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III.3 Chapter 3

2.5 Numerical Simulation

Gráfica 1.6

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En esta sexta gráfica se señala la representación social más recurrente en el decir aldeano, o lo que es lo mismo: la representación hegemónica de “Buen vivir”.

Se tienen cuatro representaciones sociales de buen vivir según la perspectiva de los miembros de la comunidad de Aldeafeliz:

1. Buen vivir es una forma es una utopía realizable. 2. Buen vivir es una forma de vida ideal.

3. Buen vivir es un cambio interno. 4. Buen vivir es ser feliz.

Si bien los aldeanos no mencionan directamente la palabra utopía realizable, se entiende que su decir fue agrupado dentro de este concepto debido a que afirman estar viviendo una experiencia que antes se creía inalcanzable, señalando además que es un sueño que se está cumpliendo poco a poco y con mucho esfuerzo. Este concepto fue escogido además por su carácter de idea irrealizable que ahora, gracias a los integrantes y a la construcción de comunidad, entre otros elementos, es un proyecto realizable, al menos así lo conciben los aldeanos: el buen vivir si es posible.

Esta utopía realizable se alimenta de movimientos ecologistas y diferentes discursos de carácter alternativos, también de personas cercanas a los aldeanos que inspiran y motivan este sueño de vida. A pesar de esto, en muchos aspectos sus iniciativas no van más allá de planteamientos utópicos y sueños de trasformación, que en parte creen ya estar viviendo, no obstante muchas de las contradicciones que se presentan entre el discurso y la práctica hace que este proceso para lograr el buen vivir hasta ahora no constituya una alternativa al desarrollo.

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Una alternativa real debe crear las condiciones de posibilidad para cambiar el orden establecido, el buen vivir asumido como utopía realizable se queda en planteamientos imaginarios porque, además de lo mencionado previamente, la manera de hacer las cosas ha impedido el surgimiento de otra realidad, un ejemplo claro de ello es que se establece la autosostenibilidad como elemento negociable justificando que la comunidad puede vivir de las lógicas de las ciudad pero sin estar en ella; esto quiere decir, que más allá de ser un sueño de trasformación y reivindicación con la naturaleza, es más bien un discurso reactivo (Parga Sánchez, 2014), o sea, que no responde a una racionalidad práctica y operativa, pues no establece una lucha contra las causas del problema sino contra sus efectos colaterales. En este caso, el deterioro ambiental serían los efectos colaterales que los aldeanos pretenden atacar a través de su iniciativa de ecoaldea, y ni siquiera del todo, pues no se contemplan como una comunidad autosostenible. Por otra parte, no tienen en cuenta las causas que los provocan, luego este discurso se establece incapaz de cambiar la realidad. Aquí lo que ocurre es que se cambia de contexto, pero la realidad sigue siendo la misma; una realidad que se establece bajo el mismo orden hegemónico.

De igual forma pasa con la percepción de buen vivir como una forma de vida mejor de los aldeanos que si bien responde también a sus deseos y anhelos de una vida diferente, en una relación armoniosa con la naturaleza, se diferencia porque plantea la realidad que están construyendo en su cotidianidad y parte de la idea de que ya viven de forma distinta, es decir, que ya sembrando el buen vivir, a diferencia de la percepción de utopía realizable en donde establecen el buen vivir como una idea que se pensaba inalcanzable, pero que poco a poco, cambiando su forma de vida, están logrando llegar al sueño del buen vivir.

Es evidente que llevan una forma de vida distinta, hasta cierto punto, y que sus prácticas cotidianas son prueba de ello; no dependen de un trabajo estable, tienen bastante tiempo libre, viven en comunidad, viven en un ambiente natural, se alimentan saludable, etc. A pesar de esto, pretenden vivir del ecoturismo, muchos de ellos no tienen un trabajo estable, pero dependen de otra persona para subsistir, otros tienen negocios en Bogotá, otros son pensionados o tienen un trabajo por fuera. Así mismo pasa con la comida, se alimentan saludable, pero la mayoría de sus alimentos no son producidos por la comunidad ni son orgánicos. Mensualmente le pagan a una persona para que cocine para todos, así como también una persona que se encargue del aseo de la cocina y el baño central.

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También tienen un jardinero y una persona que les ayuda con el cultivo de café, el cual distribuyen y venden para sustento de la comunidad. En cuanto al asunto del reciclaje, tienen a una persona encargada de este tema, sin embargo siempre es un asunto que se abandona puesto que muchos aldeanos no ponen de su parte para ayudar con el reciclaje, muy seguramente por esto también se refieren al tema de tomar conciencia como elemento clave para lograr el buen vivir.

La tercera percepción de los miembros de Aldeafeliz de cambio interno tiene que ver con las transformaciones internas, la reflexión, el entendimiento y la concientización. Para la consecución del logro del buen vivir, primero los aldeanos establecen necesario cambiar interiormente con el propósito de modificar ciertas áreas de sus vidas, abandonar esquemas mentales que impiden el cambio, fortalecer convicciones, tener la flexibilidad necesaria para modificar su modo de hacer y de ver el mundo, en resumen, se trata de un proceso de trasformación interna que les permite dirigirse hacia una nueva dirección; es decir, un cambio de forma de vida orientada al cuidado de la naturaleza.

