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3.3 Obtaining Modus Operandi Information

Ya hemos visto la trayectoria de cómo nacieron los toques o señales, pasando por los diferentes instrumentos que los han interpretado. Estos últimos los podemos ver en diversos textos que nos hacen exposiciones de sus interpretaciones o de sus reglamentos a ejecutar.

Uno de los primeros reglamentos que podemos ver es el reflejado en uno de los libros del Anti- guo Testamento, en el cual vemos cómo debían moverse a sus diversos toques. Este es el libro cuar- to: Los Números, que en su capítulo X (Manda Dios que se hagan dos trompetas de plata), algunos de sus puntos dicen: «El Señor dijo a Moisés: Hazte dos trompetas de plata, batidas

a martillo, con las que puedas avisar al pueblo cuando se ha de levantar el campamento. Y cuando hicieres sonar las trompetas, se congregarán cerca de ti toda la gente a la puerta del Tabernáculo de la alianza.

Si tocares una sola vez, acudirán a ti los príncipes y las cabezas del pueblo de Israel. Pero si el sonido fuese más prolijo y quebrado, los que están a la parte oriental, moverán

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los primeros el campamento. Al segundo toque semejante, y sonido recio de la trompeta, recogerán las tiendas los que habitan al mediodía, y lo mismo harán los demás, en sonando reciamente las trompetas para la marcha.

Cuando se haya de congregar el pueblo, el sonido de las trompetas será sencillo y sin re- doble. Tocarán las trompetas los sacerdotes hijos de Aarón y esto será un estatuto perpetuo en vuestras generaciones.

Si saliereis de vuestra tierra a pelear contra los enemigos que os muevan guerra, toca- reis con redoble las trompetas. Cuando hubiereis de celebrar un banquete, días de fiesta, las calendas o principios del mes, tocareis las trompetas».

Esto puede ser el primer código escrito en el que podríamos basarnos para decir que los códigos eran fundamentales en la vida del hombre.

Toda la historia escrita está marcada de hechos en donde aparecen trompetas con sus toques por los que los ejércitos actuaban. Jenofonte nos habla de sus batallas en su Expedición de los Diez

Mil y en todas ellas el instrumento que aparece es la trompeta.

Ricardo Fernández de Latorre, en su Antología de la Música Militar, nos da unas referencias de Alejandro Magno cuando entró en Babilonia en el 331 a. C.: sus unidades se comunicaban

con medios sonoros a una distancia de hasta dos kilómetros, el cual configuró un código de toques.

Otro código en el que podemos ver toques es del Imperio Romano. Este viene en la obra de Ve- gecio Instituciones militares capítulo XXII, libro II, en el cual nos hace referencia a las funciones que han de desempeñar los distintos instrumentos musicales: «Tiene la Legión trompetas, trom-

pas y cuernos. El trompeta toca el ataque y la retirada [...] El cuerno toca la asamblea [...] y también cuando se castiga de muerte a algún soldado [...].El trompeta toca cuando los soldados salen para mudar las guardias, para las rondas, para hacer algún recono- cimiento o para otros servicios, que cesan luego que vuelve a tocar. Los trompetas tocan cuando las banderas han de marchar o cuando han de hacer alto. Se usan estos toques en los ejercicios y en las marchas para que, acostumbrados a ellos los soldados, los obedezcan prontamente en un día de acción, cuando se les mande atacar o estarse quietos, seguir al enemigo o retirarse».

Como ya hemos mencionados anteriormente, los eneatores estaban muy reglamentados, llegan- do a tener el ejército romano centurias de cornicines y tubicines.

Con la caída del Imperio de Occidente caen también las estructuras reglamentadas romanas musi- cales y, aunque los godos no las mantienen, Joaquín de Sotto y Montes en su Síntesis Histórica de la

Caballería Española recoge un toque de ellos: el toque de Anubda, en el que todos los señores feu-

dales estaban obligados a acudir rápidamente, perfectamente armados y montados al lugar de asamblea. Otro de los toques que recoge don Joaquín es el de Apellido, en el que también nos da la sanción de no atenderlo: «[…] el peón que al oír el toque de Apellido no se incorporaba a su

hueste con rapidez, recibía la sanción de ser degradado, consistiendo tal en sufrir que le mesaran la barba. En cuanto a los Caballeros y demás Hombres de Armas, además de la sanción pecuniaria se veía condenado a que le fuese cortado el masgo de la cola de su ca- balgadura, pena que aparte de influir en el valor material del caballo, igualmente suponía un escandio moral para el jinete».

También del mismo libro, nos muestra que los torneos y justas se hacían por medio de las seña- les con toques, entre los que están las entradas al palenque o tomar campo.

Con el paso de los años los reyes y señores feudales mantienen en sus huestes sus instrumentos de señales, llegando al siglo XV en el que los Reyes Católicos crean el primer ejército reglamen- tado, las Guardas Viejas de Castilla, cuyos efectivos iniciales fueron de unos 2.500 caballos

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articulados en veinticinco compañías de cien jinetes, en las que cada una contaba con un trompeta. Esto nos hace afianzarnos más en el hecho de que el trompeta era fundamental para la trasmisión de las órdenes oportunas.

Salvador de Madariaga, en su libro sobre Carlos V, nos hace llegar del año 1546 el nombre de un toque que hoy está en nuestra Caballería: Botasillas. Este toque también estaría relacionado más tarde en los siete toques de la Carta de Essamen de 1613, para los trompetas de Felipe III.

Existe otro reglamento de toques, aparecido en las Ordenanzas de Felipe V de 1728 –siendo este para tambores- en el que se recogen: Diana, Asamblea, Bandera o Tropa, Marcha, Ban-

do, Orden, Baqueta, Llamada, Fajina, Misa, General(a), Oración y Retreta.

Para confeccionar los Toques que deben aparecer en las Reales Ordenanzas de Carlos III, de 1768, es requerido el primer oboe de la Capilla Real, don Manuel Espinosa de los Monteros, el que escribe una relación de Toques que han de usar los Trompetas y Timbales de la Cavallería

en Guarnición, Quartel y Campaña. Así como también los Toques que han de observar los Cuerpos de Dragones. Desde estas Reales Ordenanzas los reglamentos de los toques se han ido

implantando en casi todos los publicados, tanto en letra como con partituras.