3.4 Performance Management CSFs
3.4.2 Operational Performance Measurement
Los programas sociales se orientan a satisfacer las necesidades prácticas de género; además, identifican el problema antes de la escasez de recursos, en la mujer misma y por consiguiente, la solución al bienestar de la familia se dirige a la mujer; para convertirla en mejor madre y esposa; asumen que la mujer es receptora pasiva del desarrollo, en lugar de participante activa en dicho proceso, tienden a crear dependencia, en vez de ayudarla a que sea más independiente; se podría decir que no se preocupan de las necesidades estratégicas de género; así lo asume el enfoque asistencial:
“es uno de los más antiguos, y el más popular, en la política de desarrollo social para el Tercer Mundo, en general, y para la mujer, en particular. Los programas de bienestar se impulsaron, desde agencias de ayuda internacional, poco después de la Segunda Guerra Mundial, estos programas, dirigidos al bienestar familiar, tenían a la mujer en su posición de esposa o madre como su principal beneficiaria. Desde entonces esta visión del papel de la mujer se reforzó por una diversidad de políticas y programas hasta los años 70, cuando las agencias de desarrollo, preocupadas por el problema de crecimiento poblacional, identificaron a la mujer como responsable de este fenómeno.
Esta orientación ha sido institucionalizada dentro de los parámetros de la planificación social, concentrándose en la provisión de servicios a nivel comunitario. Dichos programas se basan en dos supuestos: primero, la maternidad es el rol más relevante de la mujer en la sociedad; en segundo lugar, y más fundamental, que este es el papel más importante de la mujer, en todos los aspectos de desarrollo económico. Por lo tanto, estos programas se centran en la orientación familiar focalizada, frecuentemente, en los niños. En su papel de madre, la mujer ha sido el objetivo prioritario de una serie de intervenciones de desarrollo como el cuidado de los hijos, los programas de nutrición y planificación familiar, etc. En dichos programas, entonces a la mujer se le ha considerado como beneficiaria, al proporcionársele, gratuitamente, comida, anticonceptivos e información educativa”. (BARRING, Maruja; 1988:57)
Además de brindar asistencia a la mujer las políticas sociales están dirigidas también a incrementar el empleo entre las mujeres de bajos ingresos y acceso a recursos productivos, con el objetivo de brindar su productividad y también fomenta proyectos relacionados con actividades específicamente femeninas, de manera tal los programas sociales están orientados a que la mujer tenga un papel protagónico en sacar adelante a su hogar perteneciendo a dichos programas.
“ El enfoque anti-pobreza a mediados de los años 60 y comienzos de los 70, el cambio de las políticas de desarrollo basadas en el crecimiento económico por las estrategias dirigidas a la redistribución y al empleo, produjo un nuevo enfoque de políticas orientadas hacia la mujer; el enfoque anti-pobreza. Este enfatiza y vincula el problema de la pobreza a la desigualdad económica entre hombres y mujeres. Orientada a la promoción de un crecimiento económico balanceado y la reducción de la pobreza, esta perspectiva reconoce, también, la necesidad de un aumento en la productividad de la mujer de bajos ingresos, por lo tanto, resulta la clave tener en cuenta su papel productivo. Este enfoque atribuye los orígenes de la pobreza de la mujer y su desigualdad con el hombre, a la negociación a la propiedad privada de tierra y capital, y a la discriminación sexual en el mercado de trabajo”. (BARRING, Maruja; 1988:58)
La presencia de la mujer dentro de los programas sociales hace que sean más efectivos porque los resultados responden a sus necesidades y a las de su hogar. Por ello la participación productiva se considera fundamentalmente en el desarrollo económico.
