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MEDICAL PRACTITIONER AND THE PATIENT

6. THE DESIGN PROCESS FROM THE STAKEHOLDERS’ POINT OF

6.3 THE AIM OF THE INTERVIEWS

6.5.1 OBJECTIVES

Para hablar de Economía Popular y Solidaria, Economía Solidaria, Otra Economía, Economía Comunitaria, Economía Social y Solidaria, como la llaman diferentes países es necesario identificar la unidad doméstica (UD) como parte principal de este sector. Esta UD se entiende como la célula o microunidad de la economía popular, de la misma

13 Aquí entendemos como jóvenes “la edad de transición entre la infancia y la adultez, en el que se procesa la construcción de identidades y la incorporación a la vida social, cuyas edades estas comprendidas entre los 14 y 25 años” Según la ONU, informe 1999.

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manera que las empresas son células o microunidades de la economía capitalista, pueden estar formadas por personas vinculadas por consanguinidad, unipersonal, multifamiliar, amigos, comunidades étnicas, vecinos, grupos que se unen libremente para cooperar o agregaciones solidarias de otro tipo que comparten recursos y articulan estrategias explícitas o implícitas para reproducir su vida colectiva. Incluyen diferentes formas de inversión del trabajo ya sea trabajo asalariado, trabajo mercantil individual o asociado, trabajo por cuenta propia, trabajo comunitario o trabajo de formación (Coraggio, 1999). Estas unidades domésticas populares estaban presentes en nuestro país desde hace décadas, mas no estaban mencionadas ni visibilizadas.

Es importante aclarar que la unidad doméstica se diferencia de la empresa que es la célula del capital, aunque dentro de la teoría de la economía campesina han surgido varios conceptos para referirse a la unidad familiar como: unidad económica campesina, unidad económica campesina pluriactiva14, unidad familiar campesina. En el marco de la investigación utilizamos el término unidad doméstica campesina (UDC) que básicamente es la unidad de medida de la EP para identificar a los actores del sector agropecuario que no están visualizados únicamente desde la producción en la explotación agrícola sino también identificando sus relaciones sociales como parte fundamental de su identidad.

Tras la Asamblea Nacional Constituyente del año 2008 y la reestructuración de la Constitución, muchos cambios se han dado al devenir del Ecuador, uno de estos fue el sistema económico, antes del 2008 la constitución reconocía un sistema social de mercado, mientras a partir de la nueva constitución menciona su sistema económico como social y solidario15. Este nuevo sistema económico reconoce 4 formas de organización en la economía: economía pública, economía privada, economía mixta y economía popular y solidaria. Esta última forma de organización económica evoca la importancia histórica de las prácticas económicas que están orientadas a la reproducción ampliada de la vida de todos, cuyo papel fundamental cumplen las unidades domésticas para el desarrollo de

14 Este término lo utiliza Hubert C. de Grammont en su trabajo “La nueva estructura ocupacional en los hogares rurales mexicanos”.

15 Art. 283: El sistema económico es social y solidario; reconoce al ser humano como sujeto y fin; propende a una relación dinámica y equilibrada entre sociedad, Estado y mercado, en armonía con la naturaleza; y tiene por objetivo garantizar la producción y reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibiliten el buen vivir.

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diferentes formas de organización como son: asociativas, autogestionadas, cooperativas (Coraggio, 2011: 293).

Para entender a la economía campesina como una forma de economía popular y solidaria, primero debemos entender que es economía popular y economía solidaria. Estos términos han sido tratados de forma separada por diferentes autores a nivel latinoamericano como europeo, quizá uno de los pioneros es Razeto (1993) quien expone que la economía popular se encuentra en las unidades económicas manejadas de forma familiar, unipersonal u organizaciones económicas populares quienes gestionan sus recursos escasos en formas de cooperación o ayuda mutua para generar ingresos que le permitan satisfacer las necesidades de alimentación, salud, vivienda y educación. Estas unidades económicas populares pueden realizar actividades de producción, comercialización o prestación de servicio a pequeña o mediana escala, no obstante su fortaleza radica en la fuerza de trabajo, más no en la inversión del capital (Razeto, 1993).

