Ante los avances tecnológicos producidos rec9ientemente, ¿cóom debe ría replantearse los Planes y programas de formación de los Técnicos en general y de los TQ, en forma especial.
Si bien dicen que una persona cambiará varias veces de ocupación, en el futuro, a lo largo de su vida, es evidente que si preparamos una persona con amplios conocimientos de química, gran parte de su vida profesional se desarrollará en este ámbito.
Independientemente de que un Técnico cambie en el futuro su puesto de trabajo en varias empresas, durante su formación debe recibir las herramientas intelectuales, habilidades y capacidad de adaptación para resolver distintas situaciones. Esta formación le permitirá ajustarse a los cambios permanentes que se estarían dando en la realidad laboral productiva actual.
Deben poseer capacidad de razonamiento, capacidad de búsqueda de información, de análisis crítico, capacidad de interpretar resultados, de asumir responsabilidades y de resolver situaciones nuevas con el bagaje de conocimientos que posee.
Estas capacidades se nosotros creemos, a partir de nuestra larga experiencia docente y profesional, se siguen cumpliendo satisfactoriamente en nuestras escuelas técnicas, sobre todo en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.
En el caso del ámbito de formación teórica y práctica de una ciencia como la química, el reconocimiento que las empresas otorgan a la certificación educativa, que otorgan nuestras escuelas técnicas, muestra que hay un amplio consenso en privilegiar la validez de un plan de estudio, (a pesar de la necesidad objetiva, que se realicen una serie significativa de reformas) queda una amplia y consensuada evidencia, que debe seguir vigente el poner el acento en una sólida base de formación teórica y práctica, basada en los conocimientos aportados por las ciencias químicas en su conjunto, y por todos los desarrollados alcanzados, en cada una de las áreas especializadas.
Nuestro razonamiento, a la hora de reflexionar sobre los posibles y necesarios a ajustes a los actuales programas de estudios, de acuerdo al conjunto de encuentros que hemos tenido con el resto de nuestros compañeros docentes a lo largo de las Jornadas de Reflexión y de los numerosos encuentros complementarios, puede ser sintetizado, de acuerdo al siguiente “esquema” de análisis.
Cuando pensamos en un profesional de la química nos damos cuenta que la única forma de prepararlo en forma correcta es con los mejores y más amplios conocimientos de química teórica y experimental, que además sea un conocedor del método científico para encontrar la solución de los problemas que se presenten. Debe contar, además, con una adecuada formación en la tecnología actual, no sólo referida a conocimientos en informática, sino de poder resolver problemas utilizando el método tecnológico, entre otros.
Se necesita una persona que demuestre su competencia, y para ello además de amplios conocimientos (teoría) es necesario que cuente con habilidades y destrezas (práctica) que le permitan una actuación eficaz, basada en su sólida formación.
Para ello, este alumno de hoy debe tener un amplio conocimiento de la química como ciencia desde en punto de vista teórico. No olvidando además que para estudiar una ciencia siempre es indispensable la experimentación, para comprobar y comprender algunos fenómenos como complemento de la teoría. Esto involucra que en el estudio teórico debe implementarse como complemento pedagógico la utilización de clases experimentales demostrativas, material electrónico e informático, entre otros recursos didácticos.
Gran habilidad en el manejo experimental del material de laboratorio contando con experiencia en el uso práctico y racional del laboratorio.
Esta habilidad en el manejo experimental es independiente de la realización de una práctica como complemento para el mejor entendimiento de un concepto teórico. El desarrollo de esta capacidad está absolutamente ligado al futuro laboral del técnico y a lo que de él requiere la industria actual.
Para esto es fundamental que durante su formación tenga un importante número de horas semanales dedicadas a la actividad experimental, donde el alumno desarrolle habilidad y destreza experimental, capacidad de análisis, interpretación de resultados y elaboración de conclusiones.
Además debe desarrollar su creatividad para resolver situaciones problemáticas con las condiciones experimentales con las que cuente. Estas habilidades no necesariamente están vinculadas a un concepto teórico que el alumno simultáneamente esté estudiado.
Evidentemente, la química es una ciencia experimental, y como tal, las teorías en las que se sustenta están basadas, explican y fundamentan situaciones experimentales. Esta forma de análisis, basada en el método científico, facilita metodológicamente su aprendizaje.
Pero, además de esto un técnico necesita desarrollar habilidades experimentales como las que indicamos que requieren de la reproducción en la escuela de situaciones que pueden plantearse en un laboratorio o en una industria.
