Los cuadros 18 y 19 reúnen el movimiento de efectivos demográficos de Toledo entre 1591 y 1857, según los censos y vecindarios disponibles para todas las localidades de la provincia, una vez realizada la corrección de las cifras del recuento de 1591167.
167 Respecto al censo de 1528-‐1530 tan sólo se han podido estimar las cifras de población de los
pueblos de la comarca de Talavera.
0 10 20 30 40 50 60 P or ce n aj es Períodos
Cuadro 18. Evolución del número de habitantes de la provincia de Toledo y sus comarcas, según censos y vecindarios.
Demarcaciones 1528-‐‑1530 1591 1752 1787 1857 Talavera 22.791 34.743 34.560 38.573 55.441 Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo -‐‑ 111.810 87.270 90.473 110.834 La Jara-‐‑Montes -‐‑ 35.030 33.158 34.294 52.137 La Mancha -‐‑ 88.122 78.297 89.623 107.764 Provincia -‐‑ 269.705 233.285 252.963 326.176
Fuentes: I.N.E. (1984); I.N.E. (1987); I.N.E. (1993); y NOMENCLÁTOR (1858).
Cuadro 19. Tasas de crecimiento de la población de la provincia de Toledo y sus comarcas, por periodos (en %).
Períodos Talavera Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo La Jara-‐‑Montes La Mancha Provincia 1530-‐‑1591 0,86 -‐‑ -‐‑ -‐‑ -‐‑ 1591-‐‑1752 0,00 -‐‑0,14 -‐‑0,03 -‐‑0,07 -‐‑0,08 1752-‐‑1787 0,33 0,10 0,10 0,41 0,24 1787-‐‑1857 0,62 0,32 0,74 0,29 0,41 1530-‐‑1787 0,27 -‐‑ -‐‑ -‐‑ -‐‑ 1591-‐‑1787 0,06 -‐‑0,10 -‐‑0,01 0,01 -‐‑0,03 1530-‐‑1857 0,44 -‐‑ -‐‑ -‐‑ -‐‑ 1591-‐‑1857 0,22 0,00 0,18 0,08 0,08
Fuentes: las mismas del cuadro anterior.
Los datos de los censos confirman la tendencia seguida por la trayectoria de los bautismos. Durante buena parte del siglo XVI se produjo un crecimiento demográfico considerable en la provincia toledana, del tal modo que ésta presentaba una densidad de población algo superior a la del conjunto castellano y español. Según los datos del censo de 1591, Toledo contaba con cerca de 19 habitantes por kilómetro cuadrado. A finales del Quinientos, la corona de Castilla tenía una densidad media entre los 16 y los 17, mientras que la de España rondaba entre 13 y 16168. El auge demográfico de la Ciudad Imperial y el
168 MARCOS MARTÍN (2000), p. 36. En comparación con el contexto europeo occidental, la
de Madrid, una vez designada sede de la Corte, el incremento de la demanda urbana de productos agrarios en sus áreas de influencia, y la colonización de zonas hasta entonces escasamente pobladas, son factores que pudieron impulsar el importante crecimiento poblacional de la provincia en el Quinientos.
Los censos muestran, como los índices de bautizados, que el escenario sería bastante diferente una vez producido el cambio de centuria. La provincia toledana perdió peso demográfico en términos absolutos y relativos. Desde 1591 hasta 1787 la población decreció a una tasa anual del 0,03 por ciento. Si, en las fechas en que se elaboró el Censo de los Millones, Toledo concentraba el 4,25 por ciento de la población española, en torno a 1787 la provincia sólo albergaba el 3,2 por ciento169. Durante este lapso se aprecian algunos contrastes
comarcales: las tasas de crecimiento de la población fueron negativas en Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo (-‐‑0,10 por ciento) y en La Jara-‐‑Montes (-‐‑0,01 por ciento), mientras que en Talavera y La Mancha fueron de signo positivo (0,06 y 0,01 por ciento, respectivamente).
Los recuentos de población confirman, como los bautismos y nacimientos, que los niveles máximos alcanzados a finales del siglo XVI no se sobrepasarían hasta la segunda mitad del siglo XVIII, lo cual refiere una recuperación demográfica muy lenta. Entre 1591 y 1752 el número de habitantes había descendido un 13,5 por ciento en la provincia. Todas las comarcas perdieron población durante este lapso temporal: la que más fue Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo (-‐‑21,9 por ciento) -‐‑si bien hay que tener en cuenta la inclusión de la Ciudad Imperial en los recuentos-‐‑, seguida por La Mancha (-‐‑11,1 por ciento), La Jara-‐‑Montes (-‐‑5,3 por ciento) y Talavera (-‐‑0,5 por ciento). Si se contrastan los censos de 1591 y 1787, los ritmos anuales de crecimiento fueron negativos o muy reducidos en las cuatro comarcas, siendo Talavera la que registró un mayor crecimiento de sus efectivos (tasa del 0,06 por ciento).
