• No results found

reyes de Italia, en la tumba del soldado desconocido al pie del Monumento Nacional y, por último, en la Capilla conmemorativa de los fascistas caídos por la causa. En seguida el Führer correspondió a la visita de Mussolini, presentándose la primera ocasión para sostener una conversación de carácter político. Por la tarde, el Führer y el Duce

visitaron, en Centocello, el campamento de 14.000 tiendas de los 50.000 miembros de las organizaciones de la Juventud fascista, de todo el Imperio, y presenciaron las

impresionantes evoluciones militares de la juventud. Más tarde, el Führer recibió en la Basílica de Maxentius a los alemanes residentes en Italia dirigiéndoles una alocución. El día se terminó con un banquete de gala que el Rey y Emperador dio en honor de su huésped y en el cual se cambiaron cordiales brindis. Por la noche el Führer partió para Nápoles.

El 5 de mayo, por la mañana, Víctor Manuel y su huésped se embarcaron a bordo del "Cavour" en donde fueron recibidos por Mussolini en su calidad de Ministro de la Marina, y para presenciar las maniobras navales seguidas de un gran desfile de la flota. En esta revista naval tomaron parte unas 200 unidades de la Armada italiana. Por la noche tuvo lugar una gran manifestación del Partido fascista en la que participaron unas 600.000 personas que con entusiasmo ovacionaron al Führer. A continuación, una función de gala en la Opera de Nápoles y más tarde un banquete ofrecido por el Príncipe heredero. Luego, el Führer emprendió su regreso a Roma.

El 6 de mayo, por la mañana, tuvo lugar una parada militar en la Via dei Trionfi, en la cual tomaron parte unos 50.000 hombres de todas las armas, desfilando con el nuevo "paso romano" ante el Rey y Emperador, el Führer y Mussolini. Además, en la parada tomaron parte unos 600 automóviles, 400 tanques, 400 cañones, 200 morteros, 320 motocicletas y la Juventud y las Milicias fascistas. La tarde fue dedicada a la visita de la visita de la Exposición de Augusto y de otras curiosidades. En seguida tuvo lugar, en el Capitolio, el saludo oficial al Führer por el Gobernador de Roma, príncipe Colonna. Por la noche se celebró una fiesta popular, organizada por el "Dopolavoro" en la Plaza de Siena, del Parque de la Villa Borghese; participaron unas 100.000 personas. El programa comprendía bailes populares de más de 10.000 parejas, canciones regionales y ejercicios hípicos de los carabineros.

Las maniobras militares previstas para el 7 de mayo fueron suspendidas a causa del mal tiempo. En su lugar el Führer se dedicó a visitar monumentos artísticos y otras cosas dignas de verse (Exposición Augusto, Museo del Capitolio, Castillo de Sant'Angelo, Panteón, Museo de las Termas y Galería Borghese). Por la noche el Duce dio en honor del Führer una recepción en el Palacio de Venecia, durante la cual se pronunciaron los discursos siguientes:

Discurso del Duce:ìCon cordial alegria os expreso mi saludo de bienvenida, el del Gobierno y el del pueblo italiano en esta ciudad de Roma que hoy os recibe bajo el brillo de la doble gloria de sus tradiciones y de su fuerza. Vuestro recibimiento en Roma completa y confirma la armonía entre nuestros dos países. Esta armonía, que nosotros hemos pretendido con voluntad firme y que hemos construido con tenacidad, tiene sus raíces en vuestra revolución y en la nuestra; su fuerza emana de la comunidad

ideológica que une a nuestros pueblos; su misión histórica está en los intereses permanentes de nuestras dos naciones: Cien años de historia -desde que Alemania e Italia se alzaron para conquistar con la revolución y con las armas su derecho a la unidad nacional- demuestran el paralelismo de esta posición fundamental y la

solidaridad de estos intereses. Con la misma fe y con la misma voluntad han luchado Alemania e Italia para fundar su unidad; ambas han trabajado para asegurarla y consolidarla, ambas también se han liberado, en el último tiempo, de la corrupción de ideologías destructoras para crear el nuevo régimen del pueblo que es el signo

característico de este siglo. Por este camino señalado por la Historia marchan nuestros pueblos unidos, con propósitos leales y con plenitud de confianza de que han resistido ya a la prueba en los acontecimientos de estos años de paz y de armonía entre ambas naciones. En la amistad, la Italia fascista no conoce más que una sola ley ética: aquella que en el Campo de Mayo expuse ante el pueblo alemán . La colaboración entre la Alemania nacionalsocialista y la Italia fascista ha obedecido a esta ley, la obedece en el presente y la obedecerá en el

porvenir. Las bases y las finalidades de esta colaboración, que han sido consagradas por el eje Roma-Berlín, las hemos reforzado constante y abiertamente. Alemania e Italia han dejado tras sí las utopías a las cuales Europa en su ceguera ha confiado su suerte para buscar entre sí y con los demás un régimen de vida internacional y común que esté en condiciones de proporcionar, de la misma manera y para todos, los medios eficaces de seguridad, de justicia y de paz. Esto sólo se puede conseguir si se reconocen lealmente los elementales derechos de cada pueblo a la vida, al trabajo y a la defensa y si el equilibrio político descansa sobre la realidad de las fuerzas históricas que lo fundamentan y determinan. Estamos convencidos de que los pueblos de Europa encontrarán por estas vías aquella tranquilidad y aquella paz que son imprescindibles para guardar las bases esenciales de la cultura europea.

