2.2 Basics of Secure Computation and Garbled Circuits
2.2.2 Optimizations on Yao’s Scheme
Vicente Lloréns, en efecto, a pesar del inconveniente de su corta edad, pero con la inteligente supervisión de su mentor José Ortells, que consiguió vencer la natural resistencia de los padres del muchacho, había superado con suficiencia el examen de acceso a la Escuela de Bellas Artes, dependiente de la Academia de San Carlos de Valencia, antes de cumplir los quince años. Para alojar en la capital al joven estudiante, Ortells pidió colaboración a su bien amigo el escultor Carmelo Vicent14, en aquellos momentos Catedrático de Talla Escultórica en la propia Academia y al hijo del cual, Salvador Octavio, el artista villarrealense había ayudado de forma considerable en su carrera mientras estaba estudiando en la Academia de Madrid.
Lloréns fue de esta manera alojado como pensionista en el domicilio particular de una vecina de la familia Vicent, doña Valeriana, una viuda de militar que tenía su piso en la misma planta en la
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Triunfo de un precoz artista villarrealense, ibídem, 3 de octubre de 1951.
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Carmelo Vicent Suria (1891-1957). Escultor y artista fallero. Destacado maestro imaginero. Premio Nacional de Escultura en 1934. Primera Medalla en 1941.
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que vivían los escultores15, en la calle de la Visitación, de forma que el estudiante estuvo prácticamente conviviendo con ellos y el resto de su familia durante los tres cursos académicos que siguió en la capital valenciana, recibiendo el calor de su afecto. El taller escultórico de imaginería de Carmelo Vicent estaba instalado muy cerca de las torres de Serranos, junto al cauce del río Turia, y desde allí iba el joven Vicente a diario a las clases de la escuela de Bellas Artes, mientras que por las tardes ayudaba a los artistas en las tareas escultóricas que tenían encargadas, colaborando con ellos en tareas menores de pulido y limpieza, pero haciendo de esta manera unas prácticas profesionales y estéticas de primer orden.
El maestro Ortells, se encuentra trabajando en Madrid en diversos encargos, como el monumento a los Caídos encargado por el Ayuntamiento de Vila-real, la “Virgen del Amor Hermoso” adjudicada por concurso para el Colegio Mayor San Pablo de Madrid, o el Ángel de la Victoria en la clave del Arco de Triunfo de la Ciudad Universitaria madrileña, no deja de mantener contacto con su joven discípulo supervisando su actividad. Todas estas labores le son relatadas en la carta que, en vísperas de la Navidad de 1951 le escribe, en carta timbrada en la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando, de la que era Catedrático:
“Mi querido discípulo Vicente: Como supongo estarás ya con tus queridos padres te escribo ahí. Perdóname no te escribiese antes pues he estado preocupado por muchos asuntos, y unas veces disgustado, otras ocupado, otras sin ganas de escribir, pero sin olvidarme nunca de que te debía carta, se fueron pasando los días…
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Según el carnet de la Escuela de Bellas Artes del curso 53-54, la residencia de Lloréns estaba en la calle Visitación, nº 2, 3º, frente al domicilio particular de los Vicent.
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… Y tú ¿has trabajado mucho? Cuéntame todo cuanto has hecho y qué dicen los profesores. Podría ser fácil que a mediados de Enero próximo hiciera yo un viaje a esa. Recibe un fuerte abrazo de tu maestro que añora no tenerte a su lado”.16
Su atención a los progresos académicos de Vicente Lloréns es constante, así como la frecuencia de los consejos con los que orienta los pasos creativos de su joven amigo. Así, cuando a la vista de las capacidades creativas del muchacho, la Asociación Musical de Vila-real “Rondalla Tagoba” le encarga una representación al óleo de la figura del guitarrista Francisco Tárrega, Ortells no tarda en escribirle instándole sobre sus planes de trabajo:
“Respecto al boceto de Tárrega no tengas prisa en hacer bocetos; cuando conozcas bien la forma humana en todos sus detalles será hora de ir pensando en hacer composiciones. Ahora a estudiar”.17
La confianza establecida entre los dos artistas, el consagrado y el incipiente, rebasa los límites de la docencia estética para incluirse en un trato amistoso que llega a la máxima familiaridad:
“Mi querido discípulo Vicente, estoy trabajando mucho en la Virgen del Amor Hermoso, pues me he encontrado que las carnes sólo estaban sacadas de puntos y hay que quitar mucha madera para terminarlas. Así que figúrate el trabajo que me está dando tallar y acabar todo el Niño Jesús, la cara y las manos y pies de la Virgen. Y como
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Carta autógrafa de José Ortells, de fecha 20 de diciembre de 1951. Archivo personal de Vicente Lloréns Poy.
