Caracterizada por una reacción defensiva en la cual el paciente en su intento de manejar la angustia, desplaza una idea que rechaza en un miedo neurótico específico hacia un objeto o situación.
El individuo está consciente de que no existe peligro real pero la angustia que le provoca la situación o el objeto fóbico, es incontrolable desde el punto de vista emocional.
Diferente de la neurosis de angustia, el fóbico puede llegar a cometer agresiones violentas y hasta homicidios sádicos para aliviar su tensión frente a la situación fóbica, ya que ésta le crea una gran tensión emocional de origen desconocido para él, de tipo inconsciente que provocan su impulsividad. El fóbico es al igual que todas las personalidades neuróticas sensible y manifiesta un gran motivo de angustia en las relaciones interpersonales.
Presenta una imagen introyectada de suma vulnerabilidad por mecanismos sumamente mágicos. Alivia la tensión y la angustia precisamente a través de su objeto fóbico o situaciones fóbicas que, como lo demuestran los estudios psicoanalíticos, representan para él un significado que está relacionado a sus primeros años y a sus relaciones familiares.
Por medio de defensas caracterizadas por desplazamientos y simbolizaciones, el paciente logra una precaria defensa contra la angustia que de alguna manera le resulta útil ya que ésta alivia las situaciones de tensión.
El neurótico con una fobia es consciente de ello en el sentido de que representa algo sin sentido y sin peligro real pero también es consciente de que no puede controlar su temor, de ahí sus sentimientos de culpa y sus actos restrictivos. Existe una limitación en sus conductas y una permanente evitación que podríamos decir de modo sistemática teme al enfrentamiento y hace todos los rituales para evitarlos, provocándole un alivio en sus tensiones (Según Liberman, el fóbico se encuentra en un estado de crónico que ha desorganizado su psiquismo y que le mantiene permanentemente frustrado. Sus posibilidades de recibir, valorizar y responder se encuentran bloqueados por la sobreexcitación que padece). Esto representa un verdadero círculo pero paulatinamente va englobando todos los aspectos de la personalidad del individuo hacia esa actitud o conducta fóbica.
La conducta delictiva puede desencadenarse imprevistamente porque el neurótico fóbico al entrar en una situación o relación que le causa la angustia realiza un impulso incontrolable para salir de esa situación fóbica y angustiante para él, pero que la lleva a cabo a través de la agresión. Es decir, que las circunstancias que provocan el delito representan para la persona un verdadero encierro constituyendo el acto agresivo una solución, una salida para él. Claro está que todo es mucho más complejo y entran en situaciones de stress y fallas de defensas ante los impulsos de carácter destructivo.
Se han descrito un gran número de tipos de neurosis fóbica, entre las más frecuentes y en relación a los aspectos criminológicos podemos mencionar: temor a los lugares cerrados, miedo a la suciedad, en este caso al contacto, contagio de enfermedades, temor de armas de fuego o a los objetos punzocortantes.
El enfrentamiento a estas situaciones representan verdaderos stress, que dan origen a conductas de tipo persecutorias, lo que explica de alguna manera la situación de carácter agresivo. El fóbico siente angustia ante el temor a la desorganización e incontrol de sus aspectos impulsivos, lo que hace que el individuo sea en esos momentos peligroso desde el
punto de vista criminológico, “por el descontrol, por las ideas de tipo paranoide y la necesidad de salir de esa situación de cualquier modo.
La neurosis fóbica implica según Ey conductas de evitación, es decir la persona se comporta de manera que evita encontrar el objeto fóbico, lo que conduce a conductas de fuga muy diversas. La situación fóbica conduce a la búsqueda de conductas de tranquilización o seguridad, intenta estar con personas o en determinados lugares, pero todo lo anterior hace que el fóbico se encuentre en un permanente estado de alerta. Tiende a proyectar fuera de sí la angustia que vive y por ello niega el mundo imaginario. Existe una actitud de huida ante la situación fóbica; esta actitud puede ser pasiva, de inhibición y aislamiento o por el contrario, una actitud de desafío, pero que reviste el mismo monto de angustia. Es decir, que la neurosis fóbica está caracterizada por la angustia sobre personas, situaciones o actos que se convierten en el objeto de un terror a veces paralizador.
La clínica de esta neurosis muestra situaciones donde al simbolismo del objeto de la fobia se mezcla un complejo afectivo particular del sujeto. Estas situaciones según Ey, se reducen a un número pequeño de temas y de conductas tabús.
El tema más frecuente se refiere a la fobia del espacio. Se manifiesta en el miedo de salir o angustia de las calles, en el miedo de las montañas, de los ascensores; miedo a la oscuridad, concebida ésta como un espacio amenazador, el miedo de los medios de transporte Otra categoría de fobia se refiere esencialmente al miedo social, a las relaciones interpersonales, constituyen el objeto de una angustia. Fobia al enrojecimiento, fobia al contacto humano. Pero también pueden persistir en el adulto fobias que son consideradas como experiencias infantiles. Ejemplo:
Fobias de la primera infancia que conciernen a los grandes animales conocidos por el niño por experiencia directa o relatadas (caballo, león, lobo) estos animales son imaginados en actitudes amenazadoras de devoración, de persecución.
Fobias a animales pequeños: ratones, insectos, cuya amenaza es sentida como un atentado a la integridad corporal.
Es importante la visión y la imagen introyectada en el fóbico, ya que todos los síntomas están en relación con situaciones visuales. Cada objeto fóbico aparece como una imagen única que lógicamente está relacionada con la historia del individuo, pero la posición neurótica fóbica es la misma y consiste en desplazar la angustia con un pretexto.
Por medio de los mecanismos de desplazamiento y simbolización el paciente logra una defensa contra la angustia. Es decir, que la angustia se desliga de su fuente real y se desplaza hacia una situación que suele simbolizar la tendencia o deseos amenazadores.
Si el neurótico fóbico se expone a la situación específica que provoca su miedo, el fóbico experimenta desmayo, fatiga, palpitaciones, transpiraciones, náuseas y temblores, es posible que el individuo no pueda continuar con la tarea que esté desempeñando y sea presa de pánico.
El individuo también se castiga constantemente por sus impulsos y tendencias inconscientes a través de las penosas restricciones y los sufrimientos que su fobia impone.
Una parte importante de la neurosis fóbica es la evitación sistemática. Cuando el individuo evita enfrentarse a la situación la persona o la idea que teme logra un control parcial de la
angustia y durante un tiempo alivia sus temores, no obstante con mucha frecuencia la evitación fóbica falla y el paciente sufre una crisis de angustia que lo proyecta en la conducta delictiva.