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Una de las tareas en la que el escritor de canciones debe poner su mejor empeño es en la selección de las palabras que utilizará para componer su canción. Y en esta labor de elegir una u otra entre varias de igual o parecido significado, siempre deben tenerse presente dos principios fundamentales: 1) la palabra tiene que comunicar un significado con claridad y precisión y, 2) que su objetivo al utilizarla es provocar o controlar la reacción que esa palabra producirá en el oyente.

Unido a lo anterior, está el factor tiempo, el hecho de que en el genero canción para escribir bien hay que buscar la economía del lenguaje y no usar las palabras "sin ton ni son". Usted debe tener presente que no dispone de mucho tiempo para relatar su historia.

El factor tiempo es determinante, y usted debe tenerlo muy en cuenta si quiere sobrevivir como escritor de canciones. Recuerde que una canción es una breve narración en la que cuentan cada palabra y cada segundo.

Si usted se toma el trabajo de analizar la música que se transmite por las estaciones de radio, encontrará que la mayoría de las canciones que llegan a las listas de programación y de las preferidas por el público tienen como factor común la brevedad.

Me atrevería a asegurar que la mayoría están dentro del promedio de tres minutos y medio de duración, segundos más, segundos menos, pero eso es todo. Algunas podrán exceder este tiempo y alcanzar hasta cinco minutos, pero serán las menos.

Pero en todo caso, si descontamos de ese tiempo lo que es su introducción musical, el intermedio o puente, las repeticiones de los coros, estribillos y pregones, que no hacen más que fijar la idea central o hablar de la misma cosa, nos daremos cuenta que tenemos menos tiempo. Lo más probable es que sólo tendremos la mitad de ese tiempo para contar toda nuestra historia, la que además debe ser interesante y bien argumentada desde su principio, en su desarrollo y en su conclusión.

"Cantar" en uno o dos minutos una historia en forma tal que logremos estremecer las fibras más íntimas del oyente no parece nada fácil. Y por supuesto que no lo es. Pero en ningún momento he dicho que así sea. Lo que digo es que para lograr tal propósito usted tiene a su disposición toda una serie de recursos y técnicas que lo pueden ayudar a lograrlo. Yo sólo estoy tratando de orientarlo en el desarrollo de su faena como escritor de buenas canciones.

Es posible que a usted le parezca que soy muy reiterativo respecto a algunos puntos. Lo hago con todo propósito, porque quiero que usted los fije en su mente y los haga parte habitual de su estrategia al escribir una canción. Primero, para que no se maltrate y, segundo, para que no pierda su tiempo en proyectos inconducentes.

Sabía usted que uno de los grandes defectos del vocabulario que usamos corrientemente es la imprecisión?. Voces favoritas de nuestro lenguaje impreciso son, por ejemplo, las palabras "cosa", "algo", "hacer", "poner", "tener", "poseer", que por servir para todo, no explican nada. En realidad, lo frecuente de su uso es consecuencia de la pobreza de nuestro vocabulario.

Decimos: El dinero es una cosa necesaria, en vez de decir: El dinero es un recurso necesario.

La puntualidad es algo muy apreciado, en vez de decir: La puntualidad es una virtud muy apreciada.

Tengo que hacer la comida, en vez de decir: Tengo que cocinar la comida. El pone su dinero en el Banco, en vez de decir: El deposita su dinero en el Banco.

Consultar un diccionario general y uno de sinónimos y antónimos cuando desconozcamos el significado de una palabra o cuando tengamos duda sobre él, y mantener un sostenido hábito de la lectura y una activa curiosidad cultural, nos ayudarán a mejorar nuestro vocabulario habitual.

El buen escritor de canciones debe tener una permanente conciencia acerca del sentido de las palabras, su propiedad y exactitud, empleo preciso de los adjetivos, significación de los afijos más comunes, denotasen y connotación de las palabras.

A. El sentido de las palabras: las palabras son signos lingüísticos que pronunciamos o escribimos. Todo signo consta de dos elementos: el significante y el significado. El signo lingüístico casa está formado por un significante que sería casa y por un significado que sería la idea o concepto que nosotros tenemos de lo que es una "casa" (la imagen que "vemos" en la mente cuando usamos esa palabra).

Pero, propiamente hablando, una palabra carece de significado real hasta no hallarse en el contexto de una frase. Los diversos significados o sentidos que de una misma palabra nos brinda el diccionario son sólo el esqueleto de sus efectivas significaciones

La palabra probar, por ejemplo, es un verbo que tiene las acepciones siguientes: "Hacer examen y experimentos de las cualidades de personas o cosas. // Examinar si una cosa está arreglada a la medida, muestra o proporción de otra a que se debe ajustar. // Justificar, manifestar o hacer patente la certeza de un hecho o la verdad de una cosa con razones, instrumentos o testigos. // Gustar una pequeña porción de un manjar o líquido. // (Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésima Primera Edición. 1,992 )

Veamos a continuación el uso y sentido de probar que nos brinda Concha Valdes Miranda, en su canción:

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