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el logro de beneficios económicos por parte de los diferentes agentes económicos conlleva la inversión en activos diseñados o localizados para un uso en particular, los cuales adquieren relevancia en la medida en que pierden su valor fuera de la transac- ción para la que fueron “creados”. esto determina su especificidad y la aparición de problemas de hold up10 relacionados con la decisión de inversión, versus las ganancias esperadas de su uso en cada uno de los procesos de producción.

en otras palabras, los activos son específicos en el momento en que representan mayor valor dentro de una transacción que fuera de ella, de tal forma que si una de las partes debe invertir en un activo específico para realizar una transacción,

se encontrará, ex post, en una situación de monopolio bilateral en la que tendrá

la posición negociadora débil. esto significa que si la otra parte actúa de forma oportunista y se apropia de las cuasi–rentas originadas por la inversión, tendrá que seguir colaborando, ya que romper la cooperación le puede resultar más costoso que mantenerla (gatci, 1997).

10 Se considera un fallo de mercado, debido a que resulta menos costoso para un empresario cumplir con un contrato a pesar de no querer hacerlo, en virtud de la existencia de las salvaguardias o pólizas de cumplimien- to. Según Riordan y Williamson (198), si no es posible diseñar ex ante algún tipo de mecanismo que evite que una parte se aproveche de la otra, ningún agente asumirá el riesgo de invertir en activos específicos.

Según Williamson (1985), la división de la inversión específica es de cuatro tipos: específicos físicos, que se traducen en inversión en equipos y maquinaria con características de diseño específicas a la transacción

De lugar, entendidos como economía en costos de transporte e inventarios por la inversión en una buena ubicación

De recursos humanos, consistente en inversión en capital humano, es decir, en el desarrollo de habilidades o conocimiento valioso cuando se negocia con un agente en particular.

los dedicados (dedicated assets), entendidos como las inversiones generales de un proveedor, que no se harían si no existiese la posibilidad de vender una canti- dad considerable del producto a un cliente particular. De no hacerse el contrato, se quedaría el proveedor con mucha capacidad ociosa (Williamson, citado por Masten, 1996).

Depetris (2004) afirma que “para el caso de la actividad agropecuaria, los activos constituyen inversiones que, una vez realizadas, no tienen demasiados usos alterna- tivos fuera de la actividad y pierden parte de su valor cuando se las desafecta del uso para el que fueron diseñadas y compradas. Por otra parte, están diseñadas para una cierta escala de operaciones, quedando capacidad ociosa en el corto plazo si no se las utiliza plenamente”.

en palabras de Compés, los activos específicos generan unas cuasi-rentas, las cuales resultan de la diferencia entre su valor actual y el que tendrían con un uso alternativo. Su especificidad se determina por la posibilidad de apropiación por parte de terceros (que en ningún caso han invertido o son dueños de activos) de las cuasi- rentas, lo que genera el fallo de mercado hold up (Compés, 1998).

veamos como, a través del siguiente ejemplo11, se puede comprender el concepto

de especificidad de activos y el oportunismo como generador del fallo de mercado

hold up:

Considérese el desarrollo de nuevas actividades asociadas a la exportación de leche en polvo, que afectaron a un incipiente empresario. el proyecto requería arren- dar un terreno por $100 millones, para producir leche en polvo a un costo de $60 millones (leche líquida, pasteurización, homogenización, pulverización, etcétera.) y transportarla al país de destino. el valor pagado por la leche en polvo en el lugar de destino era de $200 millones, y el transporte hacia ese destino era proveído por un

11 Este ejemplo fue adaptado del texto “Organización industrial para la estrategia empresarial” de Jorge Tarziján y Ricardo Paredes. Editorial Prentice Hall, Buenos Aires, 2001, pág. 17.

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sólo transportador, que lo cotizó en $30 millones. Con ello, la evaluación del proyecto le arrojó que las utilidades netas serían de $10 millones ($200–$100–$60–$30).