A esto se suma la propuesta de Coraggio (1999) quien indica que la economía popular también puede ser llamada economía del trabajo o economía de los trabajadores, la misma que está basada en la fuerza de trabajo pero subordinada de alguna u otra manera al capital, estas unidades domésticas populares se centran en el trabajo autogestionado sin descartar la posibilidad de utilizar alguna fuerza de trabajo asalariado (82; 83; 84). Algo muy diferente a las tradicionales relaciones laborales capitalistas, quienes ven como única relación la forma salarial-mercantil. A partir de esta concepción se posicionan como parte de la economía popular, así lo señala Da Ros (2001: XIII) “un modo específico de organización socioeconómica anclado en aspectos tradicionales del mundo popular y campesino, y basados en la valorización del trabajo mancomunado y en el desarrollo de relaciones de reciprocidad.”, estas características destacan la solidaridad, ayuda mutua, cooperación que son inherentes en las UDC.

Por su parte la economía solidaria también ha sido trabajada por diversos autores como Laville, Singer, Coraggio, Razeto entre otros. Así Laville (2015) explica que la economía solidaria es muy cercana a la economía social aunque no son sinónimos, sin embargo la utilización del término “Social y Solidario” representaría ventajas que si las utilizásemos separadas ya que traería confusiones (19-20). Mientras que Singer adiciona

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que la economía solidaria evoca formas organizativas de aquellas personas que han sido marginalizadas del mercado de trabajo, y que ahora forman modos de producción o distribución alternativa al capitalismo, llevadas bajo valores de democracia, con formas de organización igualitarias y democráticas en diferentes actividades económicas (Singer, 2000: 13). Entonces la ES rememora al sector asociativo, cooperativo u organizado alternativo al capitalismo y de una u otra manera excluye a aquellos emprendimientos unipersonales que sí están incluidos en la economía popular.

Gráfico N°. 2

Sistema económico social y solidario

Fuente: SEPS (2012)

En el caso del Ecuador estos dos términos, Economía Popular y Economía Solidaria se han funcionado, reconociéndola como economía popular y solidaria, la misma que incluye al sector asociativo, comunitario, cooperativo y unidades domésticas populares16. A tal punto que se lo da una definición que dice:

16 Unidades domésticas o también conocidas como UEPS: son formas económicas pequeñas las cuales

abarcan actores como: emprendimientos unipersonales, familiares domésticos, comerciantes minoristas talleres artesanales y personas encargadas de la economía del cuidado. (SEPS, 2012)

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“a la forma de organización económica, donde sus integrantes, individual o colectivamente, organizan y desarrollan procesos de producción, intercambio, comercialización, financiamiento y consumo de bienes y servicios, para satisfacer necesidades y generar ingresos, basadas en relaciones de solidaridad, cooperación y reciprocidad, privilegiando al trabajo y al ser humano como sujeto y fin de su actividad, orientada al buen vivir, en armonía con la naturaleza, por sobre la apropiación, el lucro y la acumulación de capital.” (LOEPS, Art. 1).

Tras la importancia que se le dio a la EPS, primero cambiando el sistema económico en la constitución y reconociendo a la misma como parte de sistema económico, seguido de la creación de institucionalidad pública encargada del fomento, regulación, control y acompañamiento. Otro aspecto importante fue visibilizar a través de su cuantificación de actores. Según datos de las SEPS en el año 2012 sumaba un total de 698,088 actores, en los que incluía sector comunitario, cooperativo, asociativo y UEPS17; así mismo la importancia del sector como generador de empleo es tal que el 65% de los empleos de país pertenece a la EPS.

Las UEPS son el segmento más numeroso en la EPS, ya que al año 2012 en el país existió 677,978 UEPS, representando un 97,12%18. De éstas, el más alto porcentaje pertenece al sector agrícola19 con un 48%, los mismos que están representados a través de las unidades productivas agropecuarias (UPA) tanto familiares y subsistencia (SEPS, 2012: 12).

