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The ordered probit model and country reports of ordered probit equations

Ante la crisis social y económica, el poder buscó nuevas formas de legitimación. Pero el objetivo último de estas nuevas directrices era salvar al régimen y preservar a su clase dirigente. Así, se abrió la contienda política a nuevos partidos. Sin embargo, la selectiva ley de 1977 sobre la formación de

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nuevos partidos políticos continuó siendo el instrumento para evitar la inserción en el sistema de organizaciones opositoras, particularmente la Hermandad Musulmana y los nasseristas.

Ante la capacidad movilizadora de organizaciones como la Hermandad, Mubarak optó por una táctica distinta a la de su antecesor. Mientras que Sadat reprimió a la oposición y alentó a los movimientos islamistas, Mubarak liberalizó el régimen y privó a los islamistas del monopolio opositor enfrentándoles a una competencia que se expresara libremente contra el gobierno.72 Esta

estrategia se complementó con el fomento de la división entre los islamistas al tolerar a los moderados y perseguir a los más violentos.

Dentro de esta táctica debe entenderse la permisividad del poder hacia la Hermandad, permitiéndole participar en las elecciones bajo el paraguas de partidos legales.73 Con ello, a pesar de

ser ilegal el gobierno la integró a los canales institucionales, lo que le permitió defender la islamización de la sociedad, sin poner en duda las estructuras políticas del estado. Así, su condición de libertad a medias, permitió al poder tener el control sobre su participación. Pese a esas limitantes la Hermandad no perdió tiempo y se alió con el Partido neo Wafd, a pesar del apoyo recibido por los coptos y el antagonismo histórico existente entre ambos.

Recordemos que tiempo atrás se aceptó la legalización del Partido de la Umma, con orientación islamista. Entonces, si ya existía un partido religioso ¿por qué la Hermandad no se alió con ellos? La razón era que ese partido no tenía ni programa ni seguidores, esperaban que los Hermanos lo eligieran para conseguir la cobertura legal que le hacía falta. No obstante, la Hermandad dejó de lado las afinidades ideológicas y prefirió un partido con mayor peso, y por ende con posibilidades de acceder a la Asamblea. Dicha acción le costó a su guía Umar Tilmisani ser acusado de renunciar al espíritu del pensamiento de la Hermandad. Sin embargo, desde el régimen de Sadat la organización optó por no utilizar la violencia para alcanzar su objetivo, ya que consideraban que la mejor forma era por medio de la participación política.

Las causas del éxito de la Hermandad están relacionadas con las ventajas organizativas y culturales que tienen respecto al resto de la oposición egipcia.74 Por un lado, el islamismo fue

utilizado por Sadat como una forma de eliminar a otros grupos opositores; por lo que grupos islamistas, sobretodo la Hermandad, gozaron de una tolerancia que les permitió establecer una red organizativa, así como ser los beneficiarios de la ausencia de instituciones que encauzaran el

72 Gema Martín Muñoz, Op. Cit p. 362 73Idem.

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descontento social. Después de que se convirtieron en el principal canal de confrontación al régimen, capitalizaron la oposición contra el poder establecido. Aunado a lo anterior, la demanda ideológica de la sociedad egipcia ante el vacío que dejó el fracaso de la experiencia liberal y socialista condujo a concienciar un discurso que enlazaba su patrimonio cultural y religioso con sus problemas.

Tan importante era el factor religioso, que durante las campañas electorales la religión jugó un papel trascendental. En este sentido, la estrategia del gobierno fue resaltar las contradicciones inherentes a la alianza entre el neo Wafd y la Hermandad Musulmana, con el fin de aprovechar la decepción de muchos egipcios por la desviación de ambos grupos. Sin embargo, las respuestas a esas críticas no se dejaron esperar, Tilmisani así defendió la alianza: “Los Hermanos musulmanes desean que Egipto recupere su lugar en el mundo. Ese lugar no se materializará más que en el ámbito de la democracia, con la libertad de expresión y de conducta dentro de los límites establecidos... Vemos en las elecciones libres e imparciales una ocasión de oro para sacar al pueblo de las tinieblas de la opresión y del terrorismo, en pro de la luz del respeto mutuo... Con su participación en las urnas, el ciudadano egipcio se hace dueño de su patria. [De igual forma] el intelectual egipcio Jalid Muhammad Jalid elogió la alianza: El acuerdo entre la Hermandad y el Wafd es uno de los mas inteligentes que se han adoptado y constituye uno de los grandes pasos para la salvación de la patria y el Islam.”75

A pesar de ser uno de los primeros pasos hacia la democracia, según lo decía el gobierno, menos de la mitad de los electores acudieron a votar. Sobretodo, dos factores explican el abstencionismo. El primero es que en las dos últimas décadas los egipcios sólo fueron convocados a 7 elecciones legislativas y a 15 referendos, y, el segundo, que las elecciones nunca fueron competitivas e imparciales. De esta forma, lo único que introdujo el nuevo sistema electoral fue la creación de un partido hegemónico, el Partido Nacional Democrático; es decir, de un partido único se pasó a uno dominante. Pese a la decepción de estas elecciones, fue la primera vez que la Hermandad obtendría una representación en la Cámara. Gracias a su alianza con el Wafd la organización obtuvo 6 lugares de los 454. Si bien es una representación muy reducida, la Hermandad lo consideró como un primer paso para lograr su objetivo.

