5. General offsetability framework
5.3 Offset opportunity and offset feasibility
Según Carvalho et al. (2005) la planta de vivero es uno de los insumos más importantes para la formación de una plantación de cítricos, teniendo en cuenta el carácter perenne del cultivo. La importancia de la planta de vivero radica en el hecho de que el potencial máximo de producción y de calidad de las frutas será revelado entre 6 y 8 años después de plantada, y la longevidad de la plantación solamente se sabrá en un intervalo de tiempo aún mayor (Teófilo Sobrinho, 1991). De la misma forma que una planta de vivero de buena calidad constituye una de las principales bases de la citricultura, una planta de vivero de baja calidad puede originar una plantación improductiva y hacer inviable un negocio lucrativo.
En Brasil todos los años millones de árboles son erradicados debido a la clorosis variegada de los cítricos (CVC), greening (HLB), cancro cítrico y a otras enfermedades y plagas. Buena parte de estas plantas ni llega a producir por una simple razón: ellas fueron llevadas a las plantaciones con algún tipo de enfermedad, o sea, salieron del vivero contaminadas.
La falta de conocimiento inicial con respecto a la CVC y sobre sus formas de contagio, llevó a la contaminación de muchas plantas madres, las cuales se mantenían en el campo, en ambiente sin protección, y por lo tanto, estaban expuestas a la acción de los insectos vectores. De esta manera, las yemas que se tomaban de ellas originaban plantas igualmente infectadas. De forma análoga, también los viveros donde se producían las plantas se mantenían a cielo abierto, originando un escenario igualmente propicio para la acción de agentes vectores. La precariedad mostrada en la estructura de producción de plantas de vivero provenía de la no percepción por parte de los productores rurales y viveristas sobre la importancia estratégica de este elemento (Valle, 2002).
Es sabido que los estándares genéticos y fitosanitarios de la planta de vivero influyen decisivamente en la productividad, resistencia y longevidad de la planta adulta. Sin embargo, se mantenía una visión en la que la planta de vivero se consideraba como un factor de producción poco relevante, y su adquisición no consideraba ningún otro aspecto que no fuera su precio. Por este motivo, los viveristas limitaban sus actividades a la producción de plantas a un bajo precio, y cuestiones como
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tratamientos fitosanitarios o calidad genética del material que habría de ser injertado quedaban relegadas a un segundo plano, o aún, ignoradas (Valle, 2002).
En 1994, la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento del Estado de São Paulo (SAA-SP) adoptó medidas que resultaron en el “Programa de Certificación de Plantas de Viveros de Cítricos en el Estado de São Paulo”, que determina su producción en ambiente protegido, donde las plantas deben producirse en recipientes, con sustrato y agua desinfectados y material vegetal diagnosticado para virosis y para CVC (Panzani et al., 1994).
El primer obstáculo para el establecimiento de las técnicas de producción de plantas en ambiente protegido eran los altos costos de establecimiento y mantenimiento del vivero. Buscando estimular la transición para esa nueva base productiva, durante los años 1997 y 1998 se firmó un convenio entre el Centro de Citricultura "Sylvio Moreira" (CCSM) y la Embrapa, que dio lugar al “Programa de Incentivo para la Producción y Divulgación de Plantas de Viveros de Cítricos Libres de CVC y otros Patógenos” (Borges et al., 2000).
De acuerdo con los términos establecidos en este programa, correspondía al CCSM el mantenimiento de plantas madres, la producción y el suministro de yemas, la generación de técnicas y procedimientos para la producción de plantas de vivero en ambiente protegido y la transferencia de este conocimiento a la Embrapa y a un grupo de viveros comerciales seleccionados para el programa. A su vez, la Embrapa se comprometía a producir y estimular la producción de plantas de vivero según el estándar de certificación, correspondiéndole también la comercialización de las plantas que ella y que los viveristas seleccionados produjeran. Finalmente correspondía a los viveristas implantar en sus viveros las estructuras necesarias para la producción en ambiente protegido, los cuales tenían la compra de sus plantas garantizada por la Embrapa (Valle, 2002).
