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La fuerte tensión existente entre izquierdas y derechas desde la revolución de octubre de 1934, que se había visto exacerbada por el proceso electoral de febrero de 1936, y las disputas postelectorales por varios escaños, acabó degenerando en una oleada de asesinatos y actuaciones violentas.

El número de muertos de febrero a julio alcanzó, en todo el país, la cifra de trescientos cincuenta, con algunos momentos especialmente graves. Entre los días finales de mayo y comienzos de junio, llegaron a cerca de setenta los abatidos, por uno y otro bando. La violencia se practicaba en los dos sentidos, pues mientras que las masas del Frente Popular incendiaban iglesias y atacaban locales y periódicos de derechas, los falangistas se dedicaban a poner bombas en recinto s sindicales. Los pistoleros abatían a sus oponentes, llegando el punto culminante de la violencia, con los asesinatos del teniente Castillo y del diputado José Calvo Sotelo, en los momentos anteriores al estallido de la Guerra Civil37.

La situación de enfrentamiento político que atravesaba el país, también tuvo su reflejo en Puertollano, creando una cierta inestabilidad social, dando lugar a actuaciones violentas, sobre todo a partir de finales de mayo. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en la noche de 27 de mayo, cuando fue atacado el militante de Falange Española José Hernández Novas, tras acompañar a su novia hasta su casa. Cuatro personas le estaban esperando, efectuando hasta nueve disparos sobre él, afectándole uno de ellos al pulmón derecho. El herido, en estado grave, fue atendido por el médico de la Sociedad Peñarroya, siendo detenidos como sus presuntos agresores, tres destacados anarquistas38.

Las distintas organizaciones políticas de la localidad, comenzaron a acaparar armas con vista a un eventual enfrentamiento entre ellas, como lo muestra en incidente que tuvo lugar en la Casa del Pueblo el 17 de junio, cuando el vendedor de periódicos Paciano Barbero Santos de 17 años y filiación comunista, resultó herido de bala, como consecuencia de un accidente por la manipulación indebida de una pistola39. El incidente tuvo lugar en la terraza de la Casa del Pueblo, cuando los jóvenes Eusebio Zancajo y Paciano Barbero, junto a otro del que no trascendió su nombre, se encontraban en ella, según manifestaron mirando en dirección a la torre de la iglesia, cuando sin saber el motivo, Paciano se sintió herido de bala en la parte superior izquierda del pecho. Trasladado por sus compañeros a la Casa de Socorro, fue atendido por el médico de guardia D. Pedro Úbeda, donde se comprobó que la bala no había afectado a ningún órgano vital40.

Poco después se inició una investigación llevada a cabo por agentes de la Inspección de Vigilancia y el juez municipal, que realizaron las diligencias oportunas. Aunque en la declaración de los afectados, éstos intentaron dar la sensación de que el disparo procedía de la torre de la iglesia, hacia donde estaban mirando, el hecho de que la terraza estuviera resguarda por un muro, con una altura superior a un metro, y la dirección del disparo, totalmente horizontal, hizo que el resultado de la investigación

37 TUSELL, 1990: 405.

38 El Pueblo Manchego, 4 y 28-V-1936.

39 El Pueblo Manchego, 17-VI-1936.

Congreso  La  España  del  Frente  Popular   196   manifestara que uno de los jóvenes se encontraba manipulando una pistola, y ésta se disparó de forma fortuita, provocando la lesión al herido41.

El 4 de julio, por la mañana, tuvo lugar otro grave incidente entre dos obreros, en el camino de la fundición «Calatrava», posiblemente motivado por causas políticas. José Mena Martínez, de 32 años, se lanzó con una navaja contra Ramón Roldán Olmo, de 26 años, casado y domiciliado en la calle García Hernández nº 32, provocándole graves heridas en el vientre y el antebrazo. El herido fue trasladado al Hospital Municipal, donde fue intervenido por su director, Juan de Dios Muñoz López, auxiliado por un practicante. El joven presentaba una herida inciso punzante de tres centímetros, en el hipocondrio izquierdo del vientre, con hemorragia interna, y otra de cuatro centímetros en el vértice del codo izquierdo, siendo la primera de ellas muy grave. El agresor fue detenido por la Policía.

Ante la gravedad de las heridas, Ramón Roldán fue traslado por camilleros de la Cruz Roja local a la estación de ferrocarril, para que en el tren de las seis de la tarde, fuera enviado a Ciudad Real, donde se le ingresó en el Hospital Provincial, en el que falleció horas después42.

Por su militancia, su entierro fue una imponente manifestación de las fuerzas socialistas de Puertollano. En la tarde del día 7, sus restos fueron conducidos al cementerio municipal, acompañados por unas seis mil personas, parte de las cuales procedían de la capital. A las seis y media de la tarde, llegó procedente de Ciudad Real, la carroza fúnebre, acompañada por el camarada Serrano y otros directivos provinciales del partido. Cuando el cortejo llegó frente a la Casa del pueblo, los compañeros Serrano y Pedro Fernández, realizaron emocionados discursos necrológicos, indicando el último de ellos: «Te queremos y te vengaremos».

En el sepelio se formaron tres representaciones de duelo. En la primera iban los directivos de la Coalición Juvenil Marxista, en perfecta formación, dando escolta a la carroza, tras ellos iban los familiares, y finalmente, ejecutivos de la Federación Socialista y miembros de la Corporación Municipal, encabezados por el alcalde Leonardo Rodríguez. Por último, iba la Banda Municipal, dirigida por Emilio Lozano, los estandartes de las asociaciones obreras y un acompañamiento de unas seis mil personas43.

El 17 de julio se produjo el levantamiento militar contra la República en las tropas destinadas en el Protectorado marroquí, que se extendió al día siguiente por toda la Península, con una suerte dispar. Los primeros muertos de la provincia de Ciudad Real fueron en Puertollano, cuando los mineros asaltaron el domicilio de un destacado dirigente falangista, Gregorio Cabañero, en el que éste resultó muerto junto a sus tres hijos, así como uno de los asaltantes, el socialista José Belda44. El entierro del militante socialista fue una imponente manifestación de duelo, marchando su féretro, cubierto con la bandera roja y escoltado por miembros de las milicias populares, desde el Hospital hasta el cementerio45. La Guerra Civil había comenzado.

41 El Pueblo Manchego, 17-VI-1936.

42 El Pueblo Manchego, 4-VII-1936 y ABC, 8-VII-1936.

43 Emancipación, 10-VII-1936.

44 ALÍA MIRANDA, 1994: 68-69.

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Bibliografía

ALÍA MIRANDA, Francisco (1994): La Guerra Civil en retaguardia. Ciudad Real (1936-

1939), Ciudad Real, Biblioteca de Autores Manchegos.

FERNÁNDEZ-PACHECO SÁNCHEZ-GIL, Carlos y MOYA GARCÍA, Concepción (2008): «La

revolución de octubre de 1934 en la provincia de Ciudad Real», en Francisco ALÍA

MIRANDA y Ángel Ramón DEL VALLE CALZADO (eds.), La Guerra Civil en

Castilla-La Mancha 70 años después, Cuenca, Universidad de Castilla-La

Mancha, pp. 271-288.

JACKSON, Gabriel (1976): La República española y la guerra civil, Barcelona, Crítica.

RAMÍREZ MADRID, Luis Fernando (1994): Historia de la minería en Puertollano,

Puertollano, Ediciones Puertollano.

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Inhibición de la política, violencia y conspiración:

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