4.4 Multiphase Evolutionary Neurocontrol for Trajectory Optimization
4.4.3 Optimization of Multiphase Missions at the Example of an Earth-Mars-
De cara a este panorama con flores y espinas; habrá que continuar tejiendo sin derecho a cansancio una Iglesia que responda a los desafíos actuales; es decir, una Iglesia que haga honor a su catolicidad que debería ser “apertura a la totalidad de la realidad humana”323; catolicidad que debería ser “universalidad de la Iglesia, no en el sentido de que ella abarca y jala hacia sí a todos los hombres, sino en el sentido de que se abre y va hacia todos los hombres de todas las culturas”324 sin rechazar a ninguna.
De allí que el gran trabajo será tejer una Iglesia “pueblos de Dios”; en donde el término pueblo hay que enriquecerlo; ya que está conformado por culturas milenarias diversas que caminan hacia la liberación; es decir hacia la vida y vida en abundancia, vida plena,
320
LÓPEZ, Eleazar. El dilema del indio como “otro” en la evangelización. Op. cit. p.2.
321
TOMICHÁ, Roberto. Condiciones y elementos para la misión permanente. Op. cit. p. 221.
322Ibid., p. 223.
323CARRASCO BRICEÑO, Bartolomé. La misión de la Iglesia ayer, hoy y siempre. [CD-ROM] Oaxaca:
Discurso pronunciado en el marco de la celebración de los 25 años de presencia misionera de la Sociedad del Verbo Divino en México. 1987. p. 6.
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y buen vivir; vida lata-lata y sumak kawsay, en donde todos y todas: hombres, mujeres, culturas, naturaleza y cosmos viven en actitud de respeto, diálogo, acogida y reciprocidad en busca –todos y todas- de la vida y quitando de mente y corazón cualquier rezago colonizador en donde la “o” primaba sobre la “y”; y en donde el blanco se imponía sobre el negro, y lo masculino sobre lo femenino y lo humano sobre el cosmos. En últimas; una Iglesia que al estar en cuidados intensivos; o para que suene mas teológico: una Iglesia que al estar en cuaresma; o para estar en sintonía con Aparecida: una Iglesia que al estar colonizada de sordera, miopía, acromatopsia o monocromatismo, lengüilarga, manca y temerosa; pase a su vitalidad, a su resurrección y a su descolonización, pudiendo escuchar otras músicas, viendo un horizonte mucho más amplio en donde existen diversidad de colores que danzan hacia la vida; abrazando lo diverso y venciendo el miedo de lo plural; pues “La vida cristiana no puede tener miedo a la pluralidad”325.
Para hacer realidad el sueño de una Iglesia plural; habrá que ver, como en Jesús, el Judío marginal; al contacto con lo diverso a nivel de género, cultura y religión; tres aspectos sintetizados en la mujer sirofenicia, le amplían su horizonte de comprensión, lo enriquece, le da vida.
Para hacer realidad el sueño de una Iglesia plural; habrá que ver la cultura como riqueza y el diálogo intercultural como puente misionero; entendiendo misión como dialogo para la vida.
