A lo largo del presente trabajo hemos abordado tres temas que han configurado la posición de Brasil en el sistema internacional actual; el primero de ellos ha sido la capacidad que ha tenido el gobierno y el pueblo brasileño de forjar un liderazgo de manera notoria en la región Latinoamericana y en menor grado, pero con gran proyección, en los asuntos internacionales que se ciernen en la actualidad.
Este liderazgo ha sido conseguido primordialmente por mecanismos tales como: diplomacia efectiva y transparente y la puesta en marcha de directrices de política exterior claramente definidas. Además de un constante y sólido crecimiento industrial y económico, Brasil se ha posicionado en el mundo actual de manera privilegiada, gracias, en gran parte, a lo que trabajamos en nuestro Marco Teórico: su Soft – Power, o Poder Blando. Asimismo, un fuerte impulso a sus empresas o multinacionales (PETROBRAS y EMBRAER), en distintas regiones del mundo, la aplicación de políticas sociales focalizadas y congruentes con la situación actual de la nación brasileña y su activismo en los asuntos internacionales, Brasil ha logrado articularse al interior de las denominadas potencias emergentes del mundo actual, y conformar el grupo del BRIC, junto con Rusia, India y China, en donde según proyecciones del Banco Mundial y otros organismos internacionales, éste grupo participará y guiará en gran medida, la economía mundial hasta el 2050.
El segundo tema que hemos abordado, ha sido la configuración de las Naciones Unidas, y más exactamente del Consejo de Seguridad, y se ha hecho énfasis además, en la necesidad de re-configurar o re-pensar la organización de dicho Consejo, nuevos mecanismos en las relaciones internacionales y las actuales preocupaciones que se ciernen en el mundo entero, y por sobre todo, el nuevo protagonismo de algunos Estados, dentro de ellos Brasil, que han venido creando y manteniendo una nueva forma de participación en las grandes esferas de decisión del sistema internacional. De esta manera, hemos mencionado las
41
principales reformas que se han llevado a cabo en los últimos tiempos dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y se establece como punto a discutir, la participación que deben poseer algunos países como miembros permanentes dentro de este organismo, y revalidar la decisión Brasileña de pertenecer a dicho Consejo.
Esta última consideración nos conecta con nuestro tercer tema trabajado en el presente trabajo; éste ha sido, el papel que ha venido cumpliendo Brasil en el sistema internacional actual – en América Latina y en el mundo entero- conforme el desarrollo de sus intereses nacionales y la aplicación constante de sus principios de política exterior en los asuntos a los que se ve llamado a participar. En otras palabras, analizamos, los rasgos fundamentales que determinan la política exterior brasileña, consideramos sus intereses que como nación mantiene y abordamos los criterios elaborados por el gobierno brasileño para el impulso de su agenda internacional; esto con el claro objetivo de legitimar la decisión del Estado brasileño de hacer parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. De esta forma, en el presente capítulo y teniendo como referencia los temas abordados y trabajados anteriormente, se elaborará un análisis del por qué de la decisión brasileña de pertenecer al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro permanente y el significado que para la diplomacia del Brasil supone esta decisión.
La reforma que supone Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad debido a los cambios en las relaciones internacionales, el considerable aumento de los miembros de la ONU y la visión actual que se ha configurado de dicho organismo como “una enorme máquina burocrática, alejada de los ciudadanos y de su entorno próximo”62, debe ser una acción urgente y cuidadosamente planteada, en
donde la participación de algunos Estados con un nuevo e importante protagonismo, pueda establecer un nuevo rol más significativo sobre las urgencias que se posicionan en el mundo entero. Sobre este tema, la cuestión y la
62 J.M. Faramiñan, Gilbert. Las necesarias modificaciones de las Naciones Unidas en un mundo globalizado. (En su sesenta aniversario). Revista electrónica de Estudios Internacionales. Núm. 10, 2005. Pág. 4.
42
necesidad de un cambio en Naciones Unidas ha sido acogido por la mayoría de los países, pero su demora y lentitud ha radicado en el tipo de reforma que se debe realizar, cuestión de carácter primordial, que ha sido aplazada durante largo tiempo. Como lo analizamos en el primer capítulo, se observaron las principales rutas que han adoptado los actores de dicho cambio y los modelos que se han querido llevar a cabo, para la consecución finalmente, de una reforma que interesa a muchos actores y favorece la capacidad cooperativa y decisoria del organismo de Naciones Unidas.
La adopción de un modelo de cambio mucho más ecuánime y democrático es una decisión que debe prevalecer y resultar en Naciones Unidas, sin embargo, existen aún diferencias que limitan y frenan la voluntad conjunta de cambio, en éste sentido el derecho al veto, “no debe esperar a que los miembros permanentes consientan una reforma en la que vean menoscabado o pierdan el poder de veto”63, este mecanismo está destinado a sobrevivir dentro de la esfera del Consejo de Seguridad, pero debe plantearse un uso que no favorezca los intereses particulares de unas naciones, sino que, impulse los intereses colectivos para que bajo ninguna circunstancia se ponga en peligro el mantenimiento de la paz y la generación de amenazas en el mundo entero.