Después de producir la leche en polvo, y cuando el inversionista quiso concretar el transporte, el transportista le comunicó que, para movilizar su carga, debía aplicar un fuerte incremento del flete. el problema surgió cuando el inversionista (productor de leche en polvo), sabiendo de la especificidad de la inversión de su transporte, decidió tomar el servicio. en efecto, el dueño del transporte pudo incrementar su precio, no sólo hasta $40 millones, valor que le extraería toda la renta al productor de leche en polvo, sino hasta $200 millones, puesto que el inversionista sólo tenía dos alterna- tivas: transportar por ese medio o perder la producción. la decisión tomada por el inversionista fue la primera opción, debido a que le resultaría menos costoso aceptar la propuesta del transportista que perder toda la inversión12. De esta forma se ilustra

la posibilidad de que un agente (transportista) aproveche la situación, debido a la racionalidad limitada y el oportunismo que guían su comportamiento, y se incurra en el fallo de mercado hold up13.

en palabras de andrés (2003), el problema estriba, por tanto, en que la parte que invierte no se apropie de todos los excedentes (incrementos en el valor) generados por su inversión. la otra parte, que detenta una posición negociadora fuerte a posteriori, puede utilizar la amenaza de no intercambiar o intentar renegociar a su favor las condiciones del intercambio, con el fin de apropiarse parte de estos excedentes. esto significa que, aunque la renovación de la transacción resulte beneficiosa para ambas partes, queda pendiente el reparto de las ganancias, que, como es sabido, constituye la indeterminación clásica del monopolio bilateral. en este sentido, no es de extrañar que, para resolver este tipo de problemas, aparezcan formas organizativas tales como el arbitraje y la internización de operaciones, entre otras (Segura, 1993).

la especificidad de los activos significa que los problemas del ocultamiento o el oportunismo deberán ser afrontados por las partes contratantes en la etapa de

12 Tarjizán y Paredes argumentan que un ejemplo de este tipo, aunque parece extremo, muestra la importancia de los costos que puede provocar un contrato que no garantice los derechos y obligaciones de cada parte, ante posibles contingencias futuras.

1 Se produce un fallo de mercado hold up, cuando, en una transacción, cada parte quiere, a posteriori, apro- piarse de las cuasi–rentas generadas por la inversión, lo cual pone en peligro la realización eficiente del inter- cambio a posteriori y la cantidad eficiente de inversión específica a priori: si la empresa inversora no dispone de suficientes garantías a priori, acerca del reparto de dichos excedentes, no invertirá (Andrés,200). Masten, por su parte, define hold up como los esfuerzos diseñados para exigir términos más favorables al principio o forzar una renegociación y, así, una modificación de jure de los términos convenidos previamente (Masten, 199).

ejecución. resulta más costoso la redacción, el seguimiento y el cumplimiento forzo- so de los contratos de derecho contingentes, cuando aumentan la incertidumbre y la complejidad (Joskow, 1996), lo cual podría verse potenciado por la frecuencia de los intercambios, cuya influencia sobre la estructura de gobierno de la transacción sólo es significativa cuando la especificidad es elevada (Compés, 1998). este mismo autor señala que a medida que aumenta la incertidumbre aumentan los costos de transacción, ya que existe más margen para el oportunismo y es más difícil eludir las restricciones impuestas por la racionalidad limitada. Por tanto, a mayor incertidumbre mayor es la probabilidad de que aparezcan conflictos costosos de dirimir, y mayor será el coste de llegar a entendimiento a priori.

en este mismo sentido, Menard (1996) argumenta que cuando aumenta la especi- ficidad de los activos, la incertidumbre se incrementa debido al grado de complejidad de la previsión, observación y control de las actuaciones del agente relacionado con el inversor del activo específico. en síntesis, la existencia de activos específicos genera, para el agente oferente, un riesgo: que el agente demandante no renueve antes de la amortización total de las inversiones específicas el acuerdo pactado. De dicho riesgo tendrá que cubrirse el agente oferente, bien mediante un precio acordado superior al que regiría en caso de activos no específicos, bien por medio de alguna cláusula con- tractual –en Colombia suelen utilizarse pólizas de cumplimiento–, tal como el cobro de una compensación en caso de rescisión anticipada del acuerdo, lo cual implica, según Segura (1993) la existencia de cuatro posibles tipos de precios14, según exista o no

especificidad de activos y alguna clase de aseguramiento en la transacción pactada.