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D ar un Consejo

H acem os a menudo la pregunta siguiente: «Me

gustaria aporta un punto de vista mistico a mis amigos para poder ayudarles frente a diversos problemas; pero

icom o puedo aconsejarles?»

En primer lugar debemos precisar un punto antes de abordar el tema de dar consejo a los demas. Parece que una parte de la opinion publica piensa que la Antigua y Mistica Orden de la Rosa-Cruz es una organization secre- ta y que sus miembros no pueden hablar sobre su afilia- cion rosacruz. Nada mas lejos de la verdad. En realidad, los miembros de la Orden Rosacruz AMORC pueden dis- cutir con sus amigos y familiares de temas rosacruces sin problema.

Se les anima incluso a hablar, si asi lo desean, de los conceptos y principios que aprenden en la Orden. Los es- tudiantes rosacruces estudian cada semana estas ensenan- zas bajo la forma de monografias, es decir, de pequenos fasciculos de cinco a diez paginas aproximadamente. Re- flexionan sobre los conceptos e ideas misticas contenidas en dichas monograffas y frecuentan si lo desean Organis-

mos Afiliados locales, Ilamados Logias, Capitulos o Pro- naoi, donde pueden compartir sus ideas con otros miem- bros. Ademas, se les anima a poner estas ensenanzas en practica en su vida cotidiana. La mayona de los temas que amigos o conocidos desean saber respecto al misticismo no son nuevos para el estudiante medio. Por ejemplo, si alguien emplea los terminos karm a, reencarnacion o al­

m a , el estudiante no se pierde y podra muy probablemente

hablar con soltura de todos estos temas.

Sin embargo, la Orden Rosacruz AMORC espera de sus miembros que no permitan a los no-miembros estudiar las ensenanzas de la Orden, si no es conforme a la manera y al ritmo propuesto por la misma. La unica razon para ello es que conviene dar al estudiante el maximo de opor- tunidades para comprender e interiorizar los principios contenidos en las ensenanzas rosacruces. Aquel o aquella que desee dedicarse sinceramente al estudio del misticis­ mo, debe afiliarse a esta organization en el seno de la cu­ al, tendra acceso completo, durante un periodo dado, al conjunto de sus ensenanzas.

La persona que estudia desde hace tiempo en el marco rosacruz entiende pronto que ha asimilado sus es- tudios y modela sus propios modos de pensamiento gra­ cias a la reflexion sobre los temas estudiados, a los ejerci- cios adecuados, a las meditaciones y a la puesta en practi­ ca de las ensenanzas. La capacitad de ver los problemas bajo una luz mas amplia y nueva se ve reforzada. El amor incondicional y el interes hacia los demas crecen igual- mente. Y el deseo de ayudarles se vuelve primordial. Pero £como se puede ayudar a una persona?

Ralph Maxwell Lewis, quien fue el maximo respon- sable de la Orden Rosacruz AMORC durante casi medio

siglo, se expreso sobre un tema parecido. Evocando la manera de advertir a otras personas sobre un peligro, aconsejaba que si estamos informados de un aconteci- miento peligroso inminente del cual tenemos conocimien- to por hechos concretos o de forma intuitiva, y que con- cierne directamente a un amigo, deberiamos sin vacilar informar a esta persona lo mejor que podamos segun las circunstancias. Deberiamos explicar a dicha persona que intentamos, pura y sencillamente, ayudarla. No deberia- mos actuar con autoridad o dar la impresion de que somos alarmistas. Una explicacion sana y racional de nuestras impresiones «levara a esta persona a reflexionar. Ella po-

dra, sin embargo, no tener en cuenta e incluso ignorar el acontecimiento como si fuera imaginario y ridi'culo. Pero habriamos hecho lo que hay que hacer».

En el ejemplo anterior, hablaba mas particularmente de consejos a otras personas, es decir, de palabras de pru- dencia y de advertencia. Menciono esto para establecer la diferencia entre la advertencia hecha a titulo humano y el deseo de dar un consejo, de ayudar o de dar instrucciones a nuestros amigos y a nuestra familia. Pero abordamos aquf un tema delicado, y nuestras motivaciones persona- les, nuestras cualificaciones para dar un consejo deben ser examinadas en profundidad. Ademas, ^esta persona ha pedido ayuda? ^Hace todo lo que puede en su vida para ayudarse a si misma? Y ^esta persona tiene la valentfa y la humildad de someter el problema a otra persona mas cua- lificada?