Sobre la idea de un cambio profundo en éste organismo, Kofi Annan, ex Secretario General de Naciones Unidas, presentó un informe titulado “En mayor libertad: desarrollo, seguridad y Derechos Humanos para todos”, en el cual se buscaba generar un cambio profundo a la ONU y en él se dejaba claro que: “ninguna reforma de la ONU sería completa sin una Reforma al Consejo de Seguridad”. Y aunque el año de 2005 sería el año de la Reforma, las discrepancias entre los Estados se mantenían. En palabras de Fransecs Ganell “resultaba utópico pensar que la cumbre de 2005 desbloquearía este asunto. En efecto la reforma al Consejo ha quedado apartada por el momento, sin que deje
63 POZA. Fernández Itsaso. La Reforma al Consejo de Seguridad de la ONU. Una cuestión
inaplazable. Departamento de Derecho Internacional Público. Relaciones Internacionales e Historia. Trabajos y Ensayos. Número 11. Enero de 2010.
43
de trabajarse para un consenso en él. Sin embargo, esto no puede interpretarse como un fracaso, pues dicho bloqueo no supone un trabajo constante por parte de algunos Estados”64. Existen asimismo, posiciones de algunos países en cuanto al
cambio que debe realizarse, se mencionó el grupo del G-4 – Brasil, Alemania, India y Japón, que promueven la ampliación de los miembros de 15 a 25 y además proponen que los cuatro de los nuevos puestos permanentes sean para ellos y dos sean para África. Del mismo modo, existen otros grupos de países que también pugnan por un cambio estructural al interior del Consejo de Seguridad, no serán mencionados en éste capítulo, pero pueden apreciarse en (VER ANEXO 4). En los últimos años los intentos de reforma del Consejo de Seguridad se han hecho más evidentes; “el 4 de marzo de 2009, la Asamblea General de la ONU, emprendió las negociaciones para la Reforma y ampliación del Consejo de Seguridad, con una primera reunión donde se discutió el derecho al veto y asimismo los países que logren ubicarse como miembros permanentes puedan utilizar de él”65. Dadas las actuales acciones llevadas a cabo por las naciones con nuevo protagonismo y marcado desarrollo, la importancia en la ejecución de dicho plan de cambio, se ha convertido en un objetivo del cual hace parte hasta la misma sociedad internacional, en donde se busca un Consejo que realmente promueva y defienda la paz, respete los Derechos Humanos y en donde la participación de los miembros sea equitativa y ecuánime.
Así pues a lo largo de 2009, se desarrollaron sesiones en las cuales lo temas álgidos y tratados fueron:
• La categoría de los Miembros de Seguridad, • El Derecho al veto,
• La relación entre la Asamblea General y el Consejo de Seguridad y,
64 GRANELL, Francesc. Naciones Unidas: Reforma y Transformación. Política Exterior, Núm. 108, Vol. XIX, Noviembre/Diciembre 2005 pág., 101.
65 POZA. Fernández Itsaso. La Reforma al Consejo de Seguridad de la ONU. Una cuestión
inaplazable. Departamento de Derecho Internacional Público. Relaciones Internacionales e Historia. Trabajos y Ensayos. Número 11. Enero de 2010.
44
• Los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad66.
Como se puede apreciar, existe una marcada divergencia en cuanto a la estructura del cambio; algunos países legitiman su posición debido al peso que están adecuando actualmente en las relaciones internacionales y su marcado protagonismo en las grandes esferas de decisión de los organismos internacionales, otros solo apuntan a un organismo más transparente y democrático, pero todos si están de acuerdo en que debe existir un cambio hacia el interior de la estructura del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Es aquí donde se posiciona Brasil; espera un cambio importante y necesario en el interior de Naciones Unidas, pero asimismo, mientras adecua su estrategia para dicho proceso, su actuación dentro del sistema internacional se ha legitimado en brindarle un nuevo e importante significado a las relaciones multilaterales con otras regiones del mundo entero. Defender temas como los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, la defensa del medio ambiente, el desarrollo y crecimiento sostenible, entre otros importantes aspectos, que van legitimando la posición de la diplomacia brasileña de pertenecer como miembro permanente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Y esto es visto no solamente como un logro hacia el interior del Gobierno brasileño, sino que, además, el reconocimiento que ha generado en el mundo entero es de gran importancia. Las nuevas e importantes relaciones con el Sistema Internacional han brindado a Brasil un posicionamiento estratégico e indispensable en lo que concierne a su agenda comercial y de desarrollo.
