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Number Theory

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eran muy exageradas se ponían unas flores muy grandes y se pin- taban mucho y además con vestidos de flores, yo era un poco más sutil en eso, en ese tiempo se puso de moda los ramitos artificiales, eran igualitos a los naturales: con tela, cera o papel…”

2. Spinoza “El pensamiento es un atributo de Dios, o sea Dios es unas cosa pensante. Los pensamientos singulares, o sea, este o aquel pensamiento son modos que expresan la naturaleza de Dios de cierta y determinada manera. Por consiguiente, compete a Dios un atributo cuyo concepto implican todos los pensamien- tos singulares, y por medio del cual son asimismo concebidos. Es, pues, el Pensamiento uno de los infinitos atributos de Dios, que expresa la eterna e infinita esencia de Dios, o sea, Dios es una cosa pensante”

Rosa

1. Rosa es un color obtenido con la mezcla de rojo y blanco, a menudo descrito como “rojo claro”, más exactamente, rojo vivo insaturado o comido por el sol. Este color tiene muchos matices diferentes.

2. Mascarilla de rosas de Dr. Hauschka

Inspirada en la emblemática crema de rosas de la firma alemana, esta mascarilla es un

Concentrado de rosas: agua de rosas, extractos de flor de rosas, cera y aceite esencial de rosa. Estos ingredientes estimulan las pieles cansadas y nutren y calman las pieles con tendencia al en- rojecimiento y a la cuprosas. La rosa damascena estimula la ca- pacidad regeneradora de la piel. Puedes usarla como crema de noche o como mascarilla para un tratamiento intensivo

3. El elefante Rosa. “En una isla de parajes muy hermosos, exu- berante vegetación y grandes árboles. Ocurrió una mañana que nació en una familia de elefantes, una cría de color ‘rosa’”

4. El individuo con color rosa es una persona especialmente senti- mental y sensible. Sin embargo si podríamos pensar que con ello es una persona más débil, sucede todo lo contrario. Su sensibili- dad y la fuerza de sus sentimientos le dotan de una impresionante capacidad de lucha. Son muy afectuosos y necesitan estar demos- trando continuamente su afecto por los demás. Además necesitan mucho cariño para saber que su vida tiene algún sentido.

5. rosa de los vientos: es una herramienta de navegación que permite guiar a los marineros mostrándoles la orientación de los ocho vientos principales, y determinar gráficamente la presenta- ción conjunta de las distribuciones de frecuencia de la fuerza (ve- locidad) y dirección del viento.

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Esta herramienta puede utilizarse acertadamente en terrenos pla- nos donde el comportamiento del viento es menos variable pero no en montañas y valles. La rosa de los vientos sólo indica la dis- tribución relativa de las direcciones del viento, y no el nivel real de la velocidad media del viento.

6. Devenir planta

Mi nombre es Rosa. Nombrar una mujer como una planta. Otor- garle ciertas características a esta mujer. Me acuerdo de Rosa. Un recurso mnemotécnico, me acuerdo de lo que siento cuándo me regalan una Rosa, cuando la toco, su olor. Te asociare siempre a esa placentera sensación, querida Rosa. Nunca acudiré al recuer- do de la espina. Te conviertes en esa flor, tu eres parte de esa flor, ella es tu, tu eres ella. Devenir. Estás en cada Rosalinda, Rosina, Rosalía, Rosalbita, Rose, Roselane, Rosita. Rosa Luxemburgo. 7. Oscar Wilde. “-¡No hay una sola rosa roja en todo mi jardín! -gritaba el estudiante y sus bellos ojos se llenaban de lágrimas. -¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! Voy a ser desdichado porque me falta una rosa roja.

-He aquí un verdadero enamorado-se dijo el ruiseñor-. Resulta que todas las noches, aun sin conocerlo, he cantado su historia a las estrellas y ahora lo veo. Su cabellera es oscura y sus labios tan rojos como la rosa que desea; pero la tristeza ha tomado pálido su rostro.