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hay que trabajar en el bloque, y no sueltas como se hace por ahí, no te digo la gimnasia y el esfuerzo que hay que hacer.
Ahora otra cosa: Te suplico vayas al Hotel Dos puertas y preguntes si recogieron un paquete que contenía un par de medias, pues se lo dejó olvidado Dª Teresa. La habitación que teníamos era la 14, los demás datos ya se los darás tú. Si te lo dan lo conservas y ya lo recogeré yo cuando vaya a esa.
Sin más, un abrazo, que te conserves bien, que trabajes mucho y saluda a D. Carmelo y a D. Salvador”.18
“Antes que nada mi más cordial felicitación por tus éxitos, que en parte también son míos, por haber sido yo tu maestro”.19
“Mi querido discípulo Vicente: Tus cartas tan cariñosas me conmueven mucho, pues en ellas me demuestras una vez más profundo afecto hacia mí y que correspondes al que yo he puesto en ti por todas tus buenas cualidades. Que trabajes mucho, en lo que sea; pintura, escultura o las dos cosas a la vez, que siempre te serán útiles. Saludos afectuosos a tus padres, a tu hermano y para ti un fuerte abrazo de tu maestro y amigo”.20
Tras haber finalizado el Curso Preparatorio (1951- 1952), durante el cual, entre otras materias, obtiene las calificaciones de Sobresaliente en las asignaturas de “Coloración” y “Modelado”21
, el patronato Local de Formación Profesional de Vila-real le asigna una beca
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Carta D. José Ortells fechada en Madrid, 13 de octubre de 1952.
19
Carta de D. José Ortells de 13 de noviembre de 1952.
20
Carta de D. José Ortells, de 22 de marzo de 1953.
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Certificación Académica Personal de la Escuela Central de Bellas Artes del Distrito Universitario de Madrid. Fecha: 23 de noviembre de 1964.
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económica para la continuación de los estudios22. La matriculación para el siguiente curso, sin embargo será frustrante para Vicente, pues habiéndola dejado en manos de su padre, en uno de los frecuentes viajes que este hacia hasta Valencia, Antonio Lloréns se encuentra con el inconveniente de la incompatibilidad de horarios entre las asignaturas de la especialidad de pintura y las de escultura, y que debe hacer en aquel mismo instante. El padre de Vicente toma la opción de matricularlo en pintura, con gran frustración por parte de Vicente que aspira a convertirse en escultor a la mayor celeridad y ve alejarse esa posibilidad por el plan de estudios elegido por su padre. Ortells le consuela y le anima desde la capital, diciéndole que debe aprovechar la ocasión de convertirse en un buen pintor a través de los estudios académicos, puesto que para la escultura ya está él para darle las mejores orientaciones.
En los años sucesivos, y teniendo ya como profesores a los propios Carmelo y Octavio Vicent con quienes sigue conviviendo y colaborando, o al eminente pintor Genaro Lahuerta, completa los estudios con notable aprovechamiento pero sin olvidar a su pueblo natal en el que, en el transcurso de las celebraciones patronales en honor de San Pascual, participa en una exposición de artistas locales organizada por el municipio y celebrada en los Salones de la “Jefatura Local del Movimiento”, para la cual presenta un conjunto de obras en las que, las autoridades municipales, religiosas y civiles, Reina y Damas de las Fiestas, que visitan la muestra acompañadas del tallista local Francisco Gandía y del pintor José Gumbau Vidal, pudieron apreciar, según relata el corresponsal de la prensa provincial:
“Lloréns presenta cuatro óleos y dos esculturas, donde podemos apreciar el avance de este joven alumno de la
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“Desde estas columnas felicitamos al becario por la recompensa de que ha sido objeto y le deseamos toda clase de aciertos en su carrera artística, al propio tiempo que hacemos resaltar el acierto del Patronato al conceder la beca a un joven de tanta valía”.
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escuela de Bellas Artes de San Carlos, desde “Valenciana” a “Religioso”, avance bien visible en todos los aspectos de la manifestación pictórica. El mismo juicio nos merecen las dos esculturas”.23
Durante las vacaciones aprovecha para intensificar su contacto con el maestro Ortells, con quien sigue colaborando en su residencia del ermitorio de la Virgen de Gracia, y lo mismo que en los años anteriores, los paseos y conversaciones por las orillas del río Mijares y entre los frondosos pinares de la zona se alternan con las prácticas artísticas y la reflexión sobre los procesos técnicos que tan bien domina el escultor, el cual no deja de recordar esta compañía en sus frecuentes escritos:
“Supongo que estarás tan ocupado en ayudar a tus padres que no te habrá sido posible trabajar en lo tuyo. Este verano nos vengaremos”.24
“Estoy deseando llegue pronto el mes de Junio para trasladarnos a esa y gozar de nuestra bella terreta”25
Su calidad artística no pasa tampoco
desapercibida en Valencia, y el Centro Escolar y Mercantil de las Congregaciones Marianas le encarga a comienzos del año 195426 el diseño del cartel mural anunciador del “Año Jubilar Mariano”, declarado posteriormente, dada la calidad del resultado ofrecido por Vicente tanto en la idea representada como en su materialización plástica, cartel oficial del evento con carácter nacional, y por ese motivo profusamente distribuido por numerosas ciudades españolas como reclamo de la conmemoración del Centenario de la proclamación del dogma católico de la Inmaculada
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Levante, 28 de mayo de 1953.