Algunas escuelas de pensamiento afirman que una persona jam as deberia dar un consejo, sean cuales sean las circunstancias. Podriamos resumir este punto de vista en las palabras del autor americano Edward Newton que decia: «Solo cuando se encuentra a seis pies bajo tierra,

con varias toneladas de granito encima, un hombre puede dar consejo con certeza, y entonces permanece en silen- cio».

Podriamos tener la tentacion de decir que este punto de vista es bastante radical y que su autor ha llevado al extremo su negation de dar consejos. Pero si nos pone- mos en la position del que no deja de recibir consejos, podemos entender mejor al senor Newton. Por ejemplo, cuantas veces una persona bien intencionada no le ha di- cho: «/Si quiere mi opinion, voy a ir directo al grano y le

dire una o dos cosas a esta persona!» i Hemos aceptado

este consejo? Que pensar de la gente que da constante- mente consejos bajo la forma de topicos y de cliches co­ mo «Un punto dado a tiempo vale por mil» o «Dos cabe-

zas piensan mas que una», etc. Honestamente, £no es ver-

dad que, en tales circunstancias, nuestra reaction consiste en hacer exactamente el contrario?

Los consejos que uno no busca o no pide caen habi­ tual mente en saco roto. Y estos consejos son rechazados aun mas si la persona a la cual van dirigidos sabe perti- nentemente que su autor atraviesa una situation similar. Es como si una persona con sobrepeso ofreciera consejos sobre como hacer un regimen a otra que tambien tenga sobrepeso. La frase «Haz lo que digo, pero no lo que ha-

go» no funciona. La gente necesita un buen ejemplo para

seguirlo. Y eso nos lleva a centrarnos ahora sobre otra fa- ceta de este tema.

Las personas que han pasado dificultades en la vida o que han desarrollado ciertas cualidades son a menudo solicitadas para dar consejos positivos. Por ejemplo, el que ha sido durante mucho tiempo un delincuente y mas tarde da un giro nuevo a su vida volviendose un ciudada-

no ejemplar en la sociedad, esta en una excelente position para dar consejos a jovenes delincuentes o a aquellos que gozan de libertad condicional. En otros terminos, esta per­ sona ha vivido esta experiencia y sabe exactamente como animar y quiza guiar a otra persona que se encuentra en la misma situacion. Evidentemente, no podra aportar esta ayuda si el joven delincuente no la acepta.

Ocurre lo mismo si sabe realmente de que habla en el ambito del misticismo, si habla claramente, o de una forma abierta y con total conocimiento del tema, o al me- nos si presenta sus explicaciones como si fueran fruto de su propia comprension. Dicho de otra forma, seria por ejemplo un error presentar una description personal del

nirvana si no ha vivido nunca dicha experiencia, mientras

que puede decir claramente que segun «mi comprensidn», tal o cual experiencia tiene lugar en tal o cual condition mental o espiritual. Generalmente, los rosacruces suelen decir: «Pienso que este estado de consciencia es uno de

los principales objetivos de un estudiante de misticismo».

Pero revelan raramente los detalles de su propia experien­ cia personal, salvo si esta experiencia es muy profunda y amplia.

Como mistico, usted es libre de explicar como espe- ra alcanzar personalmente un dia el estado conocido bajo el nombre de nirvana. Pero no alardee de conocer fnti- mamente este estado, salvo si ha tenido la experiencia. E incluso en este caso, probablemente permanecera en si- lencio, a menos que a traves de su intuition decida de otra manera. Si el nirvana no forma parte de su experiencia individual, asegurese de que los que escuchan compren- dan muy claramente sus comentarios y que las descrip- ciones que hace del nirvana son puramente teoricas y que se basan en lo que usted ha entendido y lefdo al respecto.

A parte de eso, diga claramente que sus opiniones son teo- ricas, o mejor aun que provienen de la especulacion inte- lectual. Servimos mejor a los intereses de la verdad uni­ versal cuando reconocemos humildemente nuestras caren- cias, que cuando intentamos construir una explication que no comprendemos totalmente por nosotros mismos. De esta manera, la gente aprende mas de nosotros y respetan nuestra honestidad y nuestra franqueza.

El filosofo griego Tales de Mileto hizo prueba de sabidurfa e inteligencia cuando se le pregunto que era lo mas dificil. Respondio entonces: «Conocerse a si mismo», y cuando se le pregunto que era lo mas facil, replied:

«Aconsejar a alguien».

Esto nos conduce a evocar otra trampa que debemos evitar. Preguntase: « iP o r que tengo tanta necesidad de

aconsejar a los demas?». Sea franco y hagase mas pre-

guntas: «lA caso estoy intentando crearme una reputacion

de eminente consejero? iQ uizds estoy buscando elpresti- gio, la gloria, la admiracion, el amor? iTodo esto no es solamente una manifestation de mi ego?»

