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Chapter III. Analysis of Metal Gear Solid 3: Snake Eater

B. Metal Gear Solid 3: Snake Eater

2. Operation: Snake Eater

En relación con los actos de habla han sido empleadas las nociones de literalidad y no-literalidad. Y también Los actos de habla también se pueden considerar como directos e indirectos (Díez Pérez, 2003: 161).

El acto de habla sería literal cuando el emisor “emite un enunciado y significa exacta y literalmente aquellos que dice” (Colombí, 1998: 1118).

66 En este caso, el emisor espera producir un determinado efecto ilocutivo en el oyente (reconocimiento de la intención del hablante) en virtud del conocimiento de ambos de las reglas que gobiernan el enunciado. En cambio, un acto de habla se considera no-literal cuando sus enunciados reflejan intenciones más allá de lo que realmente dicen, o sea, en sus enunciados se manifiestan una multiplicidad funcional.

Con respecto a la noción de acto de habla directo e indirecto, hemos señalado que puede haber diferentes fuerzas ilocutivas en los actos indirectos. Dicho de otra manera, los actos directos son acciones lingüísticas intencionadas y sobre todo explicitas en su formulación semántica, mientras que los indirectos son actos que indican indirectamente la intención comunicativa. Bach y Harnish (1979: 10) definen el acto indirecto como “un acto ilocucionario [ilocutivo] que se realiza subordinadamente a otro acto ilocucionario [ilocutivo], normalmente literal. Es indirecto en el sentido de que su realización está ligada a la realización del primer acto”. Aparentemente, en el acto de habla directo, la relación entre el acto locutivo y el acto ilocutivo es convencionalmente literal.

En el acto de habla indirecto la relación entre el acto locutivo y el acto ilocutivo primario es convencionalmente no-literal, por lo tanto depende de un proceso de deducción (Borzi, 1999: 11). De ahí, estas dos categorías, es decir, los actos directos e indirectos se manejan como opuestos entre sí en la teoría de los actos de habla.

Básicamente se crea un acto de habla indirecto cuando el acto ilocutivo no coincide con la forma lingüística. Es decir, las palabras expresadas no hacen referencia explícita al objetivo o propósito final del mensaje, pero hacen que el oyente active inconscientemente cierto conocimiento de la relación entre las palabras articuladas y el significado real transmitido” (Pérez Morón, 2004: 3). Vemos el ejemplo ya clásico tomado en Searle (1975);

67 En el primer paso, la oración descrita refleja una interrogación para que el oyente le pase la sal al hablante, pero en realidad esta oración no se refiere a una pregunta sobre la capacidad del oyente para pasar la sal, sino que indica una petición indirecta. Por lo tanto, “el significado de una palabra o de cualquier otra forma gramatical se revela en su uso, en el uso de que los hablantes hacen de dichas formas para comunicarse” (Vázquez y Aldea, 1991: 17). Del mismo modo, en un proceso comunicativo los hablantes son quienes representan ciertos asuntos o más bien asignan una estructura informativa a su mensaje refiriéndose a algo y los oyentes, por otra parte, interpretan dichos mensajes y sacan determinadas conclusiones.

Para entender más a fondo de qué se trata el acto de habla indirecto, vemos lo que ha propuesto Searle (1975: 61);

“[…] the speaker communicates to the hearer more than he actually says by way of relying on their mutually shared background information, both linguistic and non linguistic, together with the general powers of rationality and inference on the part of the hearer”.

Como ha afirmado Searle, el oyente logra entender lo que el hablante intenta transmitir en su mensaje porque ambos participantes comparten los mismos conocimientos tanto lingüísticos como no lingüísticos en la comunicación. Por otra parte, la racionalidad también forma parte de esta situación comunicativa para poder comprender lo que realmente dice el hablante. En este sentido, podríamos decir que el hablante, para comunicar un mensaje, normalmente “elige la información que es relevante para que el oyente comprenda el propósito final de la expresión” (Pérez Morón, 2004: 3).

Veamos que en un anuncio con el enunciado “atrévete a ser

especial”, entendemos que éste no hace referencia a un desafío o una

amenaza, sino que sencillamente se interpreta como una persuasión indirecta para evocar la curiosidad por parte de los receptores hacia los productos anunciados y también sirven para convencer a los potenciales compradores. En este caso, podemos decir que “la estrategia de inferir

68 consiste en establecer primero cuáles son las fuerzas ilocutivas: la literal y la otra añadida y distinguir cuál es la fuerza ilocutiva primordial” (Colombí, 1989: 1118).