Desde 1752 a 1787 se asiste a la consolidación de la recuperación poblacional, iniciada después de la Guerra de Sucesión. Los censos reflejan un aumento demográfico del 8,4 por ciento en la provincia. En este momento, fueron La Mancha (14,5 por ciento) y Talavera (11,6 por ciento), las comarcas que lideraron el ascenso, seguidas por Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo (3,7 por ciento) y La Jara-‐‑Montes (3,4 por ciento).
Los recuentos de 1787 y 1857 indican la fase de mayor crecimiento de efectivos a nivel provincial (30 por ciento), a un ritmo del 0,41 por ciento anual. Durante este periodo, las comarcas que registraron mayores alzas en sus cifras de población fueron La Jara-‐‑Montes (52 por ciento) y Talavera (43,7 por ciento). Los incrementos de Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo (22,5 por ciento) y La Mancha (20 por ciento) fueron más moderados.
45,4 habitantes por kilómetro cuadrado, Italia 44,0, Bélgica 42,6, Francia 36,4, Holanda 35,9 e Inglaterra 31,4. Las cifras de población han sido obtenidas de SEBASTIÁN (2005: 17).
En suma, el balance entre 1591 y 1857 fue de un crecimiento de la población de la provincia cercano al 21 por ciento. En ese lapso, las poblaciones de Talavera y La Jara-‐‑Montes fueron las que más aumentaron y lo hicieron a ritmos del 0,22 y del 0,18 por ciento anual, respectivamente. El número de efectivos en La Mancha creció a un ritmo anual del 0,08 por ciento, mientras que la población de La Sagra prácticamente se estancó (tasa del 0,0 por ciento anual).
Así pues, los recuentos disponibles constatan, junto con los índices de bautismos y de nacimientos, que la actual provincia de Toledo participó, desde finales del siglo XVI, en el proceso de pérdida de peso demográfico del interior peninsular frente a la periferia costera. Los censos y vecindarios también indican la intensidad de la crisis de finales del siglo XVI y primera mitad del XVII en la provincia, con una lánguida recuperación posterior170. Todo apunta a
que, en esa tendencia depresiva, tuvieron mayor participación las comarcas toledanas más densamente pobladas y las que pudieron contar con mayor dotación de recursos agrarios a finales del siglo XVI, como Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑ Toledo y La Mancha.
¿En qué grado ligaron estas dos comarcas su dedicación al cultivo del cereal? Si lo hicieron estrechamente -‐‑como ocurrió con La Campiña y La Alcarria de Guadalajara-‐‑, ¿cómo afrontaron la coyuntura adversa del siglo XVII? ¿Cómo respondieron ante el hundimiento de la demanda urbana de pan, consecuencia del declive demográfico de ciudades como Toledo y/o del desplazamiento del suministro de granos y harinas de Madrid hacia la Submeseta Norte, sobre todo a partir de 1630171? Tratar de responder a éstas y
otras cuestiones conllevaría la realización de un estudio pormenorizado de reconstrucción de la producción agraria en el ámbito de la actual provincia de Toledo. En este sentido, queda abierta la posibilidad un análisis de las trayectorias comarcales del producto cerealista por habitante y su contraste con la diversidad de la evolución demográfica que se ha referido en este capítulo.
En cuanto a los casos de La Jara-‐‑Montes y, sobre todo, Talavera, ¿contribuyó la demanda madrileña de ganado y combustibles al éxito demográfico tardío de estas comarcas? Al menos la comarca talaverana se ha considerado como un punto de referencia capital para la comercialización de ganado porcino, que durante la segunda mitad del siglo XVIII tuvo un peso creciente en el abastecimiento de Madrid172. Según Bernardos, otro renglón
importante de Talavera a este respecto es el carbón vegetal, ya que la comarca
170 Dentro de Castilla la Nueva, en la provincia de Guadalajara se ha observado un derrotero
bastante parecido, LLOPIS et al (2012).
171Sobre la reorientación del aprovisionamiento de cereal panificable y harina a Madrid,
BERNARDOS (2003: 49-‐66).
172 Donézar destaca que el 60,6 por ciento del número total de cabezas de ganado de cerda
declarado en la provincia toledana en las Respuestas particulares de Ensenada correspondía al partido de Talavera. Se trababa de un ganado “destinado básicamente al comercio”, DONÉZAR (1984: 174).
suministraba a fines del siglo XVIII alrededor de un 20 por ciento de la cantidad total que entraba en la capital173. El carboneo por una parte, que movilizaba
mucha mano de obra en las cortas y elaboración del carbón en los montes, y su transporte por la otra, eran actividades que pudieron complementar los ingresos familiares en los pueblos talaveranos con abundante masa forestal.
