La idea de irracionalidad no solo abarca las practicas violentas. Esta calificación también ha servido para indicar las elecciones personales sobre los gustos por determinado equipo de fútbol. Así, entendidas bajo este concepto en contraposición a lo racional resultado de la reflexión intelectual, las preferencias individuales resultan arbitrarias e injustificadas.
Al contrario del subjetivismo que Sebreli vincula a las explicaciones sobre la afiliación individual hacia determinado equipo de fútbol, considerando la influencia familiar como un factor individual e irracional98, se establece que, a partir del propósito de Bourdieu al explicar el habitus como “estructura estructurante” y “estructura estructurada”99, tal inclinación deportiva, el gusto por determinado equipo, opera como
disposición transferible de las estructuras objetivas en el espacio familiar.
Es decir, que el gusto deportivo es transferido en forma de tradición, como producto social, y es individualizado como un esquema de percepción y acción. En este sentido, la elección del club deportivo, responde tanto a una decisión individual, como al entorno familiar de la persona, siendo un falso problema la propuesta de Sebreli, puesto que las practicas funcionan de esta manera, incluso las más legítimas, como el ballet o la escultura.
Así, el proceso de inscripción futbolística se presenta desde edades tempranas, puesto que los sujetos son vinculados con el equipo de gusto de los padres, específicamente el papá, quien es el encargado de guiar las primeras experiencias del hijo en las primeras asistencias al estadio. De igual forma, en la formación en dicho deporte, también es conducida por relaciones con otros familiares, pues es con los miembros de la estructura familiar con quienes se presentan los primeros “juegos”, adoptando tal interés en la práctica y el seguimiento de este deporte.
Eduardo: Mi tío joven, pues fue más o menos la persona con la que yo me crie, así
y eso, él era joven, él es de Millos, mi hermano también es de Millos, y si, por eso fue más que todo que yo empecé como a enamorarme así fue de Millonarios y no de Santa Fe. [Entrevista realizada el 18 de Junio de 2008]
Carlos: Porque desde muy chiquito mi papá siempre me lo… Era el deporte
predilecto de la familia, la familia siempre fue muy futbolera, mi hermano también
98 Ver Sebreli,
La Era del Fútbol, p. 35 y p. 38.
99 Ver Bourdieu y Wacquant,
90
influyó mucho en eso y, mi hermano mayor, y no, desde chiquito mi papá siempre me llevó al estadio y en el colegio. [Entrevista realizada el 15 de Junio de 2008]
Es así como, a partir de las estructuras familiares100, se genera la construcción del gusto deportivo, establecido como habitus futbolístico101, es decir, esquemas de percepción y de acción que orientan a las personas en la predilección de un deporte, tanto en su práctica, como lo es jugar fútbol con el grupo en el barrio o en el colegio, así como en el interés que los sujetos desarrollan por este, al seguir a un club deportivo especifico y buscar, actualizar y compartir información acerca de este.
Éste habitus es perpetuado por la interacción entre familiares, quienes son los encargados de “cultivar” en las personas la afición por el deporte y por el club del cual son seguidores. Si bien hay prácticas de otras actividades deportivas como baloncesto o voleibol, las cuales son ocasionales, sobre todo en los espacios educativos, no son, por sus habitus, deportes llamativos para las personas: “… el fútbol es todo, a usted le enseñan con eso y usted no puede cambiar, el fútbol es el fútbol por encima de todas las cosas…” expresa claramente Carlos.
Carlos: […] es como hereditario y en el sentido de que se transmite por generación, mi papá pues me lo enseñó, me lo inculcó, pero no me lo… Me lo
inculcó llevándome al estadio y cuando se vuelve tradición ir al estadio se vuelve sagrado para uno el equipo, hace parte de todo, de su entorno familiar, de su entorno social y Millonarios lo cautiva, lo cautiva a uno desde el primer momento. [Entrevista realizada el 15 de Junio de 2008]
Las formas en que los sujetos han adoptado la afición por el club responde, en este caso, a reproducciones sociales que han sido “cultivadas” a través de “tradiciones” que, en la mayoría de los sujetos entrevistados, a través de la estructura familiar, han adoptado estos habitus futbolísticos en la forma de “legado”, “herencia” que es transmitida entre generaciones. Es esta transferencia de esquemas de apreciación, de incorporación de estructuras objetivas las que permiten a los integrantes manifestar a través de esquemas de acción, como portar la camiseta de Millonarios, asistir al estadio para apoyar a su equipo de fútbol, las que difieren con la idea de “irracionalidad”.