La siguiente experiencia electoral fue en 1987, cuando se llevó a cabo un plebiscito para confirmar el segundo mandato de Mubarak, un referéndum para disolver el Parlamento y unas

75Ibíd. p. 379-380

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elecciones legislativas anticipadas. La razón del régimen para disolver el parlamento fue para poder aplicar la nueva ley electoral. La oposición aceptó la disolución pues consideró que la nueva ley los beneficiaría. No obstante, pronto se dieron cuenta de que el texto de la nueva ley, un vez más, sólo mostraba la resistencia del poder a compartir la representación política. En ese sentido, lo que pareció satisfacer las demandas de la oposición en realidad condujo al mismo resultado de 1984.

La composición de las listas de partidos en estas elecciones puso de manifiesto la prioridad de los intereses electorales sobre las afinidades ideológicas. En ese sentido, las alianzas se convirtieron en la prioridad de los partidos, pues tras la experiencia de 1984 la barrera del 8%76

impidió a la mayor parte de la oposición acceder al parlamento. Las alianzas beneficiaron sobretodo a la Hermandad pues varias agrupaciones políticas requerían de su electorado.

La polémica alianza entre la Hermandad y el Wafd en 1984 no tuvo bases fuertes para continuar, por lo que la unión concluyó al inicio de estas elecciones. Así, la organización se unió al Partido Socialista y al Partido Liberal y el Wafd se dedicó a reestablecer su laicismo declarándose contrario a la formación de partidos políticos basados en la religión.

Desde las elecciones anteriores, el PST llevó a cabo una campaña dirigida a atraer los diversos componentes de la tendencia islamista, de ahí su alianza con la Hermandad Musulmana, mejor conocida como la Alianza Islámica. El programa político que presentó la Alianza Islámica bajo la lista del PST se caracterizó por su falta de contenido, lo que puso en evidencia la dificultad para conciliar en lo ideológico. Según el programa, todos los problemas egipcios tenían la misma respuesta: “el Islam es la solución”. El programa de la alianza estaba basada en los siguientes diez puntos:77

1. La fe en Dios es la base de las virtudes y de los méritos y en ella reposa la solución a todos nuestros problemas económicos y sociales.

2. Restauración de las libertades públicas.

3. La shari´a es un sistema de vida y gobierno, no se limita a la aplicación de castigos. En la aplicación de la shari´a los coptos son ciudadanos que han de tener los mismos derechos que los musulmanes.

76 La barrera del 8% se refiere a que los partidos debían obtener al menos 8% del total de votos para tener representación en el Parlamento.

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4. Propagación de la virtud: el deber de los gobernantes es constituir los modelos de obediencia a Dios. El enriquecimiento ilegal debe ser prohibido y castigar a los culpables.

5. Necesidad de un renacimiento cultural que conduzca a la nación a sus fuentes islámicas. 6. Los medios de comunicación oficiales deben estar al servicio de la verdad y abrirse a la

pluralidad de opiniones.

7. Es necesario luchar contra la carestía de la vida equilibrando los salarios y los precios, a la vez que se buscan soluciones efectivas y globales a los problemas de la vivienda, la enseñanza y la sanidad.

8. El desarrollo debe ir dirigido a liberarnos de la dominación extranjera, satisfacer las necesidades esenciales de la vida cotidiana. Ello exige reforzare y modernizar el sector público, cooperando con el privado, para enfrentar los planes extranjeros destinados a controlar la economía de Egipto y sus orientaciones políticas.

9. La seguridad de Egipto exige una complementariedad árabe, el refuerzo de la lucha palestina y la cooperación con los estados islámicos en todos los campos. Todo ello implica la congelación de los acuerdos de Camp David.