2.6 Conclusiones
Varias son las conclusiones que pueden desprenderse del trabajo de reconstrucción el movimiento de la población en la provincia de Toledo durante la Edad Moderna:
1) La utilización de los registros bautismales para aproximarnos al movimiento de la población en este periodo entraña algunas dificultades que, hasta ahora, no habían sido abordadas con suficiente determinación en los estudios de reconstrucción de variables demográficas de ámbito provincial o regional. El análisis realizado sobre una muestra de localidades de la provincia de Toledo ha puesto de manifiesto la importancia de estimar las llamadas “omisiones selectivas” de bautismos, que podrían acercarnos más al número real de nacimientos en un periodo determinado. La existencia y cuantía de las citadas omisiones depende de la amplitud y evolución del periodo transcurrido entre el nacimiento y el crismado, así como también de las posibilidades de supervivencia de los neonatos en los primeros días tras el parto.
2) En torno al año 1650 la estimación de las omisiones selectivas de registros bautismales incrementaría un 5,3 por ciento el número total de bautizados en Toledo, un porcentaje que fue disminuyendo paulatinamente conforme se fue reduciendo el plazo nacimiento-‐‑bautismo y aumentó la tasa de supervivencia, hasta quedarse en el 1,6 hacia 1850. De este modo, las tasas de natalidad en la provincia de Toledo podrían ser, en realidad, ligeramente superiores a las calculadas hasta ahora y más cercanas al 40 por mil.
3) Tras ser sometidas a un test de fiabilidad, las cifras de población que ofrecen los recuentos de 1752 y 1787 para la actual provincia de Toledo poseen una calidad apreciable. Por su parte, el censo elaborado en torno al año 1591 podría sobrevalorar un poco la población existente por aquellas fechas, siendo necesario corregir el número total de efectivos de la provincia en un -‐‑6,2 por ciento.
4) Según los censos, vecindarios, índices de bautizados y de aproximación a los nacidos, el balance demográfico en la provincia de Toledo refiere uno de los crecimientos más bajos del país, por debajo incluso del obtenido en la España interior y en Andalucía occidental. La tendencia fue positiva durante el siglo XVI, pero la recuperación posterior al declive
173 De una muestra de más de 25.000 toneladas para el año del abasto de 1794-‐95, salieron de
demográfico de la primera mitad del Seiscientos fue exasperante. Los niveles máximos alcanzados a finales del Quinientos no se sobrepasarían hasta la segunda mitad del siglo XVIII. Los bautismos y la proxy de nacidos descendieron a tasas del 0,001 y 0,014, respectivamente, entre finales del siglo XVI (1596-‐‑1604) y mediados del XIX (1842-‐‑1850). Según los recuentos, la población creció a un ritmo anual del 0,08 por ciento desde 1591 hasta 1857.
5) Los contrastes comarcales fueron marcados en lo atinente a la evolución de las cifras de población, así como también respecto a los índices de bautismos y de nacimientos. Entre finales del siglo XVI y mediados del XIX, el balance demográfico en dos de las cuatro comarcas toledanas fue de un crecimiento muy bajo. En la fase depresiva tuvieron mayor participación las comarcas toledanas más densamente pobladas y las que pudieron contar con mayor dotación de recursos agrarios a finales del siglo XVI, como Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo y La Mancha. Por su parte, Talavera, la que contaba con menor densidad de población a finales del Quinientos, experimentó un crecimiento considerable, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. En cuanto a la demarcación de La Jara-‐‑Montes, los datos censales de 1857 permiten atisbar un despegue más tardío y relevante del número de efectivos demográficos.
6) Considerando las limitaciones que presentan las fuentes toledanas, especialmente la baja representatividad de los pueblos de la muestra con menos de 500 vecinos hacia 1591, las trayectorias seguidas por los bautismos y por los nacimientos sugieren que, en la provincia de Toledo, los núcleos de menor tamaño se comportaron mejor que los “grandes” desde un punto de vista demográfico.
7) Aunque uno esperaría menores rendimientos agrarios y, por tanto, un peor comportamiento los índices de aproximación a los nacimientos en poblaciones con mayor pendiente media de sus suelos, el balance más favorable fue el de los pueblos toledanos con mayor inclinación (igual o superior al 10 por ciento). La tendencia alcista en estas localidades empezó a apreciarse ya a comienzos del siglo XVIII y su ritmo se aceleró en las dos primeras décadas del Ochocientos. Por otro lado, las poblaciones con menor pendiente (inferior al 5 por ciento) fueron las que registraron una trayectoria demográfica más desfavorable.