“La aproximación entre países en desarrollo coloca a Asia y África en posición destacada en la agenda brasileña. Países de Oriente Medio (Egipto, Emiratos Árabes, Libia, Líbano y Siria) e India. Las relaciones con Pekín se estrechan, como ya indican las transacciones comerciales: China se transformó en 2003 en el tercer destino más importante de las exportaciones brasileñas, después de
66 Recuperado de: http://www.un.org/spanish/ga/64/agenda/admin.shtml. Fecha: 29 de Septiembre de
45
Estados Unidos y Argentina”67. Una diplomacia que mira alrededor, que establece
nuevos horizontes para el desarrollo y la aplicación de los intereses nacionales, una participación activa y predominante en los nuevos y emergentes Estados y los nuevos mercados que están guiando la economía del mundo actual.
La reacción brasilera de actuar dentro de las grandes esferas de poder ha sido incluyente que ha mantenido una relación de acercamiento con Irán; en este sentido, algunos detractores del Gobierno Lula y asimismo grupos que no ven viable el ingreso de Brasil al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro permanente, han visto esta relación como un retroceso en los parámetros de política exterior brasilera; respecto esta consideración, se establece que para Brasil y para el Gobierno Lula, el principio de multilateralismo es un camino claro y expedito, su relación con Irán impulsa además: su idea de país grande, junto con India y China en el “club” de las potencias emergentes del mundo actual, además de transmitir la idea de Brasil, como nuevo actor global, desempeñando un rol de mediación, acompañamiento y representación, con ello la nación brasilera puede tomar con claridad y seriedad su papel mediador en Medio Oriente que aunque compleja, puede ser histórica y por último, impulsar su producción petrolera, tecnológica y comercial no solo en Irán, sino con Oriente Medio.
La actuación brasilera en este sentido, es un mecanismo de presión a las grandes naciones del mundo entero de verse a sí mismo, como una potencia que emerge, actúa y se posiciona gradualmente en la arena internacional con gran fuerza, en busca de la consecución y desarrollo de sus intereses como nación.
El desarrollo del potencial brasileño aborda distintas esferas de actuación y aplicación de políticas a nivel internacional; como hemos visto, una agenda más estructurada y diplomática, espectros como el económico y el comercial, han sido propuestas favorables para la posición de Brasil actualmente, sin embargo, éste
67 Brasil mira alrededor.
Coyuntura internacional: Brasil, Perfil del país. En Fundación CIDOB. (www.cidob.org). Pág. 535 – 540.
46
potencial se ha visto mermado en gran parte por estar ausente de los organismos de carácter internacional que deciden el destino de éste planeta.
Por eso, el significado de la decisión del gobierno brasileño de hacer parte como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; el afianzamiento de su política exterior en el sistema internacional actual, el posicionamiento como una potencia emergente con capacidad de decisión en las grandes esferas de la política internacional, la imagen favorable en el mundo entero, como muestra de superación y liderazgo, son acciones tendientes a posicionarse favorablemente, tanto como para buscar una candidatura y un posible ingreso al Consejo, como a consolidarse como una potencia que mira hacia el futuro.
Estas son algunas de las ventajas y los significados de hacer parte de dicho Consejo, una vigorización de su agenda internacional, una re- afirmación en el mundo entero como potencia regional y potencia emergente, un Estado modelo, dispuesto a ser seguido por países de menor desarrollo en la región y en el mundo entero, así como un referente de política internacional, en cuanto a desarrollo sostenible, diplomacia profesionalizada y a una institucionalidad fuerte para las sociedades actuales, se refiere.
Brasil, con estos avances hace escuchar cada vez más su voz y sus opiniones en el escenario internacional, y toda esta proyección externa está basada en el éxito de su economía, de sus grandes perspectivas y en el éxito de la estabilidad de su democracia, en palabras de Iñaki Anasastagi: “con todo lo bueno que es su momento actual, la influencia futura de Brasil en la arena global residirá en gran medida en que pueda mantener el peso de sus recursos “blandos”: el liderazgo sur-sur, ser un líder creíble en políticas medioambientales y un agente que impulsa un mundo multipolar equilibrado, entre otros aspectos”68. Como se ha mencionado a lo largo del presente trabajo, gran parte del mantenimiento de éste
68 ANASAGASTI, Iñaki. El poder blando en Brasil. Recuperado de: http://ianasagasti.blogs.com/mi_blog/2010/05/el-poder-blando-del-brasil.html. Fecha: Septiembre 30 de 2010. Hora: 10:40 A.M.
47
liderazgo que Brasil está asumiendo, debe basarse en la influencia que debe asumir dentro de la arena internacional.