-El príncipe da un baile mañana por la noche -murmuraba el jo- ven estudiante- y mi adorada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer; pero como no tengo rosas rojas en mi jardín, tendré que estar solo y ella no me hará caso ninguno. No se fijará en mí y se me destrozará el corazón” El ruiseñor ofrece su vida para que la rosa blanca se convierta en una rosa roja. El rojo de la rosa, es entonces, el rojo de la san- gre. La sangre del ruiseñor, el don absoluto a favor del verdadero amor. Este esfuerzo, este don absoluto (la vida del ruiseñor) se va al traste, la rosa que ha sido teñida de rojo con la sangre del ruiseñor es destrozada por un carruaje.

8. Tatuajes La rosa es un tatuaje clásico. La rosa se inscribe en la piel, deja su marca, la piel se convierte en jardín, en florero, en solitario (solamente me he tatuado una rosa).

La rosa puede estar acompañada de unas palabras: madre, por ejemplo. Marineros, reos, punks y demás criminales han inscrito una flor en sus cuerpos. La belleza y la delicadeza de una flor se han grabado con dolor, aguja, sangre.

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9. Antoine de Saint- Exupéry en El principito nos deja ver la decepción a la hora de descubrir que aquello que considerábamos era extraordinario es banal, común, fácil de obtener.

“Pero sucedió que el principito, habiendo caminado largo tiempo a través de las arenas, de rocas y de nieves, descubrió al fin una ruta. Y todas las rutas van hacia las moradas de los hombres. -Buenos días-dijo

Era un jardín florido de rosas. -Buenos días-dijeron las rosas.

El principito las miró. Todas se parecían a su flor. -¿Quiénes sois? –les preguntó, estupefacto. -Somos rosas- dijeron las rosas

-¡Ah!- dijo el principito.

Y se sintió muy desdichado. Su flor le había contado que era la única en su especie en el universo. Y he aquí que había cinco mil, todas semejantes, en un solo jardín”

10. Muchas rosas en el jardín de flores Bogotanas, todas ellas fuera del círculo del intercambio mercantil.

Violeta

1. El aroma de las violetas. La violeta es una planta violácea de flores de color morado, muy perfumadas: la violeta es emble- ma de la modestia.

2. Sopa de violetas

Ingredientes Sopa de violetas

Pétalos de violeta. En su defecto podemos utilizar su confitura (utilizaremos menos cantidad de azúcar)

Nata para montar Azúcar

Caramelos de Violeta Preparación

Sopa de violetas

Hervir la nata con los pétalos y azúcar (endulzar a gusto). Enfriar bien en el frigorífico. Bien fría la nata, batir con las varillas o bati- dora sólo al punto de cuando comienza a montar. Servir en copas, y espolvorear con los caramelos de violeta picados.

3. . Aplicaciones mágicas: Se dice que cortar la primera vio- leta que se vea en primavera atraerá al amor. Se utilizaba anti- guamente para los filtros de amor. Su perfume tiene supuestas virtudes afrodisíacas y también se dice que ponerse una corona con violetas elimina el dolor de cabeza

3. Violeta, no te conozco pero te puedo decir que he muerto, la pasión por vivir no tiene más tu color, violeta. Los días ya no son frescos y livianos, tu perfume, violeta, no es más dulce, ya no embellece más mis días. ¿En qué momento llegamos a morir, violeta?

Quisiera encontrar un culpable, a veces pienso que es la vida quien me mata. Pero la vida no puede morir, violeta, necesito que me digas eso, necesito que tu olor me lo diga.

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Necesito que violeta sea una flor de nuevo, un aroma, una abeja, que sea una abeja de nuevo. Que sea la luz, el sol, la hierba. Vio- leta vuelve a ser violeta. Ahora eres solamente la naturaleza que murió en mis manos, la vida que mate con decisión implacable, la decisión necesaria para mejor. La decisión necesaria para morir- nos y para ver lo patético de los lamentos ulteriores. ¿De qué sirve ya lamentarse, violeta?

