Un factor determinante en la vida de los seres humanos es la forma como se actúa tanto en la vida familiar, así como también la forma de ser en la sociedad y frente al grupo donde los individuos realizan las actividades cotidianas, a este comportamiento se le puede denominar como forma de vida. Recordemos que La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), la definió en 1986 como: “Una forma general de vida basada en la interacción entre las condiciones de vida en un sentido amplio y los patrones individuales de conducta determinados por factores socioculturales y características personales”.
El concepto hace referencia a que los seres humanos libre y voluntariamente eligen la forma como desea vivir, esto por supuesto está influenciado por el medio circundante, porque depende del tipo de sociedad en la que se encuentra el individuo para poder desarrollar su comportamiento, adquiriendo lógicamente hábitos desde el hogar, si la forma de alimentarse es la adecuada su vida no tendrá mayores resquebrajamientos de salud, caso contrario su salud se verá deteriorada.
Al hablar de estilos de vida se puede decir que las sociedades desarrolladas y aquellas en vías de desarrollo atribuyen al estilo de vida como el causante de las enfermedades, sobre todo de aquellas consideradas como graves, pero si esta es la razón entonces, porque no se dedican a concientizar a la población sobre cómo debe llevar su convivir diario y se enfocan a buscar la cura de las enfermedades, destinado poco recurso para la prevención de la salud que debe ser lo prioritario.
1.2.13.1 Estilos de Vida Saludables.
El saber alimentarse es el paso primordial para conservar la salud, el llevar un estilo de vida saludable hace que las personas se sientan bien consigo mismas, cuidando su organismo, pero muchas veces no se sabe cómo hacerlo para ello se pone en consideración lo expresado por: (Ortega, 2014). “Los estilos de vida saludables vienen
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definidos en gran medida por la transmisión familiar, la educación recibida, y el ambiente físico y social en que cada persona vive”, pág. 60.
No cabe duda que es en la familia donde se crea el hábito del estilo de vida que se tenga para el futuro, dependiendo principalmente de la alimentación para ello cita cuatro formas de ayudar a conservar la salud a base de la alimentación:
Vegetarianismo.
Consiste en evitar no solo carnes sino todo tipo de producto de origen animal. La dieta vegana es aquella en la que se evitan no solo las carnes, sino todos los productos de origen animal, como leche, huevos o miel.
La dieta vegana evita las grasas animales y tiende a incorporar una mayor cantidad de frutas y verduras frescas. De este modo, la dieta vegana ayuda a reducir la presión arterial, a disminuir el riesgo de sufrir diabetes tipo 2 y obesidad, entre otras enfermedades. (Arguelles, 2016)
Si se va a llevar una dieta vegetariana se debe tener ciertas consideraciones como consumir verduras y cereales en todas las comidas, incluir alimentos que tengan vitamina B12, no olvidarse del calcio y consultar al nutricionista para que el tipo de alimentación que se está consumiendo sea el adecuado.
El Ovo-lacto-vegetarianismo.
En la actualidad las personas que no les gusta consumir carne de origen animal, optan por consumir sus derivados, a esta forma de alimentación se le da esta denominación.
Desde el enfoque nutricional, la dieta ovolactovegetariana es la que mantiene un equilibrio y una variedad saludable, por lo cual esta alternativa, si es bien planificada resulta totalmente compatible con un adecuado estado de salud. Al incluir una variedad más amplia de alimentos, se cubre la ingesta de proteínas de alto valor biológico, vitaminas B2, B12 y D, y minerales como el calcio, el zinc y el fósforo (Licata, 2017)
En resumen, la dieta ovo-lacto-vegetariana puede ser beneficiosa en muchos sentidos, siempre y cuando el plan alimenticio sea equilibrado y aporte todos los nutrientes necesarios. Al igual que en el caso del vegetarianismo, lo mejor es siempre consultar a un nutricionista que ayude a planificar la dieta para evitar deficiencias nutricionales.
Flecitarianismo.
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Se basa en los hábitos alimenticos que incluyen a los productos de origen vegetal, pero al mismo tiempo el consumo de carne en bajos niveles es aceptable. “Los flexitarianos se enorgullecen de ser más delgados que los carnívoros y de ser menos propensos a enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer, entre otros,” (Nuñez, 2013). La dieta alimenticia consiste en ingerir verduras, hortalizas, huevos y pequeñas proporciones de carne no todos los días. Comer menos carne también trae muchos beneficios, todas dietas equilibradas, basadas en productos vegetales ayudan a tener un buen control del peso corporal y a evitar enfermedades crónicas. Comer carne una o dos veces por semana será suficiente para no olvidar el sabor de la carne y lo que ella aporta en el organismo, manteniendo los beneficios de una dieta vegetariana. Se puede decir que si se mantiene un equilibrio en la alimentación se puede consumir de forma moderada todos los alimentos, gozando de una buena salud y una mejor calidad de vida.
1.2.13.2 Dieta en personas con Diabetes Mellitus Tipo 2.
Fundamental para todas las personas que presentan diabetes de cualquiera de los dos tipos que básicamente consiste en reducir la cantidad de carbohidratos entre un 55 a un 60%, limitación de la ingestión de colesterol a 300 mg diarios y de las proteínas a 12 a un 10 a 20% del total de las calorías diarias, así como completar las calorías restantes con alimentos ricos en fibra. En el caso de los pacientes obesos es necesario ajustar estas recomendaciones con la actividad física para tener beneficios adecuados. (Díaz, Riffo, 2012)
1.2.13.3 Estilo de vida activo.
Todos los seres humanos necesitamos mantenernos en actividad para poder realizar nuestras labores en la vida cotidiana y mantener la salud, al respecto del estilo de vida activo (Jimenez, 2016) manifiesta que: “La actividad física, el ejercicio, la salud y la calidad de vida están claramente interconectados. Un estilo de vida activo permite beneficiarse a nivel físico, psicológico y social.”
Todos los seres humanos necesitamos desprendernos de uno de los males más perjudiciales para la salud, el sedentarismo, ya que nuestro cuerpo necesita realizar algún tipo de ejercicio para mantenerse saludable, la actividad física ayuda a prevenir muchas enfermedades como las cardiovasculares, evita el sobrepeso, la obesidad, disminuyendo la posibilidad de desarrollar la diabetes mellitus tipo II, aporta a la
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conservación de la mente, a oxigenar el cerebro, lo que ayuda al rendimiento intelectual.
a. Minimizar las emociones negativas.
El tener una mente positiva ayuda a mejorar el estilo de vida, si es negativo ante las situaciones es propenso a contraer estrés y esto conlleva a tener enfermedades; lo mejor es sentirse bien con sigo mismos y hacer sentir bien a las personas que están en derredor; para evitar caer en esta situación lo mejor es ocupar el tiempo libre en la realización de una actividad que sea del agrado de la persona y le relajen.