En todas partes donde viven diseminados en la tierra, los judíos constituyen minorías muchas veces insignificantes, en relación con la masa de los pueblos de los diversos países.
Para poder realizar sus planes de dominación, ellos necesitan siempre el apoyo de un gran número de no judíos atraídos por mentiras, promesas, estafas y dinero, y amontonados en las filas de sus organizaciones o sus partidos, especialmente en Ja masonería y en los partidos liberales-democráticos, socialistas y comunistas. Cuando se trata de miembros para los partidos socialistas y comunistas, los judíos buscan principalmente el apoyo de las demás minorías del país respectivo, para utilizarlo en la lucha contra el pueblo que forma la mayoría. Durante la revolución comunista de Rusia, los judíos obtuvieron la colaboración de muchos estonianos, lituanos, armenios, georgianos, mongoles y aun alemanes y mahometanos, especulando sus pequeñas pasiones de tipo nacionalista, para utilizarlos contra la masa del pueblo ruso.
Después de 1944, cuando el pueblo rumano luchaba desesperadamente para no caer bajo el régimen comunista, con la presencia del ejército soviético en su territorio, la minoría judaica, organizadora del Partido comunista, consiguió el apoyo de los húngaros de Transilvania, de los armenios de Dobrogea y Munteniá, de la población eslava de algunas regiones de Moldavia y Báñalo, y aun el apoyo de los gitanos. Todas estas minorías fueron agitadas contra la masa del'pueblo ru- mano, reclutándose entre ellas agentes de policía, bandas de terroristas, funcionarios inferiores en la administración, etc.
Si un día los judíos pudieran instalar el comunismo en los Estados Unidos, aun cuando se fortificaran en el poder, ellos empujarían a los negros contra la masa blanca de lengua inglesa, a los indios sacados de sus demarcaciones, a los chinos de la costa del Pacífico, etc.
Después que los judíos se apoderan bien de la situación, entonces los primeros liquidados son sus viejos "colaboradores".
Más aún, los judíos amontonan alrededor de ellos a todos los políticos fracasados, no-judíos, naturalmente, que crean que van a hacer carrera política colaborando con el "pueblo elegido". Estos son generalmente miembros de la masonería, capaces de besar los pies de los "marranos" para llegar a un cargo político y leer su nombre en los periódicos.
Además, es reclutada toda la suciedad de la sociedad, compuesta por expresidiarios de derecho común, ladrones y criminales sacados de las cárceles, prostitutas y parásitos que no han practicado nunca unos trabajos honrados o imbéciles engañados por las teorías propagandísticas marxista-leninistas. Indiferentemente de su raza, religión, clase social, educación, esta gentuza es empleada por los judíos dirigentes del Partido comunista, tanto tiempo como les conviene.
Si se trata de obtener el poder por revolución, entonces toda esta masa inmoral de oportunistas colabora con la judería, en la destrucción de sus propios países y recibe diversos cargos secundarios en el aparato revolucionario. Incluso es enviada como carne de cañón en la lucha contra las fuerzas de la autoridad legal. Naturalmente que esos instrumentos reciben temporalmente buenos pagos y aparentes beneficios a cambio de los saqueos de los bienes públicos o particulares, que les está no solamente permitido, sino recomendado por sus amos mosaicos. Cuando se trata de llegar al poder por elecciones, los conspiradores forman un instrumento electoral, conocido bajo el nombre de "Frente Popular" o "Frente Patriótico", dentro del cual además de esta basura de la sociedad, concentrada ya en el partido comunista, incluyen a todos los partidos de origen masónico, al Partido Socialista, a los diversos partidos formados con las poblaciones minoritarias, como fue la "Unión Popular Magiara" de Rumania, durante las elecciones de 1946, y a multitud de partidos pequeños, aun partidos de derecha, creados por estos políticos desorientados que sólo buscan ganar algún puesto gubernamental.
Con este "rebaño popular", los judíos, muchas veces totalmente camuflados detrás de algunas marionetas elegidas entre los oportunistas locales, se presentan en elecciones y consiguen hacerse amos del poder, como pasó en España en 1936 y también en Francia, que el mismo año cayó en manos del judío León Blum.
No pasó lo mismo con los "frentes populares" comunistas organizados por los judíos en los países europeos invadidos por los soviets. Sus "frentes populares" conocidos bajo diversos nombres, como por ejemplo el "bloque de los partidos democráticos", en Rumania, no habían conseguido obtener ni el 10 por ciento de los votos, puesto que las masas populares ya habían experimentado con el tipo de democracia que les prometían los "partidos democráticos". Habían conocido la "democracia" traída por los tanques rojos y no se dejaron engañar por esas promesas. Pero como los judío-comunistas tenían el poder de las armas en sus manos, falsificaron los resultados de las elecciones y así consiguieron el 99.97 por ciento de los votos,' quedándose como dirigentes "legales" de los diversos países sojuzgados.