De qué sirve, eras una puerta al misterio, a lo inacabado, a la continuidad con el mundo, al sentido. Ahora ya no eres más po- sibilidad, ahora eres solo una cosa. Una cosa, que ya no tiene vida, una cosa que no produce más perfume, una cosa seca, que va muriendo.

Este debe ser el fin del ciclo, violeta. Escúchame violeta, aunque ya te haya aniquilado.

4. violeta es la flor favorita de mi abuelita Rosa Inés, ella se bordo un prendedor con la forma de esta flor el mes pasado y quedo muy bonita.

5. Helado de violetas y rosas

Nacho Solana (Chef del restaurante Solana. Santa Cruz). INGREDIENTES:

200 nata, 1 l. de leche, 10 yemas, 300 g. azúcar, 20 cl. agua de rosas, 20 cl. agua de violetas, pétalos de 2 rosas rojas, pétalos de 6 violetas, pétalos de 8 pensamientos

Elaboración: Poner a hervir la leche, la nata y el agua de violetas y rosas. Por otro lado, poner en un bol el azúcar y las yemas al que añadiremos mezclando con varillas el resultante de hervir el paso anterior. Poner el bol al baño maría, removiendo con las varillas hasta que coja densidad. Enfriar rápidamente en un baño maría de hielo y poner a congelar la crema de helado. Una vez congelada, poner a batir en velocidad máxima en thermomix o similar. Si se dispone de heladera, suprimir el último paso y helar la crema como cualquier helado.

SECCIÓN II

RECORTAR, DIBUJAR, ARCHIVAR

Esta sección busca, por una parte, exponer los intereses teóricos que han llenado de contenido el proceso de realización del pro- yecto. Se quiere mostrar la forma en que los contenidos teóricos han tenido un efecto performativo, un efecto en la realización de la obra y en la reflexión constante que es también proceso de creación.

La apuesta general de esta sección constituye movilizar los con- ceptos, hacer de ellos insumo para la creación y no limitarlos a un “marco teórico” cuya única función sería la de actuar como ar- gumento de autoridad y como sustentación trascendental alejada del que hacer artístico.

Esta sección entonces cuenta de dos momentos. El primer mo- mento presenta los debates teóricos que constituyen, a mi modo de ver, referencia obligada acerca del ejercicio y la comprensión teórica de actos como clasificar, archivar y coleccionar. En segun- do lugar, se presentarán las experiencias que suscitó el ejercicio de creación de un registro de mujeres-flor, la construcción del mapa y la realización de dibujos.

I.

Esta primera sección muestra las reflexiones que surgen de cier- tos contenidos teóricos. Más allá de buscar elaborar un resumen se quiere proponer un mapa de sensaciones que producen las re- flexiones teóricas.

*

Lo extraordinario de ir a la plaza, de conseguir unas Rosas, lo extraordinario de ser Jazmín, de vivir en la calle 27 no 34-06, lo extraordinario de tener como número telefónico el 2785237. Lo más extraordinario es la red de rosas que cruzan la ciudad de nor- te a sur, la belleza de una línea caprichosa que recorre la ciudad

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teniendo como sentido de trayectoria a Magnolia. Crear un ar- chivo es intervenir el pasado, e imaginarse un presente, es dar un sentido. Antes de continuar es importante precisar que el sentido de este archivo no es el único sentido posible.

Podría añadir referencias, historias recuerdos, rostros, María mar- garita, ojos castaños, el olor de una tarde calurosa.