Satisfechas las condiciones y escala mínimas para el suministro de material para la producción de plantas de vivero, se dio paso al programa avanzado, que consistió en tener disponibilidad de nuevas variedades libres de patógenos como CVC,
Phytophtora y nemátodos, plantas pre-inmunizadas contra razas severas de tristeza,
así como contar con técnicas de análisis y diagnóstico de patógenos de la planta y del suelo (Carvalho, 2001).
La evolución de este sistema permitió el suministro de miles de yemas y semillas, llegando a todos los segmentos de producción, con la diferencia de que todo el material se genera a partir de clones microinjertados y pre-inmunizados.
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En la actualidad en que existe un gran número de viveristas produciendo yemas y plantas de vivero en condiciones protegidas, la preocupación del CAPTACCSM de producir yemas en gran escala disminuyó, y su atención ha estado más enfocada al desarrollo de herramientas de diagnóstico, para las cuales se han empleado recursos derivados de la biotecnología, área en la que el CAPTACCSM se transformó en una de las principales referencias mundiales en los últimos años (Machado, 2001).
Gran parte de las normas de certificación de plantas de vivero se deben a experimentos y trabajos desarrollados en función de normas internas de producción de las propias empresas de cítricos.
En febrero de 1998, la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento del Estado de São Paulo actualizó la última versión (1994) de las normas para la producción de plantas fiscalizadas y certificadas, que hasta entonces era de carácter voluntario. En aquel momento de drásticos cambios, en el que se lanzaban nuevas reglas y normas para la producción de plantas de vivero de cítricos, muchos productores se vieron en la necesidad de adaptarse al nuevo sistema de producción. Las técnicas eran poco conocidas y todo manejo requería ser discutido nuevamente: cómo y dónde construir el vivero, cómo irrigar, cómo nutrir las plantas y cómo prevenir enfermedades y plagas como CVC, cancro cítrico, Phytophthora y nemátodos. En reuniones entre técnicos y viveristas para discutir esa nueva metodología, surgió la Organización Paulista de Viveros de Plantas de Cítricos – Vivecitrus en octubre de 1998.
De acuerdo con este programa, a partir del 1º de julio de 2000, los semilleros para la producción de portainjertos de cítricos deberían establecerse sólo en ambiente protegido, a prueba de áfidos; a partir del 1º de enero de 2001, sólo se registrarían viveros para la producción de plantas cítricas instalados en ambiente protegido, a prueba de áfidos; y después del 1º de enero de 2003, se prohibió el comercio y el transporte de portainjertos y plantas de cítricos producidos en viveros sin protección con malla antiáfidos en todo el Estado de São Paulo (FUNDECITRUS, 2008). Por lo tanto, desde enero de 2003, en el Estado de São Paulo todas las plantas cítricas se producen obligatoriamente en viveros protegidos.
En febrero de 2003, la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento del Estado de São Paulo, a través de la Agencia de Defensa Agropecuaria del Estado de São Paulo, publicó la "RESOLUCIÓN ADAESP 2" actualizando y completando la última versión (1998) y reglamentando la producción, comercialización y transporte de plantas cítricas certificadas.
Tales normas fueron discutidas, revisadas y adoptadas por los viveristas que notaron la exigencia, ahora del propio productor, por la compra de plantas sanas, de calidad. Al igual que otras instituciones, Vivecitrus jugó un papel fundamental en esta fase de transición. En once años de existencia, esta asociación ha logrado establecer
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contacto entre diversos viveristas, ha organizado seminarios y congresos, ha propiciado discusiones, ha sugerido y ha adecuado parte de la legislación.
En 2005 fue publicado el Decreto CDA 5 por la Coordinación de Defensa Agropecuaria SAA-SP manteniendo las mismas exigencias para la producción de plantas de cítricos, contenidas en los decretos anteriores, y reglamentando la comercialización de dichas plantas.