Estos conocimientos teóricos y experimentales se deberán desarrollar en las tareas de control en el laboratorio o en la planta. Es por este motivo necesario dotarlo de los consabidos conocimientos en los procesos de la industria química.
En este caso además de conocer el manipuleo del material de vidrio, la preparación de soluciones, debe ser hábil en las normas de desempeño en un laboratorio, y ser un experimentado operador de los equipos de laboratorio de última generación, con el correspondiente apoyo de conocimientos en informática para operar los equipos con la idoneidad adecuada.
Además no debemos olvidar que se desempeñará en una empresa grande o pequeña pero que seguramente se manejará con las últimas teorías de la administración.
Otra pauta a tener en cuenta es que hoy el servicio al cliente termina con la atención en su propia empresa (servicio técnico de ventas). NO se debe olvidar la actuación del técnico desde el punto de vista de la seguridad, evitando la contaminación y cuidando el ambiente. Debe por lo tanto manejar con solvencia los instrumentos legales vigentes.
Es importante destacar que si estamos pensando en reducir los costos del aprendizaje no tiene sentido modificar la actual formación técnica, por el de Técnicos en Procesos, ya que nuestros estudios pudieron aportar una fuerte evidencia, que dicho trayecto, no pudimos dar cuenta de su existencia en ninguna de las empresas estudiadas.
No debemos confundir una metodología de enseñanza de una ciencia experimental, con la formación integral de un profesional apto para trabajar en el
laboratorio o en la industria, que está destinado a ocupar puestos de trabajo donde es fundamental la toma de decisiones. Cabe citar que en las universidades tampoco se verifica la existencia de una fuerte correlación temática temporal entre teoría, prácticos y problemas.
Pensamos que, dada la existencia del perfil actual del TQ, que es ampliamente solicitado por la industria con las características actuales salvo pequeñas modificaciones, el nivel terciario podría dejarse para su posterior especialización en temas más específicos.
En base a lo antedicho y considerando algunas de las opiniones de los consultados en las entrevistas se afirma que se podrían realizar algunas actualizaciones en su formación que deberían tener que ver:
a. Con los contenidos
b. Con las actividades desarrolladas durante su formación c. Con los modelos organizativos
d. Con el equipamiento o las posibilidades de uso de material actualizado e. Con la capacitación y uniformización de los saberes de los docentes que
dictan clases en el hoy llamado ciclo superior f. Con la posibilidad de dictar cursos de posgrado
g. Resultados de las reuniones docentes de los años 1999 y 2000.
Actividades desarrolladas durante su formación
El TQ debe adquirir una sólida formación práctica – experimental que involucra la realización de trabajos en el laboratorio con cont enidos propios y relevantes tendientes a que el alumno desarrolle la destreza y habilidad que caracteriza las funciones que desempeñará en su futuro laboral.
La interrelación entre la formación teórica y práctica en la formación del técnico es lo que determinará el nivel de excelencia en el futuro egresado que en la actualidad se demanda.
Así nos dice un entrevistado: “La preparación que tuve más que nada en el laboratorio, cuando entré a trabajar, me dio una tranquilidad de poder trabajar, ya que ningun o de los aparatos que había era extraño, porque por lo menos en algún momento lo había visto o lo había manejado, más que nada el material de vidrio, el material electrónico como habíamos empezado con eso, y ya sabia que era cuestión de agarrar el manual, leerlo un poco y ver de que se trataba, porque eran curvas de calibración que habíamos hecho, y era en referencia a algo, así que no eran aparatos complejos de manejar ”.
Para una adecuada formación práctica las escuelas deben contar con laboratorios que cumplan con las condiciones de seguridad vigentes, y donde se privilegie la aplicación permanente de las normas de seguridad de uso internacional en la realización de los diferentes trabajos prácticos.
Se debe contar con un equipamiento adecuado tanto para técnicas clásicas como dispositivos de uso cotidiano de tipo electrónico de la más moderna tecnología en la medida de las posibilidades económicas actuales.
En caso de no contar con estos equipos de última generación, es importante tener convenios con empresas para que los alumnos puedan realizar pasantías que garanticen el uso por parte de los mismos de los mencionados dispositivos. Inclusive pueden celebrarse acuerdos con institutos universitarios para que los alumnos concurran en forma regular a sus laboratorios y utilicen los instrumentos de
última generación que normalmente usan los profesionales y son de uso común en las industrias de punta y en los institutos de enseñanza superior.