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La creación de un mapa donde ubicar el jardín de flores Bogota- nas, no es un simple ejercicio de imitación de la realidad. Es un ejercicio de re-creación de la realidad, es una empresa de expedi- ción, es ser Humboldt en casa, buscando en las páginas blancas flores de hermosos colores. Explorando, sin saber que encontrare. Nuevas especies, nunca vistas, nunca nombradas, nunca imagina- das. El sentido del mapa es, entonces, dibujar los descubrimien- tos, descubrir en el acto de dibujar el descubrimiento, el mapa además de recrear la realidad de estas mujeres flores, sirvió como herramienta para la elaboración de nuevas reflexiones, nuevas macetas, que se hicieron realidad gracias al proceso que tuvo di- cho mapa.

*

Las colecciones privadas han devenido zoológico, museo, orgullo nacional. Conocer las flores, nombrarlas, etiquetarlas, reconocer su exotismo, convertirlas en objetos raros y exóticos. Enjaularlas en categorías, diseccionarlas. Operación del conocimiento, que nada más y nada menos, ha estructurado el mundo tal y como lo conocemos. Coleccionar el mundo como una curiosidad que es imprescindible observar, tocar, aislar y comprender.

II.

Hablemos ahora, entonces, de mi experiencia de colección, bús- queda y clasificación del Jardín de flores Bogotanas:

Lo primero fue la búsqueda de las mujeres con nombre de flores. Siempre quise hacer un jardín, tal vez era un capricho. Tenía la idea de construir y diseñar un jardín. Es quizá un condiciona- miento genético, o cultural, desde mi infancia he visto a mi abuela y a mi mamá hacer jardines. Mi abuela hace de su ropa, por esa vía, de su cuerpo extensión de la naturaleza, su cuerpo no tiene como límite la piel, de su cuerpo a la tela, de la tela a la flor, a la naturaleza.

Inesita:” Bueno mijita , desde siempre me ha gustado la natura- leza y mas que todo las flores, por sus colores y además por que son tan ... tan… bonitas je jeje … las flores se parecen a las niñas bonitas, cuando veo un jardín me paréese ver un montón de niñas bonitas.

Siempre .me hecho mi ropa, me gusta poder hacerme lo que yo quiera, cuando vivía en la finca, mandaba a traer las revistas de Bogotá y así me copiaba de los modelos que estaban de moda y yo les agregaba mas cosas como encajes y bordados de rosas, pensamientos y violetas … mmm de muchas florecitas mmm …me gustaba mucho poder coserme la ropa ,también se la hacia a su mamá y a sus tías, la verdad no me gustaba estar detrás de nadie ,para que me hicieran mis vestidos o de su abuelito para comprar- me uno.

Debo a mi abuela la inquietud por la mujer y la naturaleza. Quise, entonces, buscar más mujeres- territorio. Pero, ¿cómo encontrar- las?, ¿salir a buscarlas?, ¿inventarlas?

El mejor medio sería quizá el más convencional: el directorio te- lefónico de Bogotá. El directorio es consustancial a la rapidez, a la facilidad y la eficiencia.

El primer día, tuve una extraña percepción de la cantidad, de la bastedad del mundo al que me enfrentaba. Existían tantas muje- res… y ellas merecían tiempo y dedicación, para ser encontradas. Se fueron semanas y meses hasta que empecé a ver como crecía el jardín, encontré grupos y nombres recurrentes.

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La primera fue rosa, era la única que encontraba diariamente, por montones. La ciudad está llena de rosales. Margarita, fue la segun- da. Las siguientes las busque con una lupa, poco a poco, cada vez que encontraba una me sentía feliz. Al recortarlas era preciso ser bastante precavido, no existía la posibilidad de lastimar a ninguna flor, había que tener mucho cuidado, porque la mayoría de veces se encontraban de a una o de a tres -como una inflorescencia- y al cortarlas se podían romper. Había que tener paciencia y cortarlas con las tijeras más finas que tenia, en ocasiones me fallaron las tijeras dañando varias florecitas, con tristeza las botaba, algunas alcanzaban a sobrevivir pero les faltaba la dirección o el teléfono, pero igual las guardaba celosamente, estas flores eran Hortensia, Lila, Dalia, Jazmín, Azucena y Magnolia.