Ahora bien, el habitus futbolístico en las personas, no es solo la recepción y ejecución de los esquemas deportivos incorporados, lo que propone una idea de pasividad. Las formas de manifestar el gusto es también adoptada y reinventada, pues la
100 Ver Bourdieu,
Poder, Derecho y Clases Sociales, p. 29.
101 Ver Bourdieu,
91 asociación en grupos barriales y en barras bravas, es una ruptura entre las prácticas habituales de los denominados hinchas tradicionales y los nuevos grupos, con prácticas diferentes.
Independientemente de la tradición familiar, también se elabora, un gusto futbolístico internacional, donde equipos no locales, principalmente clubes argentinos y europeos, complementan gusto deportivo de la persona. Existe, particularmente, una relación vinculante tanto con los equipos como con las barras bravas argentinas. En el caso de Millonarios, la proximidad con el equipo de Buenos Aires, River Plate, presenta una relación histórica y económica en donde, en distintas épocas, jugadores argentinos provenientes de dicho club fueron adquiridos por el equipo azul y, posteriormente, fueron jugadores figuras de Millonarios.
Es el caso de Alfredo Di Stefano, Adolfo Pedernera y Néstor Raúl Rossi en la década de 1950, periodo en el cual el fútbol colombiano se denominó “El Dorado”, y Juan Gilberto Funes en los años ochenta, que emergerían como símbolos en el historial deportivo del club. La persona que presenta un reconocimiento con el club, se apropia de dicha historia, haciendo suyos ídolos que no le son contemporáneos y a la vez estableciendo un vínculo con el club exterior. Por otro lado, el factor vinculante con un equipo extranjero también depende de la “reputación” de sus hinchas, si el sector denominado barra brava, en el ámbito latinoamericano, o Hooligan, en el contexto europeo, es grande y reconocido.
Eduardo: … La Doce, la xeneixe me gusta porque es una barra pues excelente uno
nunca los va a ver a ellos como amargos102 y eso igual con Los Borrachos pero en sí me gusta más la Doce porque, porque River Plate es rojo y a mí el rojo no me gusta, odio el rojo, la Doce tiene su azulito y todo. [Entrevista realizada el 18 de Junio de 2008]
Eduardo: … los del Galatasaray me gustan, de Turquía. ¿Por qué Galatasaray?
Eduardo: Porque esos también, esos manes son tremendos, esa salidas hasta la
mitad de la cancha con humo, pólvora, son manes rehinchas y son manes así por el estilo de un barrista pero no un barrista como el de acá sino como un barrista adaptado allá.
102 La palabra
amargo, utilizada en el argot de las barras argentinas, se traduce como una barra que no
muestra emotividad, no son valientes para enfrentarse a otras barras o que no apoya sin importar consecuencias a su equipo.
92 Europeo
Eduardo: Si, un barrista europeo, pero pues, sin perder el contexto barrista los
manes tienen severas salidas y todo entonces por eso me llama la atención, son descontrolados103. [Entrevista realizada el 18 de Junio de 2008]
Desde luego, otros son los determinantes sociales, independientes de la tradición familiar, que también permiten fortalecer en el gusto de la persona al fijar su atención en clubes no locales. Desde jugadores y técnicos que se tienen como referencia hasta los colores, como en el caso de Jerónimo al desconocer el vínculo entre Millonarios, cuyo color de identificación es el azul, y River Plate, caracterizado por la franja roja de su camiseta, y preferir el color azul que también identifica a Boca Juniors.
Así pues, retomando la idea de Sebreli expuesta al principio de acuerdo a las características que él llama subjetivas, como denomina el espacio familiar, se hace pertinente considerar el entorno familiar en la constitución del gusto futbolístico, no como un factor subjetivo solo por tratarse de una elección que no está sometida a una reflexión concienzuda y debatida la cual se decide por consenso general, sino como el ámbito que le proporciona a la persona adquirir, objetividad subjetivizada, marcos de guían las potenciales elecciones de la persona, “subjetividad socializada”104.
103 Las palabras
descontrol y descontrolados, se utiliza para expresar aquellas acciones de las barras que
las autoridades, especialmente la policía, no pueden contener o controlar o sofocar.
104 Ver Bourdieu y Wacquant,
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4.5. Postulado 10: Las barras bravas son agrupaciones integradas por personas