Como ocurre en muchas otras enfermedades cuya etiología no está bien definida, el
diagnóstico de EA se basa fundamentalmente en una combinación de características clínicas, hallazgos en la exploración física y evidencia radiológica de la enfermedad. Es necesaria la presencia de síntomas axiales junto con la evidencia radiológica de sacroileitis.44
Uno de los principales problemas del proceso diagnóstico de esta enfermedad es el retraso en el diagnóstico. Esto puede ser debido a que los síntomas y las manifestacio- nes clínicas iniciales de la enfermedad son comunes a otras patologías.21 Un diagnós-
tico precoz es crucial, ya que permite iniciar rápidamente un tratamiento adecuado,
la evolución es más favorable y los fármacos anti-TNF son más eficaces en estadios
tempranos.4
Aunque el dolor lumbar inflamatorio y la rigidez matutina son habitualmente las manifestaciones iniciales de la EA, su valor es limitado e insuficiente para realizar el
diagnóstico, ya que no existen evidencias radiológicas que determinen un claro diag-
normales en la Velocidad de Sedimentación Globular (VSG) o Proteína C Reactiva (PCR) no excluyen el proceso. A diferencia de lo que sucede en la artritis reumatoide (AR) donde se ha demostrado una buena correlación de ambos Reactantes de Fase Aguda (RFA) con la actividad clínica y progresión radiológica de la enfermedad.45
Únicamente entre 50-70% de los pacientes con EA activa tienen elevado el valor de la PCR,
consecuencia de la naturaleza inflamatoria de laenfermedad.21
Actualmente, los criterios diagnósticos utilizados son los criterios de clasificación de Nueva York modificados de 1984.4, 9 Estos criterios, tienen una sensibilidad del 83%
y una especificidad del 98%.4
Criterios diagnósticos de EA (Nueva York modificados 1984)
Criterios clínicos:
1. Dolor lumbar y rigidez de al menos 3 meses de duración que mejora con el ejercicio y no cede con el reposo.
2. Limitación de la movilidad de la columna lumbar en los planos frontal y sagi- tal.
3. Limitación de la expansión torácica respecto a los valores normales corregi- dos para edad y sexo.
Criterios radiológicos
4. Sacroileítis bilateral grado II a IV.
5. Sacroileítis unilateral grado III a IV.
Figura 4: Criterios de clasificación de Nueva York modificados para el diagnóstico de EA en
Grado Nivel Descripción
0 Normal Márgenes claros
1 Sospechoso Cambios sospechosos (ninguna anomalía específica).
2 Mínima sacroi-
leítis
Pérdida de definición del borde de las articulaciones sacroilíacas,
evidencia de esclerosis y mínimas erosiones pero sin estre- chamiento notorio del espacio.
3 Moderada sa-
croileítis
Esclerosis definida en ambos márgenes de la articulación, márgenes borrosos o poco definidos y cambios erosivos
con pérdida del espacio articular.
4 Anquilosis Fusión completa o anquilosis de la articulación sacroilíaca. Figura 5: Criterios de Nueva York para Graduación Radiológica de Sacroileítis.46
Se establece el diagnóstico de EA si se cumple el criterio radiológico de sacroileítis
y al menos uno de los clínicos. Se clasifica como “EA probable” si están presentes los tres criterios clínicos o el criterio radiológico está presente sin ningún criterio clínico.4
El uso de estos criterios no es aplicable en estadios tempranos de la enfermedad, fase preradiológica, debido a que los signos radiológicos característicos de sacroileítis no son visibles. Puede pasar mucho tiempo, incluso años, desde la aparición del dolor lumbar hasta la aparición de sacroileítis radiológica por lo que el uso de estos criterios puede retrasar el diagnóstico de la enfermedad lo que se traduce en un aumento de la morbilidad y un retraso en el tratamiento.27, 45, 47
La ausencia de sacroileítis radiológica durante las fases iniciales de la enfermedad
no implica que no exista una inflamación en las articulaciones sacroilíacas y/o otras
partes del esqueleto axial. Las técnicas de resonancia magnética nuclear han demostra-
do que se produce una inflamación aguda en las articulaciones sacroilíacas y/o colum- na vertebral antes de la aparición de cambios detectables radiológicamente.45, 48
Figura 6: Espondilitis anquilosante y formas iniciales preradiológicas denominadas EsA axial.48
Con el objetivo de un diagnóstico más precoz de las espondiloartritis, a principios
de los años 1990 aparecieron 2 nuevos criterios de clasificación de las espondiloartritis
(EsA), los del Grupo Europeo para el Estudio de las Espondilartropatías (ESSG)49 y
los de Bernard Amor50 en los que la sacroileítis radiológica no es un criterio de obliga-
do cumplimiento. La utilidad de éstos como criterios diagnósticos de EA en la práctica diaria es modesta.27, 51-53
La necesidad de identificar espondiloartritis inflamatoria en estadios cada vez más
precoces pusieron en evidencia las carencias de estos criterios para el reconocimiento
temprano (preradiológico) de la afectación inflamatoria de las articulaciones sacroi- líacas.48, 54 El grupo ASAS (Assessments of SpondyloArthritis International Society)
propuso unos nuevos criterios de clasificación para EsA.55 Estos criterios dividen a los
pacientes con EsA en dos subgrupos según la forma de presentación clínica:
• EsA predominantemente axial: incluye a la EA y a las formas iniciales, actual-
• EsA predominantemente periférica: artritis reactiva, Artritis Psoriásica (AP),
artritis asociada a enfermedad inflamatoria crónica intestinal y EsA indiferenciada. Además define como “espondiloartropatía axial preradiográfica” o “espondiloar-
tritis axial no radiográfica” (EsAaxnRx) para pacientes con forma clínica axial en los que no se detecta daño estructural radiográfico en las articulaciones sacroilíacas que no
pueden ser diagnosticados de EA, aunque clínicamente son indistinguibles.56
Los criterios de clasificación del grupo ASAS clasifican a los pacientes de acuerdo
con su forma de expresión clínica (axial o periférica).45 La sensibilidad y la especi-
ficidad para los criterios de EsA axial son 82,9 y 84,4% respectivamente y para EsA
periférica 78,0 y 82,2%.54
Figura 7: Criterios de clasificación ASAS para EsA axial.55
Estos nuevos criterios son criterios de clasificación, no de diagnóstico en la prác- tica clínica. Sin embargo, en ausencia de criterios diagnósticos apropiados, se usan
enfermedad y un mejor manejo de estos pacientes.45, 54