10. El no alineamiento con el Este o el Oeste es condición necesaria para el renacimiento islámico.

En realidad, el programa no presentaba propuestas específicas, más bien era una lista de fines generales, que no explicaba los medios para lograrlos. Sin embargo, la orientación islámica ya se expresa de forma más abierta. La razón por la que el gobierno lo toleró fue porque la Hermandad podría ganar el apoyo de jóvenes islamistas y así asociarlos al juego político oficial para que evitaran entrar a grupos radicales. En estas elecciones la Hermandad tuvo una mayor participación, no sólo por expresar abiertamente su ideología, sino también por el número de candidatos inscritos. En esta ocasión se inscribieron 87 candidatos, de los cuales 38 obtuvieron un lugar en el Parlamento.78

Si bien la Alianza Islámica se convirtió en el primer grupo de oposición, los Hermanos Musulmanes eran mayoría, con lo cual ellos se convirtieron en la primera fuerza opositora en la Cámara. Las razones de ese éxito se encuentran en la intensa labor social de la Hermandad.

78 Sana Abed-Kotob, “The accommodationists speak: goals ans strategies of the Muslim Brotherhood of Egypt” en

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Hasta ese momento, la relación del gobierno con la Hermandad reflejaba un delicado equilibrio. El régimen buscaba utilizar a esta organización como contrapeso a los grupos radicales y con ello mejorar su estabilidad. Sin embargo, esa política era aceptable mientras la Hermandad no obtuviera ventajas. Empero, la organización se convirtió en el mayor grupo de oposición en el parlamento de 1987, lo cual alertó al régimen de la fuerza de la Hermandad y comenzó a considerarla como una pequeña amenaza.

La Hermandad no sólo obtuvo victorias en el parlamento. Desde el inicio de la década de los ochenta, la organización buscó establecer su presencia en asociaciones profesionales y estudiantiles, con el fin de asegurar un foro de expresión para dichos grupos. En ese sentido, en 1986 la Hermandad obtuvo la mayoría en la Asociación Médica egipcia; dos años después ganó todos los asientos. Para el final de la década, obtuvo victorias similares en la asociación de ingenieros, la de doctores, la de dentistas y la de farmacéuticos.79 Así, dichos éxitos fueron

importantes por el hecho de que el prestigio de la organización aumentaba en la sociedad civil. De esta forma, a través del control gradual de esas instituciones, la Hermandad ganó el control de canales legítimos, destacando su viabilidad como fuerza política.

Para el régimen representó un reto significativo, sobretodo por la debilidad de otros grupos de oposición. En esos momentos la Hermandad pudo llenar el vacío del sistema político, no sólo a través de las asociaciones profesionales, sino también por medio de su red de servicios sociales. Con estas bases, la organización estaba en posición de movilizar a grandes sectores de la población y ser un reto aún más grande al partido hegemónico.80 Ante tal situación, el gobierno no se quedó con

los brazos cruzados y comenzó a llevar a cabo cambios para debilitar la fuerza de la Hermandad. En 1989 el ministro del interior publicó un comunicado criticando a la Hermandad por sus vínculos con grupos violentos, con lo cual inició la represión contra la organización.

En las siguientes elecciones parlamentarias, en 1990, el partido neo Wafd anunció un boicot debido a que consideraban que el sistema electoral era antidemocrático y tan sólo una fachada de su autoritarismo; la Hermandad se les unió. Ello no significó que la organización abandonara su política de no violencia. Dentro de las demandas del boicot estaban la liberalización del proceso político, libertad de expresión, permitir la creación de partidos políticos de cualquier

79 Joel Campagna, “From accommodation to confrontation: the Muslim Brotherhood in the Mubarak years”en Journal

of International Affairs, vol. 50, no.1, verano 1996, p. 284 80Ibíd. p. 285

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tendencia, así como levantar el estado de emergencia que ha regido en Egipto desde 1967. 81 Si bien

el boicot representó una presión para el gobierno, las elecciones sólo proyectaron un mayor saldo oficial de representación ya que la vida política y parlamentaria continuó sin cambios significativos.82

La relación entre la Hermandad y el gobierno se volvió aún más tensa. En 1992, la administración de Mubarak se vio envuelta en un conflicto con grupos islamistas violentos que atacaron a fuerzas de seguridad y oficiales del estado. El que la Hermandad no condenara dichas acciones le valió ser acusada por el gobierno nuevamente de estar ligada a esos grupos.

Ante tal situación, la organización condenó todos los ataques contra turistas, coptos y oficiales, con el fin de que la sociedad no la asociara con ese tipo de movimientos. No obstante, el gobierno promulgó la Ley Anti-terrorismo, la cual fue utilizada no sólo para arrestar a aquellos que actuaban en contra de la unidad nacional, sino también contra aquellos que eran simpatizantes de la Hermandad. Asimismo, dicha ley dio al ejecutivo el derecho de transferir casos individuales a cortes militares, las cuales dan menor protección legal.83

Como ya había mencionado, para fines de la década de los ochenta, la Hermandad tenía el control político de las asociaciones profesionales más importantes. Sin embargo, la victoria que obtuvo en 1992 en la Asociación de Abogados fue particularmente significativa, porque marcó el fin de la relación entre el PND y dicha asociación, que era utilizada para legitimar las políticas gubernamentales.84 A través de este nuevo triunfo la organización esperó tener mayor influencia

sobre jueces y legisladores para implementar la shari´a dentro de la constitución egipcia.

