Nótese en este relato, la tranquilidad de Boehme haciendo el detalle de lo
momento sintió pena, agonía o
remordimiento por sus actos allá en el año 1944, y en plena guerra.
Pregunté si no era crimen, sólo me respondió que mató a un civil indefenso y que era un problema que sólo él
debería enfrentar en su consciencia, que seguramente sería una más en la lista de acciones a resolver en el ETERNO ORIENTE.
… “La guerra me enseñó muchas cosas, entre ella saber dividir el odio, el que sentía hacia Hitler y sus secuaces y otro más dentro de mí, un odio muy especial, era de aquel HIJO DE PUTA del
a mi mujer y por consecuencia la pérdida del embarazo donde un aborto fue ocasionado dejándola imposibilitada de tener más hijos.
Cada día era un día menos del Tercer Reich, la huida de los militares de segundo escalón, era tremenda. Pedí a mi Coronel un pelotón especializado en secuestros, quería antes que la guerra terminara hacer que ese odio dentro de mí desapareciera, las informaciones me indicaban que todavía estaba en
funciones, la familia del teniente, que orgulloso ya era Capitán de la Gestapo y estaba a salvo en Austria.
ejecutar mi última operación comando, esta era de orden personal, utilizando los servicios de Hitler.
Nunca pensé que secuestrar a un
cobarde era tan fácil, lo llevé al hospital donde mi señora se recuperaba, que todavía funcionaba. Encontré a mi amada esposa, ya repuesta de sus heridas, su aspecto psicológico estaba un poco difícil, ya que se culpaba de la pérdida de su hijo.
Creo que fue el de recibir la noticia de que tenía en mi poder a ese salvaje que su recuperación mental fue inmediata, el médico me aconsejó que la llevara ya que los rusos, en pocas semanas estarían
tomando el hospital. Ya fuera del nosocomio, y dentro de un pequeño bosque, llevamos adelante mí plan de venganza.
Fue ellaquien disparó los primeros cuatros tiros en ambas piernas y brazos, el silencio del bosque era interrumpido por los gritos de desesperación de ese asesino. Fueron dos horas de sufrimiento de ese infeliz, mientras los integrantes del comando, descasaban debajo de frondosos árboles, nosotros dedicamos esos 120 minutos para jurarnos nuestro verdadero amor, infelizmente nuestra música de fondo eran los frecuentes estruendos de los cañones rusos y muy de vez en cuando, el de los alemanes,
que marcaba una clara falta de logística, quizás en el preámbulo de la derrota. Nos juramos que nunca seriamos
derrotados, ya cansados de escuchar los gritos que cada vez eran más fuertes con puteadas a todos nosotros, juró vengarse una vez recuperado de sus heridas
provocadas por una prostituta de
soldado. Una vez más mi señora tomo la
Luger, que cargada con balas aceitadas
con veneno, disparo sobre ese infeliz. El primero acertó donde ella había apuntado el tiro, el segundo fue en el lado derecho del pecho. Y sólo dijo…” VAS PARA TU INFIERNO HIJO DE PUTA”…..Un soldado terminó el servicio, cortando la lengua de ese
infeliz teniente de la Gestapo de Hitler. Que terminó su vida como Capitán de la SS.
Logré llevar a mi esposa, lo más cerca de Austria posible, como otra jura de amor. No había plazo de un nuevo reencuentro, pero nuestro amor,
superaría todos los posibles tropiezos que la guerra y el pos guerra no
depararía. No sintió ningún
remordimiento al contar con el fin dado al Capitán de la Gestapo.”….
Nota Del Autor:
Un día más de relatos estaban por finalizar, me pidió que me quedara con él, ya que contaría el último, varios días
pasarían hasta otra reunión, un viaje a Bariloche nos separarían hasta la próxima reunión. Ese día lo noté
cansado, pregunté el por qué, si alguna discusión de su familia, me respondió que hoy después de 30 años de actividad masónica, este era un día muy triste, ya que cerraba las operaciones de La Logia Masónica, la Logia fue adormecida. Sentía remordimiento por todo el mal que aplicó en contra de los ideales de La Orden, se justificaba por el libre arbitrio y por qué la vida lo llevó a ser un mercenario. En una palabra estaba confuso con sus ideas. Ya acostumbrado, quedaba en silencio haciendo compañía al viejo alemán. No compartía sus
Me agradeció mi silencio.
Foto sacada del blog de Abel Basti
… “En un período de 1 mes y medio ejecuté mis dos últimas operaciones comando, como militar en la segunda guerra mundial, y como soldado del
Tercer Reich. Lo interesante que no fueron operaciones en auxilio a
Alemania pero sí, para beneficio de la tropa y mío personalmente.
Las noticias eran desalentadora, estábamos en una región donde la rendición a los rusos era eminente. Fui llamado ante el Coronel del Regimiento, quien me otorgó el cargo de Teniente Coronel, no por mérito, sino porque él estaba decidido a desertar. Tenía todo planeado y su destino era España, donde su familia estaba segura desde mayo del 44.
Como un último acto de agradecimiento a la tropa, pretendió otorgar la mayor
cantidad de medallas, sean al mérito o a la honra, que la misma tropa se negó a recibir. Ya que prisioneros de los rusos, esas condecoraciones pesarían en
contra, ya sabíamos con qué odio los rusos recibían a los simples soldados era cuestión de imaginar luciendo en el pecho alguna medalla de LOUVOR. Se decidió que las mismas fueran fundidas y repartidas entre la misma tropa, si mal no recuerdo eran unos 22 a 25 kg, que seguramente habrá quedado unos 2 kg. De Oro.
El primer mando que di, fue el de buscar un sosia, para substituir a nuestro
coronel desertor. Fue un muerto que por las medidas y peso, pasaría bien por
nuestro militar, fue sólo dar un tiro en la cara, provocando su desfiguración. La segunda orden, fue el recuento de efectivos, divididos entre capacitados, heridos y enfermos. Eran cerca de 300 soldados, que trabajamos a full, para modificar toda la documentación del Regimiento, se quemó todo documento que podría ser útil al enemigo.
Rebajé a los oficiales para mando de suboficiales, y a éstos los destiné como soldados rasos.
Nota Del Autor:
Si en el capítulo anterior la palabra “mercenario” encuadraba en mí, al escuchar lo narrado en este capítulo ya
no tenía duda alguna, estaba delante un verdadero “MERCENARIO”, pretendí relacionarlo con lo leído o escuchado sobre el Modus Operandis de todos aquellos llamados de la misma forma.” Pregunté a Boehme, el porqué de su venganza personal el porqué de inducir a su esposa a cometer un asesinato con alto índice de crueldad, simplemente me respondió, —la guerra lleva a muchas cosas, culpé y ejecuté a ese Teniente HIJO DE PUTA, por su barbarie, en aquel momento estábamos en guerra, y estaba perdida, planifiqué y ejecuté ese plan con odio, con sed de venganza, quizás representópara mí el fin a muchos de mis fracasos, llevo desde mi niñez un trauma, ese Gestapo mató a mi hijo que
era mi futuro, mató también mis ansias de continuar teniéndolos, los civiles que comandaban la guerra también habían matado mis triunfos, en aquella época fui ejecutor de muchos hechos.
CAPÍTULO V
RENDICIÓN A LOS RUSOS