera gráfica los efectos de la transición demográfica en el mundo, comparando la pirámide poblacional de 1998 y la estimación para el año 2050. Las pirámides poblacionales nos ayudan a visualizar de manera gráfica la situación mundial y los alcances que el fenómeno tendrá sobre todo si tomamos en cuenta que la parte media de la pirámide es aquella encargada de costear la dependencia de los sectores inferiores y superiores.
Es claro que las proyecciones nos permiten suponer que un número cada vez más reducido de la población será encargada de sostener las economías nacionales y los sistemas de protección tanto institucionales como familiares.