Vivero
Censado en la CDA
Instalado en local permitido por la legislación
Invernadero
Distante como mínimo 20 m de cualquier planta cítrica y 1200 m de cualquier foco de cancro cítrico
Protegida con malla antiáfidos (0,87 mm X 0,30 mm) y cobertura impermeable
Antecámara con área interna mínima de 2 m X 2 m, con pediluvio y lavador de manos
Bancadas con altura mínima de 40 cm
Pasillos revestidos con piso, gravilla o similar, de 5 cm de espesor Libre de plantas indeseables
Franja de 1 m sin vegetación alrededor del invernadero Buen drenaje, protegido de aguas invasoras
Libre de insectos vectores Sin detritus vegetales
Accesible para inspecciones Acceso restringido
Uso exclusivo para producción de plantas de cítricos
Materiales y equipos, pisos, mallas y bancadas desinfectados tras la retirada de plantas
Plantas de vivero
Producidas a partir de portainjertos y yemas con factura fiscal y documentos fitosanitarios de origen
Las semillas deben pasar por tratamiento térmico (52 ºC durante 10 minutos)
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Página 80 Sustrato
Sin tierra de ningún origen, exento de nemátodos, Phytophthora y otros Almacenamiento y manipulación sin contacto con el suelo y en local
libre de aguas invasoras Exento de plantas indeseables
Estas plantas, tras recibir el Certificado de Conformidad Fitosanitaria emitido por la CDA, podrán comercializarse mediante emisión de factura por el viverista, emisión del Certificado Fitosanitario de Origen (CFO) por el Ingeniero Agrónomo Responsable Técnico del Vivero, y Permiso de Tránsito Vegetal emitido por el mismo órgano gubernamental, que deben acompañar cualquier partida de material vegetal (plantas, yemas, portainjertos o semillas), confiriendo trazabilidad al proceso.
En aquel momento el cliente-citricultor, ya consciente y a favor de esos cambios, se adaptó muy bien a las modificaciones para la producción de las plantas de vivero, pasando de la siembra de plantas formadas (3 a 4 ramas) y más maduras, a plantas tipo tallo único con edad de 9 a 11 meses después de la siembra. Algunos paradigmas se rompieron a partir del momento en que se sembraron estas plantas y mostraron todo su potencial genético, resultando excelente su desarrollo en las más diferentes regiones del Estado. Este hecho acabó justificando el cambio, hasta por parte de los viveristas tradicionales de la Región Sur del Estado de São Paulo, productores estos que inicialmente estuvieron recelosos de los cambios tecnológicos y que en diversas ocasiones se manifestaron en contra del nuevo modelo.
ACTUALIDADES
El programa Embrapa / CCSM / Vivecitrus marcó la introducción de la técnica de producción de plantas de vivero en ambiente protegido en la citricultura paulista. A partir de este estímulo inicial, se ha comprobado en los últimos años un vigoroso crecimiento del número de viveros produciendo en condiciones protegidas (Valle, 2002).
Según Fundecitrus (2010), la inspección realizada en diciembre de 2009 demostró que los 481 viveros protegidos del Estado de São Paulo (Figura 2) abarcan un área
de 800.000 m2 y una producción de 21.928.372 plantas, entre portainjertos listos para
recibir el injerto y plantas ya injertadas. Según la misma inspección, el área de producción de portainjertos (semillero) abarca 29.682 m2. La Figura 1 muestra la cantidad de portainjertos y plantas producidos de 2003 a diciembre de 2009.
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Página 81 1.000.000 6.000.000 11.000.000 16.000.000 21.000.000 26.000.000 31.000.000 36.000.000
Portainjerto Plantones Total
Figura 1. Cantidad de portainjertos y plantas de vivero producidos de 2003 a
diciembre de 2009 (Fuente: Fundecitrus, 2010).
1550 950 1.794 1.688 907 414 20 0 0 0 0 0 0 6 22 165 162 195 378 473 567 555 509 498 552 481 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 2000 1996 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Abiertos Protegidos
Figura 2. Número de viveros protegidos y a cielo abierto entre 1996 y 2009 en el
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El proceso de cambio de producción de plantas de vivero a cielo abierto hacia ambiente protegido revolucionó el escenario del sector de producción de las plantas cítricas en el Estado de São Paulo, y hoy se considera que los viveros brasileños son los más tecnificados del mundo. Como ejemplo de esto, cuando se identificó el
greening en el Estado de São Paulo en 2004, este importante eslabón de la cadena
productiva ya estaba adaptado para la producción de plantas sanas, protegidas del
greening.
