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Optimization of probe length for reliable array performance

3.1 Microarray based analysis of DNA methylation patterns

3.1.2 Optimization of probe length for reliable array performance

ción del MRL sobre la base de los datos precedentes, tras la estimación de las frecuencias y naturaleza de los efectos inde- seables: el MRL garantiza el respeto de la ADI. Cuando las prácticas veterinarias usuales lo permiten, los valores de los MRL se rebajan a nivel de los contenidos de residuos de la sustancia observados en el marco de las buenas prácticas ve- terinarias en la utilización de los medicamentos veterinarios. Además, para los antibióticos, se verifica que niveles de resi- duos correspondientes a los MRLs no son susceptibles de afec- tar los procesos de transformación industrial (por ejemplo, efectos sobre las fermentaciones en la fabricación de queso y yogurt). Es conocido por ejemplo que puede existir un posible impacto sobre la calidad de la leche por bajos niveles de resi- duos de sustancias antimicrobianas (antibióticos, sulfamidas y otras) incluso niveles equivalentes a los MRLs correspondien- tes. Por esta razón, existe un riesgo a considerar que es el impacto acumulado de las propiedades antibacterianas que conllevan los residuos de sustancias antibacterianas sobre la calidad de la leche para la fabricación de quesos.

En definitiva, la evaluación de la seguridad de los residuos de los medicamentos veterinarios en alimentos de origen ani- mal esta asociada estrechamente con la evaluación del riesgo (determinación de las ADIs) y de la gestión del riesgo (estable- cimiento y control de los MRLs). La seguridad de los alimentos para los consumidores frente a los residuos de medicamen- tos veterinarios está plenamente garantizada siempre que se respeten las normas de utilización de los medicamentos veteri- narios, y que los dispositivos de control e inspección sean efi- caces y funcionen en el curso de la recogida de los productos alimenticios de origen animal.

La evaluación de la seguridad de los residuos de los medi- camentos veterinarios ha conducido a la determinación para cada producto alimentario de los denominados MRLs. El ana- lista encargado de controlar los residuos de medicamentos

veterinarios en los alimentos de origen animal dentro del plan de vigilancia, debe asegurarse que los valores de los MRLs se cumplen en estos alimentos.

Evaluación del riesgo para compuestos antibióticos en relación a la salud humana. Hoy en día preocupa el riesgo potencial que se puede inducir por el uso terapéutico de com- puestos antimicrobianos en los animales productores de ali- mentos por su eventual contribución a una presión selectiva sobre los microorganismos del tracto intestinal, y que, a su vez, pueden conducir a serias implicaciones médicas. Este hecho ha sido el núcleo de muchos estudios científicos y ha sido debatido en numerosas reuniones y Comités (Anadón et

al., 1999; Anadón y Martínez-Larrañaga, 1999). El uso de an-

tibióticos en veterinaria y agricultura contribuye a la presión selectiva, a reservorios de resistencia y a vías de transmisión. Aún admitiendo que el uso de antimicrobianos en sanidad animal pudiera tener únicamente una influencia marginal sobre el desarrollo de la resistencia global, las medidas enca- minadas a la aparición limitada de resistencias son muy im- portantes para prolongar y salvaguardar la vida útil de todos los fármacos antimicrobianos, tanto en medicina animal como en medicina humana. Para restringir la evolución de la resis- tencia, necesitamos reducir la presión selectiva de la presencia de antibióticos. Esto es especialmente importante para ciertos tipos de antimicrobianos de nueva generación, por ejemplo las fluoroquinolonas, que son de valor no sólo hoy en día sino también lo deben ser para un futuro próximo (Anadón, 1992). El análisis molecular de los genes de resistencia a antibióticos, los plásmidos y los transposones, ha demostrado que se en- cuentran elementos idénticos en animales y en humanos. El fenómeno se aplica a bacterias patógenas (vehiculadas por los alimentos), oportunistas y comensales; el uso de antibióticos en medicina veterinaria, similar a su uso en agricultura y acuicultura, selecciona bacterias resistentes. Estas bacterias se liberan en el medio ambiente, donde pueden ser fácilmente puestas de manifiesto en las heces animales. Los productos alimenticios específicos, el agua y el contacto directo pueden propagar estas bacterias desde la microflora animal a la mi- croflora humana. La eliminación de los determinantes de re- sistencia a partir de estas microfloras es lenta, particularmen- te si no hay reservorio de disponibilidad de las bacterias susceptibles a recolonizar el animal hospedador.