En este esquema de trabajo es fundamental definir, a partir de la s competencias que son necesarias desarrollar en el futuro egresado para su inserción en el mundo del trabajo y en el ámbito de estudios superiores, el rol que cumplen las asignaturas de carácter eminentemente teórico y las de carácter experimental que en la actualidad denominamos Trabajos Prácticos.
Un técnico ocupa puestos laborales en los que es fundamental la toma de decisiones. Para esto requiere una sólida formación teórica que le permita analizar la situación para poder interpretarla, desarrollarla, elaborar conclusiones y a partir de esto, decidir la manera más adecuada para llevar a cabo una determinada actividad.
A su vez requiere también de una sólida formación experimental que es la que lo hace tan preciado por las diversas industrias químicas, ya que el técnico no sólo comprende la actividad que desarrolla en el ámbito de un laboratorio o de una línea de producción, sino que tiene capacidades vinculadas con destrezas y habilidades que le permiten realizar eficazmente su trabajo, y colaborar con los profesionales al brindar información de alta calidad para tomar decisiones adecuadas y en el momento preciso .
Teniendo en cuenta lo expuesto, los futuros técnicos en el ámbito de las materias de Trabajos Prácticos desarrollan las habilidades, destrez as, experiencia, normas de actuación necesarias para los requerimientos laborales. Es por esto que tienen contenidos propios que deben ser relevantes.
Evidentemente debe existir una permanente integración y retroalimentación entre las materias teóricas y las prácticas desarrolladas en un mismo espacio curricular de aprendizaje, pero los objetivos que las constituyen para alcanzar las competencias requeridas del futuro técnico son diferentes.
Debemos diferenciar una herramienta pedagógica como lo es la de mostración en una clase teórica de una experimentación para favorecer el nivel de comprensión de una determinada situación por parte del alumno, de la actividad que debe planificarse cuando se desarrolla una práctica en el laboratorio.
Los Trabajos Prácti cos para la formación de un Técnico Químico no son sólo un recurso pedagógico. Son el ámbito en el cual el alumno debe desarrollar criterio, capacidad de observación, aptitudes de registro detallado de las observaciones, orden y metodología para el trabajo en el laboratorio, análisis e interpretación de los resultados obtenidos, elaboración de conclusiones y la capacidad de resolver distintas situaciones problemáticas que se le puedan presentar en el futuro.
Para el logro de estos objetivos, los Trabajos Prácticos requieren la planificación de actividades realmente tendientes al logro de saberes relevantes que le permitan al educando adquirir las competencias adecuadas para su inserción en el mundo del trabajo.
No estamos planteando que el aspecto teórico y el práctico están disociados. Debe existir entre ellos una permanente integración y vinculación que permita la retroalimentación entre los contenidos desarrollados en cada ámbito, que no necesariamente es cronológica.
Estamos planteando que constituyen aspectos diferentes con un mismo objetivo: el logro de las competencias requeridas para un Técnico Químico en la actualidad. Debemos destacar que en lo
concerniente a la metodología, en la actualidad se utiliza para el diseño curricular la definición de las competencias.
Como conclusión, evidentemente un docente puede realizar una demostración durante el dictado de sus clases para mostrar un hecho experimental particular que le permita fundamentar más claramente una teoría determinada que intenta explicar. En una materia práctica la experimentación la realiza el alumno.
Las actividades desarrolladas durante un práctico involucran la utilización de conocimientos previos, destrezas y habilidades, y están planeadas de manera tal de mejorar estas aptitudes. Par a planear un trabajo práctico, deben analizarse qué contenidos se intentan enseñar y qué capacidades, habilidades, destrezas y experiencias se intentan desarrollar en el alumno.
Por lo expuesto, es evidente que las materias de TP tienen contenidos propios absolutamente vinculados, pero manteniendo la adecuada independencia, con los contenidos correspondientes en la teoría. Durante la realización de una actividad en el laboratorio, el alumno efectúa su experimentación, registra cuidadosamente las observaciones, aplica normas de seguridad, ordena los resultados obtenidos, los analiza y elabora conclusiones. En estas actividades están involucrados saberes y destrezas.
Es muy importante el análisis conjunto con el docente para la elaboración de conclusiones. E videntemente, también en el laboratorio existen momentos de discusión teórica y relación con conocimientos que el alumno posee y que están vinculados a los contenidos estudiados en la teoría. Esta situación se reproduce también en el aula cuando puede util izarse los saberes experimentales del alumno para justificar o explicar una determinada teoría.