24
Carta de D. José Ortells, de 28 de diciembre de 1952.
25
Carta de D. José Ortells, de 22 de marzo de 1953.
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Concepción de María, convocada por el papa Pío XII a través de la encíclica “Fulgens Corona”.
Con el objetivo de potenciar este hecho, la Congregación de Hijas de María Inmaculada de Vila-real había encargado al escultor José Ortells López la talla de una nueva imagen de vestir de carácter procesional, que fue solemnemente bendecida en las fiestas del mes de diciembre de aquel año como clausura de todo un conjunto de celebraciones27. Ortells confió en su joven discípulo, para quien tiene en todo momento, aún desde la distancia, palabras de aliento y de amistad:
“Querido discípulo Vicente: Te veo en tu carta muy preocupado por muchos problemas; mas yo te digo sólo una cosa: cuando se estudia sólo ha de intervenir la inteligencia, y cuando se llegue a estar capacitado para producir, el corazón.
El próximo día 20, o sea el domingo, salgo de ésta para ir al pueblo. Como supongo que tú tendrás también ya vacaciones, si quieres esperarte haremos el viaje juntos, de Valencia a Villarreal. Hasta el domingo pues y por ahora un abrazo de tu maestro”.28
Ortells, que se halla en aquellas fechas acabando el encargo que le ha realizado la Hermandad de la Santa Faz de Vila-real, el paso procesional de la Verónica para los desfiles de la Semana Santa, recaba impresiones de Vicente y corresponde amigablemente a las palabras de aliento que este le envía, tranquilizándole respecto a la valoración del resultado de su trabajo. A pesar de su veteranía, la humildad que siempre caracterizó a José Ortells se manifiesta en el escrito de respuesta:
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JUAN NEBOT, MANUEL, presbítero, Congregación de Hijas de Maria
Inmaculada, de Villarreal, 1981.
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“Mucho te agradecí tu carta en la que me das cuenta de la impresión que ha producido la imagen de la Verónica; porque ya te habrás dado cuenta en ti mismo, que cuando has terminado una obra siempre se te queda una cosa rara, como de incertidumbre respecto a si se aceró o no en el trabajo, y para disipar eso hay que esperar para ver la reacción que produce en los demás.
Un fuerte abrazo de tu amigo y maestro”29.
Con el autorizado respaldo de su mentor, Vicente Lloréns Poy hizo su aportación a la solemne celebración mariana que se avecinaba y que tuvo especial relevancia en su ciudad natal, diseñando la nueva bandera y el estandarte de las “Purisimeras”, y, de manera especialmente destacable, el gran manto de terciopelo azul que cubre y engalana la imagen escultórica, que fue bordado por un equipo de especialistas artesanas en los talleres de Carmen Igual de la ciudad de Valencia, lo que tendría una interesante consecuencia algún tiempo después.
La imagen articulada de vestir, trazada por Ortells con suaves facciones juveniles y delicadas manos vueltas hacia el pecho en actitud de oración, fue recubierto para su exhibición procesional con una holgada túnica de tisú blanco, bordada en la parte central del delantero con hilos de plata y oro que forman estilizados motivos florales y sinuosas volutas geométricas enmarcando en un medallón central el anagrama de las congregaciones marianas, coronado a su vez por un airoso copete que se alza casi hasta la zona de la cintura, cruzada a su vez por un fajín bordado con similares trazas. Sobre esta túnica se sitúa el manto de terciopelo azul oscuro, tachonado de estrellas de seis puntas, con unas medidas que van de los tres metros cuarenta centímetros de caída frontal en la simétrica abertura delantera, a los dos metros y medio en la zona escapular, plegada sobre los brazos articulados de la imagen, y un contorno semicircular con gran caída
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posterior sobre las andas procesionales que alcanza los seis metros y treinta centímetros30.