En el año 1999 el Estado de São Paulo poseía 1959 viveros, de los que el 91,6 % (1794) se encontraba a cielo abierto y solamente el 8,4 % (165) en ambiente protegido (Figura 4), con una escala media de producción de 9.000 plantas por vivero. Actualmente el Estado de São Paulo posee 481 viveros (Figura 1), todos protegidos, y con una producción promedio aproximada de 45.000 plantas por vivero y algunas empresas con capacidad para producir más de 1.000.000 plantas de vivero por año. Según Fundecitrus, en agosto de 2008 los viveros del Estado de São Paulo estaban divididos, según su capacidad de producción, de la siguiente manera (Tabla I).
Tabla I
Capacidad de producción de plantas cítricas de los viveros del Estado de São Paulo, agosto de 2008.
Intervalo Nº viveross % viveros Nº plantas % plantas
1 a 50.000 338 66,0 7.189.952 19,8 50.001 a 100.000 99 19,3 6.747.270 18,6 100.001 a 500.000 66 12,9 13.993.258 38,6 500.001 a 1.000.000 6 1,2 4.140.293 11,4 > 1.000.000 3 0,6 4.214.549 11,6 Total 512 100 36.285.322 100 Fuente: Fundecitrus, 2008.
La evolución de los viveros paulistas impresiona no solamente por su dimensión, sino también por sus satisfactorios resultados en los análisis para detección de CVC,
Phytophtora y nemátodos. Este nuevo concepto de producción preconiza la
utilización de sustratos libres de Phytophthora y nemátodos en bolsas de 4 a 7 litros o recipientes rígidos de 3,8 litros. Los sustratos más utilizados actualmente son aquellos basados en cáscara de pino o fibra de coco.
Los resultados de los análisis para detección de Phytophtora en los viveros paulistas muestran reducción gradual del porcentaje de muestras contaminadas e 2000 a 2002 (Tabla 2), a pesar del aumento del número de plantas producidas. Resultados de los análisis de nemátodos indican índice cero de contaminación para las 5.000 muestras analizadas en los últimos 3 años.
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Página 83 Tabla II
Número de muestras procesadas y porcentaje de muestras contaminadas por
Phytophtora provenientes de viveros protegidos del Estado de São Paulo entre 2000
y 2002. Detección de Phytophtora 2000 2001 2002 2003 Nº de muestras procesadas 584 875 2.538 605 Nº de muestras contaminadas 153 128 238 32 % de muestras contaminadas 26,2 % 14,6 % 8,9 % 5,3 % Fuente: Salva, 2004.
Desde la construcción del primer vivero protegido no se ha encontrado ningún caso positivo para Xylella fastidiosa, la bacteria causante de CVC. Los primeros resultados de las siembras de plantas producidas en ambiente protegido, libres de enfermedades, principalmente CVC, ya muestran una sensible disminución de los índices de plantas jóvenes (0-2 años) con síntomas de CVC (Tabla III).
Tabla III
Índice de plantas nuevas (0 a 2 años) contaminadas por CVC en el Estado de São Paulo entre 1996 y 2005. Año 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 % de plantas afectadas 12,3 11,7 19,2 35,7 3,4 7,2 2,0 4,0 5,7 3,1 Fuente: Fundecitrus, 2008.
El sistema protegido de producción de plantas de cítricos que fue elaborado para el control de enfermedades propagadas por insectos vectores, viene presentando excelentes resultados en el control de otras plagas y enfermedades debido a los cambios de conceptos de los viveristas. Tal es el caso del cancro cítrico que contaminaba a 42 viveros en el período de 1992 a 2003, ninguno de los cuales era protegido, en los que se producía un total de 3 millones de plantas. A partir del inicio de la obligatoriedad del sistema de producción de plantas de cítricos en ambiente protegido, se registraron casos de cancro cítrico en 16 viveros protegidos en 2006, y el inóculo inicial se produjo debido a la introducción de material propagativo no autorizado, oriundo de otro estado con presencia de cancro cítrico, no respetando las normas vigentes en el Estado de São Paulo. En los años subsiguientes esta cifra disminuyó a cuatro viveros en 2007, un vivero en 2008 y en 2009 no se informó
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cancro cítrico en ningún vivero.