Así, la Hermandad utilizó las asociaciones profesionales para desafiar al gobierno de una forma legal, además tuvo acceso a recursos financieros, por lo que estas asociaciones fueron un poderoso mecanismo para suministrar varios servicios sociales: construcción de viviendas, programas educacionales y de salud, con lo que la organización ganó más apoyo popular. Su capacidad de proveer servicios sociales quedó evidenciada en 1992 después de un terremoto que devastó a la capital. Debido a la falta de ayuda gubernamental, la Hermandad tomó la iniciativa en distribuir provisiones a los afectados y a construir centros de ayuda médica.85 En este sentido, la

incompetencia del régimen era comparada con la eficiencia de la Hermandad. A pesar de la terrible

81 Sana Abed-Kotob, Op. Cit. p. 329

82 Javier Barreda, “Egipto: democracia al servicio de la autocracia”en Nación Árabe, no. 27, invierno 1996, p. 37 83 Diane Singerman, “The politics of emergency rule in Egypt” en Current History, no. 651, Enero 2002, p. 30 84 Sana Abed-Kotob, Op. Cit. p. 330

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situación y la necesidad de ayuda, el gobierno decretó una ley que prohibió a las asociaciones recoger fondos de ayuda a los damnificados, exigiendo que toda la ayuda fuera canalizada a los grupos próximos al gobierno. El objetivo de dicha ley fue deshabilitar la rápida y amplia ayuda de los islamistas.

En estos momentos, no sólo había críticas por la política interna, sino también por la política exterior. Dada la relación El Cairo-Washington, la Guerra del Golfo fue considerada como la oportunidad para mostrar a Estados Unidos que Egipto le era indispensable. En ese sentido, el gobierno egipcio pasó por encima de la diplomacia árabe y se mostró a favor de una intervención estadounidense, incluso mandó tropas para legitimar la acción norteamericana.86 Sin embargo, con

esa decisión Mubarak, quien se puso al servicio de una potencia externa para atacar un país árabe, arriesgó su legitimidad al interior. De esta forma, la opinión pública egipcia vio al presidente como cómplice de Estados Unidos. Al respecto la Hermandad declaró que unirse en la guerra contra Irak era una ofensa igual que la invasión a Kuwait.

Ante las críticas por su desempeño al interior y al exterior, el gobierno reorientó su relación con la Hermandad: sustituyó la tolerancia por la represión. En 1992, fuerzas de seguridad del gobierno llevaron a cabo una redada contra una compañía de uno de los miembros de la Hermandad, alegando que dicha empresa encubría planes para derrocar al gobierno. Así, este caso se usó para presionar a la organización, encarcelando a sus miembros. Más allá de los arrestos, en 1993 el gobierno comenzó a poner restricciones legales para limitar el acceso de la Hermandad a instituciones civiles. Así, promulgó una ley destinada a frenar el éxito electoral de los hermanos, al exigir que para ganar las elecciones los candidatos debían obtener como mínimo el 50% de los votos de los miembros de la asociación en la primera vuelta, y 33% en la segunda. De no conseguir esos porcentajes, el régimen nombraría un consejo para gobernar dicha asociación. 87

A la par de los intentos para desmantelar el control de la Hermandad sobre dichas asociaciones y universidades, el régimen comenzó una campaña en los medios de comunicación desacreditando todas las actividades de la organización buscando asociar a los hermanos musulmanes con el islamismo violento. Igualmente, el Ministerio de Asuntos Religiosos comenzó una campaña de nacionalización y control de mezquitas e imames, con el fin de aplacar la influencia islamista.

86 Raymond Hinnesbusch y Anoushiravan Ehteshami, Op. Cit. p. 108 87 Joel Campagna, Op. Cit. p. 294

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Ante tal represión contra la Hermandad cabe preguntarse ¿porque ésta no utiliza los mismos medios que el gobierno? La Hermandad Musulmana contemporánea ve en las elecciones un aparato ideal para difundir su mensaje, además con ello ganan apoyo de la población. De esta forma, su intervención en el sistema electoral es el mayor medio de comunicación con la sociedad.

El que la Hermandad participe dentro del sistema establecido no quiere decir que lo reconozca, pretende islamizar de forma gradual a la población, para eventualmente lograr su objetivo.88 En ese sentido, han adoptado una política de no violencia, que sin duda contrasta con la

imagen de la organización de unas décadas atrás. De esta forma, la Hermandad condena tanto los actos violentos del gobierno, como los de otros grupos islamistas. En este sentido, los Hermanos no

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