Führer: Ante mis ojos está todavía presente el magnífico cuadro de trabajo, paz y fuerza que vuestro país me ofreció el año pasado, reconstruido por V.E. sobre bases de virtud, disciplina, energía y tenacidad que hacen la grandeza de los pueblos. No he olvidado ni olvidaré el recibimiento que se me hizo por V.E., por las autoridades y por el pueblo. Expreso mis más ardientes deseos y los del Imperio fascista por que se cumpla la magna obra de reconstrucción nacional emprendida por V.E. Führer: Alzo mi copa por vuestra salud y brindo por la prosperidad de la nación alemana y por la inalterable amistad ante nuestros pueblos."

Contestación del Führer:"Duce: Profundamente conmovido os agradezco las palabras de salutación que salidas del corazón me ha dirigido V.E. en nombre del gobierno y del pueblo italiano. Me siento feliz de estar aquí, en Roma, que a los testimonios de su incomparable y glorioso pasado une las señales de la potencia de la joven Italia fascista. Desde el momento en que pisé suelo italiano, he encontrado por todas partes una atmósfera de amistad y de simpatía que me conmueve profundamente. El último otoño, con la misma emoción íntima ha saludado el pueblo alemán, en la persona de V.E., al creador de la Italia fascista, al fundador de un nuevo Imperio y al mismo tiempo al gran amigo de Alemania. El movimiento nacionalsocialista y la revolución fascista han creado nuevos Estados que hoy se alzan en medio de un mundo de desorden y de

descomposición como figuras de orden y de sano progreso.

Alemania e Italia se han unido estrechamente entre sí por los mismos intereses y por su comunidad ideológica. Con esto se ha formado en Europa un bloque de 120.000.000 de almas que están decididas a defender sus derechos vitales y a defenderse con tra todas aquellas fuerzas que trataran de oponerse a su evolución natural. De esta lucha contra un mundo de incomprensión y de desdén que Italia y Alemania juntas tuvieron que emprender ha crecido una cordial amistad entre ambos pueblos. Esta amistad ha

mostrado su solidez durante los acontecimientos de los últimos años, e igualmente ante el mundo, que a los justos intereses vitales de las grandes naciones hay que tomarlos en cuenta de una o de otra manera. De ahí que sea muy natural que nuestros pueblos aumenten su amistad, cada vez más satisfactoria en estos últimos años, y la profundicen también para el porvenir mediante una colaboración constante.

Duce: En el otoño pasado, en el Campo de Mayo en Berlín, proclamasteis como ley ética, sagrada para vos y para la Italia fascista, la sentencia siguiente: Hablar clara y

francamente y cuando se tiene un amigo marchar con él hasta el final. Yo también, en nombre de la Alemania nacionalsocialista reconozco esta ley. Hoy quiero responder a V.E. lo siguiente: Desde que romanos y germanos, según lo que sabemos, se han

encontrado por primera vez, han pasado ya dos mil años. Encontrándome sobre este venerable suelo de la historia de la Humanidad, siento la tragedia del destino que en el pasado descuidó que se trazara una clara divisoria entre estas dos razas tan inteligentes y tan valiosas. La causa fue una serie de indecibles desgracias a través de muchas generaciones. Hoy al cabo de casi dos mil años resurge de las remotas tradiciones el Estado romano hacia nueva vida gracias a la histórica labor de V.E., Benito Mussolini. Y al norte de vosotros ha surgido de numerosos pueblos un nuevo imperio germánico. Aleccionados por la experiencia de dos mil años, nosotros dos, ahora que hemos llegado a ser vecinos inmediatos, queremos reconocer aquellas fronteras naturales que la Providencia y la historia de nuestro s pueblos han trazado claramente. Esta patente delimitación de los territorios vitales de ambas naciones no sólo servirá a Alemania e Italia para facilitar una feliz colaboración sobre bases de paz, seguridad y duración, sino que servirá también como puente de ayuda y de protección recíprocas.

Mi voluntad inquebrantable y mi legado al pueblo alemán es que, por esta razón, la frontera alpina trazada por la naturaleza entre nosotros se considere para siempre como intangible. Yo sé que de ahí ha de resultar un porvenir grande y próspero para Roma y para Germania.

Duce: De la misma manera que V.E. y vuestro pueblo habeis conservado la amistad para Alemania en días decisivos, también yo y mi pueblo mostraremos a Italia la misma amistad en las horas graves.

La grandiosa impresión que he recibido ya de la fuerza juvenil, de la voluntad de trabajo y del orgulloso espíritu de la nueva Italia quedarán grabados en mí como recuerdos imperecederos. Inolvidable será también la visión de vuestros soldados y camisas negras cubiertos de reciente gloria, de vuestra experimentada flota y del empuje de vuestra imponente aviación militar. Todo ello me da la convicción de que vuestra admirable obra de reconstrucción, que acompaño con los más íntimos deseos, seguirá logrando grandes éxitos. Alzo mi copa y brindo por vuestra salud, por la felicidad y grandeza del pueblo italiano y por vuestra inmutable amistad."

El 8 de mayo, en Santamarinella, ciudad del litoral, y ante el Rey y Emperador, el Führer y

Related documents