“El enfoque de eficiencia este enfoque reconoce que la mujer tiene una responsabilidad primordial en el bienestar del hogar y es, también, la usuaria principal de la vivienda y de los servicios. Por ello, la mayor dedicación de las mujeres, llevaría al éxito este tipo
de programas y proyectos, pues su participación garantizara resultados más eficientes, con una reducción de costos y un mayor rendimiento”. (BARRING, Maruja; 1988:60)
La participación de la mujer en los diferentes programas sociales que implanta el Estado, es la mejor manera de darse cuenta que la mujer está tomando protagonismo dentro de la sociedad; sociedad misma que la limita a realizar ciertas tareas; por su misma condición de mujer; de tal manera que a pesar que las políticas y programas sociales en un comienzo tuvieron el objetivo de satisfacer las necesidades de las mujeres tomándolas como vulnerables; sin embargo indirectamente han ido generando en ellas una participación más activa y eficiente, dándoles funciones como la de liderar un grupo, tomando en cuenta sus opiniones y dándole un rol más productivo dentro de la sociedad como se señala el enfoque de género:
“considera las diferentes oportunidades que tienen los hombres y las mujeres, las interrelaciones existentes entre ellos y los distintos papeles que socialmente se les asignan. Todas estas cuestiones influyen en el logro de las metas, las políticas y los planes de los organismos nacionales e internacionales y por lo tanto, repercuten en el proceso de desarrollo de la sociedad. Género se relaciona con todos los aspectos de la vida económica y social, cotidiana y privada de los individuos y determina características y funciones
dependiendo del sexo o de la percepción que la sociedad tiene de él”. (BARRING, Maruja; 1988:60)
Al igual que el enfoque de igualdad o autonomía para este enfoque, “una mayor igualdad entre hombre y la mujer traerá como resultado un aumento en el crecimiento económico. Dicha igualdad se lograría mediante la distribución de recursos y de poder entre hombres y mujeres, en donde estas saldrían ganando y los hombres perdiendo”. (BARRING, Maruja; 1988:61)
Pero sin embargo la mujer está tratando inconscientemente, hacer cumplir sus derechos como ciudadana y mujer; como lo establece el enfoque de derechos humanos; “Este enfoque interviene sobre consecuencias de pobreza y exclusión y no sobre causas estructurales están referidas al ejercicio de los derechos hecho que afecta las seguridades y genera vulnerabilidades sobre todo en los grupos más vulnerables. En términos generales tener un derecho es tener una reivindicación contra otras personas que apoyan o colaboran en garantizar el acceso a alguna libertad. Los derechos con frecuencia se refieren a condiciones básicas requeridas entre otras cosas para desarrollar capacidades individuales o colectivas y para acceder a oportunidades que permitan tener un desarrollo humano sostenible, los derechos humanos siempre reivindican a una persona ya sea, adulta o niño sobre las que se recae la obligación de atenderlos.
Los derechos humanos están vinculados a los procesos orientados hacia el desarrollo humano complementándose mutuamente, este se centra en el fortalecimiento de capacidades y libertades humanas, el goce de todos los derechos constituye a la vez la condición y la finalidad del derecho al desarrollo”.
Al constituir el aporte de la estrategia de lucha contra la pobreza, la participación de toda la población, especialmente la que vive en situación de pobreza, y la voluntad política de escucharlos y darles la oportunidad de ser partícipes en la mejora de sus condiciones de vida y proceso de desarrollo de su entorno y del país. La mujer afrontado un papel protagónico en una deficiente ciudadanía, ya que no cumple todas los derechos que esta se la asignan, si no por satisfacción de necesidades básicas y por tomar protagonismo como mujer y esto lo efectúa ardorosamente en las organizaciones sociales de base; como lo define el enfoque de capacidades ciudadanas; “El proyecto neoliberal propone también la redefinición de la noción de ciudadanía, cuestionando la idea de los derechos universales con el argumento que estos constituyen obstáculos y costos muy altos para la acción modernizante del mercado, proponiendo en su reemplazo políticas sociales focalizadas en los sectores más vulnerables, definidos como carentes. En esta tarea, para compensar la contracción del estado, se convoca a la sociedad a participar, asumiendo responsabilidad en el combate de la pobreza, en nombre de la solidaridad con los pobres y despojando de todo signifificado político critico……los ciudadanos, sobre todo los
pobres, son considerados como meros beneficiarios de los programas focalizados de lucha contra la pobreza, sin que la sociedad civil o las ONGs encargadas de la ejecución de estos programas sean consultadas, como propone el proyecto neoliberal” (PANFICHI, Aldo.2007:19-22)