Después de un tiempo de seguir con el trabajo pensé que no encon- traría más flores pero en los últimos dos meses encontré a Violeta. Era la única Violeta, sentí lo mismo que el principito cuando creía que su hermosa Rosa roja era la única del universo. Solamente estaba ella, en la orilla en la que se cose la página, la única posi- bilidad en ese momento era arrancarla para poder cortarla, pero al arrancarla se podía romper. Por suerte logre sacarla, extraerla y reubicarla ahora en mi jardín.

*

Paralelamente a la búsqueda, fueron apareciendo ante mí, imáge- nes de estas mujeres. Imágenes que constituían más que una cer- teza sobre su apariencia, forjaban una duda, una expectativa, una promesa. Deseaba conocerlas, atrapar su apariencia, fantaseaba con sus trajes. Para calmar mi inquietud comencé al a dibujar su- puestos de mujeres flores, las imaginaba en diferentes épocas, con diferentes estilos. Eran puro devenir, matera-vestido-flor-mujer, quise así trastocar sus funciones, voltearlas, hacer que sus vesti- dos fueran la flor y enterrarlas en materas. Hallé muchas formas imaginarias de representación pero llego un momento en que de- bía verlas de verdad y emprender una búsqueda de campo, enton- ces conecte unas del directorio. Encontré que algunas de ellas ya habían salido de su jardín original, habían sido desplazadas de su

territorio, ahora yo las quería ubicar en un nuevo jardín.

También encontré por otras vías, varias mujeres, es decir fuera del registro del directorio. Quería mostrar también la mujer- flor que recuerdo y he dejado de ver o que algunas personas conocidas tienen como hermanas, amigas y conocidas, mostrar lo que no esta escrito, como los recuerdos de algunas flores.

Después de haber registrado estas mujeres flor, emprendí la tarea de buscar un mapa de Bogotá con la finalidad de re-territorializar las flores que habían sido extraídas – por mí- del directorio, de la calle, de mis círculos cercanos. El mapa, entonces, tiene la finali- dad de enunciar el nuevo jardín que existe en Bogotá, de darle un nuevo sentido al territorio, de habitarlo y comprenderlo de otra forma. Esta forma es: a partir de la flor, la vida y la mujer.

Seleccione a Inés Rosa de Rocha como “caso paradigmático”, mejor, como arquetipo de la mujer flor- que tengo en mente, pero que se constituye en el proceso de clasificación, búsqueda y archi- vo - Esta mujer flor, tiene por así decirlo una cualidad ornamen- tal subversiva que me interesa: una mujer que trastoca el sentido primario de la decoración, en este caso en el acto de vestirse. Tal asunto, entonces, la extensión de su ser fuera de los límites de su piel. Pensar que el vestido es una segunda piel. Por eso los enca- jes, los estampados florales, las telas y las formas que se le dan al hacer los modelos de los vestidos, esas formas pomposas, con recogidos y drapeados, que hacen del vestido una flor, la moda pero pensándola como espacio de re-definición de lo femenino, de extender lo femenino en un sentido vital.

48 SECCIÓN III

VESTIR, DESVESTIR

Esta última sección tiene como objetivo reconstruir las experien- cias que surgen en la elaboración de los dibujos y la matera. Así, en lo siguiente se mostrará la relación entre objetos y significa- ción.

*

Antes de vestir la flor o de darle un territorio están los imaginarios que hice de ellas. Cuando empecé a recortar y archivar los nom- bres que encontraba del directorio me imaginaba a estas mujeres. Me preguntaba cómo podrían ser, de dónde vendrían, cuál sería su estilo. Estas preguntas contenían ya una serie de imaginarios, o de posibles respuestas. Entonces, comencé a buscar en revistas, libros de historia, folletos de moda, imágenes de mujeres comu-