El diseño de Lloréns Poy se presenta enmarcado por una ancha cenefa perimetral que simula los eslabones de una rica cadena en plata y oro, se levanta tanto en los hombros como en la parte central posterior en una alambicada arquitectura de sugerencias barrocas, en la que se entremezclan las volutas vegetales de hojas de acanto con entrelazados cordones, sugerencias florales de diversa traza y una serie de ocho medallones dispuestos en losanje que reproducen anagramas y emblemas marianos y que rodean un óvalo central con el escudo papal del Pontífice Pío IX, definidor en el año 1854 del dogma de la Concepción Inmaculada de María. Todo ello, como sucede en el zona anterior de la túnica, perceptible por la abertura de las dos alas del manto, coronado por un estallido de volutas florales. Dos años más tarde, Vicente Lloréns haría una nueva aportación para el ornato de esta imagen procesional al diseñar la aureola que aún hoy aún luce tras su cabeza.
Finalizado el tercer año de estudios en Valencia31 y, observando la magnífica trayectoria de Lloréns Poy, el maestro Ortells insiste ante sus padres en la conveniencia de que Vicente continue su aprendizaje en un nivel superior, matriculándose en la Escuela Central de Bellas Artes en Madrid, vinculada a la Academia de San Fernando, en donde él ejercía la Cátedra de Escultura Anatómica.
Para el curso 1954-55 formaliza así su inscripción en la asignatura de “Colorido y Composición I” que no había realizado en el programa de la Escuela Superior de Valencia, y en la que será calificado en exámenes ordinarios con el “Sobresaliente”, y en las de Tercer Curso de la carrera: “Dibujo del natural en movimiento”, “Paisaje” y “Teoría e Historia
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Mediterráneo, 10 de diciembre de 1954.
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de la Pintura”. Juntamente con un pequeño grupo de estudiantes universitarios de diversas ramas, Lloréns continúa viviendo de pensión en los años siguientes, ahora en la casa particular de una señora viuda que en sus años mozos había sido cocinera del Conde de Mayalde, domiciliada en la calle Puebla, nº 14. Ortells está siempre atento a la evolución de su pupilo, encontrándose con él en la sala de Profesores o en los pasillos de la Academia para discutir los problemas y progresos en las diferentes materia de podo que pudiera tener periódicamente informados a los padres del muchacho, a quien hace a menudo acompañarle a las tertulias artísticas que el escultor frecuenta en la capital madrileña, especialmente las que se desarrollan en el Círculo de Bellas Artes, lugar al que Ortells acudía cada tarde para encontrarse con sus íntimos amigos los escultores Ramón Mateu y Fructuoso Orduna, de los cuales toma Vicente buena nota de sus experiencias y talante:
“Mi querido amigo: De Vicente sólo les he de decir que va bien en sus estudios. Y de otras cosas ya sé que él les escribe contándoles mucho”.32
Otras veces, cuando Ortells está muy atareado por algún encargo, Vicente también colabora con él como hacía en Vila-real o como había hecho en el taller de los Vicent durante los años de estudio en Valencia. En mayo de ese mismo curso, cuando las clases están ya terminando, vuelve a exponer en la muestra colectiva organizada por el Ayuntamiento de Vila-real, en la que se alterna un total de veintiocho obras expuestas, originales de jóvenes artistas como él (Rosendo Esteller, José María Campos, Vicente Lloréns Gil, Godofredo Campón Sanz), pero también autores ya consagrados en distintos ámbitos como eran en aquellos momentos Francisco Gimeno Barón, Juan Nicomedes o José Ortells. La
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prensa destaca el alto nivel de calidad del conjunto de pintores de la localidad33 pero el corresponsal señala muy expresamente:
“En lugar preferente de la exposición figura una reproducción fotográfica del retrato de S.A.R. la Infanta María Teresa de Borbón-Parma, que recientemente ha pintado del natural en Madrid Lloréns Poy, obra que es objeto de los más cálidos comentarios, puesto que aparte la magnífica composición del cuadro en el que se reflejan perfectamente los rasgos distinguidos de la Augusta Dama y técnicamente demuestra la excelente preparación de su autor, la Infanta María Teresa dejó un gratísimo recuerdo entre los villarrealenses cuando hace dos años visitó esta ciudad acompañada de su hermana Cecilia”.
Para comprender en su adecuada medida el
comentario del corresponsal, redactado muy probablemente por quien era entonces habitual informador local de la prensa escrita Carlos Vilar Llop, funcionario de la Diputación Provincial y “alma mater” del Partido Carlista en Vila-real desde los primeros años de la posguerra, cabe recordar que el padre de Lloréns Poy se movía también en estos círculos políticos requetés y que su influencia determinará algunos de los contactos del joven estudiante de Bellas Artes durante el periodo de su estancia en la capital del Estado.
La portada del boletín San Pascual, portavoz escrito de las obras de reconstrucción del templo villarrealense en donde se