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5.3 Pollak’s Conjecture on Problems with Dependent Observations

5.3.3 A Numerical Example

La alfabetización emergente abarca mucho más que solo aprender a leer y escribir, debido a que implica un proceso de desarrollo cognitivo y verbal, entre la apropiación y significación del lenguaje oral y el lenguaje escrito, de acuerdo al contexto sociocultural en el cual el niño se encuentra inmerso (Ferreiro, 1998) en donde el niño está involucrando una búsqueda activa de significados, los cuales deben ser decodificados, es decir, trasladados desde el código del lenguaje escrito al código mental de su lenguaje oral, en donde se requiere que ya tengan desarrolladas las estructuras cognitivas que faciliten la transformación del código gráfico en código oral y en significado (Díaz, Alondra. 2003a).

La alfabetización inicial es el proceso que se desarrolla en los años iniciales de los niños(as) que sienta las bases para la apropiación del sistema de la lengua escrita (Díaz, A. 2003a). En este proceso educativo y socializador de la escuela, se espera que el niño(a) transite hacia un progresivo y paulatino logro de competencias operativas y simbólicas que le faciliten el acceso al mundo de la cultura, interrelacionado con la composición de gestos, signos y símbolos que determinan todo un sistema de lenguaje y comunicación entre las personas.

Para Halliday y Hassan (1976, p.2) el texto como producto del lenguaje, es considerado como todo pasaje hablado o escrito, de cualquier extensión, que funciona como un todo coherente y que son parte de la construcción del lenguaje escrito, considerando las interacciones con los otros y la cotidianeidad. Ello contempla una capacidad específicamente humana -es decir, la de crear y hacer uso de gran variedad de signos y símbolos-, cuyo aprendizaje forma parte fundamental de los procesos de enculturación, y de los procesos psicológicos involucrados en toda actividad humana, transformando profundamente nuestra cognición.

35 Desde pequeños los niños(as) tienen experiencias en una sociedad alfabetizada, en donde estos van creando hipótesis acerca del mundo que les rodea. Según Ferreiro (1999); De la Cruz (2002); Velásquez (1999), en el jardín infantil y la escuela deberían responder a esos conocimientos previos que muchas veces son más de los que los docentes se imaginan, y desde ahí indagar sus creencias y elaboraciones personales para potenciar, modificar y ampliar sus conocimientos. En este sentido, el lenguaje escrito no sólo es una herramienta cultural y social, sino también una actividad cognitiva-simbólica que implica la construcción de significados por parte de los niños(as) e impacta en su desarrollo intelectual al involucrar procesos cognitivos superiores y meta-cognitivos.

En congruencia con esta visión del desarrollo y del aprendizaje, Vygotsky nos da una perspectiva del lenguaje escrito como algo no reductible a variables de conocimiento individual sino concebido como una construcción social. Define el lenguaje escrito como un sistema simbólico de segundo grado que, poco a poco, se va convirtiendo en un simbolismo directo. Esto significa, según sus propias palabras, que: “el lenguaje escrito consiste en un sistema de signos que designan los sonidos y las palabras del lenguaje hablado y que, a su vez, son signos de relaciones y entidades reales, gradualmente este vínculo intermedio que es el lenguaje hablado desaparece, y el lenguaje escrito se transforma en un sistema de signos que simbolizan directamente las relaciones y entidades entre ellos” (Vygotsky, 1979; 160).

Ahora bien, para entender este proceso se plantea la necesidad de comprender la evolución de los signos en el niño(a); el primer proceso es la utilización del gesto para pedir o para compartir, el segundo proceso es la utilización del garabato y el juego, entre ellos el dibujo, el cual podemos entenderlo como un sistema complejo de lenguaje, y que son representaciones del signo que surgen inicialmente como simbolismos de primer grado, lo que significa que

representan objetos directamente; el niño cuando dibuja lo hace en términos de “narración”, como si contara una historia lo mismo que lo haría hablando, de esta manera el dibujo no sería más que un lenguaje gráfico que surge a partir del lenguaje oral.

Estos signos permite que el lenguaje escrito se convierta en una herramienta para acceder al plano abstracto más elevado del lenguaje, reorganizando el sistema psíquico anterior al lenguaje hablado”, como instrumento mediador de toma de conciencia, de autorregulación intelectual, desarrollo y construcción del pensamiento; donde la función central del lenguaje es la significación, además de la comunicación, pues es en el lenguaje donde se configura el universo simbólico y cultural de cada sujeto

La adquisición y el desarrollo adecuado del lenguaje en los primeros años de escolaridad son básicos, porque proporcionan las herramientas iniciales para un buen desarrollo e integración al medio social, además de tener en cuenta las características propias de cada niño(a) y los distintos medios en los que ellos se desenvuelven, como son: el medio familiar, el social, y el escolar. Por tanto, las oportunidades que facilitan y estimulan el uso apropiado de un sistema simbólico de forma comprensiva y expresiva potencian el proceso de pensamiento.

Generalmente el nivel de lenguaje oral y escrito de los niños y niñas presenta características como dialogar entre ellos, hacer comentarios mientras juegan, plantear preguntas; por el significado de palabras que dentro de un relato pueden generarles interés, indagan por detalles, hacen comentarios, entre otros, de esta manera conocen el mundo, lo reconocen como su contexto inmediato y se constituyen como parte de él. Entre más variadas y ricas son sus interacciones con aquellos que los rodean y con las producciones de la cultura, más fácilmente transforman sus maneras de comunicarse, enriquecen su lenguaje y expresividad e igualmente

37 diversifican los medios para hacerlo mediante la apropiación de las nuevas posibilidades que les proporciona el contexto.

En educación se puede decir, que el lenguaje es una interacción sociocultural, pues éste se realiza con el fin de relacionarse con otros individuos y sus productos culturales. A través del lenguaje de significaciones el niño y la niña tienen la posibilidad de construir su identidad, de relacionarse con el mundo, de conceptualizar y de insertarse en la comunidad. Así construyen una visión de mundo, cognitiva, afectiva, comunicativa y estética. La interacción con el medio les permite exteriorizar las vivencias emocionales, acceder a los contenidos culturales, producir mensajes cada vez más elaborados y ampliar progresivamente la comprensión de la realidad.

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