Y en el caso específico de la Iglesia en Fontibón será el de promover la vida; vida que hace alusión a que el Misak-Misak recupere su ser, a través de la memoria, la palabra hablada y sus múltiples manifestaciones rituales. Así será posible tejer otra Iglesia; posibilidad que aun hoy se sigue soñando; pero que también se hace realidad en lo “pequeño” que se sigue resistiendo; resistencia que bien resume Eleazar cuando escribe:
Estimado José Fernando, Muchas gracias por escribir. Realmente las preocupaciones teológicas y pastorales […] son las mismas que muchos otros estamos tratando de afrontar en distintas regiones de nuestra patria grande que han llamado América. En realidad no hay en nuestra Iglesia Católica muchas respuestas contundentes y nuevas más que las de la
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sociedad colonial que hizo indios a los diversos pueblos de este continente, como sinónimo de no personas humanas completas (sólo homúnculos), por lo tanto sin derechos humanos, económicos, sociales, políticos, culturales y religiosos. Por eso se sigue con un proselitismo arrogante que ve a los demás como ovejas descarriadas por ser diferentes o por no estar en ese redil católico o cristiano oficial. Y si hay algunas respuestas eclesiales consecuentes, los directivos procuran que éstas se queden sólo en palabras bonitas que no modifican substancialmente las prácticas imperantes. La lucha que estamos dando quienes impulsamos la teología india dentro de la Iglesia, remamos a contracorriente porque queremos que las cosas cambien de fondo, al modo que lo hizo Jesús de Nazarét que se atrevió a ir más allá de los estrechos límites de la cultura y religión dominante de su época para abrazar a los no judíos como verdaderos adoradores del Padre en espíritu y en verdad. Ese mismo Jesús que vio en los paganos más fe que en los hijos de Abraham. Y que mandó al Espíritu Santo para que los cristianos pudiéramos hacer posible el pentecostés de la diversidad de lenguas, culturas y experiencias religiosas que se entienden perfectamente. Mas ese ideal no está vigente ahora en que se ha impuesto un cristianismo occidental aplastando entre otros a los pueblos indígenas de Abya Yala. Pero no porque esto ha sido así, así debe ser. Tenemos hacer que cambie. Y esa es la tarea que debemos asumir ahora tanto indígenas como compañer@s de camino de los indígenas. No tenemos recetas para ejecutar y asegurar éxito; tenemos que ingeniarnos los contenidos y los métodos a partir de cada realidad específica. […]P. Eleazar López326
2.3A modo de conclusión
Creer en otra Iglesia posible es viable; más para ello es necesario saber como Ella ha interpretado a Jesús y como se ha interpretado a sí misma. Así el tejido elaborado muestra una Iglesia católica con diversas concepciones teológicas: ortodoxo-
conservador, liberal y teología radical-teología de la liberación, que hasta el día de hoy
viven, perviven y hacen que esta Iglesia sea santa y pecadora; intolerante, tolerante y otra que quiere ir más allá de lo que se va establecido normal y común como Jesús el judío marginal , Francisco de Asís, De las Casas, Isabel Corpas, Montesinos, Juan XXIII, Socorro Vivas, Proaño, Sofía Chipana, Eleazar, Romero, María Ramírez ,Gerardo Valencia, por nombrar algunos y algunas, entre tantas y tantos subversivos que algunos
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ven como “amenaza para la sociedad”327; y otros como “condición que refleja las incongruencias internas de un orden social descubiertas por miembros de éste […] a la luz de nuevas metas valoradas que una sociedad quiere alcanzar”328; metas que emergen con sus gritos y letras desde el barro dando a entender que un modelo colonial uniforme que nunca creyó en la diversidad social, cultural, étnica, de género, genera muerte y en contrapartida gestar una Iglesia que acoja realmente en su seno las múltiples expresiones de los pueblos con su diversidad; diversidad que en la ciudad no es simple particularidad sino esencia generada por la movilidad en donde “de la provincia a la urbe moderna hay trecho. […] El emigrar es más que un simple desplazamiento físico […]Migrar es un viaje de ida con la casa a las espaldas”329; por tanto la Iglesia en la ciudad y en ella la Diócesis de Fontibón de cara al Misak-Misak, tendrá que promover la pastoral de la acogida y del diálogo intercultural, más que la simple tolerancia; “se trata, en definitiva, del esfuerzo de una Iglesia por ser realmente católica, auténticamente universal, es decir, una Iglesia que deja de ser colonial, paternalista y clerical para ser realmente autóctona, igualitaria, plural, pues respeta, dialoga e incorpora las diversidades de cada uno y de cada una”330.
Será el próximo y final capítulo quien recoja éstas propuestas que otros y otras han venido tejiendo; tejedores y tejedoras que aman profundamente ésta Iglesia y apuestan - pese a la persecución de su amada- , por una catolicidad más fiel a Jesús. Tejedores y tejedoras que siempre dejando hilo; esperan que otros y otras continúen su trama.
327FALS BORDA, Orlando. La subversión en Colombia, el cambio social en la historia. 4 ed. Bogotá:
Fundación para la Investigación y la Cultura FICA, Centro Estratégico de Pensamiento Alternativo CEPA, 2008. p. 32.
328
Ibid.,p. 32.
329PLATA, Juan José. Etnografías urbanas en mundos globalizados: aspectos conceptuales y metodológicos.
En: La ciudad y las ciencias sociales. Bogotá: Instituto Distrital de Cultura y Turismo, Centro Editorial Javeriano, 2000. p. 128.
330TOMICHÁ, Roberto. Los pueblos originarios en América Latina II. De destinatarios a protagonistas en la
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