Una vez dueños del gobierno, por medios "legales", los judíos empezaron la eliminación de sus "colaboradores políticos" no judíos, dentro de los países invadidos, y sus "amigos en la lucha por la democracia y para una vida mejor del pueblo", se convirtieron en "traidores fascistas" o "enemigos del pueblo", que "habían conseguido infiltrarse en el gobierno democrático, para socavar los intereses del pueblo", etc.
Los partidos políticos no comunistas, que .habían participado en las mismas listas electorales con los comunistas, dentro del "Frente Popular", empezaron a. ser "autodisueltos", uno tras otro, puesto que su papel en el engranaje de la conspiración judía local había terminado. Los aventureros y los oportunistas
políticos que habían apoyado a los judíos son echados fuera de los cargos gubernamentales temporalmente ocupados por ellos después de las "elecciones", y las bandas judaicas, camufladas bajo bonitos nombres locales, se quedan para disfrutar solos de los beneficios del poder.
Los traidores de sus propios países y los asesinos de sus propios pueblos, reciben de sus "amigos" judíos, una justa recompensa y la mayoría para en cárceles o en tumbas, si no consiguen escapar a tiempo.
Voy a mencionar solamente un ejemplo para ilustrar este capítulo.
¿Qué es lo que pasó con los miembros no-judíos del gobierno comunista de ―concentración democrática‖, que fue instalados en Rumania después de las elecciones falsificadas de 1946?
Sin mencionar a los judíos, que dirigían esta "delegación rumana", puesto que Anna Rabinson Pauker era su jefe real, me refiero, a la situación actual de los no- judíos miembros de la delegación, que colaboraron entonces con el régimen comunista.
1. —Gheorghe Tatarascu, Presidente del Partido Liberal, colaborador de los comunistas en los "elecciones" y después Vice presidente del Consejo de Ministras del "Gobierno de concentración democrática" y Presidente "oficial" de 1^ delegación rumana en la Conferencia de Paz de 1946. Hoy está detenido. 2. —Gheorghe Gheorghiu Dej, Secretario General del PC rumano, en realidad marioneta en manos de losif Kisinevski-Broitman, el verdadero jefe del Partido Comunista en Rumania. Dcj es mantenido todavía como "primer ministro" de paja.
3. —Lucretiu Patrascanu, ex secretario general del PC rumano, arrestado y encarcelado desde 1948.
4. —Stefan Voitec, ex ministro y vicepresidente del Gobierno Groza, hasta 1948. Caído en desgracia.
5. —Mitita Constantínescu, miembro de la delegación Muerto.
6. —Vasile Badulescu, administrador del Banco Nacional Rumano. No se sabe nada de su suerte. Ha sido "licenciado".
7. —D. Danielopol, ex funcionario superior del Banco Nacional; huido al occidente.
8. —General Damaceanu, ex subsecretario de Estado para la Guerra; actualmente encarcelado. '
9. —Romeo Plesoianu, masón; ex subsecretario de Estado para la Economía Nacional; fuera del servicio.
10. —G. Maurer (de origen alemán), ex subsecretario de Estado para la Economía Nacional; fuera de servicio.
11. —Horia Gregorescu, ex ministro de Rumania en Praga; huido al Occidente. 12. —E. Oprisan, ex consejero de Legación; condenado por "traición".
13. —Mihail Ralea, ex ministro de Rumania en Washington; desaparecido. 14. —I. Christu, ex ministro del Comercio Exterior; detenido.
15. —Florica Bagdazar, ex ministro de Rumania en Londres; huyó al Occidente. 16. —Richard Pranasovích, ex ministro de Rumania en Londres; huido al Occidente.
17. —Titus Mihailescu, ex funcionario superior en el Ministerio de Propaganda del gobierno comunista; huyó al Occidente.
18. —Titu Christureanu, ex director del Ministerio en el Gobierno comunista; arrestado y desaparecido.
19. —Cristache Emanoil, ex Jefe de Servicio en el Banco Nacional; fuera del servicio.
20. —Pavel Pavel, amigo personal de Croza; muerto.
21. —Paclisanu, ex consejero del Ministerio de Asuntos Exteriores; encarcelado. 22. —Z. Barbu, miembro del Partido Comunista, nombrado consejero de la Legación Rumana de Londres; huido al Occidente.
23. —E. Filotti, ex Ministro de Rumania en Budapest; fuera del servicio. „
24. —Dumitru Dimanescu, ex Secretario General de la Delegación rumana en la Conferencia de Paz; huyó al Occidente.
Creo que no se necesitan más comentarios para que cualquiera de los lectores comprenda cómo acaban sus "carreras" todos aquellos no-judíos que se hacen instrumentos del judaísmo colaborando en la implantación de los regímenes comunistas.
Lo que pasó con estos oportunistas en Rumania, ha pasado también en todos los otros países sojuzgados, con otros individuos de su calibre. Traicio Kostoff en Bulgaria o Laslo Rajk en Hungría, son solamente los casos más conocidos. Los que colaboran con los judíos, en el, cuadro de esta gigantesca conspiración mundial, reciben más tardo o más temprano una bien merecida recompensa, que a veces consiste en unas cuantas balas, que se llevan con ellos como recuerdo al otro mundo.
CAPITULO XI