Mientras que al 2015 la SEPS registró 4,273 asociaciones dedicadas a labores agrícolas y ganaderas, elaboración de productos alimenticios y pesca; de las cuales 3173 se dedican exclusivamente a las actividades agrícolas y ganaderas. De igual manera el sector cooperativo en el país registra 309 cooperativas que se dedican a actividades agrícolas y ganaderas, pesca y silvicultura; de las cuales 157 se dedican exclusivamente a actividades agricultura y ganadería. Muchas de estas organizaciones están ubicadas en

17 Los datos de la SEPS al año 2012 registran 3,827 cooperativas; 1,683 asociaciones y 14,600 unidades

que pertenecen al sector comunitario. Es evidente que a diferencias de la UEPS, este número cambia en los años siguientes, ya que se tiende un registro más actualizado.

18 La UEPS han sido determinada en el Censo Nacional Económico 2010, Censo de población y vivienda

2010 y al Tercer censo agropecuario del 2000.

19 Según el tercer censo agropecuario realizado en el año 2000, se identificaron 842.882 UPAS, de las cuales

52,7% son unidades agrícolas de subsistencia; 42,8% son empresas tradicionales y apenas el 4,5% a unidades agropecuarias empresariales de tecnología moderna. (SEPS, 2012: 12)

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zonas campesinas y organizadas de forma comunitaria. Estos datos evidencia la importancia del sector de la EPS en el país y en especial aquellos que se dedican a labores agropecuarias.

En el caso de la provincia del Azuay las asociaciones de producción que se dedican a labores agropecuarias y elaboración de productos alimenticios suman un total de 151, de las cuales 133 se dedican únicamente a actividades agrícolas y ganaderas. Mientras que en el plano cooperativo el número es menor, ya que existen 10 cooperativas que se dedican a labores agrícolas y ganaderas en la provincia al 2015.

Dentro de la economía ecuatoriana la economía popular es un término referido recientemente que puede estar mirado bajo una mirada desarrollista, pero en todos a nivel microeconómico, entre estos están comerciantes, artesanos y campesinos, de los cuales la mayoría se organiza a nivel familiar (Coraggio, 2013: 26). Entonces se plantea que la economía popular es un sustrato imprescindible en el sistema económico que cumple funciones importantes, pese a que hasta este momento está subordinada a la lógica mercantil capitalista, por ejemplo: los excedentes de la producción se las dirige al mercado, más su producción no realiza prácticas de mercado, siendo necesaria para completar la comercialización o venta ya que se ha suprimido otras formas como el truque. Entonces las actividades de las unidades domésticas campesinas si bien son parte de la EPS, pueden actuar con formas mercantiles capitalistas, como también acorde con una economía social o economía solidaria.

Hay que recordar que el término campesino nació mucho antes que el capitalismo, al igual que sus distintas formas de organización, participación y trabajo o reproducción que pueden ser asociativas, cooperativas, comunitarias, familiares u otras formas, pero no capitalista. Esto coincide con lo mencionado por Bunde (2006) donde señala que la reproducción social de la unidad doméstica campesina no está motivada por el afán de lucro ni ganancia, está movida por la posibilidad de mejorías y el mantenimiento de las condiciones de vida y de trabajo de todos los miembros de la familia (27-28).

Finalmente la economía campesina se relaciona con la EPS no simplemente con los amparaos legales y constitucionales, sino también en la igualdad de principios que las rigen. Así la economía campesina se caracteriza por no ser un grupo aislado, sino ser un

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grupo social donde destaca la cooperación ya sea a nivel familiar o comunitario, no únicamente respecto a las actividades productivas sino también en actividades culturales y religiosas, esto evidentemente es una características de la economía popular y solidaria. A decir de autores como Guerra (2014) en América Latina se suma el componente comunitario que viene desde épocas precoloniales, en el que se reconoce a una persona como el fin y no como el medio (11).