De hecho, en la vida cotidiana, normalmente los usos directos de un acto de tipo interrogativo se vinculan con la petición de información mientras que los imperativos se usan para mandar u ordenar. Sin embargo, aparte de estos dos usos directos, también encontramos usos indirectos en la comunicación diaria, de los mismos actos son finalidades y fuerzas diferentes como podemos ver en la publicidad. En el mundo publicitario, muchos anunciantes utilizan, por ejemplo, los imperativos a la hora de hacer ofertas y a veces publican anuncios con preguntas retóricas para hacer afirmaciones, lo que vamos a ver más adelante.

Aparentemente, en la comunicación publicitaria los actos de habla indirectos aparecen sobre todo cuando se quiere llevar la cortesía al extremo, es decir, para que los potenciales compradores se sientan bien tratados.

Anteriormente, hemos expuesto que se realiza el acto de habla directo cuando la forma lingüística coincide con la fuerza ilocutiva. Es decir, una expresión gramatical refleja solamente una función comunicativa. Sin embargo, resulta complicado a la hora de interpretar la realización de los actos de habla indirectos porque en este caso no existe ninguna relación entre la forma gramatical y el acto ilocutivo (Díez Pérez, 2003: 166). Para explicar más detalladamente esta situación, Searle (1975) describe un esquema con el planteamiento del siguiente ejemplo:

Student X: Let´s go to the movie tonight.

Student Y: I have to study for an exam (Searle, 1975: 61)

Basándonos en el ejemplo descrito, vemos que la primera expresión se debe a una invitación directa y la segunda es una respuesta negativa. Así pues, para interpretar esta contestación como un rechazo hacia la invitación,

69 tal como la intención del hablante, y “no como una simple afirmación fuera de contexto” (Siebold, 2008: 51), Searle (1975: 63) propone diez pasos para analizarlo:

 Paso 1: Le he hecho una sugerencia a Y y como respuesta él ha hecho una afirmación según la cual tiene que estudiar para un examen (hechos acerca de la conversación).

 Paso 2: Asumo que Y está cooperando en la conversación y que por lo tanto tiene la intención de que su afirmación sea relevante (principios de cooperación conversacional).

 Paso 3: Una respuesta relevante debe ser una aceptación, rechazo, contrapropuesta, etc. (teoría de los actos de habla).  Paso 4: Pero su enunciado literal no se correspondía con ninguno

de los casos descritos en el paso 3 y por lo tanto no era una respuesta relevante (inferencia a partir de los pasos 1 y 3).

 Paso 5: Por lo tanto, es posible que quiera comunicar más de lo que dice. Si se asume que su enunciado es relevante, su propósito ilocutivo primario debe referir del literal (inferencia a partir de los pasos 2 y 4).

 Paso 6: Yo sé que estudiar para un examen requiere una gran cantidad de tiempo en relación con una sola noche y también sé que ir al cine requiere una gran cantidad de tiempo en relación con una sola noche (información acerca del mundo).

 Paso 7: Por lo tanto, es posible que no pueda ir al cine y estudiar para un examen en una sola noche (inferencia a partir del paso 6).

 Paso 8: Una condición preparatoria para la aceptación de una sugerencia o para cualquier otro acto de compromiso es la capacidad de llevar a cabo el acto predicado en la condición de contenido proposicional (teoría de los actos de habla).

 Paso 9: Por lo tanto, sé que ha dicho algo que tiene como consecuencia que probablemente no pueda aceptar la sugerencia (inferencia a partir de los pasos 1, 7 y 8).

70  Paso 10: Consecuentemente, su propósito ilocutivo primario probablemente sea rechazar la sugerencia (inferencia a partir de los pasos 5 y 9).

De manera frecuente existen problemas a la hora de interpretar los actos indirectos por la ausencia de la relación entre la forma gramatical y el acto ilocutivo. Para facilitar la interpretación, “Searle sugería como explicación que los actos de habla indirectos se producían cuando las oraciones empleadas estaban satisfaciendo algunas de las condiciones necesarias para el acto indirecto realizado. Generalmente la realización de un acto indirecto consiste en indicar la satisfacción de la condición esencial afirmando o preguntando una de las otras condiciones […]” (Escandell Vidal, 2006: 73). Véase en el ejemplo expuesto:

(5) a. “¡No, sin él! Lleva tu propio preservativo”.

b. “El uso adecuado de los preservativos puede prevenir el

contagio de muchas enfermedades de transmisión sexual, aunque no evita el riesgo en su totalidad”.

Observamos que en (5)a se trata del cumplimiento de la condición preparatoria: es decir, se trata de una petición para que el oyente sea capaz de llevar a cabo dicha acción, y en (5)b se refleja la condición de sinceridad, por lo tanto, la manifestación de la creencia por parte del hablante, y al mismo tiempo también comunica que el hablante realmente desea que el oyente realice la acción.

En conclusión, señalamos que para Searle (1975), se puede explicar la dificultad de los actos indirectos basando en los conocimientos compartidos entre el hablante y el oyente, junto con la aplicación de algunos principios generales de conversación y una teoría de los actos de habla.

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