Debido a la identificación de la MSC en el Estado de São Paulo, el limón „Cravo‟, portainjerto susceptible a esta enfermedad, fue sustituido por otros portainjertos menos utilizados en la citricultura paulista, pero considerados tolerantes a MSC, como el citrumelo „Swingle‟, Poncirus trifoliata y los mandarinos „Cleopatra‟ y „Sunki‟. Como la enfermedad no se propagó más allá de los sitios inicialmente reportados, el limón „Cravo‟ volvió a ser el portainjerto de mayor uso en la citricultura del Estado de São Paulo (Figura 3). La distribución actual de los portainjertos utilizados en los viveros paulistas se muestra en la Tabla IV.
0,00% 10,00% 20,00% 30,00% 40,00% 50,00% 60,00% 70,00% 80,00%
Figura 3. Porcentaje del portainjerto limón „Cravo‟ en los viveros del Estado de São
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Página 85 Tabla IV
Distribución de los portainjertos en los semilleros del Estado de São Paulo, en
diciembre de 2009. Portainjerto Semilleros Área (m2) % Limón Cravo 14.157 47,70 Citrumelo Swingle 10.707 36,07 Mandarina Sunki 3.001 10,11 Mandarina Cleopatra 1.080 3,64 Poncirus trifoliata 402 1,35 Limón Volkameriano 180 0,61 Otros 64 0,22 Citrange Troyer 44 0,15 Flying Dragon 42 0,14 Naranja “Caipira” 5 0,02 TOTAL 29.682 100 Fuente: Fundecitrus, 2010
La producción de cítricos en el Estado de São Paulo se destina mayormente a la producción de FCOJ, con predominio de las naranjas „Pera‟ y „Valencia‟. En la Tabla 5 se presentan los cultivares más propagados en los viveros en el período de 2001 a 2009.
Tabla V. Cultivares más propagados en Brasil de 2001 a diciembre de 2009.
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Este cambio estructural rápido y eficiente del eje de la cadena productiva citrícola se debe al cambio de perfil y actitud de los productores. Según Baptistella (2003), actualmente el 81,2% de los productores de viveros protegidos poseen menos de 50 años de edad. Entre estos productores el 20,7 % tiene enseñanza superior y de éstos, el 43,2 % tiene el título de Ingeniero Agrónomo. Estos datos son extremadamente importantes pues el perfil de este productor se muestra más receptivo a los cambios, lo que sugiere que las modificaciones recientemente implantadas tendrán una gran oportunidad de recepción y de duración.
Baptistella (2003) observó también una participación efectiva, superior al 60 %, de los viveristas en reuniones técnicas en Centros de Investigación como el Centro de Citricultura “Sylvio Moreira” (CCSM) y en la Estación Experimental de Bebedouro. Un claro ejemplo de la participación de los productores quedó demostrado en el evento realizado el 13 de agosto de 2009, el "XV Día del Viverista", organizado por Vivecitrus, CCSM y Fundecitrus, al que asistieron más de 300 participantes y más de 15 empresas cuyos intereses comerciales están directamente relacionados con el sector.
Todo ese cambio de estructura y comportamiento se vio reflejado también en mejores condiciones de trabajo para los empleados de los viveros. En una investigación realizada por Baptistella (2003) se observó una mayor satisfacción de los empleados de los viveros protegidos, en función de una mayor estabilidad en el empleo, con registro formal de los trabajadores, uso de uniformes, disponibilidad de restaurantes, entrenamiento técnico y operacional en temas como control de plagas, administración y utilización de equipos de protección individual.
Otros beneficios señalados por los entrevistados están relacionados con mejores condiciones de trabajo por la producción de las plantas sobre bancadas y por la protección contra las adversidades climáticas, como lluvia y frío. Por otro lado, la