Lo anterior puede ser el resultado de asociaciones que hacen los aldeanos y reflexiones a partir de sus experiencias cotidianas en el proceso de construcción de comunidad, pues según lo comentado por los aldeanos, éstos se han visto afectado por problemas principalmente de convivencia, razón por la que acuden a el uso de tecnologías sociales, en este caso, sociocracia, danzas de paz, entre otras, además de prácticas rituales, ceremonias y eventos. Esta forma de gobernanza y la práctica de rituales les han ayudado a establecer relaciones más amenas y cercanas entre los miembros de la aldea, así como resolver conflictos internos.

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Otro de los problemas que se considera está asociado a esta representación es la actitud frecuente de muchos aldeanos que no ponen de su parte para que la comunidad funciones, un caso específico es el relacionado a la autosostenibilidad porque hay un predisposición generalizada a creer que no todos pueden aprender lo mismo, luego se dividen el trabajo comunitario por células y si alguna de ellas no funciona no hay nadie que pueda remplazar el trabajo en esa célula, entonces ese sector deja de funcionar y puede afectar el trabajo de las demás células. Por esta razón muy pocas personas realizan el trabajo del cultivo, pues se espera que llegue un experto para solucionar este asunto, sin embargo, en tiempos pasados han llegado personas que han trabajado en cultivo, pero han desertado por falta de motivación, porque no sienten el apoyo necesario de la comunidad y porque se establece como un asunto más de carácter utilitarista que de servicio.

Esta última representación encontrada dentro de los aldeanos es ejemplo claro de lo que se ha venido entendiendo institucionalmente y popularmente por calidad de vida, es decir que, el discurso predominante sobre calidad de vida ha influenciado y legitimado dentro del proceso creación de una nueva forma de vida o vida alternativa que los miembros de la comunidad tendrán buen vivir al tener calidad de vida. Aunque solo en dos miembros se hayan referido del buen vivir como calidad de vida literalmente, es a través de esta última representación que se asocia muy bien a todas las decisiones de calidad de vida que priorizan calidad de vida a bienestar, comodidad, salud, vida saludable, tranquilidad y el aspecto económico, aunque los aspectos materiales sea relegados a un segundo plano, aparentemente, la mayoría asociaba el buen vivir con sus casas, con la comodidad que brindan algunos aspectos materiales en casa, puesto que se referían más al consumo excesivo que a prescindir de los aspectos materiales en sí mismo.

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La cuarta representación de los aldeanos es buen vivir es felicidad, ésta atiende al objetivo principal del buen vivir el cual es ser feliz. La felicidad aquí es asociada por los aldeanos con vivir bien, ser feliz con lo que se tiene, la familia, tener compañía, tener tranquilidad, armonía, independencia económica y seguridad. Estas definiciones que se legitiman y naturalizan también por los medios de comunicación tienen, tal y como se menciona anteriormente, una influencia de los discursos hegemónicos de calidad de vida. Aquí el sentido de felicidad es claro y no se asocia necesariamente al aspecto espiritual, tampoco se asocia directamente al aspecto material, pero sí se menciona independencia económica y seguridad. Si se analiza la interrelación existente con otras representaciones se puede asociar las necesidades básicas satisfechas que nombraba uno de los líderes y fundadores de la ecoaldea con el buen vivir con la felicidad, la seguridad y la independencia económica.

El mismo líder de la aldea nombra a Max Neff, el autor que habla de cómo medir cualitativamente la calidad de vida, para referirse al buen vivir. En general la mayoría de los miembros rescatan aspectos de la calidad de vida para referirse al buen vivir de manera directa o indirecta, por eso este caso funciona como evidencia para demostrar cómo el discurso de la calidad de vida logra permear otros discursos con apariencia de alternativos. Con esto se podría confirmar la tesis de que el nuevo panorama del capitalismo promueve nuevas formas de lucha y así mismo nuevas formas de dominación, es decir, nuevas formas de legitimación y encubrimiento que actúan invisibilizándolas haciendo que la gente no sea consciente de la misma. Esto pasa porque la misma fuerza de la protesta atrofia toda posibilidad reivindicativa debido a que protesta y reivindicación se contradicen, primero porque no se tiene claro cuál sería la alternativa y segundo por las incoherencias que se presentan entre el discurso y la práctica. De ahí que dentro de esta tesis se vuelve importante valorar lo que están diciendo los aldeanos con sus cuatro representaciones del buen vivir, donde hay una falta de claridad acerca de qué se trata la lucha y la alternativa que promueven, en donde se hace más resistencia en el ámbito discursivo que en otros y, por otro lado, los pocos intentos de resistencia y reivindicación fallan al no crear condiciones de posibilidad para cambiar la realidad.

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Ahora bien, aunque esta última representación social no predomine en la configuración mental y práctica cotidiana está conformando fuertemente su identidad como comunidad e influenciado su forma de reivindicación y de protesta.

4.4 Configuración de las representaciones sociales de buen vivir de los miembros de