Sugerir, no ordenar, liderar, no imponer, deben ser mecanismos y premisas que guíen el accionar brasileño, dada su posición actual dentro del mundo entero, en palabras de Paulo Sotero, Director del Instituto de Brasil de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales Woodrow Wilson, de la Universidad de Princeton: “El potencial (de Brasil) para influir en los resultados internacionales probablemente será determinado más por la capacidad de las élites del país para identificar y aprovechar los activos de valor asociados a su estabilidad y la gobernabilidad democrática, antes que por cualquier otro activo de poder duro”69. Al ritmo actual Brasil alcanzará a duras penas el poder militar de Francia o Italia en el 2040 o 2050, asegura Sotero, por tal motivo, la proyección de Brasil es fundamentalmente de poder blando, apoyándose en sus afirmaciones como una gran cultura y como una gran nación, en donde hasta el propio Joseph Nye lo asegura; “El poder Blando es más importante para Brasil que para Rusia o India, porque en áreas militares tiene una posición más débil que los otros miembros del BRIC”70.
Pero asimismo, debe fortalecer las relaciones con los miembros de la región y con los Estados Unidos; la posición actual de Brasil, es favorable puesto que está en capacidad de tomar decisiones cruciales para su nación, pero no debe olvidarse que, para mantener el liderazgo que está asumiendo, debe apropiar control y seguimiento a las políticas adoptadas por su gobierno, seguir fortaleciendo las relaciones con países y mercados emergentes, vigorizar las participaciones diplomáticas en la región con decisiones claras que coadyuven a la solución idónea y eficaz de las problemáticas que se ciernen en la región, afianzar el uso y la aplicación de su institucionalidad para la consolidación de su agenda internacional y la apropiación efectiva de sus intereses nacionales.
69 SOTERO, Paulo y ARMIJO, Leslie. ¿Ser o no ser un BRIC? Perspectiva Asiática. Vol. 31, Núm. 4, 2007. Pág.: 43 – 70.
70 Recuperado de: http://ianasagasti.blogs.com/mi_blog/2010/05/el-poder-blando-del-brasil.html. Fecha: Septiembre 30 de 2010. Hora: 11.30 A.M.
48
El significado que para Brasil supone hacer parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro permanente, como mencionamos anteriormente, significa el impulso, la promoción y la defensa de sus propuestas de política exterior, asimismo, supone asumir un rol innovador en la aplicación, el control y el seguimiento de sus políticas de carácter internacional, y por qué no, nacional. En otras palabras, el significado supone grados altos de responsabilidad política y estratégica, en palabras de Samuel Guimarães, ex vicecanciller brasilero: “Tal vez la primera prioridad de política externa sea la cuestión de la candidatura de Brasil a tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU”71, ésta es una premisa de su política exterior, y agrega que: "a medida que el Consejo de Seguridad expande su competencia y empieza a tratar otros temas sobre el uso de la fuerza, se vuelve cada vez más importante su participación como miembro permanente. Tenemos cuestiones como la del medio ambiente, extremadamente delicada”72. Puede establecer su ingreso al Consejo de Naciones Unidas, como un escenario para poder proyectar su voz a lo largo del mundo, poner sobre la mesa sus intereses particulares y lograr debatir cooperativamente, para así, llegar a acciones que fortalezcan la posición privilegiada de la cual goza Brasil hoy en día. En Brasil la noción de una proyección global y un posicionamiento en las grandes esferas de la política internacional es un deseo y una prioridad constitutiva de su identidad política. La intención de pertenecer al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro permanente, ejemplifica de manera favorable dicha noción y determina en gran medida el accionar del gobierno y la diplomacia brasileña. En palabras de Federico Merke, profesor de Relaciones Internacionales y Doctor en Estudios Internacionales, define el significado de Brasil de hacer parte del Consejo de Seguridad en dos criterios:
1. Como política de reconocimiento a lo que Brasil es, y,
71 Recuperado de: http://www.terra.com.pr/noticias/articulo/html/act873262.htm. Entrar
a Consejo de Seguridad, Primera Prioridad. (Vicecanciller). Fecha: Septiembre 30 de 2010. Hora: 1:30 P.M.
72 Recuperado de: http://www.terra.com.pr/noticias/articulo/html/act873262.htm. Entrar
a Consejo de Seguridad, Primera Prioridad. (Vicecanciller). Fecha: Septiembre 30 de 2010. Hora: 2: 30 P.M.
49 2. Como un acto pre-formativo73.
En el primer criterio, el gobierno brasileño determina el ingreso al Consejo de Seguridad como un acto de reconocimiento a la posición y al papel que ha cumplido y viene cumpliendo en el ámbito internacional. En este sentido, mediante éste proceso, Brasil busca un grado de reconocimiento internacional, gracias a, - como lo hemos advertido en el capítulo anterior-, la puesta en marcha de políticas, principios y actuaciones que legitiman su proyección global y su deseo constante