En verdad, hay y debe haber una parte real de auto- satisfaccion, o mejor aun, de placer personal que proviene del hecho de que somos capaces de ayudar a otras perso­ nas a ayudarse a si mismas. Pero si nuestra conciencia nos dice que la razon esencial por la cual damos consejos es la glorification personal, podemos estar seguros de que las perlas de sabiduria que queremos ensenar caeran en saco roto. Por otro lado, seguramente habra personas que per- cibiran intuitivamente nuestras motivaciones reales. Por lo tanto, procure evitar toda exaltacion personal.

En este punto, nos podemos hacer todavia otra pre- gunta: « iC u a l es la mejor manera de dar consejos sin in-

terferir excesivamente en la vida de los demas?». Anali-

cemos la siguiente escena: Un amigo viene a verle y co- mienza a hablarle de un problema. Naturalmente, usted siente empatfa y le presta atencidn. Usted quiza puede de- cir que siente enterarse de esa situation y que espera que el problema se resuelva de manera satisfactoria. Recuerde que algunas personas necesitan simplemente un hombro comprensivo sobre el cual apoyarse; pueden no buscar en absoluto un consejo, sino simplemente su comprension. Ademas, quiza no le haya expuesto la imagen completa de la situacion, y en estas circunstancias, su consejo seria parcial.

Algunas personas quieren solamente desahogarse y pueden considerar que no le han pedido consejo. Usted puede entonces decir una frase como: «^Hay algo que

pueda hacer para ayudarte?» Pero sea prudente. Debe ser

totalmente sincero cuando pregunta «iP uedo ayudarte?». Un planteamiento que no venga del corazon sera recono- cido como tal y rechazado. Y si la situation es de esas donde no es posible prestar ninguna ayuda, entonces es inutil ofrecer un consejo.

Le sugiero entonces permanecer en una posicion receptiva mientras la persona le habla, enviando una su- gestion mental a su ser interior. Preguntese: «lH ay algun

medio de ayudar a esta persona?». Debe realmente medi-

tar sobre esta cuestion. Mientras la persona sigue hablan- do, hay probabilidades de que surja en su consciencia un pensamiento, un plan de accion o un boceto de consejo que ofrecer a esta persona. ^Como sabra usted que se trata de un consejo constructivo que viene de su ser interior? Lo sabra por el hecho de que no habra la menor duda en

este momento, en el piano objetivo, respecto a la exactitud de esta instruccion. Ademas, su yo emotional estara en armonia, en consonancia con el consejo. En otros termi­ nos, pensando en este plan o en esta idea, se sentira bien. Sera claro y totalmente evidente para usted que es exac- tamente lo que debena hacer o decir. Pero el problema ahora es saber como sugerir eso a la otra persona.

Es siempre preferible, antes de dar un consejo, que la propia persona lo haya solicitado. Si alguien pide per­ sonal mente ayuda, ya se ha puesto en un estado interior receptivo, y puede entonces ser mas facilmente ayudado. La mitad del trabajo ya e sti hecho. Asf, puede considerar preguntar directamente a su amigo: «^Te puedo sugerir

una idea?» Una manera mas velada de proceder consisti­

ng en explicarle que se le ocurre un medio de aligerar esa situacion. Puede decir por ejemplo: «Pensaba justamente

en algo quepodri'a ayudarte. iTe gustari'a saber de que se trata?» Muy probablemente, la curiosidad llevara a esta

persona a escuchar lo que tiene para decir. Por lo tanto, cuando tenga la oportunidad, presente claramente su idea, con toda precision.

Quisiera realizar otra advertencia: No porque la idea venga de su ser interior debe insistir en que la otra perso­ na siga su consejo. Diga lo que tenga que decir y perma- nezca alii. Si la idea es realmente inspirada, entonces al menos su buen consejo habra sido sembrado. Puede que la persona a la cual ha dado este consejo no vea de inmedia- to la sabiduria de sus palabras, sobre todo si no forma par­ te de sus seres queridos, pero un amigo estara mas dis- puesto en ver esta sabiduria. Sin embargo, no fuerce nada pues podria echar todo a perder.

El objetivo primordial de un estudiante de misticis- mo es perfeccionarse. Por tanto, es en si misma una tarea que no se acaba nunca. Ser buenos ejemplos nos permite ayudar a los demas sin hablar, porque los demas pueden notar y apreciar nuestra manera de pensar y actuar. Dicho de otra forma, un buen consejo puede darse tambien en

silencio, por mediacion de nuestros pensamientos y de

Las fuerzas cosmicas inmutables