• No results found

latinoamericano

En la reflexión hecha en la sección anterior en torno a la configuración de la desigualdad de género como producto de la forma en la que se articula la organización de la pro-ducción y la repropro-ducción de la vida, se ha mencionado la importancia de incluir la consideración la heterogeneidad estructural de nuestras sociedades. Esto se debe a que esta contribución del estructuralismo latinoamericano ha sido especialmente fructífera para comprender la desigualdad económica en nuestra región, y a que estudios recientes han planteado que la desigualdad de género en el mercado laboral adquiere rasgos especiales dadas las características del funcionamiento de estos mercados (CEPAL, 2012, 2016, 2019; Alonso, 2019b, 2020).

Por ello, a pesar de que el estructuralismo latinoameri-cano, como otras corrientes teóricas sobre desarrollo, haya surgido y realizado gran parte de sus aportes con anterio-ridad a los estudios sobre género y desarrollo, es relevante y necesario retomar su empleo desde estos estudios. Y, así, asumir los desafíos de pensar la HE dentro de una matriz de pensamiento que entiende las diferencias entre mujeres y varones como producto de un orden social que históri-camente ha implicado la subordinación de las primeras. A continuación, se definirá brevemente la HE junto con algu-nos avances en la dirección planteada.

Según la corriente cepalina del estructuralismo y, en especial, los trabajos de Raúl Prebisch (1950; 2012; entre otros) y Aníbal Pinto (1973; 1976; entre otros), los esti-los de desarrollo de estas sociedades han sido afectados por el fenómeno de la heterogeneidad estructural (HE). La penetración lenta y limitada del progreso técnico ha tenido como consecuencia la conformación de una estructura eco-nómica heterogénea que ha diferido de las estructuras de

los países desarrollados caracterizadas por la homogenei-dad de la productivihomogenei-dad entre los sectores económicos.

En el caso de los efectos en el campo social, los estudios empíricos se han orientado a mostrar que las grandes dife-rencias de productividad al interior de la economía han repercutido sobre los problemas de empleo y la distribución del ingreso. Así, la situación de HE en la producción sería decisiva para explicar la demanda de empleo, la calidad del trabajo, las remuneraciones y los excedentes de población, teniendo efectos en la distribución del ingreso y las condi-ciones de vida (PREALC, 1978; Vera, 2011; entre otros).

Estos fenómenos no afectan de igual manera a las personas y, como se dijo anteriormente, se ha eviden-ciado que la desigualdad de género en el mercado labo-ral adquiere rasgos especiales dadas las características del funcionamiento de estos mercados afectados por la HE (CEPAL, 2012, 2016, 2019; Alonso, 2019b, 2020). En la región el empleo en actividades y sectores de baja pro-ductividad está fuertemente atravesado por la dimensión de género (CEPAL, 2012; 2016). Ya sea que se estudie la baja productividad, mediante un análisis de las actividades económicas, o se tome el enfoque del sector informal del PREALC, las mujeres se encuentran representadas y con-centradas en mayor medida que los varones en esos espa-cios, lo que implica peores remuneraciones y ocupaciones de mala calidad.

La consideración de la superposición del enfoque de la informalidad, a través de la baja productividad, con el abordaje desde el punto de vista del incumplimiento de la normativa legal, ha mostrado una relación significativa (Vaca-Trigo, 2019). Para los países objeto de este estudio, si se toma la variable sobre realización de aportes a la seguri-dad social, como un proxy del cumplimiento de la normativa legal, se encuentra que cerca del 79 % de las mujeres ocupa-das en el sector informal no cuentan con aportes previsio-nales y las protecciones provistas por la ley. Luego, le sigue Chile con el 63 % y Uruguay con el 52 % (véase gráfico 1).

Gráfico 1: Ocupadas en el sector informal según afiliación o cotización al sistema de pensiones (%). América Latina y países seleccionados,

alrededor de 2016a

Fuente: Elaborado por Virginia Alonso en base a Vaca-Trigo (2019).

aLos datos corresponden a 2016, excepto en el caso de Chile, que se tomó el año 2015. Los datos corresponden al total nacional, excepto en el caso de la Argentina, ya que la EPH releva información para 31 aglomerados urbanos.

A su vez, la descripción empírica del desigual posiciona-miento de las mujeres en relación con los varones en los estratos de productividad de los países latinoamericanos y su conexión con las condiciones laborales ha evidenciado la sobrerrepre-sentación de los varones en los estratos de mayor productivi-dad.

El examen de esta articulación entre el fenómeno de la segregación laboral basada en el género y los efectos de la HE en la estructura ocupacional constituye un avance del pensamien-to latinoamericano en el estudio de las formas que adquiere la inserción de las mujeres y la desigualdad de género en el merca-do de trabajo damerca-dos los rasgos específicos de los estilos de desa-rrollo de nuestros países (Alonso, 2019a). Ante ello, los estu-dios de los casos nacionales que permitan profundizar la forma que adoptan estas desigualdades, dentro del marco macroeco-nómico e institucional de cada Estado, aparecen como desafíos

que es necesario transitar. Asimismo, la exploración de la rela-ción entre las otras dimensiones de la desigualdad de género y el fenómeno de la HE puede mencionarse como otro de los desafíos (Alonso, 2019a). En especial, los caminos que se cons-truyan para analizar la vinculación entre este rasgo de la organi-zación productiva y los fenómenos relativos a lo reproductivo. Con el propósito de avanzar en estas direcciones, en la próxi-ma sección se indagará el caso argentino, topróxi-mando la propuesta teórico-metodológica desarrollada por Alonso (2020).

Related documents