Existe evidencia clara para indicar que el uso de antibióti- cos en animales puede seleccionar la resistencia en bacterias, y que algunas de estas bacterias resistentes pueden ser trans- mitidas al hombre a través de la cadena alimentaria o que estas bacterias pueden causar enfermedades en el hombre, directa o indirectamente. Existe, sin embargo, considerable incertidumbre y debate en lo que se refiere a la frecuencia con la que esto ocurre, y la magnitud de este impacto sobre la salud pública. Aunque existe conocimiento acerca de sus im- pactos por la investigación laboratorial y epidemiológica, y los programas de vigilancia de resistencia a antibióticos, hay aún muchos vacíos en el entendimiento de la epidemiología de la resistencia. En gran medida, estos vacíos persisten debido a la complejidad de las vías de transmisión al hombre (a través de los alimentos y/o del medio ambiente). Esta complejidad cons- tituye una barrera importante para el estudio directo del pro- blema a través de la investigación epidemiológica convencio- nal. Alguna de las evaluaciones del riesgo publicadas hasta la fecha se describe a continuación:

1. En los EE.UU. se ha estimado el impacto para la salud humana del uso de antibióticos en animales, en concreto el uso sub-terapéutico de la penicilina o tetraciclina en piensos para los animales. Mediante el uso de métodos que identifica- ban anualmente en humanos el número de casos de salmone- losis, casos de infecciones resistentes a Salmonella, y muertes asociadas con la infección y atribuibles al uso sub-terapéutico de antibióticos en el pienso de animales de consumo humano, se concluyó que el numero de personas con morbilidad por año por infecciones resistentes a Salmonella, y considerando la incertidumbre, representaban entre 1 y 400 (Institute of Medi- cine, 1989).

2. La FDA de los EE.UU. llevó a cabo una evaluación cuantitativa del riesgo en el año 2000, de casos humanos por campilobacteriosis causada por Campylobacter resistente a fluoroquinolonas, infección atribuida al consumo de pollo (Bartholomew et al., 2005). Se estimó que en el año 1999 el número medio de personas que presentó un efecto adverso sobre la salud debido a infecciones por Campylobacter resis- tente a fluoroquinolonas fue de 9.261.

3. Se realizó una evaluación del riesgo del macrólido tilo- sina usado en ganado vacuno, cerdos y aves (Hurd et al., 2004).

Se estimó en el hombre la aparición de infección causada por

Campylobacter resistente a macrólidos, y la infección por En- teroccocus faecium también resistente a macrólidos. El modelo

estudiado para cerdos estimó una probabilidad anual de efec- to adverso relacionado con la resistencia a macrólidos < 1 en 53 millones para Campylobacter y < 1 en 21 billones para E.

faecium.

La FDA de los EE.UU. ha publicado una aproximación cualitativa para la evaluación de los riesgos de resistencia para las nuevas aplicaciones de fármacos para uso animal (FDA- CVM, 2003) para la comercialización de nuevos antibióti- cos, datos que soporten clasificar el grado del fármaco como alto, medio o bajo en términos de potencial para originar resistencia en los animales, la posible exposición para el hom- bre a organismos resistentes, y la caracterización total del riesgo.

En definitiva, cada día más, las Agencias Reguladoras y de salud pública caminan hacia la categorización de los an- tibióticos con respecto a su importancia para la salud huma- na como una vía para evaluar y gestionar el riesgo. La FDA de los EE.UU., y la Organización Mundial de la Salud (OMS) son algunas de las organizaciones que han desarrollado tales listados de categorización. El criterio usado para llevar a cabo la categorización varía, pero en general incluye la importan- cia de los fármacos para tratar las enfermedades graves en el hombre, la disponibilidad de tratamientos alternativos de- seables y la utilidad de los fármacos para el tratamiento de infecciones entéricas en el hombre. El principal objetivo es identificar a los antibióticos de importancia crítica para la salud humana.