8) Considerando que la muestra de poblaciones bajo jurisdicción real hacia 1576 es relativamente pequeña, resulta interesante observar que los índices de bautismos y nacimientos se comportaron mejor en las localidades de realengo que en las de señorío. La discordancia entre ambas trayectorias se inició en la última década del siglo XVI y sólo volverían a confluir en los años cuarenta del siglo XIX.
9) A pesar de la tendencia general a una mayor estabilidad a lo largo del periodo de estudio, se observan cambios sustanciales en la volatilidad de los índices de bautismos y de aproximación a los nacimientos. Las desviaciones
típicas de las tasas logarítmicas de variación de estas variables registraron tres repuntes claros: uno en el último tercio del Seiscientos, otro en el segundo cuarto del Setecientos, y otro a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Dentro de esos intervalos se han identificado las fases de mayor magnitud de las crisis de natalidad en la provincia toledana. La inestabilidad pudo originarse no sólo por influencia de factores bélicos y demográficos, sino también por las fluctuaciones de la actividad económica, en especial las relativas a la coyuntura agraria.
CAPÍTULO 3
Los precios en Toledo, 1521-‐‑1650
Capítulo 3. Los precios en Toledo, 1521-‐‑1650
3.1 Introducción
Este capítulo tiene como objetivo la elaboración de un índice general de precios para la ciudad de Toledo entre 1520 y 1650 que sirva: 1) como indicador de la evolución de los niveles de vida de la población toledana en la Edad Moderna; y 2) como deflactor de las magnitudes económicas, expresadas en términos corrientes, cuya trayectoria se va a estudiar en la investigación.
La historiografía económica internacional ha dedicado esfuerzos importantes a la construcción de índices de precios y a la comparación de niveles de vida antes y durante la Revolución Industrial. A los primeros trabajos sobre precios y salarios surgidos tras la creación del Comité Científico Internacional sobre la Historia de los Precios (International Scientific Committee
on Price History), de 1929174, hay que añadir investigaciones más recientes que se
han centrado en la evolución de los niveles de vida175. Estas nuevas
indagaciones, junto con la ampliación del enfoque geográfico en el estudio de los estándares de vida en la época preindustrial, fueron motivadas, en parte, a raíz del debate sobre el origen y causas de la llamada Gran Divergencia, iniciado por Kenneth Pomeranz en el año 2000176.
Desde entonces, los sucesivos trabajos han ido afrontando diversas insuficiencias en la elaboración de aquellos “índices de precios de primera generación”, entre las que destacaban: la no inclusión o no suficiente consideración de determinados productos en la cesta representativa de la compra (vivienda, pan cocido, bienes procedentes del Nuevo Mundo); la tendencia a infrarrepresentar otros componentes (servicios, bienes de lujo, bienes intensivos en trabajo, bienes vendidos al por menor o bienes no comercializados) como consecuencia de asimetrías en la información
174 Entre los primeros trabajos sobre Alemania, Países Bajos y Austria, respectivamente, ELSAS
(1936/1940), POSTHUMUS (1946 y 1964) y PRIBRAM (1938). PHELPS BROWN & HOPKINS (1956, 1957, 1959, 1981) para Inglaterra y varias ciudades europeas. VAN DER WEE (1978) para el caso de Amberes (Bélgica).
175 FEINSTEIN (1998); VAN ZANDEN (1999 y 2005); POMERANZ (2000); ALLEN (2001, 2003,
2005, 2007, 2008, 2013); VRIES (2001 y 2003); ALLEN et al. (2005 y 2011); ÖZMUCUR & PAMUK (2002); MALANIMA (2003, 2006 y 2013); HOFFMAN et al. (2005); BROADBERRY & GUPTA (2006); BASSINO & MA (2006); GUPTA & MA (2010); PAMUK & VAN ZANDEN (2010); CHALLÚ (2010); DOBADO-‐GONZÁLEZ & GARCÍA MONTERO (2012); KELLY & Ó GRÁDA (2012); ARROYO ABAD (2014). También son interesantes las bases de datos sobre precios, salarios y niveles de vida, recopiladas a nivel mundial por el Global Price and Income History Group y por el International
Institute of Social History, que se pueden consultar por internet en http://gpih.ucdavis.edu y
http://www.iisg.nl/hpw/ , respectivamente.
176 POMERANZ (2000). En su libro, el autor pretendía ofrecer un nuevo enfoque a una de las
cuestiones clásicas de la Historia: ¿por qué el crecimiento industrial sostenido se inició en la Europa noroccidental y no en otras partes de Europa o de Asia oriental, a pesar de tener unas semejanzas “sorprendentes” (esperanza de vida, consumo, mercados de productos y factores, y estrategias de los hogares)?